viernes, 30 de diciembre de 2011

SI TE ENCONTRARA (Elvira González Gaspar)

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SGS
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       Si te encontrara 
 
Si te reconociera y encontrara  
       vendrían a bandadas los silencios   
      más claros

Amanecerían soles hambrientos


    Y saldrían 

  en nuestra busca
lobos olvidados...





Elvira González Gaspar



jueves, 29 de diciembre de 2011

JOSÉ TOMÁS, ¿EL SASTRECILLO VALIENTE? (Armando Bulla)


Tiene guasa que el sastre de Francisco Camps se llame igual que el conocido y valeroso matador de toros. Todo lo más que podemos decir del sastre es que el valor se le supone, como se hacía en la antigua “mili”. El proceso revela una forma de concebir la política de una vulgaridad y cutrez que a uno lo sume en una gran tristeza; un presidente de comunidad autónoma y un secretario regional de un partido que se dejan corromper por personajes tan siniestros como “el Bigotes” y Francisco Correa (inolvidable el aspecto de macarrilla engominado con frac de éste último asistiendo a la boda de la hija del entonces Presidente del Gobierno José María Aznar). Si una vez algo olía a podrido en Dinamarca, también en algún tiempo algo olía a podrido en la corte que se arracimaba en La Moncloa.

Desde mi punto de vista, o sea, viendo el mundo desde mi reducida ventana, con una información tergiversada, mediatizada y manipulada, Mariano Rajoy ha maniobrado bien para tratar de quitar toda aquella caspa que envolvía a un Partido Popular ensoberbecido por un bisado triunfo en las elecciones, cabalgando ya sobre una incipiente burbuja económica, representando papeles internacionales que no correspondían ni a nuestra errática política exterior, ni a nuestra verdadera capacidad de influencia. Ha medido los tiempos, las acciones y las inacciones (como en este caso) para librar a su partido de toda aquella miseria moral que amenazaba con asfixiarlo ¿Lo ha conseguido del todo?

Ahora que este partido ha vuelto al Gobierno no puede caer en soberbias vanas, ha de recordar que la ciudadanía le ha otorgado un poder enorme y eso conlleva también una enorme responsabilidad. Le ha dado este poder para que someta al país a sacrificios necesarios, pero sólo lo logrará si es capaz de ejemplarizar con su conducta. Se han de seguir investigando todas aquellas conductas irregulares  de servidores públicos, sean del signo que sean, e iniciar las depuraciones de esta década ominosa socialista en la que parecía normal que alguna alcaldesa dijera, metiendo mano a la arca pública: “de algo tenemos que vivir los que nos dedicamos a la política”. ¿Solamente han de destaparse las alcantarillas cuando se acercan los comicios, para volver a sentarse sobre ellas una vez que éstos han pasado?

Armando Bulla.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

GOYA Y EL SUEÑO DE LA RAZÓN. MANUEL BAYEU Y LA VIGILIA (Antonio Envid)

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AEM



Goya inicia la colección de grabados  “Los caprichos” cuando contaba 47 años, recién salido de su grave enfermedad que lo dejó sordo. Era ya un pintor reconocido y con una prometedora carrera por delante, vivía desahogadamente y con algunos lujos, era un hombre de mundo y frecuentaba la aristocracia. Termina esta colección cuando ya es “pintor del Rey” y los personajes de la corte se disputan el favor de ser retratados por el pintor regio. Sin embargo los caprichos son la visión de un profundo escéptico, decepcionado por la sociedad de su tiempo. Por estos grabados desfilan figurones fatuos, ignorantes prebostes, celestinas y damiselas que “el sí otorgan y la mano extienden”, frailes glotones; ignorancia, superstición y necia vanidad por todas las partes.

Uno de los aguafuertes de la colección lleva el conocido y significativo título de “El sueño de la razón produce monstruos” y ese grabado es precisamente uno de los más sombríos. Con él Goya nos advierte de que cuando la razón no vigila, se duerme, el mundo se puebla de abominables monstruos irracionales y reina el absurdo.

Manuel Bayeu era seis años mayor que su cuñado Goya, que a la vez era coetáneo del menor de los Bayeu, Ramón. A los tres, Manuel, Ramón y Goya, los formó el mayor de los Bayeu, Francisco. Lo que se sabe de Manuel se debe, fundamentalmente, a su correspondencia con Zapater, amigo y protector de la familia. Por estas cartas sabemos que era de carácter pacífico, bueno en la extensión de la palabra, dolido por las desavenencias entre su hermano Francisco y su cuñado Goya, quejoso de que éste no le escribiera más a menudo. Manuel se retiró del mundo, ingresando en la Cartuja a los diecisiete años. Por vocación, pero seguramente también por obediencia, compaginó sus obligaciones religiosas con la pintura, y pintó muchísimo, en la cartuja de Aula Deí, en la otra zaragozana cartuja de La Concepción, en la de Valldemosa, en muchas partes, tanto cuadros de gran formato, como frescos. Pero sobre todo en la Cartuja de las Fuentes, en el término de Lanaja, donde llevó a cabo una gigantesca obra cubriendo bóvedas, claustros, claustrillos y capillas de frescos de pintura suelta y brillante. Unos dos mil metros cuadrados en total de una locura de color. Una obra deslumbrante, muy desconocida, y una vergüenza para los aragoneses, que la tenemos en un bochornoso semiabandono. Tanto lamentarnos por lo que nos ha sido arrebatado y tan poco que hacemos por conservar lo que tenemos.

En una de las bóvedas del claustro fray Manuel pintó esta alegoría que simboliza “La vigilancia”, representada por una mujer que observa atenta, portando un candil (vigilia durante el sueño), una vara y un libro en las manos (la razón y la cultura, sus mejores bases). Junto a ella, una grulla sujetando una piedra con la pata, de modo que si se duerme la piedra cae.

