domingo, 3 de octubre de 2010

OVIDIO EN TOMIS (Antonio Envid)

SGS


Hasta este apartado exilio
llega de tarde en tarde
algún viajero a informarme
de que un nuevo Cesar tiene Roma
o que los partos se han rebelado contra el Imperio.
Mas yo nada respondo.
Miro, en cambio, la desconchada tapia
frontera a mi casa
o el humilde laurel
del patio de vecindad
y me parecen hermosos.
Hoy, incluso, una muchacha
fuma negligente
con el balcón abierto
y es primavera.
No puedo aseguraros que sea feliz,
Pero tampoco me siento desgraciado

sábado, 2 de octubre de 2010

SOCIEDAD VS AUTORIDAD por Javi


Cualquiera de nosotros ha sido testigo de escenas como la de la avalancha de pasajeros que sin respetar la cola de un autobús, se abre sitio a codazos para conseguir un asiento, o del adolescente o no tan adolescente poniendo los pies sobre el asiento de ese mismo autobús, o sin bajar de dicho transporte, como todo el mundo, o casi, tiene un súbito interés por saber lo que pasa al otro lado de la ventanilla cuando sube un anciano o una mujer embarazada.
Todos hemos sido testigos del ciudadano que arroja ostensiblemente o con disimulo la porquería que tiene en la mano a la acera aunque tenga una papelera en sus narices. O del ciclista o peatón que pasándose por el arco del triunfo las prioridades de circulación invade el camino del otro. O del fulano que permite que su perro siembre de bombas antipersonas las aceras de nuestra ciudad.
Los que tenemos hijos en edad escolar, además hemos conocido a través de ellos cómo el profesor del instituto se presenta como Paco, Fernando o Johnatan y pide a la concurrencia que lo tutee. O cuando, sin pedírselo, cualquier lechugino se dirige a nosotros como si tuviéramos algo más en común que pertenecer a la misma especie.
No estoy hablando de normas de urbanidad tan desgraciadamente denostadas en los últimos tiempos y que a mi juicio son el aceite o el bálsamo que suaviza la fricción de una convivencia social. No. Hablo de dejación de la sociedad civil de sus responsabilidades educadoras. La sociedad muelle en la que vivimos nos ha llevado a evitar la confrontación, el mal rato, a dedicar el tiempo que sea necesario a ilustrar a nuestro hijos o a conciudadanos sobre lo feo que es insultar a un profesor, pegar a la pareja o dejar solos a nuestros mayores.
Nos vamos muy tranquilos a la cama sabiendo que llevamos a nuestros hijos al colegio para que los eduquen, colocando a nuestros padres en algún agujero infecto para que los cuiden o pensando que si hay actos de violencia, incivismo o canalleria varia, ya están las autoridades para corregirlo.

viernes, 1 de octubre de 2010

CRÓNICA DURMIENTE (Por Azulenca)

MJM

La huelga del 29-S ha sido una juerga general, vamos, que me ha parecido poco seria. Cochecitos con “peluchonas” al volante tocando el pito y asomando banderitas por las ventanillas y grupúsculos de “esgarramantas” con viseras rojas que paseaban sin gana la bandera del sindicato, lanzando de vez en cuando un grito de ultratumba: ¡Huelga General! A toda esta cuadrilla de “robafiemos” les salió redondo el día de ayer, seguro que les caerían algunos cien euros y una comida por vaguear e intimidar a la gente que quería trabajar.

