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Una tarde senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié. (A. Rimbaud)
jueves, 27 de agosto de 2026
NO VERÉ CAER LAS HOJAS TRAS MI VENTANA (Antonio Envid)
miércoles, 29 de julio de 2026
LOS SEÑORES DE LOS BONSÁIS (Antonio Envid)
Me entero por los medios de comunicación de que Pedro Sánchez regaló un bonsái al Papa León XIV. Antes había hecho análogo regalo al poderoso, en su día, José Luís Ábalos por su sesenta cumpleaños. Desconozco si es habitual que el presidente haga estos singulares regalos o son hechos aislados y excepcionales, también, si son regalos que encierran algún símbolo o una manera de ir desalojando La Moncloa de esos objetos difíciles de reubicar, como los enseres de otro inquilino o los recuerdos de la abuela.
Estos sucesos me han hecho recordar
un excelente artículo que publicó el inefable Sánchez Ferlosio – sí, el hijo de
Sánchez Mazas, una de las mentes más sibilinas de mi contemporaneidad – con el
título El monasterio Hidaka y el arte del bonsai. En él el destacado
escritor hacía una sutil crítica a Felipe González, muy aficionado, como se
sabe, a esos arbolillos enanos y deformes a fuerza de artificio.
Se describía la presencia en el
complejo gubernamental de un nonagenario monje taoísta que cuidaba la notable
colección de bonsáis del presidente y señalaba la paciencia y delicadeza que
esa función exigía, así como, que los momentos libres que al gobernante dejaban
las tareas de gobierno los invertía en escuchar las enseñanzas de Lao-Tse de
boca del venerable anciano y en conocer este arte japonés. No deja de notar el
articulista los dos millones y medio de pesetas – estábamos todavía en el reino
de la peseta – del sueldo anual del maestro que salían de nuestra
tesorería.
Para tratar de comprender el
artículo hay que mencionar el contexto en el que está escrito. Era el segundo
mandato de Felipe González y, aunque gozaba de una holgada mayoría de 184
diputados, el entusiasmo que había despertado en el primer mandato, 202
diputados, los había rebajado sensiblemente. El descontento social se palpaba
en el ambiente, hasta desembocar ese mismo año 1988 en una huelga general
convocada por UGT y CC OO que paralizó España; a principios de ese mismo año se
había producido el secuestro de Revilla por los terroristas de ETA. Mientras,
Felipe González se embebía en las enseñanzas taoístas y en el cultivo de
bonsáis.
Pero el recuerdo de aquel
artículo no es casual sino causal, alguna correlación encuentro entre aquella
pasada época con la presente. La cultura del bonsái exige que el crecimiento
del árbol se limite, se le encorsete y se le dirija hacia la dirección que
quiere el cultivador, en lugar de dejar que obre libremente la naturaleza.
Ignoro si Pedro Sánchez ha adquirido la afición por estos artificiales arbolitos,
pero sus largos silencios de meditación pudieran indicar que trate de ensayar
en los cerebros de los españoles las técnicas de dirigismo y falta de libertad
del bonsái, minimizándolos para que acepten su relato.
Vizcaíno Casas tituló a Felipe
González como El Señor de los bonsáis, y la historia se repite, como nos enseñó
Marx, la segunda vez como farsa, pudiéramos estar viviendo bajo el reinado del
Señor II de los bonsáis.
domingo, 31 de agosto de 2025
EL ÚLTIMO SERENO (Antonio Envid)
martes, 19 de septiembre de 2023
AL ABRIGO DE MOEBIUS (Antonio Envid)
lunes, 24 de abril de 2023
RETROMUERTE (Antonio Envid)
El policía, con cara de aburrimiento por esa labor mecánica de preguntar siempre lo mismo y obtener vaguedades, en un asunto que, por otra parte, carece de cualquier interés.
- Veamos señora, con respecto a su vecino ¿conoce usted su identidad, en qué se ocupaba, que parientes tenía?
- ¿Ha sido un crimen? ¿lo están investigando?
