“La medida de nuestro amor es la medida de nuestro engaño”, ya ves. No recuerdo si esto es de Roberto Plural o del entrañable Ricino Rampante. Tanto da, las verdades como puños son patrimonio de la humanidad. Lo seguro es que la teoría de las “Democracias selectivas” pertenece a Rampante, hombre del pueblo, leído y talentoso donde los haya, romántico y sagaz y lector incansable de Goethe en cuya novela “Las afinidades electivas” se inspiró para el título de su teoría. Hay que decir no obstante que la expresión “afinidades electivas” tampoco pertenece a Goethe porque la sacó del tratado químico De attractionibus electivis (Torbern Olof Bergman, 1775), donde se expone el fenómeno por el que ciertos átomos o moléculas tienen tendencia a agregarse o enlazarse. Fenómeno que aplica el poeta alemán a las relaciones humanas, especialmente a las amorosas.
Ricino Rampante hace teoría de la teoría y mantiene, como buen liberal, que no se pueden extrapolar conceptos individuales al terreno colectivo porque lo colectivo no existe: mera ilusión, ya ves. No existe España sino españoles, tampoco memoria colectiva sólo recuerdos personales. Por la misma razón dice que la democracia es una ficción que como tantas otras puede resultar, y resulta en ocasiones, práctica. La democracia es -sobre todo- el gobierno elegido por la mayoría y, por tanto, la teoría democrática parte y da como bueno ese fenómeno por el que, ya ves, ciertos individuos tienen tendencia a agregarse o enlazarse.
En fin, también, desde aquí, “Desde mi barricada” desde este periódico cuyo director vivió la experiencia de trabajar con Labordeta en “Carambú” (José Antonio Vizárraga, 1991), única incursión del cantautor en el cine como protagonista, con su entrega y dignidad habituales, desde aquí, digo, una sincera muestra de dolor, una más, y un humilde recuerdo, otro más, exento de rimbombancias. Como él quería: “recuérdame, como un árbol batido, como un pájaro herido, como un hombre sin más”. Así lo dijo en su canción “Ya ves” (*).
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(*) YA VES (José Antonio Labordeta)
Ya ves
que vamos avanzando
cumpliendo este camino
no lo sé
ya ves.
ya ves
que vamos recordando
creciendo hacia el ocaso
no lo sé
ya ves.
Ya ves
qué pálidas palabras
se pierden en la noche
sin hallar solución.
Ya ves
que hemos ido surgiendo
de inciertas duras voces
de desesperación.
Recuérdame
como un árbol batido
como un pájaro herido
como un hombre sin más;
recuérdame
como un verano ido
como un lobo cansino
como un hombre sin más.
Ya ves
que fuimos agrietando
los muros mantenidos
no lo sé
ya ves.
Ya ves
que estamos añorando
unos niños perdidos
no lo sé,
ya ves.
Ya ves
que voces diferentes
se cruzan en el alba
buscando la verdad.
Ya ves
que fuimos puente herido
de abrazos detenidos
por ver la libertad.
Estoy de acuerdo en que Labordeta ha sido un hombre del pueblo y por eso se le ha querido, se ha sentido aragonés y eso le honra, porque los aragonese tenemos el defecto de valorarnos muy poco, sin embargo creo que su legado, aparte de las canciones, no ha sido tan importante como ahora se pretende hacer ver, hay muchos aragoneses, a lo largo de la historia que han querido dar todo por su tierra y no se les ha reconocido, no quiero citar a nadie en concreto, pero seguro que todos conocemos a alguno que permanece en el anonimato.
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