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lunes, 6 de mayo de 2013

Jordan Pulmones (Paula Parcial Parcial)




Jordan Pulmones

Sin palabras de amor, dulcemente, el viejísimo
Jordan Pulmones se está muriendo en su vagón,
sosegado, sin saberlo, dejándose llevar
por el sabroso sueño de la siesta, mientras van
creciendo entre sus dedos las tiernas ortigas
de la muerte.

Jordan Pulmones, ay, el mendigo que fue
camarada del general Archer, sí, cuando entonces.

Se muere dejándose arrullar, tumbado en el vagón
que ha sido su casa durante más de treinta años,
sucio y acogedor, con la luna y las estrellas pintadas
en el techo.

Jordan, polaco y orgulloso, fue también pastelero
en Dresde, amante de los caballos y cazador de faisanes.


La muerte lo mata despacio, con aromas de pastelería
en la boca: nata, vainilla, chocolate y canela. Va manchando
su piel con los tenues colores de la pólvora y de la vida.

La muerte ciñe su carne tomándole las medidas, acariciándole
los muslos y el cuello con mucha suavidad, tristemente.

Jordan cabecea sin tropezar los engaños, templando y
sin caerse del cartel. Cambiando el viaje y tomando terrenos
contrarios, metiendo la cara y mirando alto, el viejísimo
Jordan Pulmones se entrega despacio, moderando la codicia,
cascabelero y con casta.

La muerte oxida sus huesos, esparce oro y menta
alrededor del castigo y, cerrando con celo, se centra
para la última verificación: lo cita de frente y clava,
dejando su certificado sobre el raído chaleco de Jordan.

Ay, Jordan Pulmones, que pudo ser director general
de la Esso, que conoció a Chaplin y al pequeño de los Lunetti.

Hermoso como un atardecer sin cigüeñas, alto de palos
y ancho de sombrajo, Jordan inspiraba confianza y desdén:
pudo ser casi infinito.



Paula Parcial Parcial

viernes, 2 de julio de 2010

SÁBADO Y MARTES (Rebeca Parcial)

-------------------SGS

Era una ley fascinante y falsa
una norma roja y fatídica
una forma de sangre y sufrimiento y además.

Los perros blancos ladraban personalmente
a la luna: parecían contrariados.


¿Y Pessoa?
Hijos de puta,
cuánto dolor se puede proporcionar
a un solo ser humano.

Metieron los jazmines en grandes botellones
y los asfixiaron con perfume de rosa azul.

Ay, era sábado y martes,
los dos días transcurrieron a la vez,
como sucede, a veces, en las grandes batallas:
muchos hombres tardaron muchos días
en pasar de la muerte a la vida,
con inocencia, cuando entonces,
despacio y tropezando, indecisos,
tal vez ganándose a sí mismos
o tal vez perdiéndose como los estigmas
de un azafrán que nadie cosechará, nunca.

¿Y antes, y después?
Caballitos de cuatro patas,
lucecitas amarillas al atardecer
y el sonido seco de los martillos
golpeando los clavos de la cruz.


De El cazador de faisanes, R. y P. Parcial
Editorial Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008

viernes, 12 de febrero de 2010

Atropina Jackson (Rebeca Parcial)


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…………………………………………………………………………….…………………………….…………si me quieres matar, mírame
-
-
Atropina Jackson es la domadora de tigres del circo Sustanzia.
Ama su trabajo y ama a Desmond Poter, la bala humana,
que hace también de payaso y de funambulista.
Atropina Jackson es egipcia, a veces vegetariana
y gran coleccionista de azulejos.
-
Atropina Jackson descansa recostada en la chaise longue,
lánguida y voluptuosa como una cleopatra.
Sus tigres la miran miran, sus tigres la están mirando.
-
Cinco son los cinco tigres de Atropina:
-
……………..solanillas, el más joven y travieso
-
…………….pérez turbante, el de más años y edad
-
…………….sabadell, que es tuerto del ojo izquierdo
-
……..…….american beauty, un tigre albino
-
………….….y müller müller, el quinto
-
-
……………………………………………………………………………….…para hacerme soñar, mírame
-
-
-
Soberbia e insobornable, Atropina Jackson
tiene un estilo faraónico y cruel de valorar las cosas
y la vida de los hombres no es importante para ella.
-
Pasea con sus cinco tigres entre los rosales
de la margen izquierda o se acerca a loewe
porque necesita unos zapatos nuevos, mejor
si los tienen de cuero rojo con remates negros.
-
-
Desnuda en la playa de los Diecisiete Silencios,
con sus cinco tigres entre la espuma y la arena,
tumbada al sol o mirando mirando al horizonte,
Atropina se siente viva y saborea toda la extensión
del universo.
-
-
…………………………………………—————————–si tu amor es verdad, mírame
-
-
Rebeca Parcial Parcial
Atropina Jackson
De El cazador de faisanes, R. y P. Parcial
Editorial Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008

sábado, 16 de enero de 2010

Valentín el Roto (Paula Parcial)