El pintor cortesano y mimado por la fama Francisco Goya expresa su concepción sombría del mundo, mientras que el humilde fraile, retirado en la cartuja, en su recogimiento confía en que la razón y la fe serán fuente de vigilancia para que el género humano continúe su perfección.

En esta hora incierta, tanta falta nos haría un agudo observador como Goya, como un ingenuo y vital optimista como Bayeu.


Antonio Envid

martes, 27 de diciembre de 2011

LA SUERTE, OIGA (Narciso y Servando)

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SGS

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Los cinco hombrecillos sospechosos disfrazados de turista a los que Paxton persigue en la soledad del corredor de fondo, hostigado a poca distancia por el grupo de fariseos, corren por la interminable carretera de Boquiñeni. ‘De nada sirve morir. Hay que hacerlo a tiempo’, dice el epitafio escrito en la tumba de  Shanell Bocanegra que, efectivamente, se murió a destiempo, cuando su hora no había llegado o había ya pasado, debido quizá al tabaco.
 
Los fariseos, que no quieren perder su oportunidad, preguntan a gritos a Paxton: ‘Tú que eres un hombre de paz, dinos, ¿es lícito al hombre trabajar en sábado?’, a lo que Paxton responde sin detenerse: ‘Si la suciedad fuera un triunfo, ¿qué mano levantaríais?’, con lo que los fariseos quedaron discretamente humillados. Paxton no se seca el sudor de la cara, es algo de lo mucho que aprendió de Bikila, a no hacer ni un solo movimiento inútil en carrera, así que los goterones engordan en la punta de su nariz y de su barbilla y finalmente caen sobre su pecho.

‘Al final tendré que desistir’, protesta Paxton algo alicaído.  ‘Por estos derroteros sólo conseguiré llegar a la cita del Guacamayo Azul completamente destrozado.  A fin de cuentas, es cierto que soy un buen discípulo de Abebe Bikila, pero sólo eso: un discípulo. Y si, encima, no sirve para nada.  Bueno, continuaré media hora más y luego decido.’

-El 7897, oiga, para ahora mismo.  Llevo la suerte.   Para ahora mismo.
-Ya no me faltaba más que esto. Anda, trae. Dame un par de números.
- Vale, Paxton, no hace falta que me des las gracias.
-Anda, toma y calla, que no sabes cómo estoy.
-Hala, hala, no te quejes tanto, no te quejes tanto. Toma, las vueltas.  Y siete, hacen diez. 
-Joder, pues sí que los han subido.
-El ipc, Paxton, el ipc tan sólo. Pero mira, mira en el monitor, el de Electrodomésticos Buñuel.
-Sí, qué.
-Escucha, escucha.
- ‘... Tres (tres).  Cinco (cinco). Dos (dos). Diez (diez). Seis (seis).  Treinta y cinco mil doscientos dieciséis.  Han resultado agraciados...’
-¡Coño, el que le acabo de vender al reverendo en las Tenerías!
-Pero qué es esto.
-Joder, Paxton, el sorteo. Ya te había dicho que era para ahora mismo.  Lo siento, otra vez será. Mira, al cabrón del reverendo le acaba de tocar. Nada, Paxton, está claro que hoy no es tu día.
-Que no es mi día, ¡que no es mi día…! Y qué coño hago con los cupones.
-Lo que te pase por las pelotas, Paxton. Tíralos, haz lo que quieras.
-Anda toma, tómalos y déjame en paz, que llevo prisa.
- Vale, Paxton, vale.  El 7897, oiga.  ¡La suerte!
Y Paxton piensa que quizá tiene razón el ciego. Que quizá hoy no sea su día. Mal día, mal día ha elegido el destino para que no sea precisamente el de él. Hoy, precisamente hoy.


Narciso de Alfonso
Servando Gotor
El Guacamayo Azul


lunes, 26 de diciembre de 2011

CRÓNICA EXTRALARGA (Por Azulenca)

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MJM


Mariano llegó, vio, se invistió pero no convenció. Dijo cosas, pero ni muchas ni pocas ni todas. A mí personalmente me preocupa lo que no va a hacer. Me pareció la actuación de Mariano rígida, esto lo otorga la mayoría absoluta; de seguir así acabará abonándose al REFLEX o al TRES EN UNO. Y sus chicos/as del PP ¡qué atentos y formales! Tan modositos en sus escaños, como mochuelos sin perder ripio del discurso, sólo les faltó llevar un “babi como en la guarde” con la gaviota bordada en la pechera. ¡Monísimos!

Rubalcaba dijo que va a hacer una oposición seria, responsable y exigente. No es lo de menos después de la vidorra que se ha pegado en sus años de desgobierno. También es verdad que por no hacer una a derechas, por ser de izquierdas, ahora está todo torcido. Yo le recomendaría a Alfredo, de cara al congreso de su partido, que vaya montando un teatrillo de guiñol por aquello de manejar las manos, entretener y enredar. Lo suyo fue una declaración de intenciones a la hora de tender una mano para ayudar. Yo a Alfredo no lo querría ni para el reparto de una herencia: éste es de los que te acomoda en una silla y a continuación le sierra las patas.

Ha sido una semana de gordos y quinielas, esta última por la lista de ministrables. Y mientras algunos juraban el cargo saltaban los premios del Gordo de Navidad: el azar es caprichoso. El panorama político está cambiando y más que va a cambiar. De momento, Madrid se va a quedar con una alcaldesa no apta para alcohólicos, es lo que tiene apellidarse Botella: la Alcaldesa Botella auguro que dará mucho juego. Gallardón a sobra de una ele sería un triunfo, así sólo se queda en un hombre muy gallardo. Pues eso, a ver cómo lidia con la Justicia. A él le gustará mucho este Ministerio, pero es un cargo de doble filo: lo mismo se quema en cuatro días y se queda sin Alcaldía ni Ministerio. Importante ha sido el nombramiento del elfo económico, Montoro; también va a ser el elfo doméstico de Administraciones Públicas: anuncia reformas que no recortes. Para empezar no está mal, Cristóbal. Otro cargo gordo es del Ministerio de Economía y Competitividad, De Guindos; el aspecto de este hombre me recuerda la estampa de Don Vito, más que nada por los trajes y figura. Ministerio de Agricultura, Papa Noel Arias Cañete, que –como dice él- vuelve a casa por Navidad; el que nos va a traer en forma de regalo las subvenciones europeas para el campo. Ana Mato, la Nefertiti del PP y la sustituta de la Sibila Leire: ambas muy esotéricas. Para hacerlo algo mejor que la Pajín, La Mato – ¡uf!, que mal suena- va a necesitar muy poco; pero que no se descuide que todo es susceptible de empeorar.

