miércoles, 29 de septiembre de 2010

LA ESTRATEGIA DE LA GARRAPATA (Antonio Envid Miñana)

SGS


Cuando vengan los malos días
busca un agujero, encógete,
cierra los puños y aguanta.


Espera, aguarda a que pase cerca
la felicidad.


Entones salta sobre ella,
húndete en su confortable vellón,
agárrate como la garrapata.

Que no haya en el mundo
fuerza capaz de desplazarte.


Antonio Envid
Septiembre 2004

martes, 28 de septiembre de 2010

En la trasnochada, 29 (María Jesús Mayoral Roche)

MJM


Villamayor de Gállego, 27 de septiembre de 2010

Septiembre, el mes más bonito del año. Eso dice mi padre y le doy la razón. En esta trasnochada me vienen a la memoria algunas otras que, no por lejanas, quedan olvidadas. Eran aquellas que me impacientaban y me dejaban nerviosita de sólo pensar que al día siguiente comenzaba el primer día de clase. La llegada de septiembre suponía decir a adiós a las chanclas y que me calzarán aquellos Gorilas marrones atados con cordones que pesaban como piedras, endosarme el uniforme azul marino de Tergal que picaba a rabiar y encajarme un cuello blanco que cada vez que mi madre me lo abrochaba parecía estrangularme. Atrás quedaba el verano y la nostalgia de una estación repleta de emociones y todo se desvanecía en medio de aquella placentera somnolencia matinal.

“Corretear en otoño por el Paseo de Ruiseñores era como escuchar un adagio. Las tonalidades rojizas y amarillentas de las copas de los árboles, la intensidad siena de la tierra y el desprendimiento acompasado e impúdico de las hojas, que caían acolchando el suelo que chasqueaba a nuestro paso, y ese viento cadencioso que se despertaba al atardecer orquestaban al paisaje satinado por los últimos rayos de un anciano sol otoñal. Era como asistir a un concierto.”

Este párrafo corresponde a mi primera novela “Los Castaños de Indias”. Así lo escribí en 1995 y era así como verdaderamente lo recordaba. Una compañera de clase y amiga me preguntó: ¿Es así como viviste y recuerdas el Paseo de Ruiseñores o ha salido de tu imaginación? Aquella pregunta me dejó un tanto descolocada, ya que durante muchos años hicimos juntas aquel Paseo. Le contesté: Sí, claro, yo lo viví así. Ella me respondió: Yo no me acuerdo de nada.

¿Cómo es posible olvidar septiembre? ¿Cómo olvidar aquellos maravillosos y lluviosos otoños?

“Nos gustaban los días de lluvia. A la salida del colegio venían a esperarnos la madre de Almudena y mi tía con los paraguas, impermeables y las botas de agua. Las dos salíamos corriendo a la calle para meternos en los charcos, cuanto más grande y más profundo, más contentas. Nuestro charco preferido se formaba en la primera esquina del Paseo, era enorme y en otoño se quedaba casi cubierto por la hojarasca. Nosotras lo contemplábamos como si fuese nuestro lago particular, nos metíamos en él y el agua casi rebasaba nuestras botas.”

Otro amigo, no mucho tiempo después, me comentaría: Es verdad, tienes razón. El charco más grande se formaba en la esquina y me he ido hasta allí para recordarlo.

Y ahora, en esta trasnochada, recuerdo aquellos septiembres dorados, lluviosos y cubiertos de hojas secas que crepitaban a nuestro paso. Y repasando las imágenes que me cede la memoria doy gracias al sentimiento que las dejó plasmadas.

María Jesús Mayoral




Foto.- Fin del verano en Mondello (Sicilia).

lunes, 27 de septiembre de 2010

A VUELTAS CON LA FELICIDAD (Antonio Envid)

SGS

Sabemos que todos los estados en la naturaleza son de equilibrio, basta con que alguna circunstancia cambie para que se produzca el desequilibrio y mute. Solamente los enamorados y los alcohólicos pretenden que su estado sea permanente. El estado de felicidad supone un equilibrio especialmente inestable y sobre esta evidencia basa precisamente el cristianismo su promesa de felicidad únicamente en la otra vida  (fue San Agustín, basándose en Aristóteles, quien lo argumentó de forma definitiva), lo cual es bastante cómodo, porque, ¿quién va a volver para rebatirlo?