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Valentín el Roto
-
-
Perdió la cara al sentir de pronto el vacío,
todo el vacío ecuestre que llevaba dentro:
grande como una catedral de papel y
doloroso como un rincón clavando las espuelas.
“Cuánto daño me has hecho, mamá”,
pensó en voz baja.
-
Despojado de flores, con las alas rotas
y sin cucharaditas de miel en el desayuno,
enseguida supo que estar vivo o muerto
no le importaba demasiado.
-
Él ya no era él, sino un desgarrón del universo,
un agujero más de la capa de ozono,
una masiva inundación de crueldad y crimen.
-
-
Necesitaba unos dientes de hombre,
una dentadura de armador: había aprendido
que lo que hagamos con nuestras vidas
depende de ciertos mordiscos.
-
Se hizo dolido y duro: engendrando la cabeza
pensaba eléctricamente en hacer el mal sin pausas
y con estilo. Fue extraño, extraordinario y feroz.
-
Los niños del barrio le cantaban a coro
una hermosísima canción con música del Fari:
-
“El hombre exacto no tiene fantasías
el hombre feliz no tiene camisas
el hombre puro no tiene sombra”.
-
-

Paula Parcial Parcial
Valentín el Roto
De Cazador de faisanes, R. y P. Parcial, ‘Las Parcialas’
Ediciones Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008
-
-

viernes, 8 de enero de 2010

Turbio (Rebeca Parcial Parcial)

-
Con su chándal descolorido,
la gorra del Konga con la visera hacia atrás y, en la muñeca izquierda,
un nomeolvides de plata con la inscripción ‘soy casi eterno’,
yo tuve un novio que era un hombre antipático y trabajador,
dedicado por entero al comercio del corcho.
-
Tenía un aire fatigado o falso
y parecía, tal vez, más mortal que los demás mortales.
Son tan limitados, los seres humanos:
una lengua, unos labios, unas manos, una mirada. Ya está.
-
Él vivía en la casita del autismo: libre de impuestos, politécnico
y merodeador. Dijeron que estábamos enamorados como quien
dice Mozart, cuando éramos solamente un poco de agua en el agua del mar.
-
Ay, Turbio.
Todavía hoy, a veces, mientras lavo y deshojo la lechuga, me acuerdo
de aquellos atardeceres en el rompeolas, de las verbenas en la playa,
del aroma redondo de su cabeza.
-
Con su aire antiguo o remoto, Turbio murió de viruela o me dejó por otra,
no sé, quién sabe: todo, casi todo muere o desaparece o se va.
Ahora, cuando paseo junto al río, pienso en la luna y en el tiempo
de la vida y en el color del mar.
-
Ay, yo tenía un pan, pero lo perdí entre las piedras un día de marzo.
Ay, yo tenía un plato de sopa de cebolla, pero lo arrastró la lluvia
un domingo de tormenta. Ay, yo tenía un novio que no era guapo,
pero a veces parecía guapo, resultaba guapo, se ponía guapo.
Qué grandes eran sus manos, qué largos eran sus dedos.
-
Yo tenía unos guantes de boxeo que habían sido de Primo Carnera:
estaban manchados de sangre y de betún y olían a ajo y a polvos de talco.
Yo tenía un botecito lleno de arena del desierto de Atacama,
con una etiqueta escrita a mano con tinta azul en la que decía:
Arena del desierto de Atacama.
-
Yo tenía un pedazo de papel en el que alguien había escrito:
no vale nada la vida
la vida no vale nada.
-

