jueves, 10 de septiembre de 2009

Estamos en paz (José Antonio Vizárraga)

El cielo tiene color esta madrugada. No es precisamente negro el aspecto que ofrece el fondo de la
calle, entre las casas, ni destacan puntos brillantes como si fueran estrellas. Lo que hay es una mancha
marrón y naranja, trazada de golpe por una pincelada única, y parece, eso sí, que tras los últimos
rasgos de las líneas está la luz, aunque muy lejana, tenue y como rebotada sobre una superficie helada
de un color amarillo intenso.
Andrés Hurtado Caparrós, de treinta y cinco años, trata de ir más rápido de lo que sus pies le permiten,
camina tambaleándose y lleva la mano derecha sujetando su brazo izquierdo. Cada tres o cuatro
pasos, se vuelve y mira hacia atrás.
Son cerca de las seis y apenas hay gente en la calle. Andrés Hurtado, que había sido fresador en un
pequeño taller de las afueras de la ciudad, ha conseguido escapar de la explosión con un brazo partido
y una profunda herida en el muslo derecho. En la retina de sus ojos están aún las llamas de los
vehículos ardiendo en mitad de la plaza, y los gritos que vinieron de las ventanas resuenan en sus
oídos junto al silbido de las balas de aquella mañana maldita, todavía tan presente.
Al doblar una esquina, gira la cabeza y comprueba que no lo siguen. Vuelve a mirar al frente arrastrando
la pierna y ve que una agente de la policía, morena y de unos treinta años, viene hacia él con
su arma en la mano. Se asusta, pero le bastan unos segundos para entender que la mujer no ha reparado
en él, sino que corre para hacer su trabajo. Trata como puede de recomponer su imagen y de paralizar
el temblor de sus piernas. “Apártese”, grita la joven. YAndrés Hurtado se apoya en la pared fingiendo
sobresalto y ocultando con él la expresión del dolor en su rostro. La policía continua hacia la
calle por la que ha venido él y desaparece. Andrés se queda todavía un instante recostado en la pared.
Pero cuando intenta proseguir su marcha le parece que ella retrocede hacia la esquina en su busca. Y
no tiene tiempo de asegurar sus pensamientos porque, en efecto, esa mujer está allí, encañonándole
por la espalda. “Alto”, oye que le grita.
Andrés Hurtado agarra entonces la culata de su pistola con la mano derecha, la saca del pantalón,
donde la esconde cubierta por la chaqueta, y se vuelve hacia ella.
Rosario Narváez Ruiz, que ingresó en el cuerpo de la policía tres meses antes, está a punto de disparar
al que hubiera sido su marido. Tiembla antes de apretar el gatillo. Pero recuerda que en su aprendizaje
le hablaron de la fatalidad de la duda y cierra los ojos y vacía el cargador. Todos los disparos
resultan fallidos menos el último, que consigue atravesar el pecho de Andrés por su lado izquierdo, y
Rosario abre los ojos al escuchar su quejido. Lo que ve, sin embargo, es que Andrés se ha adelantado
unos pasos con una mano en la herida y con su pierna inútil, y que lo tiene a dos metros con la pistola
en alto.
Ahora es él, Andrés Hurtado, obrero cualificado del metal en paro, el que tiene la ocasión de matar a
la que hubiera sido su compañera para toda su vida. La mira durante un instante a los ojos y le dispara
luego cerca del corazón. Rosario suelta el arma y se lleva la mano a la herida. Siente un fuerte
ardor y mana sangre roja y cálida a borbotones entre sus dedos. Cae hacia atrás, la mirada diluida en
lágrimas.
El cielo tiene color aún, pero el relámpago de ese momento no se refleja en los charcos recientes del
asfalto. Andrés se acerca a ella apuntándole con su arma. La mira, y allí de pie, incrédulo aún, le dice:
“Puedo quererte tanto”. Después le dispara por segunda vez en el pecho y por última en la frente, entre
los ojos.
(Extracto del relato "Estamos en paz" - http://www.xiloca.com/data/Bases%20datos/Literatura/3981.pdf)