Fernando Savater, en cita de Rojas Marcos, asegura que “Decir quiero ser feliz es una ingenuidad o una cursilería, salvo cuando se trata de un desafío, de una declaración de independencia, de una forma de proclamar: Al cabo, nada os debo”. Es posible que esto sea así, además de ser muy sugerente, pero a mí siempre me ha parecido que para ser feliz de un modo más o menos permanente era necesario ser o muy cretino o muy sabio; carecer de cualquier capacidad de análisis o haber alcanzado un estado de clarividencia que nos haga comprender que nada podemos hacer contra la desgracia, sino aceptarla como algo consustancial a nosotros y al mundo.

Hay quien asegura que la felicidad produce un estado bovino incapaz de cualquier progreso espiritual y material. Orson Wells expresó este pensamiento muy gráficamente al hacer decir a Harry Line en el Tercer Hombre: “En Italia durante treinta años de terror de los Borgia surgieron Miguel Ángel y el Renacimiento. En Suiza durante quinientos años de paz y democracia, el resultado fue el reloj de cuco”.

No es que la felicidad, convencido de su fugacidad, haya sido un tema sobre el que me haya documentado especialmente, y lo poco que he leído acerca de ella han sido textos de filósofos. Ahora ha caído en mis manos un breve volumen escrito por un psiquiatra, Luis Rojas Marcos (“Nuestra felicidad”, Espasa), que además de ser de fácil lectura es ameno. Aporta una nueva visión para mí: “Cada día se acumulan  más datos que respaldan la teoría de que la felicidad de los seres humanos responde a un mecanismo esencialmente bioquímico que se  activa en el cerebro por causas diversas y se exterioriza de múltiples maneras. Las personas que gozan de esta sensación placentera de dicha la interpretan con significados tan personales como diferentes”. Es la visión bioquímica de la felicidad y una interpretación subjetiva que cada persona hace de la misma. El libro respira optimismo y el autor cree que la mayoría se cree feliz la mayor parte del tiempo.

A pesar de su convencimiento en el carácter esencialmente subjetivo de la felicidad y de que la mayoría de los filósofos inciten a la búsqueda interior de la misma, reconoce que para ser feliz es necesario cierto confort material y una buena calidad de las relaciones con los demás, así como cierta seguridad en que esas condiciones se mantendrán y cita a Bertrand Rusell que lanzaba el siguiente desafio: “Cualquiera que opine que la felicidad proviene exclusivamente de nuestro mundo interior, que pruebe a pasarse treinta y seis horas en una tempestad de nieve con solo cuatro harapos y sin comida”.

En la situación de crisis económica generalizada en la que nos encontramos me parecen oportunas estas reflexiones, porque seguramente muchos estados de felicidad se están desequilibrando en estos momentos. Donde no hay harina todo es mohina.


Antonio Envid Miñana.
   Doce me marzo de 2007 

domingo, 26 de septiembre de 2010

que a ustedes nada les pasará si se portan bien (Vladimira Pund)

SGS

-
Tengo los dedos rotos y el arpa estallada en mi notas discordantes.
sostengo en mis manos la frágil mente con la que traté de vivir.
-
Pero la verdad es más cuerda que mi imagen
-
Y mis manos más reales. No puedo más, No quiero más risas
ni enfermedades que te aten a mí,
-
Me voy.
-
No tengo más que un hatillo de dolorosos recuerdos
de jirones de mi alma remendados y remendados hasta el desuello.
-
Siento el dolor incomprendido
l
Ese al que todo el mundo pone solución con su boca sonora.
Ese dolor al que ponen linimentos de palabras amables.
.
Nadie lo cura.
-
Ahí está, mirenlo y no sientan horror ni miedo
que a ustedes nada les pasará si se portan bien,
si miran hacia otro lado,
no les salpicará mi herida.
.
vladimira pund
balconcillos

ULISES EN ÍTACA (Antonio Envid)

SGS


Esta noche también Ulises llega tarde.
Las últimas callejas, con paso vacilante,
recorre demorado.
Otra vez hallará la puerta atrancada
y la tapia saltará como otras noches.
Cada vez más torpe, los años no perdonan.