La víspera de la huelga, una legión de coches con banderas sindicalistas hicieron una exhibición en el Paseo de la Constitución de Zaragoza como si se tratara de la final de una liga de fútbol. La gente que esperaba en los semáforos se indignaba ante semejante espectáculo. Y yo me pregunto, ¿quién pagó ese espectáculo? Ese derroche de gente desocupada, los coches, la gasolina, las banderas… Pero es tal la relajación que llevan los sindicatos y la estabulación, que los piquetes llegaron tarde a las empresas, yo creo que se durmieron: la falta de costumbre. Y es que una huelga en condiciones, seria y con consecuencias requiere de gente experta, política y en este caso los piquetes y los paseantes de banderas son niñatos a los que para ellos la huelga es un juego aburrido. De hecho, se pueden comprobar las cifras de participación. Y bueno, lo que rebasa la barrera del cómputo han sido los datos de participación aportados por “Cándido y Toxo”, que con esos nombres parecen más Agentes de la T.I.A. que líderes sindicales. Creo que no deberían llamarse líderes sindicales sino líderes del descanso, porque de hecho están conduciendo al país al paro eterno.

¿Y en Barcelona? Lo de Barcelona me ha gustado. Ahora que van a abolir las corridas de toros ya sabemos a que otro espectáculo pueden dedicarse los catalanes: a las fallas. ¡Vaya recital visual de fuego y humo a cargo de los antisistema! Y no contentos con incendiar lo que se les puso por delante, con un par, tomaron a los policías como ninots. ¿Y estos vándalos que tomaron Barcelona a sangre y fuego de dónde han salido? La prensa tendenciosa dice que son hijos de la burguesía catalana. Ah, bueno… Si es así, todo queda en casa.

Otra decisión que me ha dejado perpleja ha sido la de la Casa Real paralizando sus actividades en el día de la huelga general. Otros que se hernian de trabajar y se solidarizan con el pueblo. ¡Genial!

Y Zp, ¿qué? Dijo que se iba a trabajar. La verdad… Sinceramente… Yo creo que nuestro Presidente debería haberse tomado fiesta el 29-S, lo mejor es que no haga nada. A veces es mejor no hacer que hacer. A los resultados me remito y prueba de ello son los trabajos y fatigas de Zp con nuestra España: está dejando todo tan sostenible, tan sostenible, que se nos va a venir abajo el tinglao cualquier día de estos.

Hay pueblos de los que deberíamos aprender, me refiero al señor de la foto, un comerciante palermitano En la próxima huelga general que nos propongan estos “esgarramantas” sindicalistas, creo que deberíamos hacer lo mismo: sacar la poltrona a la puerta del trabajo y echar una cabezadita.

Azulenca



Foto.- Mercado de la Vucciría (Palermo)

jueves, 30 de septiembre de 2010

CAFÉ-BAR LOQASTO (Isabel Carceller)

SGS

Los ‘Cafés’ siempre han sido un lugar de encuentro, mentideros o verdaderos… Su papel es bonito, son ventanas a la vida, al mundo real y cotidiano, a los sueños, a las frustraciones del personal. Entre sus clientes hay de todo: triunfadores, en su escala, perdedores, falsos perdedores, sufridores, macarras… El plantón, deseado o indeseado por quien lo hace forma parte de la vida, por eso tenía que estar reflejado.
Al abrir la puerta mira su reloj y se dice: -he llegado muy pronto, me tocara esperar un buen rato. El autobús que no me ha hecho esperar.

Tiempo hay de sobra, para llenarlo.  Se dirige al tabloncito de notas. Leerá, curioseará los mensajes que se han colgado.  En uno ponía: Releí El Criticón, de Gracián. En estos momentos recomiendo su lectura. Otros eran simples anuncios:Piso de estudiantes, se ofrece una habitación, sector centro, precio razonable. Hay colgado un poema. Lo lee, y se lo lleva a una mesa. Saca de su bolso una pluma y se pone a escribir en el reverso del poema: UN VENTANAL ABIERTO

Creemos que, más allá de la ciudad, siempre habrá granjas, campos, sapos, árboles sempiternos y críticos literarios de primera fila, alejados de la inercia académica y en abierta batalla contra sus colegas estáticos, hasta que un día comprendemos que nada es inmutable y, además, FRANZ KERMODE ha muerto.

Adiós al gran ensayista y crítico.

NO ERA DE LOS QUE, VIENDO INCIERTO EL FUTURO DE SU OFICIO , HALLAN EN EL PESIMISMO UNA ESCUSA PARA LA HARAGANERÍA.

