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jueves, 29 de marzo de 2012

EL PUEBLO, LAS SECTAS Y EL PODER: De arriba hacia abajo (Servando Gotor)

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Manifestación de los sindicatos mayoritarios en Zaragoza
durante la huelga general de hoy
(sgs)
Tiene Zaragoza un parque que, si bien lleva unas décadas bastante abandonado, sigue siendo uno de los más grandes (unos cuatrocientos mil metros cuadrados) y hermosos de España.  Es el parque de la ciudad, por antonomasia, popularidad y raigambre.




sgs
Se diseñó y construyó entre 1913 y 1927 y cuenta con múltiples y bellos jardines, anchas avenidas salpicadas de musicales fuentes, un jardín botánico,  un museo etnológico, un jardín de invierno, unas construcciones modernistas -entre las que destaca un imponente  quiosco de música-  y el Rincón de Goya (primer ejemplo de arquitectura racionalista diseñado en España).  Y sobre todo ello se alza El Cabezo de Buenavista, atalaya digna de su nombre por la privilegiada panorámica no sólo del parque sino también de la ciudad, sobre cuya cima nos vigila el regio monumento de Alfonso I el batallador -obra de José Bueno-  en memoria del octavo centenario de la conquista de Zaragoza.  A sus pies el león, nuestro león, símbolo de la ciudad.
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El nombre oficial de este magnífico espacio hasta hace algo más de un año, ha sido el de Parque Primo de Rivera. Muchos creen que -como todo- fue cosa de Franco.  Pero andan equivocados porque se trata no de José Antonio sino de su padre, Miguel Primo de Rivera, el dictador de la época de Alfonso XIII.  De hecho, fue él quien lo inauguró oficialmente en el año 1929.
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En todo caso, el nombre popular, es decir el nombre que siempre le ha dado el pueblo zaragozano a este parque rara vez fue ese nombre oficial (ni con Franco ni sin él) porque todos lo hemos conocido invariablemente como El Parque Grande o el Parque del Cabezo o, simplemente, El Cabezo.




sgs
Desde hace, como he dicho, algo más de un año -y aquí es donde quiero llegar- el Ayuntamiento de Zaragoza le ha cambiado de nombre y ahora, oficialmente, se llama Parque José Antonio Labordeta.

Personalmente uno no tiene nada contra Labordeta, faltaría más.  De hecho, en este mismo blog, se le han dedicado al menos cuatro entradas elogiando su persona.

Ahora bien, de ahí a dedicarle el nombre de nuestro Parque por antonomasia, va un trecho.  De entrada, siempre es lo más prudente guardar estos espacios para gente más lejana en el tiempo y sus fricciones y, a poder ser, más universal.  Nos guste o no, José Antonio Labordeta (sin duda gran zaragozano y aragonés) ha sido contemporáneo nuestro y  militó en y lideró un partido político minoritario (por respeto a las minorías, no cambiaría mi opinión si se tratara de un militante o líder mayoritario).

A José Antonio Labordeta lo utilizó, y él se dejó utilizar, políticamente, toda la -autodenominada-izquierda (no sólo por su minoritario partido, Chunta Aragonesista). Pues bien, Zaragoza no toda es de izquierdas o de ese sector que se autoproclama de izquierdas.  Hay muchos zaragozanos de izquierdas y muchos zaragozanos de derechas y más zaragozanos que no son ni de izquierdas ni de derechas.  Nacionalistas, en el sentido más puro y casposo del término (como lo es el partido que Labordeta lideró) hay muy, pero que muy, pocos.  Mas, insisto, aunque así no fuera: emplear su nombre para el Parque Grande, el parque de todos los zaragozanos, de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros hijos y de nuestros nietos, me parece simple y llanamente un desacierto.  Como lo fue, nada más y nada menos, que intentar elevar una canción del propio cantautor (por lo demás muy querida por una parte importante de los zaragozanos) a -nada menos que- himno de Aragón. (Por cierto Aragón no necesitó himno alguno para marcar su impronta en el Mediterráneo; reivindicar ahora no sé qué nacionalismo romántico y trasnochado a base de gilipolleces artificiales, nos empequeñece, ¿es que no se dan cuenta?)