Un ladrido hostil.
Un breve rumor…
Silencio.


Con jadeo de borracho, tropezando, hasta el lecho llega,
para encontrarlo vacío, como siempre.
Su esposa hace tiempo que duerme en otra estancia.


Febril entre las sábanas, sin sueño, se revuelve
-su mujer le es hostil y para su hijo, un extraño-
¡Hay de aquél que abandona su lugar,
hasta entre los suyos será un peregrino!


Sale al huerto y bajo la maternal higuera,
que lo acogiera en su infancia tantas veces,
contemplando la desconchada tapia,
al claro lunar, al poco tiempo ronca.

Antonio Envid

sábado, 25 de septiembre de 2010

De otoños y primaveras (Roberto Plural)

SGH & SGS



¿Quién me defenderá
De tu belleza?
Miguel Angel Buonarroti


A veces, contadas veces,
en estas mis largas noches de otoño
donde apenas rige ya lo azul
ni cantan las cigarras,
débil y hastiado
sobre un tenebroso libro que me aburre,
felinos pasos de uñas contenidos
acechan mi ventana con erizo aliento
a anémonas y jacintos.


Abandono la lectura que ya no era lectura,
buceo en el fragor, lo perforo, lo supero
y me encierro sublime como el silencio,
vacío en mi propia mirada,
sutil hasta lo informe.


Y cuando ya nadie me siente,
inmune al mudo zarpazo y oculto en la nada,
inescrutable y pleno de abismo
musito apenas dos versos,
dos viejos versos sobre la mujer sin sombra
coronada con violetas, aciano
y una ramita de fresas silvestres


Abro los ojos,
retorno céfiro a la ventana
y, al herirme al fin el erizo aliento, rendido,
bendigo rabioso la suerte de la cigarra de verano
que nada sabe de otoños ni primaveras.


viernes, 24 de septiembre de 2010

JOSÉ ANTONIO LABORDETA. "CARAMBÚ".



CARAMBÚ: Film de José Antonio Vizárraga (1991), producido por CINECETA.

José Antonio Labordeta fue un hombre entrañable y polifacético.  Poco se conoce de su faceta de actor.  CINECETA tuvo el honor de contar con su inestinable colaboración en la película "CARAMBÚ",  dirigida por José Antonio Vizárraga en 1.991.  Allí, el cantautor interpreta a un extraño escritor que se aísla del mundo, encerrado en un sótano, para terminar la obra literaria que persigue.

Película original, como original es la obra de Vizárraga y todo aquello que creó o en lo que participó José Antonio Labordeta. 

Sería deseable que dicho film estuviera en la web a disposición de todos.  Mientras, hemos de conformarnos con su reseña en la página de la Filmoteca del Xiloca, que aquí reproducimos:

AREA DE DIRECCIÓN Y PRODUCCIÓN
Título original: Carambú
Director: Jose Antonio Vizarraga
Productor: Cineceta P.C.
Año producción: 1991
Género: Cortometraje ficción.

                                          
                                           FICHA TÉCNICA
Id filmoteca: 00140
Intérpretes: Jose Antonio Labordeta, Daniel Rabadán, Luisa Gabasa,
Autor del guión: Jose Antonio Vizarraga
Técnico fotografía: Juan Gregorio Rodriguez
Autor de la música: Antonio Armengod, Jesús Tejada
Montaje: Alfredo Herrero

Ayudantes: Ayudante de cámara: Enrique Calvo, Ayudante dirección: Javier Martinez
Productor: Francisco J. Peña, Carlos Torres,
Operadores de cámara: Camara Rent
Otros datos técnicos: Decoración: Pepe Peinado,
Vestuario Miguel Villanueva,
Maquillaje: Ana Bruned,
Foto fija: Carmen Navales,
Iluminación: Miguel Ciorda y Javier Vegas,
Director de fotografia: Juan Gregorio Rodriguez,
Auxiliar de Producción: Armando Erdociain
Auxiliar de fotografía: José Torres
Película: Agfa Gevaert
Cámara: Camra rent
Laboratorio: Cinemetraje riera-filmtel
Pilotó y material eléctrico: Videar S.A.
AGRADECIMIENTOS A: Videar S.A, RAMDOM S.A. y Alfonso Gi

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