CRONICA SECA (Por Azulenca)

María Dolores de las escuchas acusó al gobierno de espiar telefónicamente a la gente de su partido y se fue de vacaciones dejando al personal sumido en la incertidumbre y la zozobra. Estamos en septiembre y seguimos a la espera de noticias esclarecedoras en torno a las escuchas, que a este paso corren el riesgo de convertirse en psicofonías como caigan en manos de la Pajín. Quizá a nuestra María Dolores de Cospedal, inmersa en los preparativos de su boda, se le haya ido el santo al cielo y se le haya pasado por alto salir al ruedo para aportar alguna luz a este tema, que de ser cierto lo que dice esta buena mujer, estaríamos ante algo muy serio. De todas formas esta chica tan maja y tan formal debe llevar estampado en la frente el sello “secreto”, porque su boda también ha sido de tapadillo. Aun así nos hemos enterado de que se ha casado con un señor mayor, tanto como casi veinte años más que ella tiene el flamante novio. Pero claro… algo tendrá el agua cuando la bendicen. Me inquieta tanto secreto, tanto enigma, lo mismo ha nacido una nueva sibila en el panorama político español, una versión de la Pajín en las filas del P.P; eso sí, un poco más discreta.
Volviendo al agua bendita ya me perdonarán; pero con un poco de mala suerte lo mismo se extingue el agua como referente de vida. Como duren mucho los socialistas en el poder vamos a acabar todos idiotizados y ateízados, de hecho han podido con la Iglesia y ya es decir. Me parece mentira que el clero haya acatado todas las tontadas que dice la ministra Trini-A. Las pilas de agua bendita se han secado, las reliquias ya no se besan y la gente sigue apiñada en el autobús, en las consultas médicas, en las barras los bares, aeropuertos, discotecas y demás. De todo esto se puede deducir que la que más contagia es la Iglesia. Recuerdo que antiguamente la gente acudía a los santuarios para coger agua bendita, acudía con fe para rezar por la curación de un enfermo, besaba las reliquias con devoción y hasta se contabilizaban milagros; curaciones milagrosas casi siempre asociadas con las enfermedades más mortales. En resumidas cuentas que la gente se reunía en las iglesias para rezar, para santiguarse con agua bendita e incluso para sumergirse en ella, en muchos casos con fines curativos: Lourdes, sin ir más lejos. Me parece el colmo de los colmos, que la Iglesia haya perdido la fe en sí misma y que contribuya a que el resto de los mortales pierda la devoción: esto ya va para nota. Todo cambia y los curas ya no son lo que eran, está claro. Yo pensaba que eran inteligentes y han sido los primeros en caer en la trampa Gripe-A, Trini-A. En estos tiempos tan decadentes y convulsos nuestra sociedad necesita más agua bendita y menos Tamiflu. Más Fe, pero de la de verdad.
Rodiezmo. Me ha encantado la foto que se han hecho con los puños en alto de los “digerentes” socialistas; por contra nuestro Zp fue más formal y permaneció de brazos caídos al son de la Internacional. Leire choteó de lo lindo levantando el puño y cantando al más puro estilo Spice Girls. ¿Y Bibiana? Pues nuestra Bibiana Aído se nos despistó un poco y, como tanto sabe lo que se caza como lo que se pesca, pues la niña acudió con camisa blanca y pañuelito rojo al cuello, más propia para correr los Sanfermines que para presentarse en un acto pseudo-reivindicativo-sindicalista. Faltaron las más elegantes del partido, las más mayores, las que más gastan en ropa: Elena sin humos y sin alcohol y Tere la más Vice. Y es que hubiese sido muy duro verlas vestidas de firma carísima, pañuelo rojo al cuello y con el puño en alto. ¡Esto es por lo que hemos luchado, compañera! De todas formas esta ducha de multitudes que se han dado en Rodiezmo Zp & Cía les servirá para enfrentarse a la caída de la hoja, algo que nos afecta a todos cuando llega el otoño.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Certo (by... Juan Isidro Gotor)

