martes, 31 de marzo de 2009

JAVI

CRÓNICA CON PEREJIL (Por Azulenca)

Esto de la Operación Molinos me tiene preocupada: La Muela se ha quedado desdentada y quizá termine el asunto en una trama a Gran Escala. ¿Lo han pillado? Pero sólo es un suponer.
A Bibiana Aído no le ha dado resultado ponerse en boca el fundamentalismo en la presentación de su Ley del Aborto. Ahora habla de demagogia, lo mismo cambiando de discurso arregla más la cosa. La rebelión de los cofrades penitentes portando un lazo contra su ley no le ha debido sentar bien: estos detalles del pueblo llano a veces dejan mal cuerpo. Esta semana la joven ministra ha aparecido en las pantallas despeinada y con ojos legañosos: su semblante parecía de domingo de resaca. El estreñimiento también es muy malo. Quizá, lo mismo atormentada por los capirotes, santos, cristos y velas se despierta en mitad de la noche y no vuelve a conciliar el sueño. Bibiana, tú también pasarás a la historia; pero, por favor, péinate y lávate bien la cara por las mañanas a ver si te despejas.
La que ha liado otra ministra de cuota: Carme Chacón. En el próximo acto militar, tal y como está la cosa, lo mismo desfila preñada la cabra de La Legión. Admíteme unos consejos, Carme. Estás mejor sin gafas, con lentillas; mejor sin el pelo engominado, sin los ojos remarcados de negro y sin tanto colorete en las mejillas; ese tipo de maquillaje sólo favorece a las bellezas españolas. El chaquetón de instrucción te viene grande y los trajes oscuros te dan un aspecto muy serio, casi monjil. Mujer, no preocupes tanto de la imagen. Total… para recoger las tropas y mandarlas a casa. Total para justificarse con el tema recurrente: Aznarín, Iraq y Perejil. Carme, rellena de compos orgánico los cañones y los Cascos Marte y pon los soldados a plantar flores; de vez cuando, en lugar de pasar revista haz alguna ofrenda floral a las armas y no te preocupes más de la Defensa. Desmelénate de una vez, ponte margaritas en el pelo, enfúndate un vestido ibicenco, descálzate y revisa las tropas lanzando pétalos a las armas. Un ministerio hippie sería lo tuyo: paz y amor. Eso sí que sería un bombazo.
El que parece remozado es José Bono. Lo noto un hombre nuevo desde que ha estrenado cabellera nueva. Esos implantes capilares le han devuelto vida. ¿Si le habrán crecido también las ideas? Renovarse o morir. Me da que va asesorado de su consuegro Raphael, el color del tinte también se lo ha debido dar él. Y es que de estas cosas los artistas saben un rato. El cantante empezó haciéndole la reverencia a doña Carmen Polo en el Teatro Calderón y desde entonces no ha parado. Para colmo de dicha emparentó con la aristocracia y diplomacia española por parte consorte y finalmente ha acabado intimando con los socialistas gracias también a la política matrimonial. Eso es saber renovarse y adaptarse políticamente a los tiempos. Este año, aprovechando sus 50 años en la canción, se ha reinventado a sí mismo. Aunque las pasadas Navidades yo lo encontré agotado, la voz ya no le da más que para recitar con música. Con todo, auguro que conseguirá ser Disco del Año. Últimamente en España sólo triunfan las canciones viejas: Papito, Rosarillo y este año Raphaelillo. La música en este país no se renueva.
Tengo una pregunta para usted, es un programa de televisión que busca audiencia. Dicen que te llaman a casa y que hacen una selección exhaustiva de los preguntadores. Yo sólo me apuntaría a un programa que se titulara “Tengo una colleja para usted”.
El miércoles al cine. Gran Torino. Una gran película tan dura como su protagonista, como su director, como su productor… Clint Eastwood está regio, inmenso en su papel de siempre. Clint, no te mueras y sigue haciendo películas que lo haces muy bien.

sábado, 28 de marzo de 2009

JAVI

Falleció el eminente científico Charles W. Sanders

MEZALOCHA.- El ponderado profesor Charles W. Sanders (1898, Cambridge, Massachussets – 2009, Mezalocha, España) falleció ayer en su casa de Mezalocha por muerte natural, dada su avanzadísima edad. Charles W. Sanders, cuya compleja figura y pensamiento de extraordinaria riqueza y profundidad son todavía poco conocidos en España, dedicó gran parte de su dilatada carrera al estudio e investigación de los movimientos deambulatorios del ser humano. La mayor parte del resultado de su vastas investigaciones quedaron recogidas en los treinta volúmenes que componen su desconocida obra Man in walk (Braga, Portugal 1950). En septiembre de 1938, cuando apenas contaba cuarenta años de edad consiguió una beca de investigación en el United Coast and Goedetic Survey de los Estados Unidos, labor que se dilataría durante treinta años en que, a volumen por curso, consiguió desarrollar y concluir sus extensos trabajos sobre la deambulación humana. En enero del año 1968 abandonó el United Coast como consecuencia de ser expulsado a raíz de la resolución recaída en un expediente que se le incoó acusado de mantener relaciones lésbicas con una joven estudiante de 16 años, Norma Rorty, sin el consentimiento de la amante de esta, la eminente profesora Hilary Houser, instructora por lo demás del referido expediente disciplinario. El Consejo Rector del United Coast, parece ser que aprovechó la tesitura para apartarlo del centro porque llevaba más de veinte años pervirtiendo a los estudiantes y escandalizando al claustro con las exhibiciones impúdicas que acostumbraba a realizar tanto en las aulas como en las salas de profesores.

En todo caso la aportación de Charles W. Sanders a la comunidad científica queda reflejada en la reseñada obra 'Man in wolk', que constituye toda ella el intento de lograr una aproximación a la definición del deambular humano, llegando en la última página del volumen XXX a la siguiente propuesta:

La deambulación del ser humano puede describirse como aquel acto reiterado, voluntario o involuntario, mediante el cual el hombre, en su condición de bípedo, consigue desplazarse venciendo el cuerpo normalmente hacia el frente y evitando su desplome mediante el avance más o menos rápido de una de las dos extremidades inferiores.

En definitiva, Sanders, sostuvo que el andar del ser humano viene a ser un constante dejarse caer, normalmente hacia el frente, evitando el desplome en el último segundo, al adelantar uno de los dos pies hacia adelante. Esto, lógicamente, cuando nos referimos a la deambulación normal, es decir, la que se realiza hacia el frente. El resto de desplazamientos, marcha atrás o laterales, merecen consideración aparte.

Dicha fórmula fue muy discutida en los ambientes académicos provocando fervientes polémicas, lo que obligó al doctor Charles W. Sanders a dedicar el resto de su vida a la defensa de sus formulaciones, empeño que ejecutó con profundo ardor y maestría. Y en ese contexto es famosa la intervención que tuvo en el Grand Tehatre Circo de Berlín en el otoño de 1974 contra la tesis del doctor John T. Perelman de la Universidad de Yale, que –allí presente- decía echar en falta en la definición propuesta por Sanders toda referencia al movimiento de flexión, siquiera sea leve, realizado por la pierna de apoyo; movimiento –argüía el oponente– decisivo para la dinámica del avance. Es lo que denominó: el mínimo efecto de muelle o lanzadera. Para demostrar la refutación, Perelman, se puso en pie y realizó in situ ante los insignes asistentes varias demostraciones de las que se infería con absoluta claridad –siempre según Perelman–la necesidad de una mínima flexión de la pierna de apoyo para el éxito del avance, y lo llevó a cabo con tal pasión que por cinco veces se dejó caer contra la tarima al intentar avanzar eludiendo la flexión. ¿Lo ven ustedes?, dijo Perelman con la nariz aplastada y un enorme moratón en la frente, ¿lo ven? Sin el efecto de muelle o lanzadera resulta imposible avanzar y el cuerpo se desploma. Muy indignado, Sanders, se levantó y demostró que no era necesario movimiento de flexión alguno antes de producirse el desplazamiento, ni siquiera en lo que él denominaba paso inicial desplazatorio ni en los sucesivos. Mantuvo, no sin cierta sorna, que en su condición de bípedo al ser humano le basta lo que señalaba su definición: vencer el cuerpo hacia el frente o, lo que es lo mismo –matizó-: una mera inclinación hacia el vacío. Representó varios ejemplos, y se hizo acreedor, también, de varios aplausos y contusiones.