Murió el pasado 17 de agosto, a los 90 años.

OPINABA QUE CUANTO MÁS DE VANGUARDIA ES UN ESCRITOR, MENOS PUEDE PERMITIRSE CAER BAJO ESTE CALIFICATIVO.

Creo que lo mismo podría decirse de un crítico como él. Adiós a su gran ventanal abierto a Selwyn Gardens, en Cambridge.

Una de sus conjeturas más célebres la hallamos en ‘El Sentido De Un Final’.

Cuando decimos que un reloj hace tic-tac, sostiene Kermode, estamos otorgando al ruido una estructura ficcional, que diferencia entre dos sonidos que, físicamente son iguales, de modo que tic sea un principio y tac sea un final, Oímos en realidad tic-tic, así que el tic-tac del reloj sería el modelo de lo que llamamos trama, una estructuración que da forma al tiempo y lo humaniza. (Tac-tic sería en cambio la trama del ‘Ulises’, de joyce, añade Kermode, no sin HUMOR).

NO SE ESPERA DE LOS CRÍTICOS, COMO NO SE ESPERA DE LOS POETAS, QUE NOS AYUDEN A HALLAR EL SENTIDO DE LA VIDA. Quizás por eso, Kermode siempre dijo que, entre otras tareas, A LOS CRÍTICOS LES CORRESPONDE ENSAYAR LA HAZAÑA MENOR DE HALLAR SENTIDO A LAS FORMAS EN QUE INTENTAMOS HALLAR SENTIDO A NUESTRA VIDA . A esa gran hazaña menor dedicó Kermode su obra ensayística, algo que llevó muy lejos en ‘El sentido se un Final’, donde ANALIZÓ LA ETERNA IDEA DEL CAOS Y CRISIS, UNO DE LOS GRANDES ENIGMAS DE NUESTRA CULTURA.

La escena póstuma de su vida no habrá distado mucho de la que él mismo describe hacia el final de "Not entitled, sus memorias".  Allí nos cuenta que una voz femenina que canta a Bach le conecta de pronto con lo sagrado y le lleva a buscar en el hogar algo que perdure cunado él ya no esté y acaba encontrando en su jardín una diosa Diana que le regalaron los amigos y que amanece a veces -diosa pasajera del arco y la flecha- con una diadema de rocío. A esa diosa pagana en el jardín inglés le lanza una mirada de despedida que es tanto un “guiño de continuidad” como una señal a la que podrán recurrir sus lectores cuando les llegúe la angustia del punto final.

PRECISAMENTE esa CONTINUIDAD le es IMPRESCINDIBLE a todo NARRADOR para ir hacia ADELANTE en su RELATO. La necesita sin cesar y por eso, con INTENSIDAD, APELA CONSTANTEMENTE a ella.

Lo raro para todo narrador llega cuando, al sentirse ya en el final, se ve obligado, con la misma intensidad, a IGNORAR esa continuidad. Pero es evidente que ningún relato puede ignorar su particular momento apocalíptico, la necesidad del cierre que da sentido. Llegado a este punto, veo la sombra del final avanzar sobre estas líneas. Adoro la continuidad, pero ella no me quiere a mí. Debo acabar y, por tanto, trazar el sentido que le doy al mundo, o al mundo del artículo, y digo, así a bote pronto, que lo mejor será abrir los ojos y contemplar el desorden.

TAC-TIC. NO SE TRATA DE UN DESORDEN QUE QUEPA COMPRENDER. PROPONGO QUE LO DEJEMOS ENTRAR PORQUE ES LA VERDAD.PROPONGO UN VENTANAL ABIERTO. QUE ENTRE EL DESORDEN EN LA CONTINUIDAD.

Atónito ahora, observo que he abierto perspectivas. Pero también que, aún siendo el tiempo nuestro elemento, no estamos adaptados a los grandes panoramas que se abren a cada instante.