Emotiva despedida la que La Chacón tuvo de su Ministerio de Defensa y acciones humanitarias varias. La cara de la Ministra decía mucho, es esa cara que se resiste a dejar el cargo. Ella, Carme, mujer pacifista e independentista catalana; ella, arropada entre tanto uniforme y saludo marcial con boina o visera, sin pensarlo gritó con sosa emoción: ¡Viva España! Esto era la que quería oír José Bono a los futuribles de su partido: ya ha aparecido la nueva rumbera, en este caso de rumba catalana.

La que se puso exótica para dejar su cartera fue Trini de Exteriores, piratería y rescate. Para semejante ocasión lució un modelo túnica de ceremonias negro con bordados dorados, daba una imagen como muy de Oriente. El último lujo de Trini ha sido soltar dos millones seiscientos mil euros a Naciones Unidas por aquello de las relaciones socioculturales (BOE Nº 303). Eso es lo que se llama ser generosa en plena crisis con el dinero de los demás. A Trini se le ha acabado el choteo por el mundo adelante luciendo su melena entoldada y sus callares de perlas, ahora sólo le queda que le den un cargo de perdedora de esos que tan bien se le dan.

El Ministro Sebastián Bombilla le ha dejado el sitio al hermano benjamín de Aznar, José Manuel Soria de Canarias. Vamos, es el clon sin bigote de José Mari. ¿Nos dará bombilla el nuevo ministro? Al ser canario también pudiera ser que nos dé candela.

Valeriano Ministro de Trabajo y emperador del paro le ha pasado el testigo a Fátima Báñez. Pues a ver si a esta mujer con nombre de milagro se le aparece la Virgen y nos saca del pozo del paro y el desempleo. ¡Ánimo Fátima!

Después de estos ministerios viene el ministerio que yo denomino el más preocupante: Ministerio del Interior. Y digo preocupante porque este ministerio es el que peor maneja el PP: pasa página y deja a los mismos. ¡Peligro! Desde luego el nuevo Ministro no me da buena espina, el tal Fdez. Díaz. Eso de alabar la figura de Alfredo, Pérez por parte de padre y Mortadelo por la mía, estuvo de más. ¡Ojo, Mariano!

Ministerio de Fomento, Ana Pastor. El requisito para esta cartera es ser gallego: antes Pepiño, ahora Ana. No sé qué tendrá que ver el pimentón con el cemento, en fin, esto es lo que se llama un Ministerio a la gallega. Lo cierto es que los gallegos se felicitan por este nombramiento.

Papel estelar en el gobierno Rajoy el de Santa Sorayita Sáenz de Santamaría, Niña de Rajoy y de la asunción de cargos; nuestra Shirley Temple en versión española, a la que Mariano le ha otorgado todo el poder que a él le sobra convirtiéndola en la “figuratriz” del PP y en la mujer más poderosa de España: pequeña mujer coronada de una gran cabeza acentuada con diéresis (su naricita). No me la imagino yo al frente de CAOS, de los espías quería decir. En fin, mucho cargo y mucha carga para Soraya.

La última de Marcelino Iglesias: la pega que le ha sacado al gobierno Rajoy ha sido la falta de señoras. Está claro que el gobierno de Mariano no es de paridad; pero dado el currículum de los elegidos, tampoco es el gobierno de la parida al que nos acostumbraron en los últimos tiempos. Después de la “tontocracia zapateril” que hemos padecido, al menos ahora nos ahorraremos los sueldos de cientos de asesores que no servían para nada, salvo para cobrar sueldos imposibles –como dicen ahora.

Lo han pasado mal los socialistas, eso de dejar el banquillo azul y las carteras les ha sacudido el emocional y los estómagos. Los noté abatidos a la hora de abandonar el cargo. La que estuvo en su onda de siempre fue Leire, para la ocasión se puso un modelo como para correr los Sanfermines con pañuelo rojo al cuello. Se le veía contenta, sin duda va a pasar a una poltrona mejor donde bostezar. Cristina Garmendia en su estilo elegante dio la talla, lo mismo la llaman para anunciar FERRERO ROCHER.

¿Y nuestro Zp? Pues nuestro Zp se retira para dedicarse a la pesca, de hecho sus ministros en una cena de despedida le regalaron una caña para pescar truchas. Y yo que pensaba que Zapatero acabaría en una ONG, pues parece ser que después de sus legislaturas de ruina inmisericorde en la que nos ha hundido, el ex-presidente se concede un apacible retiro dedicado a las truchas, no sé si asalmonadas.


AZULENCA

domingo, 25 de diciembre de 2011

DEL REY ABAJO, NINGUNO (Armando Bulla)

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“Del Rey abajo ninguno” exclama indignado García del Castañar en la comedia de Rojas Zorrilla manifestando la idea que se tenía en el siglo XVII sobre la imputabilidad de las personas por muy encumbradas que estuviesen. Sin embargo, esa imputabilidad universal era ayer y hoy más una aspiración de justicia que una realidad.