La polémica, en todo caso, estaba servida. La división de la comunidad científica a partir de tan ardua disputa era también un hecho. Sanders y Perelman continuaron enfrentados hasta el momento mismo de la muerte del segundo, acaecida en 1982. Pero ya desde 1979 ambos habían tenido que continuar sus disputas públicas sin poder mostrar los ejemplos tan gráficos de la primera al acabar ambos en silla de ruedas a consecuencia precisamente de dichas demostraciones. Con su muerte, la escuela de Perelman se vino abajo y, definitivamente, Charles W. Sanders, al frente de la suya, cada vez más sólida, logró imponer su definición, hoy día universalmente aceptada si bien con algunos matices, nunca rectificaciones, en los que parte de la comunidad científica quiere ver, al menos, una influencia del legado de Perelman. En particular los que concretan que la inclinación o vencimiento del cuerpo más que hacia un frente debe hacerse extensiva hacia cualquier espacio que rodea al ser humano, incluída la cenital o vertical en su doble modalidad de picado (descendente) o contrapicado (ascendente), siendo la inclinación más común, eso sí, la frontal.

Ahora, muchos discípulos de Sanders realizan periplos académicos por los foros científicos de mayor prestigio mundial mostrando la deambulación frontal, la deambulación marcha atrás , la deambulación vertical y las diversas modalidades de deambulación lateral. Estas últimas son las que más agradece el gran público que, cada día con mayor fervor, abarrota los teatros en que se representan.

Guste o no guste, debe reconocerse que la formulación de Charles W. Sanders es, en definitiva, la que ha acabado por imponerse y no sólo en los medios científicos, ya que el público en general la tiene asumida y por eso no es extraño hoy día, en cualquier parque norteamericano, ver a los niños imitando los movimientos y caídas que hicieron famoso a Charles W. Sanders e, incluso, al propio John T. Perelman.

Hoy, la comunidad científica está profundamente conmovida por la desaparición de Charles W. Sanders y hondamente estupefacta porque la muerte le sorprendiera en la simpática población zaragozana de Mezalocha. Qué hacía allí no se sabe muy bien, aunque todo apunta a que tras su retiro en Sevilla (España) con su joven y hermosa esposa Lucía W., de los W. de Massachusetts, harto de que todo el mundo hiciera chistes sosos (“anda, Lucía”, se ve que le decían), no encontró mejor lugar donde esconderse que en esa pequeña y pacífica localidad aragonesa donde, se dice, Charles W. Sanders, habría cambiado totalmente su famosa tesis en el último momento, alertado por los vecinos del bamboleo de glúteos que producía su joven esposa al andar en el que, hasta entonces, no había reparado. Y mejor así porque también se dice que ello apresuró su muerte. Pero eso es algo que no está escrito y, por tanto, jamás rebasará los límites del mero bulo. Mas para bulo imponente el de Lucía quien, afincada en una hermosa isla en las Antillas desde hace unas semanas en que abandonó a su muribundo esposo, sostiene ardientes y erectos cenáculos sobre el dulce pero sincopado andar de los caribes pretextando seguir los pasos de su malogrado esposo, sólo que con un movimiento de glúteos, según el imponente bulo, hasta ahora inexistente. Descanse en paz.

(Extraído de 'Cuescos' - Servando)

viernes, 27 de marzo de 2009

Inmune al beso de las hojas

Los noctámbulos, vampiros de la noche, deambulan de calle a plaza siempre entre bastidores, como corroídos por esa enfermedad que se llama farándula. Hasta que llega la luz del día apoyan sus penas en la barra de algún bar, resobada de sujetar tantos codos a lo largo de la dilatada vida, que acaba con el paso del tiempo.

Una tarde de mayo me encaminé al mal llamado Parque Primo de Rivera. Tenía una novia quinceañera de las que a mitad de los setenta debía regresar a eso de las diez, como buena hija, a su casa patriarcal. El sol entremezclaba sus rayos por la basta vegetación que cubría el fangoso parque a orillas del Rio Huerva. Sin saber cómo, sentí de repente una satisfacción inmensa: el mundo lo reduje a esa niña que se encaminaba rápidamente hacia una mujer. Siempre he sido una persona con arraigos pueblerinos que me hacen titubear e incluso ser inconsciente en ocasiones, pero quizá por el calor sofocante de aquella reiniciada primavera, me hacia sentir otra persona.

Los pasillos salpicados de efímeras flores y aquel olor a ámbar daban al traste con mi pobre espíritu e inclusive me estremecía al cruzar la mirada de aquella chica de ojos verdes azulados, un color rarísimo que lo hacía todavía más apasionante. Por momentos, la órbita de mi pensamiento desbordaba mi pasión. Finalmente me atreví a coger la mano, suave, pequeña; al instante, el recinto se convertía en una paraíso en el que el tiempo se había parado. Era como ese cine en blanco y negro de Frank Capra, pero en esta ocasión el protagonismo me incumbía totalmente: por una vez era partícipe de un filme, quizá de mi vida en esa gran ciudad, lejos de las viejas callejas del pequeño pueblo, de esos amores que amasamos en nuestro inconsciente durante las jornadas de trasiego por los montes semidesiertos de la juventud perdida. Prácticamente sucumbía en un nuevo “love story”

Finalmente, y después de transcurrido prácticamente el día, las farolas comenzaban a emitir su luz destellante, el viejo tren de madera daba su última vuelta cargado de niños y mayores tras el pitido de rigor. Tuve la sensación de que ya nada sería igual, una vieja canción de un gramófono acompañaba mi salida, “beguin de beguin”, de Col Porter. Esa noche soñaría con aquel nuevo mundo, los amores olvidados, mientras, acompañaba a esa niña-mujer, callado, pensativo. El resplandor de sus ojos contrastaba con las primeras luces de la noche. Abandonaba el parque por primera vez y a la sazón con aquella mujer. Y esta vez no era nada onírico, tenía forma, era real. El ruidoso rail del tranvía hizo que perdiera para siempre sus últimas palabras. Te quiero.
ARCADIO MUÑOZ

martes, 24 de marzo de 2009

CRÓNICA CON CHISTORRA (Por Azulenca)