- Mire señora, quien hace las preguntas soy yo, pero para satisfacer su curiosidad, no creemos que fuera un crimen, el forense dice que murió de un infarto, pero tenemos que hacer una encuesta para conocer las circunstancias y le agradezco su colaboración. La suya y la del resto de vecinos de la casa.
- ¡Ah, me alegro! Entiéndame, señor inspector, no me alegro de que haya muerto, ¡pobre señor!, sino de que no fuera un crimen. Hay tantos delitos según los telediarios, y tantas habladurías por la vecindad, que yo estaba con algo de miedo. Una señora mayor, cualquiera sabe lo que le podrían hacer esos desalmados….
El agente muestra cierta impaciencia. La señora es de esas que pueden pegarse toda la mañana de cháchara insulsa para no sacar nada en limpio, y él tiene que salir con un compañero a tomar el café. Un moscardón tontaina da vueltas por la habitación pegándose golpes contra las paredes.
- Bueno, bueno. Centrémonos en lo que interesa, que usted tendrá cosas que hacer, y yo, también. ¿Conoció a alguna de sus amistades, algún pariente, alguien que pudiera identificarlo?
- Pues, no, no señor, no vi nunca a nadie que viniera a visitarlo. Nunca me tropecé con nadie que fuera a su piso. Eso no quiere decir que nunca fuera nadie, que una no es una fisgona, que una no está espiando lo que hacen los vecinos. Como decía mi madre, cada uno en su casa y Dios en la de todos…
- Pero sabrá algo de él, algo que él mismo le dijera o comentara, entre vecinos siempre hay conversaciones.
- Pues mire señor inspector…
- Llámeme, agente, por favor…
- Bien, señor agente. Este señor era muy atento y muy educado, siempre te cedía el paso, te abría la puerta, y siempre saludaba. Que hoy, eso no se ve con tanta frecuencia, sobre todo en los jóvenes, que no sé que educación les hemos dado. Yo se lo digo a mi marido, Manolo…
- ¿Pero le contaba algo o no?
- Contar, lo que se dice contar, no, era muy reservado. Siempre, buenos días, buenas tardes, y eso, como mucho si hacía calor o frío o habían dicho que iba a llover. Nada, lo que se dice cunado no se quiere decir nada.
- Bien, ya está, hemos terminado. Muchas gracias, ha sido muy valiosa su colaboración. Buenas tardes.
El agente mete con fastidio la declaración en el expediente, mientras, llega el compañero que esperaba.
- ¿Qué hay, Matías? ¿Has sacado algo en limpio?
- En el Registro Civil insisten en que es imposible de que se trate de este sujeto, a pesar de la documentación que encontramos en su apartamento que acredita que es él. Les he enseñado el DNI, extractos de la cuenta bancaria, en fin, los documentos personales, pero nada, que no puede ser, que ese individuo murió hace siete años, que ahí está la inscripción de fallecimiento, y la causa, infarto, y la filiación coincide, pero de eso hace siete años.
- Pues, asunto concluido, lo mandaremos todo al fiscal y que haga lo que tenga que hacer, nosotros hemos terminado. Anda, que se nos hace tarde para tomar café.
- Hay quien se muere y no se entera, ni él ni los demás, y lo entierran siete años más tarde.
Antonio Envid
sábado, 28 de enero de 2023
LA ÚLTIMA SONRISA DEL DÍA (Antonio Envid)
miércoles, 28 de diciembre de 2022
EL RINCÓN DEL FILÓSOFO O EL FILÓSOFO EN SU RINCÓN (Antonio Envid)
Al declinar su edad madura a todos los miembros varones del pueblo se les trataba de “tío”. En esa pequeña comunidad casi todos sus habitantes se hallaban emparentados en mayor o menor medida, de modo que el familiar apelativo no andaba lejos de la realidad. Sin embargo, a Andrés, no, nadie lo llamaba “tío”, era el señor Andrés, muestra del respeto y de la buena consideración que por él sentían. No muy alto de estatura, de constitución robusta sin llegar a grueso, de trato franco y amable.