De El cazador de faisanes, R. y P. Parcial, ‘Las Parcialas’
Ediciones Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008

sábado, 2 de enero de 2010

O tal vez ayer (Paula Parcial)



o tal vez ayer
-
Hoy ha muerto mamá, o tal vez ayer. No lo sé.
Me costó más de diez años darme cuenta de que realmente era estúpida.
Y papá ha elegido uno de los ataúdes más baratos.
Cuando íbamos a patinar, ella siempre se quedaba sentada
fuera de la pista: ‘A mí me gusta mucho patinar, pero por el otro lado
del hielo’, ¡dios mío, lo decía de veras!
-
La echo tanto de menos.
Y aquella navidad en la que me regaló papel de regalo
envuelto en papel de regalo envuelto en papel de regalo.
‘Sorpresa de Moscú’, me dijo. Estuve varias semanas intentando
averiguar el presunto mensaje profundo del fascinante obsequio.
-
Después del funeral, al salir de la iglesia, el ataúd se ha desfondado:
y mamá rodando por las escaleras, con los muslos a aire
y un crisantemo en la boca.
Ella, que no soportaba que la vieran despeinada.
-
Se sentaba en su sillón preferido, mirando al jardín, y así se pasaba
toda la tarde, sin moverse, sin parpadear: ‘Me gusta ver cómo crecen
las rosas’, decía siempre: ¡y hablaba en serio!
-
Cuando vio el tatuaje que Lorna se había hecho en la nalga izquierda,
mamá se empeñó en que quería un tatuaje ¡de sí misma! y de cuerpo
entero, pero ¡siete centímetros más alto que ella!
-
La echo tanto de menos, la odio tanto.
Cada cierto tiempo nos contaba la anécdota del coche de su padre,
del abuelo: decía que le puso un motor nuevo, pero olvidó sacarle
el viejo y… desde entonces corría a más de trescientos por hora:
¡para mamá no era ninguna broma!
-
Le gustaba tanto la historia de aquel vecino que le había puesto
a su perro una lentilla en el ojo derecho con la silueta de un gato,
¡y se pasaba el día entero corriendo en círculos!
-
Mamá, mamaíta, te odio tanto, te hecho tanto de menos.
-
-


Paula Parcial



O tal vez ayer
De Cazador de faisanes, R. y P. Parcial, ‘Las Parcialas’
Ediciones Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008

domingo, 27 de diciembre de 2009

confutatis (Rebeca Parcial)



confutatis
-
-
Papeles, piernas:
-
con el dinero todo en los bolsillos
y aún pidiendo limosna:
solamente para no morirnos del todo solos
para seguir dando la lata con los últimos ojos
antes de vender tanta costilla que nos sobra
y darles así mucha riqueza a muchos pobres,
que serán tal vez recientes en la economía
de no comer mirando al techo.
-
¿Acaso todo esto es amor,
cuando sólo damos las costillas ya inútiles
cuando sólo hablamos de comprar un kilo
de comidilla pordiosera?
-
Piernas, pasteles
-
y una serie no interminable de pactos o promesas
que empujarán como una rueda el universo redondo
cuando sea el tiempo.
-
Ya Dios nos está apuntando
con una guillotina amorosa
porque los jueves hay bandera de dolor
y muchos muertos.
-
Tenemos prisa.
-

Rebeca Parcial



Confutatis
De Cazador de faisanes, R. y P. Parcial, ‘Las Parcialas’
Ediciones Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008

jueves, 24 de diciembre de 2009

Llámame Sloan (Rebeca Parcial)




Hoy he ido a visitar a papá, o tal vez fue ayer. No lo sé.
Llámame sloan, me ha dicho, mi cuerpo se llama sloan
y mis palabras preferidas son vulnerable, azafrán y puerto,
en este orden.
-
Perdóname, Rebeca, pero dime cómo o, por lo menos, cuándo:
no recuerdo haberte ofendido, pero son muchas, ya demasiadas,
las cosas que no recuerdo. El color del mar, por ejemplo,
o qué carajo es una golondrina: me suena a gasolina y a golosina,
pero no caigo, no acabo de caer.
-
Tampoco acabo de recordar en qué se diferencian un hombre
y una mujer. Y un peine, ¿para qué sirve un peine? Qué balumba
de palabrerío: yo creo que con menos de la mitad nos arreglaríamos.
-
¿Y una hija? Esta mañana se me ha acercado una mujer, creo que
era una mujer, y me ha dicho: soy tu hija. Y luego se ha quedado
mirándome como si yo tuviera que hacer o decir algo especial.
Pero qué. ¿Era amiga o enemiga? ¿Me pedía dinero, acaso?
¿venía a detenerme, a traer una receta de cocina, a mirar escaparates,
a quejarse?
-
¿Qué es, qué coño hace una hija? En todo caso, no me ha caído
simpática: se comportaba como si yo le debiese algo. Quizá tenía
que darle la camisa, o el televisor: pero nadie me dijo nada.
Y creo que me porté como un arquero.
-
Llámame sloan y deja que me tatúe una rosa de los vientos
en el bajo vientre. Yo era maquinista, ¿sabes? Como Desdémona.
Como Otelo. Capitán de barco: yo tenía un bajel, una vida azul,
un prestigio.
-
Encárgaselo a sloan, es el mejor, vi cómo ganaba a los bolos
a un escocés, decían. A lo mejor esa que me ha dicho: soy tu hija
era en realidad Shakespeare. Ay, y yo receloso, desconfiando
como un dramaturgo: pero nadie, nadie me ha explicado nada.
-
Mi cuerpo se llama sloan. Mis palabras preferidas son vulnerable,
azafrán y acabóse, justo en este orden, exactamente así.
-
-
-