Retomo el hilo: esto de pretender "imponer" a golpe de mandato determinados personajes contemporáneos y con un posicionamiento político "dependiente" y parcial ("partido" y "parcial" tienen la misma raíz) me parece un verdadero exabrupto que sólo se entiende en el contexto de esta extraña época que estamos viviendo, dominada por el sectarismo y la irresponsabilidad más atroz. 

Hay aragoneses (pocos, cierto es, pero los hay) verdaderamente universales y ya más alejados de las tensiones del fugaz presente, que lo tendrían mucho más merecido.  Pero ¿por qué no dejarlo como Parque Grande o, simplemente, como El Cabezo? Por una razón: quieren cambiarnos desde arriba por mucho que prediquen que las cosas se han de cambiar desde abajo. 

De todos modos, al final, el pueblo es muy cabezón (y el aragonés más) y no creo equivocarme al afirmar que los zaragozanos del siglo XXII seguirán llamándole como nuestros abuelos y bisabuelos: Parque Grande o El Cabezo.  Los sectarismos (y por desgracia, hoy estamos rodeados de abundantes sectas -partidos, multinacionales, confesiones, sindicatos, oenegés, etc.-) los sectarismos, digo, son eso: meras sectas con ideologías y principios de muy corto recorrido.

¿Y por qué esta reflexión?  Porque hoy, 29 de marzo del 2012, día de la Huelga General de unos sindicatos que a mí no me engañan porque están financiados por el poder y, por tanto, forman parte activa del sistema y están interesados en que el sistema se mantenga, se han concentrado en la principal manifestación de hoy, aquí mismo, en la puerta de mi casa.  Y, eso: pues que llevo toda la tarde oyendo canciones de Labordeta (que por cierto aunque me gustan algunas de sus  letras, no me gusta tanto su música -salvo contadas excepciones-) y, por supuesto, también esa (que, insisto, me gusta), sí, esa que cierto "sect-or" de la población zaragozana pretendió "elevarla" a himno de Aragón, también por imposición vertical (de arriba a abajo, como siempre). 


Servando Gotor






martes, 5 de octubre de 2010

LAS DEMOCRACIAS SELECTIVAS Y UN BRINDIS POR LABORDETA. "YA VES". (Servando Gotor)



“La medida de nuestro amor es la medida de nuestro engaño”, ya ves. No recuerdo si esto es de Roberto Plural o del entrañable Ricino Rampante. Tanto da, las verdades como puños son patrimonio de la humanidad. Lo seguro es que la teoría de las “Democracias selectivas” pertenece a Rampante, hombre del pueblo, leído y talentoso donde los haya, romántico y sagaz y lector incansable de Goethe en cuya novela “Las afinidades electivas” se inspiró para el título de su teoría. Hay que decir no obstante que la expresión “afinidades electivas” tampoco pertenece a Goethe porque la sacó del tratado químico De attractionibus electivis (Torbern Olof Bergman, 1775), donde se expone el fenómeno por el que ciertos átomos o moléculas tienen tendencia a agregarse o enlazarse. Fenómeno que aplica el poeta alemán a las relaciones humanas, especialmente a las amorosas.

Ricino Rampante hace teoría de la teoría y mantiene, como buen liberal, que no se pueden extrapolar conceptos individuales al terreno colectivo porque lo colectivo no existe: mera ilusión, ya ves. No existe España sino españoles, tampoco memoria colectiva sólo recuerdos personales. Por la misma razón dice que la democracia es una ficción que como tantas otras puede resultar, y resulta en ocasiones, práctica. La democracia es -sobre todo- el gobierno elegido por la mayoría y, por tanto, la teoría democrática parte y da como bueno ese fenómeno por el que, ya ves, ciertos individuos tienen tendencia a agregarse o enlazarse.