No deja de ser significativo el inusitado interés que despertaba el discurso del Rey con motivo de la celebración de la Navidad, y no porque el españolito de a pie sienta un desbordado interés por su Monarquía (los índices de audiencia lo ponen de manifiesto), sino por un asunto bastante menos laudatorio: se esperaban unas palabras de disculpa por los hechos que se le imputan a un miembro de su familia.

Hoy como en el siglo XVII el Rey es inimputable penalmente. Quizá esto tenga que ser así, no voy a discutirlo, pero a mí me parece una anacronismo basado en el origen divino de la Monarquía. Pero esto no es lo importante. Lo preocupante es que después de treinta y tres años de democracia uno de los graves problemas de este país, al que necesariamente ha de referirse el Rey en su mensaje de paz, sea el de la corrupción.

La corrupción es un cáncer que corroe todos los engranajes de la administración de un país, es la hiedra que se abraza al árbol sano y vigoroso y lo va asfixiando hasta acabar con él, que se infiltra en todos los tejidos debilitándolos, que crea una sociedad de sinvergüenzas y resentidos y quienes no entran en ese juego y no quebrantan sus propios valores morales, tienen un sentimiento de que están haciendo el papel del idiota frente a los demás.

Tienen antiguos miembros del partido que está hoy en el poder, hay que puntualizar: con un poder casi absoluto, varias causas pendientes con la Justicia, y seguramente otras gentes del PSOE han gozado de cierta impunidad mientras este partido ha manejado los hilos de la autoridad. Confío en que se aplicará la política de que “quien la hace la paga”, tanto entre los suyos, como entre los ajenos, sin afección de personas. La posible capacidad de España para superar sus problemas económicos está en buena medida condicionada por la lucha contra la corrupción. En definitiva, que el propio yerno del Rey sea investigado por posibles malas prácticas ya es un signo de esperanza sobre el digno futuro de esta sociedad.


Armando Bulla     

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA VIRGEN ASA CASTAÑAS (Juan Serrano)





Afuera en la calle un viento helado aletarga las conciencias. El frío se ceba con las estrellas de hojalata que penden de lo alto de la fachada de los Grandes Almacenes. Gestión de préstamos para aguinaldos junto al stand del bricolaje. La navidad a precio de caviar. De un árbol postizo cuelgan paquetes vacíos, forrados de celofán, campanillas sin badajo, ángeles de papel de estraza, de coloretes falsos. Limosnas para el asilo, juguetes para los huérfanos. La compasión programada con las sobras del mercado.

En el pesebre del escaparate la calefacción central abriga a un Niño Jesús de escayola en los brazos del maniquí de una madre. La Virgen, salpicada de algodones de nieve, vestida de lencería, atiborrada de mazapanes y botellas de cava, reclama seductora la atención de los clientes.

En la esquina de enfrente Josico el limpiabotas, tizón de carne y hielo, se acerca a un bidón de brasas. Detrás la Chelo con un delantal blanco vende castañas calientes. El pasado de la mujer es oscuro como el carbón: drogas, cárcel, lenocinio.

El hombre y la mujer tienen el rostro encendido, el suyo, que no es trucado. Nadie lleva una cara que no es suya. La navidad en cambio es un trasplante de celebraciones espúreas.

Me casé con la muchacha más guapa del barrio. Al año me dejó por otro –le comenta “el limpia” a la castañera.

La Chelo sin dejar de bufar el fogón, con un grácil arqueo de cejas le pregunta al limpiabotas por qué la noche es tan negra a pesar de que en la plaza las luces vomitan chispas.
La hermosura es pasajera. A un frasco de esencia, le quitas el tapón y se queda sin aroma. Las cenizas se apagan. Castañas duras. No por mucho frotar las grietas de un zapato viejo, éstas desaparecen. La belleza no es el brillo. Te lo digo yo, castañera, que entiendo de lustres y de cepillo y que llevo en mi carne tatuada la misma Venus de Milo. En aquella noche de Belén la estrella que más brilló fue la que no estaba encendida
Desde un lugar desconocido llegan ahora hasta el puesto de la Chelo los ecos de un villancico:

La Virgen asa castañas.
La mula y el buey se abrazan
y san José el limpia botas
prende de llama las brasas.

La cara de la castañera no es de porcelana fina como la de la Virgen, que la Chelo, la mancillada, la lleva de tizne, pero en sus ojos la lumbre pinta amores que saben a manzanas como soles. Y le dice a Josico:
Tú, mi pobre huérfano buscas amor porque lo perdiste. Y yo que no lo perdí, porque de la calle fui, nunca conmigo lo tuve.
El limpiabotas no sabe si agradecer o llorar. Josico mira a la estrella de latón allá en lo alto, una patena fugaz. Y la cola del cometa es una espada que parte su cuerpo en dos. El “lustre” se acuerda del bálsamo de Fierabrás. Como Sancho quiere sonsacarle al Quijote el secreto de este ungüento para encajar la descoyuntada paradoja de su sentimiento partido. Una encrucijada. Dos navidades: una superflua y sobrada que se ríe a pajera abierta, y la otra que grita mordiscos con su boca cerrada. Una navidad de turrón blando para los fuertes y otra de turrón duro para los que no tienen dientes. Aquella se alimenta de ésta. Y las dos al hombre le parten por la mitad.

Mientras tanto el buey y la mula en un descuido se han comido la estrella. Se la jalaron. Buen forraje. Y la mula calla cómplice, no entiende de astrología, y menos de profecías. ¡Que no tienen fe los jumentos! A la mula le han crecido ortigas en la orejas y al buey le han salido sabañones en las patas.

El limpiabotas también vende lotería, el cupón de los ciegos, relojes de contrabando. La Chelo se le acerca más al hombre, le coge su mano con intención y ternura, y le dice que su estrella le rebulle en el vientre, que un tronco sólo no arde, que le preste bajo mano un buen peluco sin agujas para gozar los dos sin control y apurar el orujo de las horas.