Rebeca Parcial
Llámame sloan
De Cazador de faisanes, R. y P. Parcial, ‘Las Parcialas’
Ediciones Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008
-

-

martes, 22 de diciembre de 2009

El palacio de los pingüinos (Paula Parcial)



el palacio de los pingüinos


Estábamos en el zoo, en el palacio de los pingüinos, eran las cinco.
A él le gustaban las galerías subacuáticas
en las que sobra o falta realidad, con esa luz húmeda y azulada,
el aire químico y escaso y los ventanales del nautilus.
-
El pingüino muerto estaba hinchado y despellejándose,
los ojos blanquecinos y opacos, oscilando con el movimiento
del agua. Parecía definitivamente feliz: el pico entreabierto
y las patas contraídas.
-
Estaba tan solo.
-
El vigilante de la boca enorme parecía contento con la muerte
del pingüino: ‘se ha muerto’, nos dijo con una enorme sonrisa.
El niño de la gorra verde, en cambio, estaba triste.
-
Y él: que necesitaba fotografiar enseguida al pingüino muerto.
Pensé que no tenía ni idea de lo que era necesitar: para
fotografiarlo de verdad habría hecho falta ser feliz y estar solo
y haberse muerto.
-
Seguramente, el niño triste de la gorra verde habría fotografiado
al pingüino mucho mejor que él: un globo deforme, blanco y negro,
flotando perdido en el cielo gris, solo y extrañamente satisfecho,
como si hubiese cumplido con todos sus deberes y pudiera, por fin,
descansar en paz.
-
Me dijo, no sé por qué: ‘la fotografía del pingüino era para ti’.
-
Entonces pensé que no la quería, que no lo quería:
que yo quería unas manos de hombre, una mirada de hombre,
una incomprensión de hombre.
-
Todo eso que él nunca podría darme.
-
Me marché sin decirle nada, sin mirar atrás: se había muerto
como el pingüino y, si alguna vez lo recuerdo, está en mi memoria
hinchado y despellejándose, con el pico entreabierto y las patas
contraídas:
-
parece tan insatisfecho, tan definitivamente infeliz.
-
-

Paula Parcial
el palacio de los pingüinos
De Cazador de faisanes, R. y P. Parcial, ‘Las Parcialas’
Ediciones Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008

-

domingo, 20 de diciembre de 2009

la hora de la cita

Mientras espera la hora de la cita
se sienta en una de las sillas de la cocina.
Mira sin ganas los cuatro azulejos color calabaza
que él le regaló. Tal vez triste o apática o abúlica,
se siente sin salmones, callada o sorda por dentro,
arrodillada o en desorden, quizá perdiendo algo,
torpe y con muchos números falsos, feísima.
.
En la cocina de su casa, cerca del botijo, con el ceño
fruncido, mira al techo por no mirar al suelo
y recuerda los buenos tiempos, los días de vino y rosas,
las semanas sin azufre: estaba tan hermosa entonces,
con aquellas trenzas largas y gruesas. Tenía tantos
enemigos. Se pasaba el día tumbada al sol y era
casi feliz: es todo tan fácil cuando hay mucho odio.
.
Pero ahora, ahora. Ay, mira por la ventana cómo
el viento zarandea los árboles y las sábanas tendidas.
Quisiera permanecer siempre oculta, lejos de Galilea,
sin pensamiento propio y leyendo a Stucci. Se cuenta
su vida para convencerse de que es alguien, de que
ha existido: es todo tan casual y discontinuo, sólo
ambigüedad e incertidumbre, sin calefacción,
sin colchones.
.
Qué extrañas son de pronto las cosas cotidianas:
qué extraños los vasos bocabajo, las cucharillas,
el color del pan, las dóciles servilletas. Qué extraño
el frigorífico. Se mira fijamente, largamente, las puntas
de los zapatos y se siente absurda: siempre escapando,
esperando, postergando. Sabe que su conciencia no es
nada más que una anticipación de la opinión ajena;
sabe que una gallina sin plumas sigue siendo una gallina,
pero no acaba de convencer a nadie.
.
Cansada de sí misma, estira las piernas, se sube las medias
y va a comprobarse en el espejo de cuerpo entero: mirándose,
en un instante está de nuevo preparada para llegar al extremo,
al abismo, a la materia cruda del universo.
.
El ánimo, incandescente. Los deseos, profanos.
.