A la alcaldesa de La Muela le ha salido una caries y le han hincado el diente. Esto venía de lejos, dicen. Pues para venir de lejos ya han tardado. En cualquier caso hay que reconocer que la Pinilla ha tenido una forma quijotesca de ejercer el cargo. Reconvertir un erial en cosechas de viento, levantar una plaza de toros en medio de un secarral, llevar al Caribe a los jubilados y abrir un polígono industrial en un desierto; si lo analizamos bien, la señora tenía una visión particular del paisaje. ¿Tú también, Victoria? Llevabas nombre de vencedora, lástima. A este pueblo sólo le faltaba un aeropuerto con línea aérea La Muela-Marbella-Islas Caimán. Bueno, ahora sólo necesitamos un juez que nos dé juego, uno con colmillo retorcido. Así tendremos de todo: molares, premolares e incisivos.
Estoy preocupada, las facturas de los trajes de Camps siguen sin aparecer. De todas formas que mire bien, porque cada uno tiene su archivo casero característico. En mi casa, por ejemplo, muchos papeles acaban debajo de las almohadas del sofá. Es divertido levantar a los que están sentados para buscar el último recibo de Eléctricas. A veces sale hasta algún calendario de San Antonio. Un amigo mío archivaba debajo del jamonero, al paso que le hacía de pisapapeles. Hay quien deja los papeles debajo del tapete de la mesa, por poner otro ejemplo. Que miré bien Camps dentro de los jarrones de Manisés: quien busca encuentra y si hace falta que levante a todos del sofá. Lo mismo encuentra lo que busca o le sale algún cheque regalo.
Tengo ganas de que termine el Barrio Sésamo Vasco. Todos los días veo en el telediario una sucesión de cabezas gordas moviéndose a los lados, cabezones comiéndose los micros, así, como sacudiéndose la mala leche que llevan encima. A ver si les queda claro de una vez eso de dentro, fuera. Ni que decir tiene que les falta la gracia de los muñecos. Ya veremos en qué termina todo, porque esta forma de utilizar la Democracia para dar el mando a los perdedores a base de pactos, no sé, no sé…
Para sosoinsulsa Soraya Sáenz de Santamaría. A este paso se va convertir en la Gisele Bündchen (que más quisiera) del panorama político español: se pasa el día posando para las revistas. Lo mismo es lo suyo, porque desde luego haciendo la oposición que se retire. Ese fuego cruzado que mantiene con la vicepresidenta es como ver a Cruela De Vil con Caperucita. Y ya, cuando pone la nariz en diéresis es para mondarse. La Vicepresidenta es otra cosa. Avienta el micro a diestra y siniestra, así como espantando moscas, echa su cuerpo hacia delante, se encara con Soraya y se deja caer con rabia en el sillón ministerial. Y es que un colorete con cara impone más que un círculo con diéresis, en fin... De todas formas el espectáculo parlamentario resulta peripatético.
La Cobra, así es conocido en algunos nidos de la oposición el Ministro del Interior. ¿Se imaginan a este ofidio con la cabeza de Alfredo? Las últimas actuaciones de Rubalcaba al mando de la Policía han sido nefastas, no las voy a recordar porque las estamos viendo todos los días en TV. En otro tiempo la Policía causaba respeto en este país; sin embargo en estos últimos meses unos asesinos desalmados la están poniendo en jaque, dejándola en ridículo. Hasta ahora no se había visto una cosa así. A todo esto hay que añadir el robo de la cocaína. Un ministro decente ya se hubiera ido a su casa, pero a éste no hay chuflaina ni dulzainero que lo aparte del cargo. La cobra sigue bailando.
Carme Chacón, vaya pedazo de ministra. Lo mismo con un traje oscuro y maquillaje de los ochenta (indumentaria de la Pascua Militar), que con chaquetón de instrucción sigue resultando lo que es: una ministra de cuota a la que le viene grande el cargo. Esto de poner a una pacifista al mando del Ministerio de Defensa puede ser todo un despropósito, o bien, meter al enemigo a casa. Y es que probablemente todavía no se ha enterado de que Defensa funciona por lo militar. No se me borrará jamás el perfil gestante de la Chacón diciendo: ¡Capitán, mande firme! Eso es hacer historia. Este Zapatero tiene uno ojo clínico para poner ministros…
El miércoles, después del dolor de La Muela, al cine. The Visitor, una película de Tom McArthy. Me encantó. Una historia filantrópica con vetas románticas a la altura de estos tiempos. La rigidez y los prejuicios caen cuando nos relajamos. Menos mal que todavía queda compasión.

domingo, 22 de marzo de 2009

JAVI

Las parejas de Narciso y un poema



Y en el exterior, la vida.
Ónfalo infinito de muchacha no tan casta.
Oculto arrecife de abatidas sombras.
Poliédrica bruma que la noche abraza.

Lloro, gimo, grito,
araño el cristal difuso,
la pared turbia y fascinante,
la incitante voz de la ventana inquieta.

Luego, cuando cede la reja,
cuando la luna arranca,
mis párpados me traban,
la voz que nunca oí me engancha.

Y en el exterior, la vida.
La comisura temprana.
El beso fugado.
El verde anhelo de la ciega empalizada.

Suspiro, deseo, codicio,
imploro el sollozo furtivo,
la rémora de luz, los núbiles lamentos.

Y el labio convicto,
el párpado audaz,
proclama el inicio de la noche,
de mi noche exenta, de mi noche anclada.
* * *



Oigo, oigo el arpa. El canto de mariposa estrellada. La voz quebrada de una de mis vecinas, gemelas y hermosísimas, a través de la pared del baño. Rebeca o Paula. Paula o Rebeca. Habla con su madre. Y esta vez, sí, entiendo claramente lo que dicen. Grita, gritan las dos demasiado.

- Es Roberto, mamá. Roberto.
- Hombre, ya. No faltaría más que eso, que no fuera él. Pero ¿estás segura segura? ¿De verdad?
- Sí, mamá, seguro... Cuatro faltas.
- ¡Cuatro meses ya! Dios mío de mi vida. Y ahora, a ver, a ver cómo se lo decimos a tu padre, que esa es la otra.

Sí, una de mis gemelas, Paula o Rebeca, Rebeca o Paula, está dulcemente preñada, hermosamente encinta. Paula, amor, ¿eres tú la que está embarazada? No, es Rebeca, mi hermana, pero yo también. Siguen confundiéndome, claro, les encanta jugar a confundirme. ¿Tú eres Paula? Sí, yo soy Rebeca. ¿Cómo, cómo va tu embarazo, Rebeca? La embarazada es Rebeca, mi hermana, bueno, yo también estoy preñada, pero no es lo mismo, lo de Paula es como más de verdad. Ya.

- Poco a poco, poco a poco, más cerca la luna está. La luna, que me lleve la luna, si yo no soy de este mundo que a mí me lleve la luna, la luna, por la ribera del río que yo más quiero.
- ¿No eres de este mundo, Paula?
- No, creo que no, y además yo soy Rebeca, y estoy preñada.
- ¿Por qué quieres que te lleve la luna, Rebeca?
- Porque yo no soy de este mundo, y además soy Paula. Poco a poco, poco a poco, me voy hundiendo en el mar.
- ¿En qué mar, chiquilla?
- Será que pasan los años, será que me hago vieja, será la luna, será el destino, será la estrella que llevo dentro. Poco a poco, poco a poco, siento que me voy perdiendo.
- Paula, amor, no te estás perdiendo ni te haces vieja, es sólo la tristeza del embarazo, enseguida pasará.
- Soy Rebeca, y no estoy embarazada, bueno, sí lo estoy, pero no como Paula, lo de ella es como más real, más cierto, más auténtico. Si yo no soy de este mundo que me lleve la luna.
- Y dale con la luna, qué perrenque has cogido con la luna, Rebeca.
- Es cosa de la estrella que llevo dentro… y yo soy Paula.

Sí, una de mis gemelas, Paula o Rebeca, Rebeca o Paula, está dulcemente preñada, hermosamente encinta, no sé cuál de ellas, nunca lo sabré, pero una de las dos está embarazada, o tal vez las dos, quién sabe. Ni Víctor, el padre bombero de mis gemelas, ni Charo, la madre sus labores de mis gemelas, saben cuál de las dos está embarazada. En realidad no saben quién es Paula y quién es Rebeca, nunca lo han sabido, nunca lo sabrán, como yo. Creo, pero sólo creo, que tampoco ellas lo saben, tanto tiempo jugando a ser la otra, a ser la una, a ser las dos, a ser ninguna.