Vamos a un sitio más tranquilo – me dijo – Antes pasaremos por casa para coger alguna cosa.
Al rato salimos del pueblo para tomar un sendero pedregoso que ascendía por un cabezo calcáreo. Entre aliagas y ralos tomillos el sol arrancaba destellos a los cristales de yeso que afloraban en el suelo. Toda la ladera estaba horadada por cuevas cerradas con toscas puertas de madera. Era la zona de las bodegas, desde allí contemplamos el pueblo, de aspecto terroso, como todos los del secano aragonés, por los cerros y alcores que lo rodean, almendros y viñas, cerca del barranco, algo de cereal.
- Esta es mi bodega. Aquí, con una gavilla de sarmientos y unas costillas de cordero, pasamos muy buenos ratos de vez en cuando.
Al lado de la puerta un rudimentario hogar, cuatro piedras, mostraba restos de una fogata. Empuñando una llave propia de doña Brígida y tras algún empentón abrió la puerta de la cueva. Tomando un candilón que se encontraba colgado de un clavo en la pared, prendió la mecha.
-Esto es más útil que una linterna. Por si hay tufo. ¿Sabes?
Algo sé de bodegas y de vinos. En una bodega-cueva como esta podría, al fondo, haberse acumulado dióxido de carbono, producto de la fermentación de los vinos allí almacenados. De haber expulsado este gas al oxígeno, la llama del candil se apagaría, advirtiéndonos del peligro. Este amplio y profundo conocimiento de la naturaleza que tiene el campesino, me ha admirado siempre.
Sentados en unos taburetes ante una simple tabla, Andrés desenvolvió y extendió el pañuelo de hierbas que había traído de su casa con algo de queso, jamón, longaniza y medio pan.
– Nada. Para echar un bocadico y unos vasos de vino. A ver, aquí tengo vino viejo, rancio, bueno para unas laminerías, magdalenas y mantecados, pero para estas tajadas, pienso yo que estará mejor el vino del año. Bueno, es del año pasado, pero sigue siendo joven. ¿Qué te parece?
A la indecisa luz del candil, que expandía en las paredes de la cueva unas sombras vacilantes y danzarinas, confiriendo al lugar un ambiente fuera de la realidad, fuimos despachando la merienda, alegrada con tragos de un caldo de garnacha honrado y noble. La conversación discurría fluida y grata.
El señor Andrés, en el ambiente de confianza creado, me explicaba que cuando tenía que resolver algo complicado, o tomar una decisión no fácil, la luz del día, esa cruda luz que hay por aquí – decía – me emborrona las cosas, me embarulla las ideas y no me deja discurrir. Entonces, me meto en la bodega, y tomando un vaso de vino, en esta oscuridad, se me enciende como una luz, una claridad con la que veo las cosas como son de verdad, comienzo a discurrir y una cosa me lleva a otra, hasta que encuentro la solución. A la luz del día las cosas no son como en realidad son.
Yo escuchaba con atención a este Platón rural explicándome el mito de la caverna, pero en una versión muy distinta a la del filósofo griego, tal vez, inversa, pero para mí, más sugerente.
domingo, 25 de septiembre de 2022
UN DOLOR EN EL PIE... (Antonio Envid)
jueves, 4 de agosto de 2022
LA “POLITICAL CORRECTNESS” O LA INQUISICIÓN MODERNA (Reflexiones de don Cleofás. Antonio Envid)
lunes, 4 de julio de 2022
¿TENEMOS UNA POLÍTICA ECONÓMICA? (Antonio Envid Miñana)
jueves, 31 de marzo de 2022
PARAGUAS DE RONDA (Reflexiones de don Cleofás. Antonio Envid)
lunes, 7 de marzo de 2022
POEMATEMÁTICO (Antonio Envid)
Los números, ¡ah!, los números.
Llegan en bandadas sobre mí
Revolotean, se posan en mi cabeza,
en los hombros
Me abruman con su cuchicheo
de vieja máquina de calcular.
Hormiguean sus negros cuerpecillos
por mi cerebro.