Una ficción, sí, reconoce Rampante, ya ves. Pero si funciona, chapeau. Ahora bien, cuando no marcha, cuando la democracia hace aguas porque los individuos que se enlazan son unos indocumentados y, como tales, se agregan bajo la férula de los otros cuatro indocumentados que eligen para gobernar, ¿qué hacer? En este punto, Ricino Rampante traga saliva y cree ahogarse en lo políticamente incorrecto: ¿qué hacer cuando la democracia no funciona porque las afinidades electivas son horribles? Entonces sale por peteneras y apelando a la libertad se inventa lo de las “democracias selectivas”. Miren –dice- yo no tengo por qué estar gobernado por aquellos que elige –por ejemplo- una masa enorme de idiotas. Que me olviden y elijan los suyos, que yo elegiré a los míos. Libertad. Así, gracias a la teoría de las “democracias selectivas”, cada uno tendrá el gobernante que se merece. Unos irán por la calle cantando, porque han elegido bien y otros llorando y jodidillos porque han elegido mal. Pero Rampante, por Dios, ¿te imaginas cuatro o cinco gobiernos, cuatro o cinco ayuntamientos, cada uno de su color? Hombre -replica- si es ese el problema, la solución es obvia: fuera las administraciones intermedias (autonómicas, provinciales y comarcales). Se acabó. Ya ves. No, si pensar piensa, Ricino Rampante. Eso sí, la libertad siempre como bandera. Hoy lo he vuelto a ver, hombre del pueblo, pegado como siempre a una barra de bar. Al acercarme recita triste un hermoso poema: “Ya ves que voces diferentes se cruzan en el alba buscando la verdad. Ya ves que fuimos puente herido de abrazos detenidos por ver la libertad”. Y abatido musita que los versos no son suyos, dos vermús. Ya. De Labordeta. Claro. Se fue, ¿lo sabes?, ¿sabes que se fue? Lo sé, lo sé. “Ya ves”, esta ronda es mía.

En fin, también, desde aquí, “Desde mi barricada” desde este periódico cuyo director vivió la experiencia de trabajar con Labordeta en “Carambú” (José Antonio Vizárraga, 1991), única incursión del cantautor en el cine como protagonista, con su entrega y dignidad habituales, desde aquí, digo, una sincera muestra de dolor, una más, y un humilde recuerdo, otro más, exento de rimbombancias. Como él quería: “recuérdame, como un árbol batido, como un pájaro herido, como un hombre sin más”. Así lo dijo en su canción “Ya ves” (*).



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(*)  YA VES (José Antonio Labordeta)

Ya ves
que vamos avanzando
cumpliendo este camino
no lo sé
ya ves.
ya ves
que vamos recordando
creciendo hacia el ocaso
no lo sé
ya ves.

Ya ves
qué pálidas palabras
se pierden en la noche
sin hallar solución.

Ya ves
que hemos ido surgiendo
de inciertas duras voces
de desesperación.

Recuérdame
como un árbol batido
como un pájaro herido
como un hombre sin más;
recuérdame
como un verano ido
como un lobo cansino
como un hombre sin más.

Ya ves
que fuimos agrietando
los muros mantenidos
no lo sé
ya ves.

Ya ves
que estamos añorando
unos niños perdidos
no lo sé,
ya ves.

Ya ves
que voces diferentes
se cruzan en el alba
buscando la verdad.

Ya ves
que fuimos puente herido
de abrazos detenidos
por ver la libertad.

viernes, 24 de septiembre de 2010

JOSÉ ANTONIO LABORDETA. "CARAMBÚ".



CARAMBÚ: Film de José Antonio Vizárraga (1991), producido por CINECETA.

José Antonio Labordeta fue un hombre entrañable y polifacético.  Poco se conoce de su faceta de actor.  CINECETA tuvo el honor de contar con su inestinable colaboración en la película "CARAMBÚ",  dirigida por José Antonio Vizárraga en 1.991.  Allí, el cantautor interpreta a un extraño escritor que se aísla del mundo, encerrado en un sótano, para terminar la obra literaria que persigue.

Película original, como original es la obra de Vizárraga y todo aquello que creó o en lo que participó José Antonio Labordeta. 

Sería deseable que dicho film estuviera en la web a disposición de todos.  Mientras, hemos de conformarnos con su reseña en la página de la Filmoteca del Xiloca, que aquí reproducimos:

AREA DE DIRECCIÓN Y PRODUCCIÓN
Título original: Carambú
Director: Jose Antonio Vizarraga
Productor: Cineceta P.C.
Año producción: 1991
Género: Cortometraje ficción.