- Paula.
- Dime, amor.
- ¿Dónde está Rebeca?
- Rebeca soy yo, cariño.
- ¿Y Paula?
- Paula ha bajado a comprar el pan, mira ahí viene. Hola Rebeca.
- Dios mío y tío de los demás.

Extraído de 'Cuescos' -Narciso y Servando-
IMÁGENES: Edward Hopper: 'Stairway' y 'Stairway at 48 rue de Lille, Paris 1906'

sábado, 21 de marzo de 2009

Nocturno


Rizos

Ondas negras que sin huella de espuma
Danzáis firmes sobre el mar de mis sueños,
Saltando torpes sin rumbo ni dueños
En dóciles vuelos de mansa pluma.

Rizadas olas de ardiente suma
Que a la verde luna robáis diseños
Surcando en mi piel profundos empeños
Y el signo nocturno que el alba inhuma.

Seguid besando la noche en mis labios
Con el destello del volcán celoso,
De ternura urgido y desagravios.

Y que vuestro roce añil y sedoso
De luces tenues y alientos sabios
Selle en mi almohada su rastro dichoso.

miércoles, 18 de marzo de 2009

CRÓNICA CON RABO Y OREJA (Por Azulenca)

Ser matador de toros no es una broma. De hecho, el cobro en orejas y rabos de una faena debería dar una idea del concepto de recompensa que tienen los toreros. Hay trofeos con pelo que han hecho historia en la tauromaquia. Y si no que se lo pregunten a Palomo Linares que se llevó el último rabo, muy polémico por cierto, de Las Ventas; aún recuerda este hecho la afición y anda que no ha llovido. Siempre he contemplado nuestra fiesta nacional como un rito erótico-fálico-festivo encubierto. Además, si nos paramos a pensar y analizamos los términos taurinos todo conduce a lo mismo: rabo, cuernos, picador, estoque, corrida… Al pobre Fran Rivera le han concedido la Medalla a las Bellas Artes y el mundo del toro se ha soliviantado. Con todo este tinglado que se ha montado, he llegado a la conclusión de que el Ministerio de Cultura no sabe otorgar premios. ¿Qué queda mejor un torero con medalla o un torero con rabo?
Esperanza Roy, Norma Duval, Tania Doris, Bibiana Aido... No, Bibiana Aído no es una figura del varietés. Esta niña vestida de Confirmación con su abriguito y los pendientes a juego compareció la semana pasada para explicarnos el alcance de la Ley del aborto. Como la chiquita tiene pocas tablas y quería convencer con su ley, se puso en boca el término fundamentalismo y así pudo llegar a su público; ese público que le vota y aplaude por ser mujer, por ser joven, por no tener formación ni principios. Porque dar, presuntamente, consentimiento a una menor para que aborte, ¿qué es? Los no nacidos no podrán hablar, pero la sociedad y las futuras generaciones pagarán la factura humana y la inhumana. Bibiana Aído, ¡Ah, qué lástima, qué nombre se han perdido las varietés!
Les recuerdo que ya pueden recoger la bombilla de bajo consumo que regala el Ministerio de Industria. Me han dicho que hay que presentar en Correos la factura y el vale. Aprovechen la ocasión, porque al año que viene con esto de la crisis lo mismo sólo llega para una vela.
Estas historias del juez Garzón, de Camps y de su sastre resultan de un surrealismo ilustrado. Si no fuera por lo turbio del asunto, estos personajes me recuerdan los cuentos de los hermanos Grimm. Un juez, un sastre, un gobernante regional… ¿Quién está detrás de toda esta trama? Un juez que caza con un ministro y un policía. Un presidente de una comunidad autónoma que se hace trajes y los paga no se sabe quién, lo mismo los pagó un fantasma. Y en medio de todo este cotarro un Jaguar-regalo. Aquí nadie sabe nada, nadie conoce a nadie. Pero ¿en qué manos estamos? Abusos, mentiras y traiciones, esta es la realidad política española. Me gustaría saber el final de este cuento, que como es de suponer se reducirá a nada. Lo mismo acaba el sastre tomándole las medidas a Garzón para hacerle un traje. O lo mismo un zapatero acaba haciéndole un traje a un juez… Nunca se sabe las vueltas que da una llave. Total, del surrealismo a lo absurdo no hay más que un paso.
Me veo en la obligación de recordar una fecha, ya que otros han preferido olvidarla, es ese alzheimer político del que ya he hablado en otras ocasiones. Sin elecciones no hay 11-M. Este año no tocaba acordarse de las víctimas. Este año no había urnas. Este año no hubo imágenes de aquel día. Este año los gobernantes no quisieron recordar la mayor matanza en la historia de la Democracia. Aquí sólo hay memoria para lo que interesa y este año no tocaba votar. Aquí sólo existe una memoria histórica con una vara de medir y este año el 11-M sobraba, parece ser. Me avergüenza que los políticos olviden esta fecha. ¿Qué tiene esa gente en la cabeza? ¿Dónde queda el sentido común? Siento vergüenza y miedo.
Ir al cine se convierte a veces en una necesidad. Evadirse de la realidad por unas horas da salud. Háblame de la lluvia, una película francesa, un cuento en el que apenas pasa nada, sólo el transcurso de vidas rutinarias al estilo de estos tiempos. Al final llueve.

FOTO.- Chiesa di San Francesco (Palermo). Esculturas en estuco de los Seporta.

jueves, 12 de marzo de 2009

SOBRE DILDOS, JUGUETES Y OTRAS MEMECES

Noche de insomnio en mi barricada. La crisis mella. Intento leer, imposible. Música, me encanta pero sin cascos; así que, a estas horas, nada. ¿Televisión?, terrible: cuarenta mil cadenas insoportables, (todas lo son, ¿qué esperabas?). Y de pronto, en pleno zapping, ¡milagro!, el show más desternillante. Héteme muerto de risa y sujetándome el vientre para no herniarme o, al menos, para que no se desate. ¿De dónde ha salido algo tan bueno? Ah, pero ¿va en serio? Sí, es un espacio publicitario: una pareja, “heterosexual” (el matiz se impone), muy mon@s l@s d@s, n@s venden “juguetes”.

(Para mí, “juguetes” eran los que traían los reyes. Ahora los juguetes son para los padres. Los hijos se conforman con “juegos” a poder ser digitales y violentos).

Pero pasen, pasen y vean, que no tiene desperdicio:

“San Valentín. Celébralo con un regalo romántico y sensual. We-Vibe, embalado discreto y pilas gratis. Premios: Producto Más Innovador, Venus Berlín, Juguete del Año, Sue Johanson, Talk Sex Canadá… No es frecuente que aparezca una idea totalmente nueva para un diseño de juguete, pero creemos que este es el más increíble. Es tan fino y cómodo que se puede introducir en la vagina al mismo tiempo que un pene o dildo (tomen nota: ‘dil-do’). FÁCIL DE USAR: introduce la parte estrechada y más fina… FANTÁSTICO PARA ÉL: los hombres sentirán el placer de la vibración en la vagina (¿en la vagina?, ¿los hombres…? No lo entiendo. Será cosa del “dildo” ese, digo yo…). ¡Y PARA ELLA!: los dos motores del We-Vibe producen unas “petrantes” (¡”PETRANTES”!) vibraciones en el cuerpo de la mujer, llamadas Vibraciones Armónicas que… sólo sabrás lo que son cuando las hayas probado” (sanjoderse).