Burbujas blancas de anocheceres pintadas caen ahora sobre una muchedumbre de mugre que compra ilusiones con tarjetas de crédito. Y un copo de nieve luminoso, ardiente, posa su vuelo brillante sobre un par de manos trenzadas.

El reloj era de paja y, ya sabes, mi castañera, se lo comió la mula. Soy lombriz que se alimenta del barro ajeno, zapatos que aplastan la tierra humillada. No tengo plata ni casa, que soy tan sólo cizaña –acierta a decir el hombre a la Chelo.

¡Y qué importa! - le replica la mujer. Alpargatas de pastores, como el esparto del monte, no necesitan betún. ¡Deja ya de restregar la piel de cocodrilos inertes, que no lloran, que esconden su carroña con calcetines de seda! Pulamos ambos el precioso tegumento de nuestro escarabajo eterno!

Josico se queda como una pasa. El limpiabotas le quita con su paño de trabajo a la mujer los tiznajos de su cara. Y un estribillo a lo lejos bendice con su canción una unión entreverada de placeres y de llantos:
               

La Virgen se llama Chelo
y Josico san José.
El hijo que va a nacer
ha descendido del cielo.
Juan Serrano
(En el blog Blao
19 diciembre 2011)

JAVI

JAVI

miércoles, 21 de diciembre de 2011

EN LA TRASNOCHADA, 60 (Máría Jesús Mayoral Roche)

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MJM


En Villamayor de Gállego, 17 de diciembre de 2011



Cuando se aproximan estas fechas prenavideñas siempre me pongo nostálgica, esta nostalgia crónica que me invade en estos días la dejé plasmada en mi novela Los Castaños de Indias.


“Se acercaba a pasitos cortos el invierno, frío, plúmbeo, nebuloso, con las oscuras tardes iluminadas por la escasa y amarillenta luz de las farolas del Paseo, con los desnudos y rígidos árboles de aspecto fantasmagórico a la sombra de esta iluminación tenue.


Mi amiga y yo, ya estábamos equipadas para el invierno con los abrigos ingleses azul marino. A pesar del frío la vendedora de caramelos permanecía en su esquina sentada junto a la cesta de mimbre; rutilante por el celofán de las bolsitas de pipas y chupadores de colores. Todavía recuerdo la cara de aquella pobre mujer con la tez pálida atenazada por el frío y sus ojitos llorosos que parecían implorar misericordia; su trémula voz despertaba la compasión de su clientela infantil. La levedad de su sonrisa llegaba a ser más una mueca de fastidio que de agradecimiento, debido a la escasez de sus dientes. Almudena y yo siempre le comprábamos lo mismo, unos regalices.


Se aproximaban las Navidades y había que ir haciendo los preparativos propios de estas fiestas. El Paseo de Ruiseñores engalanó las desnudas ramas de sus árboles con bombillas de colores, este toque luminoso alegraba el paisaje invernal. Almudena y yo nunca teníamos frío, íbamos todo el camino hasta casa corriendo y chupando regaliz.


 […]


Por Navidad la familia se reunía en casa de mis padres. Al levantarme por las mañanas, lo primero que hacía era mirar por el enorme ventanal del balcón de mi habitación; los cristales estaban empañados y los tejados de las casas, con sus humeantes chimeneas, aparecían cubiertos por un manto albo. Mi habitación era como un carámbano. Cuando subía mi madre me pillaba descalza mirando por el cristal, me cubría con una manta, me bajaba en brazos al salón y me sentaba en un sillón junto a la chimenea. Envuelta en la manta y sentada en aquel sillón de alto respaldo tapizado en yute, me sentía como una princesita prisionera en el trono de un gigante.


[…]


Hacía frío y no me dejaban salir al jardín a jugar, así que me iba a la cocina con la tata María y su marido Félix. María andaba siempre atareada en todo tipo de faenas, para entretenerme me sacaba una vieja cesta de mimbre llena de juguetes antiguos, que contenía botijitos de porcelana y lecheras de mayólica. Cuando María se descuidaba, arrastraba sigilosamente una silla hasta la alacena y me subía a ella para poder alcanzar de los anaqueles, los saleros y palilleros que tanto me gustaban. María siempre me sorprendía en plena travesura.


También me entretenía al lado de Félix, sentada en un tajuelo mirando como sus manos nudosas rallaban las mazorcas de maíz haciendo saltar los granos de maíz, que caían acompasados en una capacha de esparto.


El día veinticuatro por la tarde comenzaron a disponer todo para la cena de Nochebuena. Yo molestaba en todas partes. La cena y los platos se sucedían entre el tintineo de los cubiertos y la vajilla. Mis abuelos, en algún momento, sacaron con disimulo el pañuelo para recoger la lágrima del recuerdo. Pero mi ilusión estaba puesta en el día de la ingeniuidad. ¡Por fin, llegó el día de Reyes! Me asomé al balcón y había unas cajas con juguetes. Pero la mayor sorpresa estaba en el salón, junto a la chimenea, con un gran lazo en el manillar me estaba esperando: ¡El triciclo!”


Y en esta trasnochada, cerrando los ojos puedo ver ese Paseo.



María Jesús Mayoral Roche


martes, 20 de diciembre de 2011

AÚN NO HA AMANECIDO (Lucía Fraga)

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Reposa sobre mi corazón anochecido,
donde el sueño y la vigilia
comparten un mismo pan.
No amanezcas todavía
y déjate mecer entre las tibias sábanas.

Anoche sentí frío,
cuando mi cuerpo, blanco y desnudo,
te esperaba avergonzado
con las manos llenas de pudor
y los labios apretados.

No permitas que llegue la mañana traidora.
Vuelve a conjurar la noche
para vestirme de nuevo con tu abrazo
y perder la vergüenza para siempre,
porque sólo tú sabes abrir mis labios.

He contemplado añicos hechos de sueño
que venían con los rosados brazos de la Aurora.
El amanecer siempre ha sido una triste despedida.
Sin embargo, volvamos a ser cuerpo,
mientras no haya amanecido.