LA VECINA (Antonio Envid)


La luz filtrada por los visillos de la ventana, su perfume, los adminículos sobre el tocador, objetos litúrgicos sobre un ara, todo contribuía a hacer de su dormitorio la cámara sagrada de una femenina deidad. Me sentaba sobre sus rodillas y frente al espejo me acariciaba, con la ternura con que una joven acaricia a su muñeco de trapo, me peinaba y me perfumaba con agua de colonia. Yo la contemplaba a través del espejo y a veces veía extrañado temblar en sus ojos una lágrima.

De tarde en tarde se oía el ruido de un llavín en la puerta del apartamento. Un hombre de mirada fría, incluso hostil hacia mí, llegaba. De pronto me encontraba en la soledad del rellano de la escalera, expulsado del paraíso, impotente y dolido.

Fue mi primer amor. Ella ni siquiera podía llegar a suponerlo.

(Extraído de 'El tenue aroma de la acacia' -Antonio Envid Miñana-)

CRÓNICA CON PAPAS (Por Azulenca)


Esta romántica que le escribe a Fabio nos habla de la verdad y de la mentira en su última carta. Yo aprecio mucho a María Jesús, maja chica, pero estoy en la realidad. Ella tiene una visión demasiado “senequista” de las cosas y yo tengo una visión agridulce de casi todo, hasta de la verdad y la mentira. En mi caso decir la verdad es pura comodidad, me siento mejor diciendo lo que se me ocurre, me parece hasta más saludable; eso sí, procuro ser educada. Por eso he decidido ser sincera en esta crónica. Estoy desolada, no me centro, no puedo escribir hasta que no regresen Bibiana la que no quiere cantar nanas y Leire cabellos grasos. Otra que llena mucho esta página semanal es nuestra Vice más Vice, María Teresa. En fin… tendremos que esperar a que se reincorpore el resto del equipo Zp. De todas formas, si yo cobrara lo que cobra Leire tendría muchas ganas de trabajar y ni siquiera pensaría en tomarme unos días de descanso, además, para lo que se mata los cascos tampoco le hacen falta; pero claro… lo mismo entrar en trance la deja extenuada y sin fuerzas. Bueno dejemos lo de Leire, es un caso incomprensible.
Esta semana la que se ha lucido mucho ha sido Trini-A o lo que es lo mismo Trini de la Gripe A. Trini aparece perfecta enfundada en esas chaquetas tan acampanadas como su melena, con sus collares de una o dos vueltas de perlas, con la pechuga bien maquillada y siempre rodeada de su equipo. Me encanta cuando habla de protocolos, de coordinar acciones y de llamar a la calma; cuando se ayuda de las manos para explicarse aún me gusta más. Y es que la veo que se esfuerza sobreactuando en ese teatrillo que se ha montado ella en su Ministerio de Sanidad. Todos creíamos que Sanidad era un ministerio a extinguir con eso de las competencias autonómicas y sin embargo nada más lejos de la realidad, ahora es un ministerio estrella con un cartel encabezado por una primera actriz en todo su esplendor. Vamos, que ha burocratizado la Gripe A de tal manera que tenemos Trini para todo el invierno. Lo que no me gusta de Trini es cuando hace el papel de gallina clueca, cuando se pone en plan proteccionista. Y no me gusta porque me crea desconfianza, porque habla de la Gripe A y me da la sensación de que en realidad no se sabrá nada hasta que llegue; si es que llega.
Ha regresado nuestro Presidente de Gobierno de sus vacaciones insulares y en cuestión de horas ha perdido el moreno que se traía de Lanzarote. Yo creo que ha sido aterrizar en Madrid y cambiársele la color. En Lanzarote se le veía resplandeciente, relajado; sin embargo en Madrid he visto un Zp con el rostro contraído, céreo y desencajado. Y es que lo mismo su equipo le ha dado la bienvenida con números, cuentas y cifras y se le han caído los palos del sombrajo.
No me gusta dar consejos a nadie pero yo cambiaría el gobierno, esto siempre despista. De todas formas Zp tiene algunos ministros con los que debería hacer algo. Yo mandaría a Rubalcaba a un SPA durante una temporadita y creo que no lo echaríamos de menos. Contemplo a Pepe Blanco en una forma espléndida para prejubilarlo y mandarlo a hacer el Camino de Santiago en bicicleta. A Elena de Pavofrío la mandaría a una ecoaldea, su medio ideal.
Volviendo a la verdad y a la mentira, nuestro Zp también tiene vela en este entierro, pues es un maestro a la hora de encubrir lo que sea y como sea. De hecho, gracias a su mala gestión está generando más y más parados, los que ya estaban parados pasan a ser pobres, es decir, que él que crea pobres para luego solidarizarse con ellos dándoles una ayuda. ¿Acaso no es genial?
Entrañable la foto del Rey con Cayo Lara. Cayo sin corbata, con una carpetilla roja de I.U e insignia republicana en la solapa. El Rey con barba, con corbata roja y gesto enternecido, claro síntoma de la vejez, al recibir a un representante de la izquierda inadaptada.
Y este invierno, ¿qué? En invierno comeremos mucha patata.