¿Qué les parece? Oferta rica y jugosa: desde un maravilloso “plumero”, para hacer gozar, cosquillear y excitar (“no te olvides taparle los ojos”), hasta un clonador de pene en chocolate (“fuera de stock”), o un vibrador especialmente bueno para el juego anal, “que los chicos descuidamos esa zona. Y eso no está bien, ¿eh…? (azotitos al aire)”, pasando por un consolador mágico con arnés para que ella se lo ajuste, y, hala, a montárselo con su amiguita. O a “montar” a su amiguito por detrás.

Ah, y dos consejos. Uno de higiene económica: el sábado en lugar de gastarte una pasta invitando a tu novia a cenar, mejor quedarte solito en casa disfrutando con tu “asistente personal masturbador” y descubriendo tu punto “P” (la próstata, ¡guau!). El otro, de higiene ordinaria: mantén tus juguetes a salvo, limpios y discretos. Nuestras fundas para juguetes están hechas a mano en precioso terciopelo y satén.

Agotado de tanta risa, venzo el insomnio. Pero, horror, qué pesadilla, no me quito de la cabeza el “Elise de Lelo”: belleza y armonía combinadas en un juguete de diseño simple y de inteligente ingeniería. El Elise es suavemente curvado para adaptarse al cuerpo femenino, está hecho de silicona brillante con una agarradera de policarbonato con acabado sedoso y suave. Motores gemelos colocan las vibraciones exactamente donde las quieres, maximizando la intensidad a la vez que minimizando el ruido. Los cinco programas están controlados por medio del dial que puede bloquearse cuando te muevas o lo guardes (mejor así, que si empieza a vibrar como un poseso sobre la mesilla de noche en plena madrugada y le da por atacar…).

Ahora bien, lo que no termino de entender es cómo, tratando todo esto con tamaña normalidad insisten reiteradamente en un “em-balado discreto”. Lo menos se están refiriendo al dulce balar de… lagarto, lagarto, que me’em-balo. Me pierdo. Mejor dejarlo. No sea que me dé un ataque “petrante” y profundo, y acabe en Lelo buscando como un loco a una cabra, sin dildo, de asistente personal y, juntos, clonemos unos gemelos que nos saquen los motores. He dicho.


(El Comarcal, 20/02/09)

miércoles, 11 de marzo de 2009

CRONICA CON SETAS Y SOTAS Por Azulenca


Toca hablar del lapsus lingüe del Presidente del Gobierno. ¿En qué estaría pensando Zapatero? En fo… al turismo, en fol… a los rusos, en foll… después de. Si eres propenso a que tu subconsciente te gaste malas pasadas, hay que medir esas palabras que te la juegan. Más que nada para no desvirgar el discurso, perdón, desvirtuar.
Coreografía por coreografía en TV me quedo con la del PSOE. Esa chica… Leyre Pajín, vale mucho. Su físico le ayuda: esos labios lujuriosos, esa mirada de mala malísima y esos peletes mal trazados realzan su capacidad a la hora de negar la evidencia o dilapidar a la oposición. Siempre que la veo en acción me hago la misma pregunta. ¿A qué colegio iría? Otro que vale su peso en oro es Pepe Blanco: el perro fiel del partido y de su poltrona. Gesticula y se mueve como Rodolfo Langostino, con facilidad; sabe sacar tajada de sus incisos cuando arremete contra lo que sea y su perfil babilónico da peso a su palabra Y qué dice, pues lo que toque decir, el caso es echar un capote al Gobierno, que para eso le pagan. Otra joya es Magdalena Alvárez. La ministra que pasará a los anales de la historia del Ministerio de Fomento por su elegancia a la hora de llevar casco, por la fluidez de su discurso y sobre todo por el sello que ha sabido imprimir en todas sus obras. En tiempos la llamaban lady AVIACO, ahora el cargo la ha convertido en reina de las nieves y de los AVES. Espero que nunca se convierta en reina de los mares.
Pero la estrella de la pantalla es el arlequín (la Vicepresidenta del Gobierno); ese colorete con una cara, ese pintado de pelo y los malvas-rosas de su vestimenta, en fin, toda ella es un arco iris cuando todo está gris. ¿Y sus andares? Domina el escenario con el porte y la elegancia de un ave zancuda, es insuperable. Y cuando dice eso de que el gobierno tendrá tolerancia-0 con lo que sea, a mí siempre viene a la cabeza tolerancia-0 Atlético-3.
Por todo lo dicho anteriormente las chicas del Partido Popular resultan sosonas. María Dolores de Cospedal es demasiado estirada y lo que dice lo dice con seguridad, es una mujer bien plantada y eso ya no se lleva. Confieso que Soraya me da miedo cuando menta a Zapatero: pone ojos de conejo asustado e hincha las aletas nasales resaltando sus orificios. El resultado es una cara con diéresis y este plano en TV no da juego. Para colmo quiso quitarse el maleficio de chica de la derecha concediendo un reportaje al semanal de un periódico y cayó en desgracia. Ese pie descalzo resultó de un erotismo tan sutil que nadie supo entenderlo. ¿Y sus declaraciones? Mira que casarse con un hombre por su retranca… La mejor de todas es Esperanza Aguirre, lo mismo bajo la metralla que bajo la lluvia, ella siempre sale volando: excepto cuando se le cayó el helicóptero que supo pisar con garbo.
Claro que el más soso es el formalito del P.P, el gallo del gallinero, Mariano. De todas formas no sé… Una fórmula que podría darles mejor resultado es el adecuamiento a lo peor. ¿Se han parado a pensar en el poder de convocatoria que tiene un tonto?
El miércoles, como siempre, al cine. “Slumdog Millionaire” es una película que debería sonrojar al gobierno de India. Siempre se ha dicho que la pobreza de India clama a la pobreza. Pero lo cierto es que los sucesivos gobiernos han sacrificado al pueblo y vendido la tierra dejándola que la esquilmaran. Gracias a esta gestión, India es el subcontinente vertedero del mundo desarrollado: desde lo transgénico a lo atómico, todos depositan su basura allí. Esta película debería concienciarnos, pero claro sólo es un concurso, sólo es una ilusión.

viernes, 6 de marzo de 2009

JAVI

Cuando al fin regreses

Collares, colgantes, perlas, cadenas, cuentas, medallas. Ponte todo, por favor. Cuando, fogosa y desnuda, cabalgues sobre mi cuerpo, adorna bien tu excelso cuello. Cúbrelo de gemas, de esmeraldas y zafiros. Envuélvelo en alhajas que salten y retocen por el aire, trazando con tus senos infinitas órbitas de fuego que choquen entre sí y contra tus pechos y tus pechos contra el mío y entre ellos. Y que sus duras fresas rocen mis párpados, mi nariz, mis labios, adentrándose en mi boca hasta que, al tacto de mi lengua, se fundan calor y frío, piedra y pasión, metal y ardor. Y cuando al fin regreses, cuando estés ya de vuelta, reposa sobre mí unos segundos, que nada hay más sublime, Certeza, que tu desnuda imagen bañada en sudor, el collar hundido entre tus pechos y, abajo, más abajo, la entrañable, la lenta, la amorosa despedida de nuestros sexos.
(de El guacamayo azul)

CRONICA CON SALMONETES (por Azulenca)

