jueves, 23 de septiembre de 2010

REZAD POR ESPAÑA (Armando Bulla)

SGS

Quien negó hasta la extenuación que hubiera crisis. Quien después juró y perjuró que era una crisis financiera del resto del mundo, pero que el sistema financiero español era un modelo donde deberían mirarse los demás (*). Quien sólo comenzó a tomar medidas (drásticas, burdas, poco meditadas) cuando sus compañeros europeos le cantaron las cuarenta. Quién se encara con los parlamentarios para explicar su política financiera como si estuviera en una escuela de párvulos: mirad niños si se gasta más que lo que gana, pues hay que pedir prestado, y el que presta el dinero quiere cobrar sus intereses y, resulta, que entonces una parte de lo que se gana hay que gastarlo en intereses, de manera que cada vez deben más…… Sólo le faltaba una pizarra y decir “A ver Pepiño ¿lo has entendido? Pues explícalo a tus compañeros….Éste Zapatero de nuestros pecados es quien ha tratado de convencer a los banqueros americanos para que confíen en España, sigan comprando deuda española y bonos de nuestros bancos.

Qué no habría yo dado para poder contemplar a Zapatero en Nueva York explicando las cuatro banalidades que sabe de economía a lo más granado de las finanzas internacionales: Citigroup, Morgan Stanley, Goldman Sachs, Prudential, Metlife, Blackrock o Travelers, con tiburones de las finanzas como George Soros y John Paulson. ¿Habrá sacado la pizarra y el puntero en este caso? Repitan conmigo: “la economía española es sólida, la banca española modélica y la política económica que estamos aplicando la más adecuada” y si no lo aprenden lo copiarán cien veces.

Previamente, el día anterior, para calentar motores, aconsejaba algo tan temido por los banqueros, como implantar la tasa Tobin, un impuesto ante el que éstos huyen tan aterrorizados como, en su día, los campesinos rusos ante la vacuna del doctor Pasteur. Algo así como colgar unos cuernos en la puerta de la vivienda del cornudo.

No es extraño que Soros saliera de la reunión diciendo algo tan enigmático como que había sido interesante (¿qué órdenes daría a continuación a sus agentes de Bolsa?) y uno de los asistentes aconsejara rezar por España.

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(*) La deuda de la banca española, únicamente con el Banco Central Europeo, es de unos 110.000 millones de euros.



Armando Bulla

EPIGRAMA (Antonio Envid)

SGS


Ya sé que no conquistaré reino alguno,
ni ceñirán mis sienes corona de laurel,
de modo que descorchemos unas botellas
y bebamos


contemplando la decadencia del día
en este atardecer.


-------------- La vida pasó por mi lado indiferente.



Antonio Envid.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

“VAYA Y AVERÍGÜELO, VARGAS” (Servando Gotor)