Jorge Negrete


HA MUERTO JORGE NEGRETE
Contaba el famoso cantante mejicano
42 años de edad

HOLLYWOOD, 5.- El actor mejicano Jorge Negrete ha fallecido en el día de hoy en el hospital de Cedars of Libano (Cedros del Líbano), a consecuencia de una dolencia hepática.
El artista norteamericano contaba 42 años de edad.

Heraldo de Aragón, 6 diciembre 1953

-No me lo puedo creer, waiter, de verdad que no me lo puedo creer.
-Lo joven que era, verdad, Sire, lo joven que murió el pobre señor Negrete.
-No waiter, no me refiero a eso. Es la traducción, la contundente, la magnífica traducción: “Cedros del Líbano”.

(Extraído de 'Cuescos' -Servando Gotor-)

El bueno de Jules (Narciso)


Jules siempre había preferido lo simultáneo. Lo sucesivo le parecía una prolongación injustificada que lo ponía muy nervioso. Necesitaba imágenes completas, que la mirada pudiera abarcar todo al mismo tiempo. No toleraba siquiera que las cosas tuvieran un detrás, una cara oculta, y mucho menos que tuvieran un luego, un después. Vuelva usted dentro de un rato, que ya estará arreglado. Pero Jules no podía visualizar un rato. Mire, yo sólo le dejo que me cambie el tubo de escape si me deja ver cómo lo hace. No se preocupe, hombre; este es el nuevo, el que voy a poner en su coche, y cuando usted vuelva dentro de un rato, le enseñaré el viejo, el que habré sacado de su coche. No es eso, no es eso, explicaba Jules. Yo confío en usted, pero necesito estar viendo como cambia el tubo de escape. Quizá tenga usted muy claro que este tubo de escape nuevo que ahora me enseña será el mismo cuando ya esté instalado, pero yo no, ni mucho menos. En un rato, como usted dice, caben cientos de tubos de escape… ¿son todos el mismo? Lo dudo. ¿Pero dónde están los cien tubos de escape?, preguntaba perplejo el mecánico. Sólo hay dos: el nuevo y el viejo. ¿O tal vez quiere usted decir que en un rato voy a cambiar el tubo de escape de su coche y de otros noventa y nueve? Déjeme el tubo de escape, decía Jules al mecánico. Y ahora dese la vuelta un segundo, por favor. El mecánico, de mala gana, se daba la vuelta un segundo. ¿Es este el mismo tubo de escape? Claro, respondía el mecánico. Es usted un insensato y no me va a cambiar el tubo de escape.

(Extraído de 'Cuescos' -Narciso-)
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