El otro día viendo las noticias tuve una aparición. De repente se asomó a la pantalla una maraña de color amarillo pollo con una cabeza jíbarizada debajo; no distinguía si se trataba de una anciana o de una cincuentona algo deteriorada. Nada más lejos de la realidad, era el ex-presidente de gobierno Felipe González. Dónde está aquel Felipe de los 90, en pleno desgaste, con su pelo pintado de moreno, otras de caoba, con canas, con menos canas… Ahora se nos ha convertido en el Felipe del Caribe: el sol se lo está comiendo. Su discurso sigue siendo el mismo; es ese discurso hábil e incompresible para los listos en el que parece que va a decir mucho y lo reduce nada. El criador de bonsais comienza a escribir su final y auguro que tendrá el broche digno de un socialista de estos tiempos: viajes en avión privado, apartamento de lujo en Serrano, novia joven… y sol, mucho sol.
El pasado lunes se cumplieron 28 años de aquel golpe de Estado que los italianos califican como tragicómico. Algunos pasaron mala noche, pero luego sacaron un rendimiento que aún les dura. Nos han intentado colar una serie muy seria y con mucho rigor en TV, pero lo único que hay que entender es un mensaje para tiempos de crisis: ¡Quieto todo el mundo, que nadie se mueva! El 23-F es una fecha doblemente señalada en nuestra Democracia: el 23-F de 1983 descolgaron una abeja. Era el símbolo de un imperio que amenazaba, la abeja de los negocios de Ruíz Mateos, la abeja que incordiaba políticamente y para quitarla de en medio nada mejor que una expropiación escandalosa (para algunos indebida) para dar un escarmiento. RUMASA no te olvidamos. Si hablamos de memoria histórica, algún día tendremos que hablar también de alzheimer político.
Otra serie de TV que pese a la publicidad se ha quedado reducida a Gallina Blanca es Águila Roja. Los actores son malos con avaricia, la dicción brilla por su ausencia, son afectados y todo en conjunto resulta un bodrio infumable. Si la solución al paro consiste en colocar a los amiguetes en TVE acabaremos todos abocados al Prozac.
El sábado noche reapareció en un plató televisivo, por segunda vez, Mario Conde. No dijo nada interesante, salvo que llevaba en el bolsillo 5000€. Dinero negro, supongo. Saltaba a la vista que era un Mario recuperado, ya no era el viudo llevando el duelo por su esposa. He conocido tipos entre rejas con el perfil del Sr. Conde, yo les llamo Don Caco. Presos con trato de favor que se vuelven espirituales, solidarios, visten sport caro, se declaran engañados y por supuesto no se consideran delincuentes, pese a una sentencia firme. Cuando salen del trullo tardan poco en retomar la vida anterior: traje de alpaca, corbata de seda, coche al consonante y vuelta a los negocios. Suelen elegir negocios con visión de futuro: productos ecológicos y energías renovables. Para tipos con este perfil la cárcel ha sido una pesadilla que les ha truncado la vida familiar y sus expectativas de futuro. Mario Conde entró el otro día en el plató de TV como en sus buenos tiempos. Haré un inciso y les haré una pregunta. ¿Saben cuál es la diferencia entre una persona honrada y un vividor que entra en prisión? Mientras el primero sale trastornado, el otro resurge de las cenizas.
El pasado miércoles, como de costumbre, fui al cine. El Desafío-Frost contra Nixon. Película sólo apta para mentes dialécticamente políticas, imprescindible conocer las ideas de Maquiavelo y tener paciencia. No crean que es una entrevista en la que se parten la cara y la tensión se masca, no, la “peli” es otra cosa. Los pocos espectadores que había en la sala se pusieron impertinentes (a removerse en la butaca) y es que El Desafío es un rollo político bien traído sin más pretensiones.

Susan

Ilustración: Edward Hopper

Alejandra sirve a Paxton un café corto, amargo y cargado, cargadísimo. El tercero del día para él. En una esquina de la barra, Susan bebe pero no mira. Susan nunca mira, aunque le interese. Nunca le hizo falta mirar. Sin embargo asiente. A ella se lo van a decir: ‘Los estibadores no volverán, la Fruitgum nunca más se abrirá. Pero qué coño podemos hacer’, se pregunta en voz alta. ‘Qué coño pensáis hacer. Quién coño os habéis creído vosotros que sois. ¿No gritabais go home? Pues ya está, ya se han ido. Los yanquis ya se fueron, como antes se habían ido de Blue Bayou por el mal de las alturas, y por eso hemos llegado a lo que hemos llegado. Antes os quejabais porque estaban, ahora por su ausencia. ¿Quién os entiende, quién puede entenderos? La factoría bajó al fin la persiana, pero en lo que nunca caísteis es que con ella se irían también los nuestros. Go home, sí. La Fruitgum Co., la de Seattle. Y los nuestros qué, ¿eh? Out. Los nuestros out. Todos out. Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido propio.’

Y su mirada se pierde amarga en el horizonte, tras la ventana empavonada del Guacamayo Azul. Aún se ve el mercante.

-Adiós Maxwell, arrivederci, amore mio.
-Y qué podemos hacer, Susan.
-Nada. Ya nada. Que el mar lo proteja, si es que hay mar.
-¿Cómo?
-No, nada, quería decir que Dios lo proteja, pero me ha salido el mar. Dios o el mar, el mar o Dios, qué más da.
-Qué cosas tienes, Susan.
-Adiós, Maxwell, adiós. Anda, ponme otro vaso, Alejandra. Ponme otro, por lo que más quieras.
-Susan…

‘Soy Maxwell’, decía Maxwell. Con el absoluto poderío de un sultán, del penúltimo emperador de China, de Ramsés IV. ‘Soy Maxwell y quiero un tricornio de terciopelo con la insignia azul de San Lázaro. Soy Maxwell y me vacíe inmediatamente su establecimiento que quiero comer solo y con sosiego’. Imponente, caprichoso, firme como un dignatario y más altivo que un abderramán, había nacido para ser absoluto y lo demás qué importa. Su único patrimonio tangible era un minúsculo campo de flores silvestres a las afueras de Palencia; su poder provenía del cosmos y tenía la sustancia, la densidad y la energía de las distantes, desconocidas e infinitas galaxias. Maxwell estaba siempre en otra cosa, en otro lugar, en otro tiempo, pensando en cómo conquistar un imperio o en construir el mayor de los zigurats, así que no podía atender los deseos y derechos de los simples mortales, siempre tan molestos e insignificantes.

Y Susan, frente a su vaso, a su madrugador segundo vaso, se cuenta cosas de su vida, de su historia, de su pasado.

Por dios que Maxwell mi Maxwell no era un estibador lo que pasa es que a veces las circunstancias mandan y entonces ya se sabe porque él y todos siempre lo tuvimos claro ya lo creo que lo tuvimos pues eso que Maxwell era un marino sí un marino de los de antes con un amor en cada puerto hasta que llegó aquí y no porque me conociera a mi que ya digo que yo no era sino la última de su larga lista de amores ni tampoco porque bebiera que claro que bebía como buen marino que era sino por los de la empresa americana la Fruitgum la de Sitel que se nos plantó aquí para redimirnos a todos y los únicos que salieron bien fueron ellos para luego cuando les interesó dejarnos tirados como colillas y claro cuando él apareció por aquí y me vio sola y haciendo la calle dijo que no que bueno era él para abandonarme así y por eso dejó el mar que mira tú que le insistía que se olvidara que bastante problema era una boca para añadir otra pero él que no que se ganaría la vida descargando sí descargando que no era lo suyo y ahí estuvo sí señor con un par de cojones que no se le caía el pendiente ni se le borraba el tatuaje por nada que bueno era mi Maxwell y por una temporada continuaron los mercantes pero poco a poco la isla ya sin la Fruitgum se iba aplatanando y ahora sí ahora seguro que este mercante era ya el último y nunca más volverá ni este ni otros ni mi Maxwell.

