
Volviendo a las cartas a Fabio quiero aclarar que es Fabio quien me disgusta. Cierto es también que su perfil obedece al de un hombre muy actual: ambiguo en todos los aspectos, egoísta y sobre todo débil. No soy ninguna andrógina, pero creo sinceramente que Fabio no es merecedor del pensamiento ni del ejercicio caligráfico de quien le escribe, eso es todo. Y digo esto porque Fabio existe, vamos que tiene nombre y apellidos y sé donde vive. Por supuesto que esta es una opinión muy personal que siempre me ha aceptado su autora y que no le importa que la exprese en mi columna.
Hecha esta salvedad, volvamos al coto. El faisán ha volado y la correa se ha apretado un agujero más. A este paso nos vamos a quedar con la hebilla en la mano. Genial. Así no vamos a ninguna parte, que por lo visto es donde se pretende llegar.
Los piratas de Somalia. No, no es ninguna película, quizá sería factible hacerla pero habrá que esperar un poco más. Y la guionista no podría ser otra que la actual Ministra de Defensa, que viéndola como cuenta el asunto “pirateño” a Informe Semanal es como si ya tuviese escrito el guión. Esa inmensa bola del mundo que tiene como decorado de fondo le favorece mucho, algunos pensaran que le hace juego con su cabeza; con tanta misión de paz y tanto despliegue de tropas se le ha debido quedar el cerebro a imagen y semejanza del globo terráqueo: hemisferio norte, hemisferio sur. Lo mejor de todo es como lo cuenta. Lo cuenta como si se lo hubiesen contado sin haberse enterado nada. Me consuela reconocer que por lo menos sabe hacer su papel, los verdaderos cuentistas son así, como ella.
Día de la Hispanidad con desfile militar. Un gran día para silbar al presidente de gobierno, el día que más aplausos se lleva la Guardia Civil, un gran día para afeitar a La Legión; no sé qué será de la pobre cabra y de su barba en la próxima parada militar, me temo lo peor. En el 12 de octubre yo me quedo con la Virgen del Pilar, con la riada humana que le lleva ramos de flores, con el manto que le tejen de claveles y gladiolos blancos, con la fragancia deletérea que inunda la Plaza, en definitiva, con ese sentir del pueblo llano que se extiende a toda Sudamérica.
He reanudado mis miércoles de cine. Katyn de Andrzej Wajda. Genocidio, ejecuciones, fosas comunes… Estas palabras me recuerdan la polémica que levantó el juez Garzón con la reapertura de las fosas de la Guerra Civil Española. Yo le recomendaría al juez Garzón que promoviera una película como Katyn y que se contara nuestra historia como lo ha hecho Andrzej Wajda, tal y como fue, sin apasionamientos y con esa maestría estética que sólo dan los años de profesión. Tal vez si hicieran una película así de perfecta contando nuestra Guerra Civil, la de los dos bandos, quizá, dejaría hablarse de la Guerra Civil Española.
Foto.- Y a falta de faisán buenas son estas simpáticas gallinas.
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