Lucía de Fraga
Nostalgia del acero

lunes, 19 de diciembre de 2011

CRÓNICA DE LA COMEDIETA (Por Azulenca)

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MJM


Esta semana ha sido de comedieta, de papelones y de poco más, que ya vale. La comedieta se ha desarrollado entorno a los trajes de San Paco Camps, víctima y mártir, total -como dice él- por unos trajes que usaba como herramienta de trabajo. Desde luego por lo que costaron se los podía haber hecho de luces y ahora hubiese salido como un torero por la puerta grande. Cuando se habla de trajes como herramienta de trabajo, una piensa en unos monos de esos azules. No me imagino a Fco. Camps de esta guisa; no sé… casi mejor lo vería vestido de monaguillo. Lo más destacado de este capítulo ha sido la expectación del juicio y los personajes, que parecen sacados de un cuento de los Hermanos Grimm: El Bigotes con barba, Correa de convidado de piedra y el sastrecillo, que tiene de todo menos valiente.

Después de la comedieta, hemos asistido al espectáculo en el Congreso donde cada diputado se ha declarado, ha prometido, ha jurado y ha dicho lo que ha querido. El que orquestó esta coral fue el nuevo Presidente del Congreso y sustituto del rumbero Bono, Jesús Posada; hombre que por talla y estilo me ha recordado la figura de un César rocero en un circo romano. Si a este paso vamos, en la próxima constitución del Congreso alguno declarará: ¡Viva la republica independiente de mi casa!

Tras el espectáculo del Congreso al rey le tocó el papelón: recibir al Amaiur, un ex-compañero de balonmano de su yerno “caído en desgracia”. Desde luego, cómo se le tuvo que quedar el cuerpo al estrechar la mano del representante de un partido que te ha tenido en el punto de mira… Esta audiencia es la herencia envenenada que nos ha dejado Zapatero, por cierto; si se había reído poco de España y de los españoles, bien soltaría la carcajada presenciando la escena. Otro de los recibidos por el Rey fue el pedigüeño de Durán i Lleida, siempre pidiendo, siempre quejándose y barriendo para casa. ¡Pobre Durán, después se iría a pasar la noche al Palace!

Supongo que Sónsoles y José Luis a estas horas estarán embalando sus pertenencias para abandonar La Moncloa. Supongo también que lo estarán pasando mal: dejar la vidorra de palacio, los jardines, las visitas institucionales, las horas eligiendo vestuario... Bueno, tampoco está mal el chalé de Somosaguas al que se van a ir a vivir; aunque echarán de menos el servicio. Como dice mi amiga, que vayan haciendo los Rajoy una limpieza de energías en La Moncloa, porque la cantidad materia mental deteriorada de los Rodríguez se quedará deambulando por los pasillos y se les puede pegar. Y lo que nos faltaba: un Mariano con el síndrome de Zp y una Elvira gótica lazando gorgoritos.

Los apretones mentales de Tomás Gómez han degenerado en colitis mental crónica. La última del Invictus de Parla ha sido regalarle la Jenga a Esperanza chulapa castiza, emperatriz de Lavapiés y reina de los Madriles y camino lleva de convertirse en diosa Cibeles arreando a los leones. El pobre Tomás Gómez se levantó del escaño para llevarle a Esperanza el juego. Con lo práctica que es Espe se diría: con esto ya tengo solucionado un regalo de Navidad. Le bastó a Espe con levantarse y refrescarle el panorama parleño.

Todavía no es Presidente y ya le noto a Mariano la vista cansada, supongo que de ver los números y las cifras que le están dejando los socialistas. Pues que se cuide la vista Mariano, porque cuando vea las cifras reales lo mismo le salen costras en los ojos o lo tienen que operar de cataratas. Zp ha dicho que el traspaso ha sido ejemplar. Yo le recomendaría a Mariano que haga públicas las cifras, los agujeros, el número de altos cargos… Con tanto misterio y tanto silencio “mariano”, ya tengo ganas de saber las medidas que va a tomar el PP para salir de esta crisis. A mí me da que con las nuevas medidas los españoles nos vamos a quedar en una talla modélica: 80-60-90. También le recomendaría a Mariano que si las medidas son drásticas; se las aplique también a la casta política en cuestión de dietas, coches oficiales, artefactos informáticos que no valen más que para enredar, pensiones vitalicias y demás…

Hay que ver lo encogido que se nos ha quedado Alfredo -nuestro Rubalcaba de toda la vida- desde que el poder le ha abandonado; está tan mermado que parece una gamba: sólo le queda cabeza. También es verdad, que a cierta edad cuando un hombre se encoge es porque le tira la próstata. Mejor lo dejo aquí.


Azulenca



domingo, 18 de diciembre de 2011

DE SARAGOSSE A BEIJING Una elucubración sobre el pinyin y otras cosas (Servando Gotor)

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Cosas del habla.  Se supone que Zaragoza se llama Zaragoza desde la edad media (del Cesaraugusta romano pasa al Saraqusta árabe y de éste definitivamente a Zaragoza).  Que Zaragoza es una palabra llana, es decir con acento en la penúltima sílaba, como ocurre con la mayor parte del vocabulario español, también está fuera de toda duda, pues aquí casi todo son palabras llanas: madre, padre, hermano, lápiz, coche, toalla o servilleta.  No como en francés, por ejemplo, donde casi todas son agudas (la cousine, le été o merci) o en inglés, que suelen ser llanas o esdrújulas (money, seventeen o languages).