-Adiós, Maxwell, adiós. Anda, ponme otro trago.
-Susan...
-Que sí, que me pongas otro. Yo no soy la Reme. Yo nada tengo que ver con la Reme.
-¿La Reme?
-Sí, la Reme. Mi vino, el que yo bebo, se puede cortar con un cuchillo. Anda, ponme otro trago, Alejandra.
-Susan, deja a la Reme, por Dios, que bastante tiene con lo que tiene, la pobre. No te conviene beber más.
- Un sorbo de este vino tiene más fuerza que todos los óleos de esta isla de artistas y pintoras y putas.

A la Reme se le murió una niña y desde entonces dibuja. Susan tiene cierta envidia a la Reme porque la Reme siempre se levanta temprano, pero conjura todos sus males con una moneda en la sinfonola.

(De El guacamayo azul)

martes, 3 de marzo de 2009

LIGUEA Y MARUZZA MUSUMECI, DOS SIRENAS SICILIANAS Por María Jesús Mayoral Roche



Acabo de leer uno de los últimos libros de Andrea Camilleri: El beso de la sirena. Lo compré porque supuse que guardaría alguna relación con el relato de otro siciliano. Hacia 1956 Giuseppe Tomasi de Lampedusa escribió una deliciosa historia titulada “El profesor y la sirena”. Quizá sea ésta la obra menos conocida del escritor de “El Gatopardo”. Hace unos años conseguí un ejemplar de 1961, única edición, creo, hecha en España por Editorial Noguer.

En ambas narraciones podemos encontrar importantes paralelismos a tener en cuenta. Tanto la Liguea de Lampedusa como la Maruzza de Camilleri son inmortales sirenas que hablan griego y enamoran a hombres inocentes; mortales que quedan prendados del olor a mar y sal de estos seres extraordinarios y caprichosos. La acción se desarrolla en Sicilia, bien sea porque sendos autores son sicilianos o bien pudiera ser porque hayan querido rememorar el legendario canto de las sirenas que Ulises escuchó en aquellas aguas, obligándolo a encadenarse para no volverse loco. Sin embargo, la diferencia la marcan los dos protagonistas masculinos: entre Gnazio y el viejo profesor hay un abismo.

Estos paralelismos obligan inevitablemente a la comparación. Superar a Lampedusa, en mi modesta opinión, es imposible. Este príncipe siciliano, con una sólida formación clásica y una sutil ironía que manejaba hasta el sarcasmo más descarnado, supo plasmar magistralmente en su relato los colores y destellos del Mediterráneo, la frescura del mar, la sutileza de la mitología, el cansancio de la vida…

Y es que Lampedusa era elegante en el lenguaje, impecable en el estilo, correcto en el pensamiento, voluptuoso en la narración y exigente de principio a fin en todo lo que hacía. Pero el esfuerzo de esta minuciosidad apenas se nota en su obra porque su escritura es suelta, con adornos y sin ellos.

Soy una gran admiradora y seguidora de Camilleri, me parece un escritor de su tiempo, me gusta lo que cuenta y como lo cuenta; pero en “El beso y la sirena” se ha quedado en lo que básicamente es: un escenográfo. Monta y cambia de escenario, nos cuenta una fábula de su niñez añadiendo algún matiz y poco más. Por mi parte me quedo con el creador de Montalbano, con el novelista original que sabe ser cuando se empeña en destapar esa Sicilia que tanto me gusta. Tomar un patrón literario tan claro como el de “El profesor y la sirena” suponía un difícil reto, en este caso imposible porque Lampedusa es insuperable. Su narración ha sido calificada como una metáfora sensual con tintes eróticos; escrita con un lenguaje vivaz y desenvuelto, el autor -con el fin de poner la dosis real a la fantasía del relato- opta por meter algunos términos dialectales.

Después de todo esto que cuento, todavía no me explico cómo Camilleri se ha arriesgado a hacer este tipo de incursión.

Puesta ya a llegar hasta el final concluiré con otro paralelismo, el que pone fin a ambas obras: la muerte del protagonista masculino, la declaración de la guerra y la destrucción de una casa. Comprueben.


El beso y la sirena (Camilleri)
“Aquella misma mañana, a Maruzza la despertó el estruendo de otro bombardeo sobre Vigàta. Se levantó y lo primero que vio, al salir, fue a Gnazio bajo el olivo. Era inútil ir al pueblo y comprar un ataúd…
Al día siguiente, volvieron los dos aeroplanos y, esta vez, a pesar de que desde un emplazamiento alemán disparaban contra ellos, tuvieron más puntería. La casa, acertado el blanco, fue destruida…”


El profesor y la sirena (Lampedusa)
“Al otro día, de madrugada, llamaron desde Génova al periódico; durante la noche el senador La Ciura se había caído al mar desde la cubierta del Rex que navegaba hacia Nápoles y aunque inmediatamente se lanzaron botes al agua, no se encontró su cuerpo…
Luego vino la guerra y mientras yo estaba en Marmárica con medio litro de agua al día, los Liberators destruyeron mi casa…”


El libro editado por Destino para Camilleri tiene una preciosa portada, está muy cuidado, pero me parece poco manejable y excesivamente caro para su contenido. Por eso he preferido colgar la fotografía de la edición italiana hecha por Sellerio; libros bien editados, más baratos y acordes con los nuevos tiempos y con su contenido. En el terreno editorial debemos dar al César lo que es del César. Como fiel compradora de los libros de Andrea Camilleri opino, sinceramente, que mientras Editorial Salamandra saca al mercado editorial lo verdaderamente bueno de este escritor; Ediciones Destino nos vende narraciones intrascendentes de escaso contenido. Allá por noviembre de 2007 compré otro título de la colección Ancora y Delfín “El pastor y las ovejas”. Ver la Anunciación de Antonello da Messina en la portada del libro suscrito por Andrea Camilleri, hizo que lo comprara en el acto. Su lectura me hizo pensar que era una novelita del estilo de las que hacía Leonardo Sciascia, eso sí, le faltaba la fuerza y el calado crítico de éste. No le concedí importancia a este pensamiento y lo dejé estar. Reconozco que no me gusta que me tomen el pelo y he aprendido la lección. La próxima vez, que será por septiembre u octubre, cuando vea un reclamo de ventas similar no volveré a caer en la trampa. No están los tiempos para tirar el dinero. Claro que esto es sólo una opinión.

Glíglico


Amor, bómbame las mandias bercandes
y déjame embubar tu rimbo azul,
ascendiendo benco por tu senso rul
hasta que las randias flecquen timbandes.

Axpelúname con todos tus brandes
y deja que te ayumbe con mi arnuz.
Que así abramarás simbia y beniruz
y yo rambaré voraz por tus landes

Y cuando al fin vencalos a la inestra
y tú, con tu bonda tris me avenjices,
ay, bembla, no me hagas la cirestra,

pues ya hurzamos mis monfas ceranquices
arboniando hasta el límite la bestra,
hasta ronjarme de branadas quinces.

lunes, 2 de marzo de 2009

JAVI

POEMA URBANO


No abril,
diciembre es el mes cruel del hambriento,
aire corruto en hora menguada

Coso Bajo, frente al Principal,
-La Señorita de Trévelez, dos únicas sesiones-
fluir continuo
tráfico perpetuo.

Tomás, el cartero, retrasado:
no, no hay nada para ti, Primi.
Y la Primi, tibia, sobre el mostrador de recepción:
PENSIÓN LUNA,
HABITACIONES
PAGOS POR ADELANTADO
-Claro, por supuesto que se admiten estables.

Para hoy, para hoy,
Llevo la suerte...

La niebla se hace añicos
contra las farolas aún encendidas
recordándome,
niña anciana de ojos dormidos,
que...
la última vez que te vi, llovía.