SGS

Porque corren “malos tiempos para Orfeo y su lira”, porque “malo es todo pero la necedad intolerable” y “los más ven y oyen con ojos y oídos prestados”, PROCLAMO que cuando para informarte tienes que leer dos periódicos opuestos porque no existen otros y se ignora el pudor; cuando apenas quedan periodistas sino putas repugnantes (sin perdón para las putas) porque ya no queda oficio sino sólo beneficio; cuando no hay sindicatos sino vagos sinvergüenzas liberados y subvencionados; cuando quienes cuentan nuestras cuentas nos cuentan cuentos o corruptos cooperantes o estériles trovadores degeneran en serviles pregoneros, contando cuentas de canon y prebenda sin gracia ni en-canto (que “no hay cuenta sin cuento ni cuento sin cuenta”); cuando del árbol se maltratan las raíces sujetando el tronco en las ajenas; cuando los libros de Historia te cuentan manipuladoras farsas en vez de Historia; cuando la multinacional campa libre de impuestos y cargada de subvenciones y al humilde autónomo se le trata de asqueroso capitalista; cuando no cuentan las mayorías sino chirriantes bisagras; cuando el ciudadano soporta y mantiene hasta cinco administraciones; cuando el cine ya no es cine y la literatura no existe; cuando el arte no surge sino que se encarga; cuando el amor ya no es eterno y el único vínculo infinito que queda es el contrato de permanencia del móvil (pues “aquí se vende el que compra”); cuando los supuestos defensores del consumidor consiguen que acabemos por hablar “con” un teléfono en vez de hablar “por” teléfono y que una máquina que nos estafa nos dé las gracias (“dichosos los que habitan en las ciudades grandes”, pues hallarán de todo menos felicidad); cuando sobran campus y catedráticos y te sientes rodeado de absurdos doctores y licenciados; cuando el presidente de un club de fútbol parece el presidente de un comité de sabios y el de un comité de sabios el presidente de un club (“honra y doblones no caben en un saco”); cuando Sevilla sólo salta a la calle si desciende el Betis y España si gana un mundial; cuando los macarras campan y se forran haciendo el cabrón en televisión para ejemplo y escarnio de la inmadura plebe que vota; cuando un juez se salta la ley y el pueblo idiota le aplaude (“mal señal cuando mis cosas agradan a todos”); cuando el gobierno, atento al “cargo sin carga”, neutraliza BOE, parlamento y judicatura, cuando cede al chantaje criminal mientras amordaza y esclaviza al ciudadano; cuando en las cárceles hay homicidas que sólo mataron una vez y morirán con la conciencia destrozada mientras al asesino en serie terrorista y amoral lo sueltan si dice arrepentirse; cuando en la calle se pavonean ladrones de guante blanco, guapos que se creen guapos, listos que se creen listos, feos que se creen guapos, tontos que se creen listos, y feos, bajos y tontos que se creen guapos, altos y listos y aspiran a la gloria, porque “yendo uno en litera ya es sabio”; cuando el sistema nos tiene controlados, maniatados y escaneados, fichados, grabados y fotografiados y al tiempo nos vende, somete y castiga con una ley protectora de datos; cuando todo el mundo anda “lleno de vacío” y la corrupción se enquista y sistematiza, sabiendo “que jamás hemos de vernos libres de monstruos ni de fieras, que toda la vida ha de ser arma”, cuando todo nos lo prohíben porque están amargados –pues “si no beben, ¿cómo viven?”- y cuando, en fin, si no contribuyes a todo esto te tachan de inmoral… pintan bastos y obran barricadas.

Así que en marcha. Y, mientras, si alguien atisba otro remedio, grite. Y que “Vargas lo averigüe”.

(Los entrecomillados, de “El Criticón” de Gracián, en aquellos tiempos en que se perdió mucho pero aun quedó lo poco que ahora dilapidamos).


Servando Gotor
El Comarcal del Jiloca
17/09/10

martes, 21 de septiembre de 2010

BALCONCILLOS, 4 (Narciso de Alfonso)


SGS

Desde los balconcillos verás esas extrañas cosas, al parecer de otro mundo y casi eternas: nieves, cremas, hongos purísimos, rocíos, huevos, espejos: para marosa son fácilmente descifrables; enrique (lihn), en cambio, no las alcanza: a ese pequeño sistema planetario, dice, le falta la cuarta dimensión. Mmmm. Asomado a estos amenos balconcillos podrás conocer, si te interesa, la historia del piantao, matarife de un pulcro frigorífico del sur que mantuvo relaciones carnales con equívocas flores. Acusado, condenado y recluido entre rejas, forjó el sentido de su vida, de su muerte: la (altiva) petalización de los actos, la explosión florida. Sin duda, en días venideros, las umbrías flores del orco lo recordarán.