                                          
                                           FICHA TÉCNICA
Id filmoteca: 00140
Intérpretes: Jose Antonio Labordeta, Daniel Rabadán, Luisa Gabasa,
Autor del guión: Jose Antonio Vizarraga
Técnico fotografía: Juan Gregorio Rodriguez
Autor de la música: Antonio Armengod, Jesús Tejada
Montaje: Alfredo Herrero

Ayudantes: Ayudante de cámara: Enrique Calvo, Ayudante dirección: Javier Martinez
Productor: Francisco J. Peña, Carlos Torres,
Operadores de cámara: Camara Rent
Otros datos técnicos: Decoración: Pepe Peinado,
Vestuario Miguel Villanueva,
Maquillaje: Ana Bruned,
Foto fija: Carmen Navales,
Iluminación: Miguel Ciorda y Javier Vegas,
Director de fotografia: Juan Gregorio Rodriguez,
Auxiliar de Producción: Armando Erdociain
Auxiliar de fotografía: José Torres
Película: Agfa Gevaert
Cámara: Camra rent
Laboratorio: Cinemetraje riera-filmtel
Pilotó y material eléctrico: Videar S.A.
AGRADECIMIENTOS A: Videar S.A, RAMDOM S.A. y Alfonso Gi

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martes, 21 de septiembre de 2010

JOSÉ ANTONIO LABORDETA (F.Jiménez Losantos)

El primitivo Grupo de Teruel.
De izquierda a derecha:
Joaquín Carbonell, Fernando Sarrais, José Antonio Labordeta,
Mari Carmen Magallón y Federico Jiménez Losantos.

Hay personas que ocupan un lugar definitivo en tu vida, aunque de eso sólo te das cuenta más tarde. José Antonio Labordeta lo ocupa en la mía de forma definitiva, maravillosa, irrevocable; y ahora que dicen que se ha muerto ha tomado posesión de él de la forma más natural, como cuando llegaba a la casa de mi pueblo y se sentaba a comer jamón, para espanto de mi abuela, porque entre Gonzalo Tena, Fernando Sarrais y él, en una tarde, dejaron a uno para caldo, o sea, en el hueso; y temía su vuelta.

En 1995 me pidió el prólogo para su libro Tierra sin mary al escribirlo me di cuenta de hasta qué punto los cinco años junto a él, de los 15 a los 20, serán siempre una luz en cada túnel. Acababa de cumplir los 15 cuando lo conocí como jefe de Estudios en el Colegio San Pablo y luego como profesor de Historia del Arte, el mejor que he tenido. Desde que con 16 años murió el mío, fue casi un segundo padre, aunque esto es lo que en la vida tardas en comprender. Labordeta y Sanchís Sinisterra ocuparon ese lugar paterno, esencial en el hacerse de la adolescencia, que brinda seguridad y distancia, autoridad y amparo. ¿Cómo agradecer el respirar?

Con Pepe estudié muchísimo: marxismo, psicoanálisis, semiótica, teatro, Kafka, los clásicos españoles... Con Labordeta leí una barbaridad: Rulfo, Cortázar, García Márquez, Donoso, Borges, Fuentes, Proust, Joyce, y, con su hermano Miguel al fondo, poesía, siempre poesía... Míos fueron sus libros: primero, en el Instituto y en su casa de Teruel, donde la maravillosa Juana nos daba café con leche y galletas, porque en el colegio, a saber. Luego, en la de Zaragoza, Camino de las Torres, con biblioteca y cafetería abiertas siempre, como el propio José Antonio, generoso hasta lo indecible.

Este pasado julio comenté en esRadio su último libro -guardo dedicado Las sonatas, el primero- titulado, muy en su estilo, Regular, gracias a Dios. Ahí, con la ayuda de su hija Angela, la novelista de Rapitán, aparece, tropezando con el cáncer, el Labordeta inmejorable. Y recuerda la última obra de teatro en la que me dirigió, En alta mar, de Mrozeck: "Tres náufragos en una balsa perdida juegan a la democracia. Al final, se meriendan al más pequeño, al más pobre, que en esa ocasión interpretaba Jiménez Losantos, con una inocencia que todavía me conmueve".

A mí me conmueve aquello y esto, toda esta vida del morir. José Antonio, conmigo vas, mi corazón te lleva.

F. Jiménez Losantos

Texto y fotografía de El Vivero
Prólogo íntegro de
"Tierra sin mar", aquí.

JOSÉ ANTONIO LABORDETA (Un canto a la libertad)



SGS


Canto a la libertad (J. A. Labordeta)



Habrá un día
en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.


Hermano, aquí mi mano
será tuya mi frente
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.


Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
para empujar la historia
hacia la libertad.

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.


Que sea como un viento
que arranque los matojossurgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

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