Coso Bajo, frente al Principal,
fluir...
Helados Italianos
-fresa, vainilla y tutifruti, perla mía-
Milan, cafetería
-dos con leche y un cortado-
Burguer King
-no, no debiste dejarlo,
seguramente era el hombre de tu vida,
Primi.


Ni asomo de sol,
sólo niebla.
Rocío a lo sumo.

Y en el semáforo naranja,
sobre la vieja farmacia
Intermitente y nublado
Llora un poeta urbano.

-Eran sus musas las de Quevedo
Y de Proust su recuerdo

(extraido de: 'Tráfico')

AL INSIGNE MANUEL ROTELLAR MATA (por Arcadio Muñoz)

Como todos los monstruos cinematográficos la vida del insigne Manolo Rotellar estuvo plagada de vaivenes. Cuando tuve la suerte de conocerle allá por los años ochenta, se refugiaba en el cine Arlequín (antiguo Fuenclara) sede de la Filmoteca Municipal, un invento del alcalde Ramón Saínz de Varanda quien nombró para dirigirla a este famélico hombre de letras, eso si, sin ningún titulo oficial de Universidad, solo la vida cotidiana. Aprendió la crítica en los vaivenes del ir y venir ante las salas de estreno y reestreno, sin mas arma que un cuadernillo y su vieja grabadora que escabullía entre el bullicio del personal, a veces encendía su pequeña linterna para tomar anotaciones, es como adquiría esa cultura cinematográfica que muchos envidiábamos por aquel entonces.

En aquellas fechas, muy próximas a su enfermedad, habia dejado de trabajar en la Algodonera del Ebro de mecánico, vivía la gloria, por fin habia triunfado, por primera vez en su vida podía vivir del cine. No era inusual verlo en primeras filas, asistir a cualquier evento relacionado con el séptimo arte, tal es el caso de aquel ciclo a Luis Buñuel, durante varias noches seguidas, parecía esas novenas que se celebran en los pueblos plasmadas de una religiosidad supina y a veces enfermiza que contrastaba con ese surrealismo atroz de don Luis; o el estreno de Rio Abajo de nuestro correligionario Jose Luis Borau, un preestreno muy curioso, estaba sin sonorizar y Borau traducía desde la cabina de proyección toda la parafernalia fílmica. Creo que fueron los años dorados de la Filmoteca, primero por su lugar de ubicación, también la sala de proyección, en aquellas fechas recien restaurada, hoy convertida en futuro hotel Rey Alfonso, después de su cerrojazo oficial y la posterior venta del Arzobispado al Ayuntamiento, no olvidemos que es conjunto patrimonial la estructura del edificio.

Este año asistí al homenaje en el Centro de Historia que se le tributó por parte de sus amigos, conocidos y que, gracias a la producción de un documental, donde se glosa su vida truncada ahora hace una veintena de años, victima de un cáncer (tumor cerebral) que segó su vida cuando prácticamente estaba en su mejor momento creativo y de poder disfrutar de una tranquila vida, pero la muerte siempre anda al acecho y nos sorprende en cualquier momento, incluso juega con nosotros, recordemos “El séptimo sello” de Ingmar Bergman.

Sus pinitos cinematográficos los realizó en aquellos documentales formato super ocho, blanco y negro con Alejo Loren, Pomarón, Alfaro, los hermanos Sanchez Millán entre otros, mientras programaba el Cineclub Zaragoza. Intervino en la fundación de Moncayo filmes, una productora íntegramente aragonesa que produjo el largometraje “Culpable para un delito” dirigido por José A. Duce, no tuvo continuación, pero en aquellos años sesenta podía haber sido el principio de una industria propiamente aragonesa dedicada al cine, quizá no era el momento. Desde luego eso si que parecía cine serio si lo comparamos con la antítesis del arte, hablo concretamente de “Una de zombis”, película espantosa, director cuyo nombre voy a omitir evitando su publicidad, nos amenaza con continuar en esta fábrica de sueños que es el cine. Curiosamente Manolo era un experto en cine de terror, especialmente del expresionismo alemán, entre sus películas favoritas estaba Nosferatu. Cosas de la vida.

CRÓNICA CON TROPEZONES por Azulenca

La cacería del Juez Garzón con el ministro de Justicia alcanzó la semana pasada el grado de matanza y ha quedado reducida a una hecatombe. La cacería, de momento, se ha cobrado una víctima. Ahora nos queda un juez ansioso y un Mariano de la vida; un Mariano del PP sin doverman y con perrita maltesa. Toda esta fechoría pinta mal, pero lo peor de todo es la indecencia y naturalidad con la que se abordaba el tema: el telediario estaba más próximo al programa Jara y Sedal que al análisis serio de la noticia.

Me gustaría saber qué entienden estos cazadores por Democracia. En manos de esta gente es un sistema del que se valen para instaurarse en el cargo, ahora sólo falta que también instauren la putrefacción. El juez ansioso se ha salvado y es que es el que más tapa cuando todo se destapa. Por eso no puede ni será nunca víctima. Ahora se dedicará a la pesca, seguro que se le da muy bien.
Me viene a la cabeza otro juez que fue ministro con dos cabezas y ahora es alcalde. Desde que está en Zaragoza Belloch -como dicen en mi pueblo- se ha enreciao. Le sienta bien el cierzo y se recrece como el Ebro. La climatología ha obrado también un cambio espiritual, que todavía no me atrevo a calificar de milagro. Nunca me hubiese imaginado a Juan Alberto poniéndole una calle al fundador del Opus Dei, es más, en estos tiempos tan laicos se ha negado a que circulen por su ciudad los autobuses con propaganda pro atea. Y es que todos los zaragozanos saben que el futuro de Belloch está en El Seminario.
Nuestro José Antonio Labordeta ha escrito un libro contando su paso por el Parlamento. El otro día le preguntaron en TV y dijo que no había comprendido nada del trabajo en el Parlamento. Yo no sé si se refería a su trabajo o a la labor del Parlamento. Una periodista que trabajó durante años en el Congreso me comentó en cierta ocasión, que si el Congreso no te espabila es que lo tuyo es de nacimiento y te lo tienes que mirar. Creo, sinceramente, que Labordeta se perdió el primer día en el Congreso y ya no se halló. Tampoco lo encontraron porque no se puede ir por ahí sin brújula, sin educación y sin mochila.
Entre tantas declaraciones que a veces me dejan estólida, las televisiones: las nacionales y las regionales, a eso de las ocho de la tarde, meten las cámaras en los fogones. Me agobia ver a los cocineros entre el fuego y la fritanga cortando en juliana, removiendo, salteando y flambeando hasta mostrar platos harto elaborados. Los periodistas encargados de supervisar la receta concluyen abrasándose la boca con la delicia de diseño y haciendo momos con la mano. No me gusta que me bombardeen con tanta receta, a veces cara o con exceso de colesterol, en tiempos de crisis.
Yo a lo mío, como todos los miércoles al cine. El lector (The Reader). Supuse que esta película no me iba a defraudar, tenía muchos motivos para gustarme y hasta para arrancarme las lágrimas. Las que pasamos horas muertas sedentes libro en mano, una historia así no nos deja indiferente. En la última parte me sentí identificada con el protagonista. Arrellanada en la butaca del cine recordé aquellas tardes en un agujero negro leyendo Literatura a mis chicos y ya, cuando Ralf Fiennes comienza la grabación:
Musa, dime del hábil varón que en su largo extravío, tras haber arrasado el alcázar sagrado de Troya…
Ahí no pude contenerme y se me escaparon las lágrimas. Yo también hubiese escogido La Odisea.
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