Paula Parcial
La hora de la cita
De Cazador de faisanes, P. y R. Parcial, 'las parciales'
Editorial Definitivamente inédito, Zaragoza, 2008

miércoles, 16 de diciembre de 2009

el tobogán rojo (Paula Parcial Parcial)


el tobogán rojo

.


Vivo solamente para bajar por el tobogán rojo.

.

Alguna mañana, alguna tarde, rebaso el castigo

y salgo de reconocimiento: siempre en tipo,

ortodoxa, circulada y clásica, fría de cuello

y con los labios pintados de azul.

.

Prefiero respetar el reglamento, numerar el tamaño

y no hacer el teléfono ni tirar las tres cartitas, sí,

con escuela y etiqueta pero en crudo, siempre

haciendo cuerpo y cruz, tomando en corto

y tragándome la sangre sin cambiar de tercio.

.

A mediodía me preparo un plato de lechuga

sin antecedentes y la mastico despacio, oyendo

crujir la fractura del vegetal tierno,

el volumen roto de sus hojas, ya castigadas

con vinagre y sal.

.

Blanca de piel y tal vez de color,

bípeda de piernas e indecisa de corazón,

vivo solamente para bajar por el tobogán rojo,

eso es todo: muy cerca del olvido, con las manos

ásperas y el sujetador nuevo.

.

Eso es todo.

.

Rebeca Parcial

lunes, 14 de diciembre de 2009

soy minera (Rebeca Parcial Parcial)



soy minera

.

Con un arreón de animal obrero hacia los adentros,

he sentido de pronto, como siempre, la aguda necesidad

de bajar a la mina: de ensuciarme de lodo y de carbón,

de respirar el aire escaso y viciado de las últimas galerías,

de rasgarme los muslos contra las aristas de piedra negra,

de oler el aroma a cadáver y a tumba de los pasillos húmedos,

de sentirme muerta y enmohecida bajo tierra,

definitivamente perdida en los túneles interminables.

.

Ay, cada día, cada hora, la misma necesidad visceral de bajar

a la mina, de lamer los líquenes azules que tienen el exacto

sabor de la luna, de revolcarme desnuda en los charcos de lodo,

de aspirar el aire envenenado de grisú, de beber el agua sulfurosa

que gotea y se pudre en la oscuridad: de sentirme debajo,

dentro de la tierra, posiblemente muerta.

.

Ay, siempre conteniendo la urgencia de bajar a los sucios

subterráneos, de sentir la piel herida, el dolor de la roca

contra el vientre, el negro carbón duro en la boca, y la asfixia,

el sabor oxidado del aire, temblando de frío y de miedo

y de placer, tal vez violentamente muerta.



Sí, soy como un pesquero que arrastra una ballena:

bajo de aguas, bamboleándose despacio, con la barba mojada,

bebiéndose la sangre y buscando el bulto, cabeceando a caballazos

y derrotando a la izquierda.

.

Ay, ¿me moriré haciendo aspavientos como una paloma herida,

o tal vez atragantada, o perdiendo sangre a la pata coja?


.

Nada es mío todavía, nada es mío.





Rebeca Parcial Parcial

sábado, 12 de diciembre de 2009

ojitos míos (Rebeca Parcial Parcial)



Ojitos míos

-
Aquellos ojos míos de 1910

no miraban todavía a la Plaza Tiananmen

no vieron las pedradas de Cisjordania y Gaza

y la densa arena de la tormenta del desierto

no les dejó ver el bombardeo de Bagdad.