Conocerás, si te interesa, la curiosa historia de günter: al abrir la ventana, la habitación se le llenó de (molestos) arenques y de (más molestos) marineros, capitanes y timoneles que con frecuencia se acercaban a la ventana para pedirle fuego -el tabaco que fumaban era malísimo, al parecer-. Y la también muy curiosa historia del búmerang y el perro coli -un coliperro, un colibúmerang-: cuando los lanzaba, retornaban tiernamente de lo eterno. Cuando estaban lejos eran un colibrí; al acercarse, un caribú, o traían entre las alas más de un maribú. Pero lo más hermoso de la historia es: al lanzarlos: cada beso / cada ave / cada suave / cada vuelo / cada suelo / cada ala / cada ola / cada cola / caracola / cada alma / cada oro / cada hora / cada ahora / el corazón.


JOSÉ ANTONIO LABORDETA (F.Jiménez Losantos)

El primitivo Grupo de Teruel.
De izquierda a derecha:
Joaquín Carbonell, Fernando Sarrais, José Antonio Labordeta,
Mari Carmen Magallón y Federico Jiménez Losantos.

Hay personas que ocupan un lugar definitivo en tu vida, aunque de eso sólo te das cuenta más tarde. José Antonio Labordeta lo ocupa en la mía de forma definitiva, maravillosa, irrevocable; y ahora que dicen que se ha muerto ha tomado posesión de él de la forma más natural, como cuando llegaba a la casa de mi pueblo y se sentaba a comer jamón, para espanto de mi abuela, porque entre Gonzalo Tena, Fernando Sarrais y él, en una tarde, dejaron a uno para caldo, o sea, en el hueso; y temía su vuelta.

En 1995 me pidió el prólogo para su libro Tierra sin mary al escribirlo me di cuenta de hasta qué punto los cinco años junto a él, de los 15 a los 20, serán siempre una luz en cada túnel. Acababa de cumplir los 15 cuando lo conocí como jefe de Estudios en el Colegio San Pablo y luego como profesor de Historia del Arte, el mejor que he tenido. Desde que con 16 años murió el mío, fue casi un segundo padre, aunque esto es lo que en la vida tardas en comprender. Labordeta y Sanchís Sinisterra ocuparon ese lugar paterno, esencial en el hacerse de la adolescencia, que brinda seguridad y distancia, autoridad y amparo. ¿Cómo agradecer el respirar?

Con Pepe estudié muchísimo: marxismo, psicoanálisis, semiótica, teatro, Kafka, los clásicos españoles... Con Labordeta leí una barbaridad: Rulfo, Cortázar, García Márquez, Donoso, Borges, Fuentes, Proust, Joyce, y, con su hermano Miguel al fondo, poesía, siempre poesía... Míos fueron sus libros: primero, en el Instituto y en su casa de Teruel, donde la maravillosa Juana nos daba café con leche y galletas, porque en el colegio, a saber. Luego, en la de Zaragoza, Camino de las Torres, con biblioteca y cafetería abiertas siempre, como el propio José Antonio, generoso hasta lo indecible.

Este pasado julio comenté en esRadio su último libro -guardo dedicado Las sonatas, el primero- titulado, muy en su estilo, Regular, gracias a Dios. Ahí, con la ayuda de su hija Angela, la novelista de Rapitán, aparece, tropezando con el cáncer, el Labordeta inmejorable. Y recuerda la última obra de teatro en la que me dirigió, En alta mar, de Mrozeck: "Tres náufragos en una balsa perdida juegan a la democracia. Al final, se meriendan al más pequeño, al más pobre, que en esa ocasión interpretaba Jiménez Losantos, con una inocencia que todavía me conmueve".

A mí me conmueve aquello y esto, toda esta vida del morir. José Antonio, conmigo vas, mi corazón te lleva.

F. Jiménez Losantos

Texto y fotografía de El Vivero
Prólogo íntegro de
"Tierra sin mar", aquí.

JOSÉ ANTONIO LABORDETA (Un canto a la libertad)



SGS


Canto a la libertad (J. A. Labordeta)



Habrá un día
en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.


Hermano, aquí mi mano
será tuya mi frente
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.


Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
para empujar la historia
hacia la libertad.

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.


Que sea como un viento
que arranque los matojossurgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

JAVI

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