Se sacuden la tiza de mi pizarra infantil
Danzan a mi alrededor
formando cadenetas
Me traen fechas,
fechas de acontecimientos
Unos felices, dolorosos otros,
que el tiempo ha borrado,
pero los números recuerdan
Evocan cifras de deudas
por pagar y por cobrar,
de facturas de escondidas claves.
Sumas y restas del balance de mi vida.
sábado, 19 de febrero de 2022
EN COVID... NI BEBAS, NI VIVAS (Cuentos para después de una pandemia, Antonio Envid)
-Ponme otra, Tomás, que me estoy quedando seco.
Comenzaba uno de esos episodios que más fastidiaban a Tomás, cuando el cliente se pone molesto y soporífero y tiene que tratar de echarlo sin que se organice ningún follón.
-Es que hay que cerrar, que es la hora.
Entonces otro de los que no se sueltan de la barra para no caer, interviene.
-Cagaus, que sois unos cagaus, con la hora de cierre, que ya no hay ley para cerrar, que se han terminau las restricciones.
Los ojos se le iluminan al primero, ha encontrado un aliado, un colega.
-Tiene razón aquí el amigo, unos lacayos del gobierno. Anda, ponle aquí al señor también otra, que lo convido.
Finalmente, Tomás puede sacarlos de la tasca y echar el cierre, se muere de sueño y de cansancio.
-Vámonos a lo del Manolo, que ese es un tío legal, y no atiende a leyes y horarios. Vamos, que es amigo mío y nos servirá las últimas.
También el tal Manolo, tras aguantarlos un rato, los pone en la calle. Son altas horas de la noche, todo desierto, solo se escucha la risita triste de los dos beodos y sus vacilantes pasos.
-¿Por qué el ayuntamiento hará las calles tan estrechas? Pudiéndolas hacer anchas para que dos ciudadanos puedan pasar por ellas tranquilamente. ¡Eh!, la puerta, que te la cargas. Ves, todo cerrado, con lo temprano que es. Anda, vamos a mi hotel a dormir, no vayas a tu casa.
-Gracias, hermano, porque ya no me acuerdo donde está mi casa, y si me despego de ti, igual me caigo, que esta calle está muy empinada.
Al día siguiente se encontró en una extraña habitación, parecía una clínica, su amigo de circunstancias, que lo había invitado a su hotel, dormía pesadamente a su lado. Le dolía terriblemente la cabeza y sentía la lengua saburral y gruesa y las heces del alcohol revolviendo todavía en el estómago. Se vistió rápidamente para abandonar esa ajena habitación.
-¡Oiga usted! ¿Dónde va? No se puede salir sin autorización del doctor.
Lo pararon en seco cuando iba a ganar la salida.
-Pepe, ayúdame con este interno, para devolverlo a la habitación. Esto no parece un psiquiátrico, si no un hotel de cinco estrellas. Aquí los internos hacen lo que les da la gana. Ayer se escapó uno y no sabemos dónde se habrá metido.
-Me dicen que está durmiendo en su cama echando un pestazo a alcohol. Debió entrar anoche por una puerta de emergencia, que no se sabe cómo estaba abierta. Cuando venga el director nos espera un buen broncazo. ¡Ah, oye, si se resiste ponle un calmante!
Relatos para después de una pandemia
Antonio Envid, 2022
jueves, 20 de enero de 2022
HEIDEGGER: EL SER ENTRE LA NADA Y EL INFINITO (Don Cleofás)
viernes, 29 de octubre de 2021
UNAS GAFAS PARA EL SOL (Antonio Envid)
jueves, 5 de agosto de 2021
REFLEXIONES DE DON CLEOFÁS: Mentalidad y lenguaje (Antonio Envid)
viernes, 4 de junio de 2021
EL SOLOMILLO AMENAZA LA SALUD DEL PLANETA (Antonio Envid)
lunes, 24 de mayo de 2021
LA ESPAÑA ENSIMISMADA (Antonio Envid)
Imagen: ctxt contexto y acción