Los barbarismos, o sea, las palabras extranjeras, se supone que tienen diversas formas de integrarse en cada idioma, dependiendo del lugar y del momento.  En lo que a los topónimos extranjeros se refiere, la más recurrente es la de aquellos primeros viajeros que oyeron el nombre de una ciudad in situ y de primera mano: es decir, de los propios lugareños.  Así, los primeros franceses que oirían a aquellos antiguos zaragozanos nombrar a su propia ciudad, oirían eso: Zaragoza, una palabra llana y con dos fornidas zetas.  ¿Y como hace un francés para pronunciar Zaragoza? No hace falta darle muchas vueltas: de entrada convierte esas bruscas zetas en eses y la erre en ge, y entonces dice Sagagosa, y no sin cierta dificultad para respetar el acento  en la o, para luego concluir pronunciando con ímprobo esfuerzo la última sílaba: ¡sa! 

Evidentemente, en el lenguaje coloquial siempre se tiende a lo cómodo y a hablar como uno habla normalmente, de modo que los franceses tendrían varias opciones.  Una de ellas decir Sagagosá, convirtiendo la palabra llana en aguda.  Pero eso es muy largo y complicado para el lenguaje diario.  Lo más cómodo y, por tanto lo más probable, es que los franceses acabaran por quitar la última sílaba (a lo que siempre han tendido, por lo demás, tragándose, por ejemplo, la mayor parte de las ees finales).  Y, así, la palabra quedaría en Sagagós.  Evidentemente cuando la transcriben lo harán con las reglas propias de su idioma: de modo que Zaragoza, quedaría definitivamente escrita como Saragosse.  No han cambiado el nombre de la ciudad, es simplemente que ellos la pronuncian mal (sagagós) y, lógicamente, la escriben de modo que al leerla se lea como ellos la pronuncian.  Y para pronunciar sagagós, lo más correcto, en francés, se supone que es escribir Saragosse.  Y así es como lo hacen.

El historia de las lenguas describe la evolución de una degradación o perversión del propio lenguaje, lo cual –entiendo- carece de connotaciones negativas: es así.  Y es así porque el lenguaje es algo vivo e instrumental y lo que importa es que sirva para que la gente se entienda.

Pongámonos ahora nosotros en el lugar del extranjero. Vamos con una primera hipótesis: ¿se imaginan aquellos primeros españoles que llegaron nada menos que a Pekín?  ¿Y, aún mejor: aquellos primeros españoles que no sólo llegaron a Pekín sino que además volvieron para contarlo?  ¿De dónde dirían ellos que venían?  De ¡Pequín! ¿Pequín…?  Bueno, al menos así debieron decir aquellos primeros que fueron y volvieron que se llamaba la capital de aquel lejano imperio: “Pequín… o algo así, dicen los chinos… o la mayoría de los chinos con los que yo traté”.  Hombre, escribir Pequín en chino… eso no hace falta, supongo que dirían. Lo cierto es que aquí, en España, empezaría a hablarse de Pequín  y lo escribieron de forma que se pronunciara así: Pequín.  Es decir, escribieron “Pequín”, como dicen los que allí han estado que los chinos llaman a su capital (seamos conscientes de que China es muy grande y con un montón de idiomas, de modo que los propios chinos, según de qué parte sean y el idioma que hablen denominarán a la capital o pronunciarán su nombre de las formas más variadas; evidentemente, estamos sintetizando la cuestión a efectos meramente didácticos o argumentativos y abiertos a la crítica de cualquier otra opinión mejor, claro).

Una segunda hipótesis, con seguridad la principal y que leo en un interesante artículo de Luis Silva-Villar, consiste en que el topónimo “Pequín” no lo tomamos de nuestros antiguos exploradores sino –vía Francia- de los  ingleses que, por el mismo procedimiento que he mentado, adoptarían el término “Peking” del cantonés “Pakking” (anota Silva-Villar, como curiosidad, que el cantonés es el chino “que se oye” en San Francisco).  Pues bien, el “Peking” inglés lo acogen los franceses como “Pekin” y de estos tomamos nosotros nuestro “Pequín”, que finalmente y, de nuevo por influencia extranjera, acaba en Pekín.

De las pocas cosas buenas que hizo Mao interesa destacar, a nuestro objeto, tres.  La primera decidir potenciar uno  de los idiomas chinos pretendiendo que toda la población acabe por hablarlo para que así puedan entenderse mejor entre ellos (sería algo así como que todos los europeos nos entendamos en inglés, hoy; anteayer lo hicieron nuestros antepasados cultos en latín y luego en español y después en francés; hoy puede hablarse de hallarnos cerca de una alfabetización popular europea en inglés). Así, el idioma adoptado por Mao será -lógicamente-  el mayoritario: el mandarín.


La segunda cosa buena que hizo y que no deja de ser un instrumento imprescindible para esa potenciación popular del mandarín, consiste en salvar un serio escollo: simplificar el alfabeto chino “tradicional”, reduciendo los miles de caracteres/palabras chinos (ideogramas, en realidad) a un número más asequible para el pueblo.  Se trata del alfabeto chino “simplificado”, el cual se enseña en todas las escuelas.  De cualquier modo, esta dicotomía, chino simplificado/chino tradicional sigue en proceso de normalización no carente de fuertes polémicas.  En mi opinión la idea me parece más que loable si tenemos en cuenta que, a lo largo de la historia, la complejidad de la escritura china, cuya caligrafía –además- constituye un verdadero arte, ha vedado a las clases populares el acceso a la escritura.  Y esta puede ser, a mi entender, una de las principales causas del retraso cultural de China durante tantos siglos (y eso que nos llevaban ventaja).

La tercera, mira al exterior y tiene que ver con la globalización, y me parece definitiva.  Se trata de, además de lo anterior, acoger nuestro alfabeto, el occidental: el abecedario. Algo parecido a lo que hiciera Atatürk en Turquía en 1928, reemplazando la grafía árabe por el alfabeto latino.  En principio no se pretende sustituir al alfabeto chino simplificado, sino de complementarlo con objeto de conseguir una comunicación eficaz de China con el resto del mundo (yo pienso que nuestro abecedario acabará por imponerse en China y el chino desaparecerá finalmente.  Nótese que el chino no es de los idiomas denominados de comunicación, como pueden serlo, por antonomasia, el inglés y el español, sino que es un idioma tribal: sólo se habla en China, y por muy enorme que sea China, el chino sólo se habla allí; y, desde luego, cuando un idioma prevalece sobre otro es, simple y llanamente, por razones eminentemente prácticas y la comunicación con el resto del mundo lo es, vaya si lo es).