Y es que EL GUIÑO DE DIANA lo hemos LEÍDO como una SEÑAL PLETÓRICA de VIDA, pero las LARGAS PERSPECTIVAS parecen ENCADENADAS a la SOMBRA del FIN.

(Enrique Vila-Matas.- Café Perec)

¿Café Perec? ¿Café-Bar Loqasto? ¿Franz Kermode? ¿Friquismo?

Tapa su pluma, se dirige al tabloncillo y vuelve a colgar la cuartilla, por el lado del poema, junto con las otras notas.

Al volver hacia su mesa, mira el reloj, tac-tic. Se dice: -hoy, ya no vienen, es tarde, o si vienen yo ya no estaré. Recoge sus cosas, se acerca a la barra, paga y se marcha.




Isabel Carceller

miércoles, 29 de septiembre de 2010

LA ESTRATEGIA DE LA GARRAPATA (Antonio Envid Miñana)

SGS


Cuando vengan los malos días
busca un agujero, encógete,
cierra los puños y aguanta.


Espera, aguarda a que pase cerca
la felicidad.


Entones salta sobre ella,
húndete en su confortable vellón,
agárrate como la garrapata.

Que no haya en el mundo
fuerza capaz de desplazarte.


Antonio Envid
Septiembre 2004

martes, 28 de septiembre de 2010

En la trasnochada, 29 (María Jesús Mayoral Roche)

MJM


Villamayor de Gállego, 27 de septiembre de 2010

Septiembre, el mes más bonito del año. Eso dice mi padre y le doy la razón. En esta trasnochada me vienen a la memoria algunas otras que, no por lejanas, quedan olvidadas. Eran aquellas que me impacientaban y me dejaban nerviosita de sólo pensar que al día siguiente comenzaba el primer día de clase. La llegada de septiembre suponía decir a adiós a las chanclas y que me calzarán aquellos Gorilas marrones atados con cordones que pesaban como piedras, endosarme el uniforme azul marino de Tergal que picaba a rabiar y encajarme un cuello blanco que cada vez que mi madre me lo abrochaba parecía estrangularme. Atrás quedaba el verano y la nostalgia de una estación repleta de emociones y todo se desvanecía en medio de aquella placentera somnolencia matinal.

“Corretear en otoño por el Paseo de Ruiseñores era como escuchar un adagio. Las tonalidades rojizas y amarillentas de las copas de los árboles, la intensidad siena de la tierra y el desprendimiento acompasado e impúdico de las hojas, que caían acolchando el suelo que chasqueaba a nuestro paso, y ese viento cadencioso que se despertaba al atardecer orquestaban al paisaje satinado por los últimos rayos de un anciano sol otoñal. Era como asistir a un concierto.”

Este párrafo corresponde a mi primera novela “Los Castaños de Indias”. Así lo escribí en 1995 y era así como verdaderamente lo recordaba. Una compañera de clase y amiga me preguntó: ¿Es así como viviste y recuerdas el Paseo de Ruiseñores o ha salido de tu imaginación? Aquella pregunta me dejó un tanto descolocada, ya que durante muchos años hicimos juntas aquel Paseo. Le contesté: Sí, claro, yo lo viví así. Ella me respondió: Yo no me acuerdo de nada.

¿Cómo es posible olvidar septiembre? ¿Cómo olvidar aquellos maravillosos y lluviosos otoños?

“Nos gustaban los días de lluvia. A la salida del colegio venían a esperarnos la madre de Almudena y mi tía con los paraguas, impermeables y las botas de agua. Las dos salíamos corriendo a la calle para meternos en los charcos, cuanto más grande y más profundo, más contentas. Nuestro charco preferido se formaba en la primera esquina del Paseo, era enorme y en otoño se quedaba casi cubierto por la hojarasca. Nosotras lo contemplábamos como si fuese nuestro lago particular, nos metíamos en él y el agua casi rebasaba nuestras botas.”

Otro amigo, no mucho tiempo después, me comentaría: Es verdad, tienes razón. El charco más grande se formaba en la esquina y me he ido hasta allí para recordarlo.