Aquellos ojos míos de 1910

no estuvieron en Bosnia-Herzegovina

no estuvieron tampoco en Chiapas ni en Chechenia.

-
¿Dónde andabais, ojitos míos, mientras nuestros

hermanos se iban a residir a los barrios malos

de la ciudad de los muertos, verdes como

aceitunas ácidas, con la mirada blanca y opaca

de los cadáveres ciegos?

-
¿Acaso estabais apreciando los modelitos de

John Galliano y Thierry Mugler, ojitos míos,

ojitos frívolos y despiadados que evitáis mirar

el dolor y la muerte, tan poco agradables

para vuestras dulces y suaves pupilas?

-
Ay, ojitos míos, vuestra reprobable actitud

acabará obligándome a sustituiros por los ojazos

de plástico pintarrajeado de las muñecas de famosa,

cuyas pupilas son, al menos, vírgenes e inocentes.

-

Rebeca Parcial Parcial

jueves, 10 de diciembre de 2009

sin revólver (Paula Parcial)



sin revólver


Sin revolver, sin ideas, sin tabaco,

a las 17h 52m de este martes y

tal vez embarazada, vivo un minuto

detrás de otro minuto: aquí estoy. El alma

o elefante paquidermo parece incómoda debajo

de la mesa camilla donde se acuesta a mis pies

como una perra. A veces tiene hambre

o está en celo: hoy quizá sospeche

que no llevo el revólver.

-
Como mujer me gusta su geometría femenina de

aristas y abismos: olfatea en redondo, sonríe

tensando los glúteos y me desafía con su enorme

pamela color sangre. Pero ya no me conmueven sus

problemas espirituales: si quiere la tela estampada

para el vestido de madrina, tendrá que invitarme al cine

o preguntarme por el rebaño de cabras.

-
Ay, el comercio carnal con mi alma es siempre tenso:

si baja el precio de salida de alguno de sus artículos

es porque necesita placer o penumbra. Se insinúa

con unos langostinos más baratos o con el 25% gratis

en la colonia a granel: así me pide un desahogo sexual,

un descanso suplementario o una sesión de sauna.

-

¡Maldita glotona, maldita lujuriosa, maldita usurera!




Paula Parcial Parcial

martes, 8 de diciembre de 2009

tuve un hijo (rebeca parcial)

-

tuve un hijo

-

tuve un hijo, ahora mismo no recuerdo su nombre,

que bailaba claqué y dormía bocabajo.

Sin motivo aparente, mi memoria lo relaciona

con las páginas amarillas

y con el cambiante color del mar:

es un desastre el corazón, lleno de esquinas

y de aristas y de baúles cerrados.

--

Tuve un hijo antipático y moralista,

negro de ojos y de mirada, torpe de cabeza,

indeciso y feo: pero era mi hijo y yo lo quería.

Murió a los siete años: se pinchó con la espina

de una rosa roja y las cosas se complicaron.

-

Carnavales, deterioro, rincones herméticos:

en el turbio corazón cabe todo, casi todo,

siempre cerca del mar, llorando

-

su agonía, ay, fue larguísima, tremenda, atroz

casi dos meses entre delirios y dolores

pidiendo a gritos morirse, queriendo matarse,

rogándonos que acabáramos con él de una vez

-

en los peores momentos, mi madre, su abuela,

le daba de mamar y le frotaba la espalda,

desabrochando sus dolores y obligándole al placer

-

tuve un hijo, ahora mismo no recuerdo su nombre,

que coleccionaba sellos de andorra

y tenía facilidad para las matemáticas.

-

Sin motivo aparente, mi memoria lo relaciona

de inmediato con las jaulas de mimbre

y las castañas pilongas:

son tantos, son tan pocos los asuntos

que maneja con soltura el corazón

-……………………………………………Rebeca Parcial

para qué ir a mondoñedo (paula parcial)


-

para qué ir a mondoñedo

-

era más hermosa que un problema resuelto,

era más guapa que la esbelta iglesia de San Vellín.

Yo estaba sentado en una piedra esperando

el autobús de Mondoñedo: el cuerpo humano, el culo frío

y la respiración pulmonar. De pronto –porque fue de pronto-

la vi en la carretera viniendo hacia mí,

tal vez viniendo hacia mí.