Esta transcripción del chino al alfabeto occidental es lo que se denomina como hànyǔ pīnyīn, o simplemente pinyin.  En Europa ya conocimos varios intentos de algo parecido, uno por parte de Alemania (Lessing) y otro el que se impuso: el inglés (Wade-Giles).  Definitivamente, ya desde último cuarto del siglo XX hasta hoy, el pinyin se está imponiendo en todo el mundo.  Por eso ahora se escribe Beijing y no Pekín:  porque Pekín era transcripción china al alfabeto por el método Wade-Giles y Beijing lo es por el método pinyin. Y por eso hemos pasado de escribir Lao-Tse a Laozi o de Mao Tse-Tung a Mao Zedong (Wade-Giles, las primeras -grafía que hemos venido manejando en Europa- y pinyin las segundas, las que ya venimos manejamos actualmente).

Y ahora llego a donde quería llegar:  el idioma inglés, que se come todo.  Se piensa que el pinyin es la transcripción del chino al inglés.  Falso. Lo es al alfabeto romano, como he dicho. Pero no es más cierto que todos tendemos a pronunciar cualquier palabra extraña en inglés en vez de, en nuestro caso, español.  Así, tendemos a convertir las úes en aes y a pronunciar las haches, aspiradas (como jotas).  Pero eso no es correcto.  El pinyin no es inglés.  El pinyin es chino escrito con caracteres romanos.  Y se pronuncia o debe pronunciarse en chino, de acuerdo con las normas fonéticas internacionales (AFI); igual que el inglés se pronuncia en inglés, el francés en francés y el alemán en alemán.  Y para conseguir la pronunciación correcta del chino escrito en pinyin hay que seguir las reglas propias para su pronunciación, que existen. Y, desde luego, no son las inglesas. Son las chinas. El español tiene sus reglas para pronunciar las palabras inglesas, las alemanas, las francesas... y las chinas escritas en pinyin, como los ingleses, franceses y alemanes tienen las suyas para el mismo objeto.

Esas reglas, de acuerdo con las normas fonéticas internacionales (AFI) harán que, lo lea un inglés, un español o un italiano, Beijing siempre se pronunciará algo así como PequínPechín (oírlo en el traductor de google, pinchando aquí).  Es decir: como siempre, más o menos.  Porque la be se pronuncia parecido a la pe y la jota parecido a la che. Lo que no es correcto es pronunciar “beiyíng”, que es a lo que todos tendemos por la aplastante influencia anglosajona aunque irremediablemente algún día acabe por pronunciarse y hasta llamarse así: “Beiying”.  Sí, porque al final la preponderancia del inglés puede acabar por cambiar el mismísimo nombre de Pekín.  Y esto, chauvinismos, provincianismos y nacionalismos obtusos aparte,  pienso que no es malo sino todo lo contrario siempre que sirva para que todos nos entendamos mejor. Y lo normal es que lo práctico se imponga por sí solo.  No hace falta que nadie le ayude.

Pero de momento, hoy por hoy, Pekín sigue siendo Pekín, y se debe seguir pronunciando Pekín, aunque lo escribamos en pinyin (Beijing).  Que esa es otra: en español (y me refiero al español por antonomasia) siempre ha de escribirse Pekín y no Beijing de la misma forma que escribimos Londres y no London y de la misma que hemos de escribir Lérida y no Lleyda, que es catalán (español también, por supuesto, pero carente de antonomasia) y de la misma forma, también, que los franceses escriben Saragosse y no Zaragoza.  Lo escriben en francés, claro.  Faltaría más.








PESSOA FINGIDOR (Juan Serrano)

SGH

Había yo escrito sin hache un verbo. Más de setenta veces siete me mandó el maestro que escribiera en la pizarra "las palabras huelen a lluvia".

Y por más que releía las copias ningún perfume emanaba de ellas, que sólo olían a tiza desgastada. Las palabras cansadas se acababan en sí mismas. Que no por mucho que Proust nombrara a su querida Albertina vio el cuerpo vivo de su amada muerta.

Hay quienes dicen que son lo que escriben. Controlan sus palabras. Domesticadas. Hasta el punto que entre lo que piensan y lo que dicen no hay discrepancia alguna. Son ortodoxos y honestos. ¡Suerte que tienen!

Pero los hay también quienes jamás fuimos respetados por las palabras escritas. Nunca la carta me devolvería el beso que le pedí ansioso a la muchacha de aquel verano de melocotones frustrados.

Mis palabras me traicionan, son lo que no dicen, lo que mienten, lo que crean, mis sueños rotos, son mis súplicas no escuchadas. Y no soy yo el que contra la verdad se rebela, son mis palabras las burladoras.

Lo mismo un día soy Napoleón en tanga, que otro Marco Aurelio de temporero en Africa recolectando higos chumbos con las nalgas.

Pudo decir un poeta "yo no sé lo que soy hasta que no me lo dicen mis palabras ya escritas, engañosas y mudas".

Y es que en esta complicidad ambigua de las palabras es donde anda la grandeza del juego en la literatura. Y me vienen ahora a la memoria aquellos versos de Pessoa:
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."El poeta es un fingidor que finge constantemente,
que hasta finge que es dolor, el dolor que en verdad siente.
Y, en el dolor que han leído, a leer sus lectores vienen,
no los dos que él ha tenido, sino sólo el que no tiene.
Y así en la vida se mete, distrayendo a la razón,
y gira, el tren de juguete que se llama el corazón".
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Juan Serrano
(En el blog Blao
20 diciembre 2007)



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