Y ahora, en esta trasnochada, recuerdo aquellos septiembres dorados, lluviosos y cubiertos de hojas secas que crepitaban a nuestro paso. Y repasando las imágenes que me cede la memoria doy gracias al sentimiento que las dejó plasmadas.

María Jesús Mayoral




Foto.- Fin del verano en Mondello (Sicilia).

lunes, 27 de septiembre de 2010

A VUELTAS CON LA FELICIDAD (Antonio Envid)

SGS

Sabemos que todos los estados en la naturaleza son de equilibrio, basta con que alguna circunstancia cambie para que se produzca el desequilibrio y mute. Solamente los enamorados y los alcohólicos pretenden que su estado sea permanente. El estado de felicidad supone un equilibrio especialmente inestable y sobre esta evidencia basa precisamente el cristianismo su promesa de felicidad únicamente en la otra vida  (fue San Agustín, basándose en Aristóteles, quien lo argumentó de forma definitiva), lo cual es bastante cómodo, porque, ¿quién va a volver para rebatirlo?

Fernando Savater, en cita de Rojas Marcos, asegura que “Decir quiero ser feliz es una ingenuidad o una cursilería, salvo cuando se trata de un desafío, de una declaración de independencia, de una forma de proclamar: Al cabo, nada os debo”. Es posible que esto sea así, además de ser muy sugerente, pero a mí siempre me ha parecido que para ser feliz de un modo más o menos permanente era necesario ser o muy cretino o muy sabio; carecer de cualquier capacidad de análisis o haber alcanzado un estado de clarividencia que nos haga comprender que nada podemos hacer contra la desgracia, sino aceptarla como algo consustancial a nosotros y al mundo.

Hay quien asegura que la felicidad produce un estado bovino incapaz de cualquier progreso espiritual y material. Orson Wells expresó este pensamiento muy gráficamente al hacer decir a Harry Line en el Tercer Hombre: “En Italia durante treinta años de terror de los Borgia surgieron Miguel Ángel y el Renacimiento. En Suiza durante quinientos años de paz y democracia, el resultado fue el reloj de cuco”.

No es que la felicidad, convencido de su fugacidad, haya sido un tema sobre el que me haya documentado especialmente, y lo poco que he leído acerca de ella han sido textos de filósofos. Ahora ha caído en mis manos un breve volumen escrito por un psiquiatra, Luis Rojas Marcos (“Nuestra felicidad”, Espasa), que además de ser de fácil lectura es ameno. Aporta una nueva visión para mí: “Cada día se acumulan  más datos que respaldan la teoría de que la felicidad de los seres humanos responde a un mecanismo esencialmente bioquímico que se  activa en el cerebro por causas diversas y se exterioriza de múltiples maneras. Las personas que gozan de esta sensación placentera de dicha la interpretan con significados tan personales como diferentes”. Es la visión bioquímica de la felicidad y una interpretación subjetiva que cada persona hace de la misma. El libro respira optimismo y el autor cree que la mayoría se cree feliz la mayor parte del tiempo.

A pesar de su convencimiento en el carácter esencialmente subjetivo de la felicidad y de que la mayoría de los filósofos inciten a la búsqueda interior de la misma, reconoce que para ser feliz es necesario cierto confort material y una buena calidad de las relaciones con los demás, así como cierta seguridad en que esas condiciones se mantendrán y cita a Bertrand Rusell que lanzaba el siguiente desafio: “Cualquiera que opine que la felicidad proviene exclusivamente de nuestro mundo interior, que pruebe a pasarse treinta y seis horas en una tempestad de nieve con solo cuatro harapos y sin comida”.

En la situación de crisis económica generalizada en la que nos encontramos me parecen oportunas estas reflexiones, porque seguramente muchos estados de felicidad se están desequilibrando en estos momentos. Donde no hay harina todo es mohina.


Antonio Envid Miñana.
   Doce me marzo de 2007 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...