-

Desmesurada y eficaz, vestida de negro y salmón, sin puertas,

arremolinando todo a su paso, como el pelotón del tour.

Las vacas se volvían a mirarla, los niños se volvían a mirarla,

los trigos se volvían a mirarla.

-

Dejé pasar el autobús de Mondoñedo, naturalmente.

Ay, ojos que te vieron: paloma turca.

El mar salado, el cielo soso, el horizonte abierto

y ella en medio, como una tormenta marchosa,

como un plato grande de aceitunas,

llenando el paisaje con sus reales medidas de mujer imposible.

-

Nunca llegué a Mondoñedo, claro.

Para qué ir a Mondoñedo después de haberla visto.

Con ella se acababa el mundo y todo lo demás.

-

Era más hermosa que un bosque de hayas,

una ola y otra ola y otra ola,

íntima como un beso a dos,

geográfica, suave, final.

-

-

……………………………………………….Paula Parcial

sábado, 5 de diciembre de 2009

mírame (Paula Parcial)



mírame


por verte, por mirarte un minuto

aunque fuera desde lejos, desde muy lejos

sería capaz de transformarme en cualquier ente

en cualquier pollo

en el asfalto silencioso y rayado de un paso cebra

en un viento menor, en un poco de luz

esas cosas


por verte un solo instante

me tatuaría en la cara un entero dragón

dibujaría en el suelo con tiza la catedral de Ridhr

aprendería cátaro arcaico

lloraría impúdicamente día y noche, día y noche


por verte un instante, desde lejos

aprendería a decir con odio

te amo te amo te amo

compraría un monte sin nombre para levantar

una cruz toscamente desesperada


me haría fugitivo, extranjero, transeúnte, colono

turista, mendigo, errante, aventurero, mercenario



sería sistólico y desconocido, fiel y fugaz



sería sísmico y solidario

peligroso como una doble tormenta

cruel como un clavo hacia dentro


por verte un momento, reptaría por el polvo

me volvería sucio escorpión sexual

pegajosa telaraña

apagada amapola


no tienen fin las cosas del corazón

no tienen fin



Paula Parcial

¿un peppermint frappé? (Rebeca Parcial)


¿un peppermint frappé?


anoche volví a verla:

con la blusa malva y los labios de oro

saltó de nuevo la tapia

salió a acabarse el cierzo



un tipo que estaba a caracoles

presenció la arrancada

amagó por la derecha e hizo el ajuste al quiebro

invitándola a un peppermint frappé


ella estaba al tiempo, fresca, reunida y al ritmo

él estaba suelto de amores, dominando y al arrastre

dame de beber en la boca le pidió ella

mientras él medía el escote con fijeza, sin faroles

sin filigranas, fuera de raya y ladeando


salieron cogidos de la mano

emocionados y con la superficie abierta

pisando los charcos con jolgorio


en las blancas habitaciones eternas

se reunieron por fin en la querencia, muy codiciosos,

con andamios de seda y los relojes parados

colaborando en la cortesía y a cuerpo de rey



voraces de volumen y atando cabos

aprovecharon el juego de brazos

para dejarse caer dentro de la misma piel


sin negarse la cara

mirándose a los ojos

derrotando despacio

dándose placer

Rebeca Parcial

jueves, 3 de diciembre de 2009

ven (Paula Parcial)




ven

ven a verme sin aviones, sin motores, sin gasolina

feísimo como eres de pies a cabeza

vestido de aduanero y con las orejas limpias


ven a verme sin orquestas de jazz, sin flores ni franelas

simple del todo como eres

con los ojos pequeños y las manos abiertas


ven a verme sin miedo, sin amor

oscura y exactamente

con la vida puesta y un kilo de limones


ven a verme desarmado, sin escolta

vulnerable y aburrido como eres

con las sandalias rojas y una cajita de juanolas


ven a verme sin excusas, directamente

torpe torpe como eres

con intención sexual y modales napolitanos


ven a verme sin miramientos, sin bombones ni dulzuras

cobarde como eres

pintado de azul y con un cuchillo entre los dientes


ven a verme despeinado y marchoso, sin educación

pesimista como eres

con una botella de bourbon y muchos planes delincuentes


ven a verme sin preguntas, sin ofertas del corte inglés

embustero como eres

sin marcapasos y ennegreciendo el paisaje


ven a verme, ven a verme, adonde tú no llegues yo llegaré

inútil como eres

esta vez no harás el ridículo como siempre



Paula Parcial
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