viernes, 15 de octubre de 2010

SGS

‘Cuando un hombre resuelve crucigramas es que tal vez está vivo y viviendo se mata el tiempo, o por lo menos se lo estropea,  piensa  Paxton. ‘2, horizontal: perro.  Tres letras.  Está claro...  Nietzsche.  Pobre Nietzsche, qué pena que nos dejaras tan temprano. Sólo nos damos cuenta del valor del idioma cuando tenemos que poner un telegrama’. ‘Otro gallo nos cantaría si te dedicaras a cosas más prácticas’, le reprocha Catalina, que acaba de empezar su 12.598 naturaleza muerta, Bodegón con pimientos y cucharones. ‘Los pimientos son lo más bonito del mundo’, piensa Catalina, ‘voy a pintar cuatro pimientos rojos morrones, muy grandes. Si pudiera pintar algo vivo, alguna vez’, sigue diciéndose, ‘aunque solamente fuera una vez. Pero todo lo que vive se me muere cuando lo pinto, qué cruz. Palomas, caballos, árboles, todo se me muere por el camino hasta el lienzo, soy letal. No vale nada la vida, la vida no vale nada’. En su cuadro titulado Paragüero de bronce y siete tomates, Catalina introdujo hace unos días una mano en el gesto de aprehender el tomate más grande, el más rojo, el más esférico, pero no lo consiguió, los dedos le quedaban rígidos, crispados, contranaturales, momificados. ‘He pintado tanta muerte’, se dice Catalina, ‘tanta inmovilidad, tanta definitiva inercia, tanto cadáver’. Intranquila, sonándose ritualmente la nariz, guiñando el ojo izquierdo, esboza los cuatro pimientos morrones y no se resigna, tal vez algún día podrá pintar algo vivo, o por lo menos moribundo, agonizante, aunque sólo sea una vez, aunque sea la última vez.

Paxton insiste, siempre insiste en leer revistas, periódicos viejos, atradasados. Y siempre encuentra anuncios, esquelas, noticias ciertamente extrañas.

AVERLY, S.A., Pº María Agustín, 69, Teléfono 22 10 16, ZARAGOZA.  EMPRESA METALÚRGICA FUNDADA EN 1885 QUE HA LLEVADO EL NOMBRE DE ZARAGOZA A TODOS LOS CONTINENTES.  Algunos de nuestros trabajos en la ciudad: Cúpulas, campanas, construcciones metálicas para la Basílica de Ntra. Sra. Del Pilar, Catedral de La Seo, estatua en bronce de Lanuza (Plaza de Aragón), león al pie de Alfonso I El Batallador, La Samaritana, fuentes, columnas, etc. (DOCE DE OCTUBRE – Revista Anual. Núm. 9, Año 1976)

‘Menudo lío. En vaya lío estoy metido. Como siempre. La realidad me asfixia y me refugio en los periódicos, que me sumergen en nuevas asfixias.’  Y vuelta a empezar: Cantú, Pitigrilli, Cefalú, Apollinax. ‘Si el dinero pudiera hablar me diría adiós’, se dice Paxton, convencidísimo.


Narciso y Servando
El Guacamayo Azul


jueves, 14 de octubre de 2010

LA PISCINA (Mariano Berdusán)

SGS

Me resulta curioso observar que, salvo confusión o error por mi parte en la lectura de los Evangelios, sea precisamente San Juan, tan místico él, el único de los cuatro evangelistas que recoge el episodio de la piscina cuando, al comienzo del capitulo 5, versículos 2 –9, nos dice:

“Hay en Jerusalén una piscina con cinco soportales, llamada en hebreo Bezatá, junto a la puerta de las ovejas.”

Así, a primera vista, esta piscina me sugiere tres cosas:

1º Que no es una piscina cualquiera. El evangelista, nos da varios datos exactos de ella: nos dice cómo se llamaba, dónde estaba ubicada y que tenía cinco soportales ( y me pregunto yo ¿serían esos soportales algo así como el número de estrellas o de tenedores en los hoteles y restaurantes de nuestro tiempo? ).

2º La piscina con sus cinco soportales no era para las ovejas, sino que estaba situada junto a la puerta de la ciudad, al comienzo del camino por donde iban y volvían las ovejas de sus pastos.

3º Que aquella piscina, más que piscina, era un sanatorio, pues había allí- nos dice el Evangelio – muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Todos ellos, por decirlo en lenguaje de nuestros días, enfermos “de larga duración, en verdadera lista de espera”. Todos ellos vivían con la esperanza de ser el primero, o al menos, de los primeros, que se metieran en la piscina cuando el agua se agitaba.

El caso es que entre esos enfermos había uno que llevaba, nada más y nada menos, que 38 años a la espera. Jesús lo vió echado en el suelo y sabiendo que llevaba tanto tiempo, le dijo:

-¿Quieres curarte?
-Señor, no tengo a nadie que me ayude a bajar a la piscina y cuando yo llego, otros han entrado antes que yo.

Jesús le dijo:

-Levántate, toma tu camilla y anda.

El se levantó, tomó su camilla y se puso a andar.

Por supuesto, que a estas alturas del tiempo y de la historia, no sé qué habrá sido de la piscina aquella con sus cinco soportales donde tantos enfermos esperaban el movimiento del agua y se lanzaban a ella buscando ser los primeros. Tengo la impresión de que ahora -como entonces- en la gran piscina de la vida, no con cinco, sino con muchos más soportales, hay muchos más necesitados esperando el agitar del agua y son casi siempre, o mejor dicho, son siempre los mismos, los poderosos, los que consiguen lanzarse los primeros y curarse y son también casi siempre o mejor dicho siempre los que, cuando llegan, si es que consiguen llegar, ya no hay nada que hacer. Porque los primeros, una vez curados, no están ya, se han ido a lo suyo y no han esperado al siguiente movimiento del agua, para decir a cualquiera de los segundones:

- Amigo, ¿quieres curarte?. Este es tu momento. Yo te ayudaré. Luego, levántate, toma tu canilla y anda.

Pienso que quizás sólo por el hecho de llamarle amigo y tener con él esos gestos de atención y de ayuda, sería un gran bien para esa persona. Pero Jesús no vaciló en preguntar al enfermo y curarlo y éste, a su vez, no vaciló en reaccionar: Tomó su camilla y echó a andar.

El color de mi cristal
Mariano Berdusán

miércoles, 13 de octubre de 2010

ELOGIO Y LOA DEL FRIKI (Antonio Envid)



El friki es el resultado de una larga y selectiva evolución. Se dice que ya un hijo de Adán, silenciado por la Biblia, tenía una personalidad con inequívocos rasgos friki (1). Sin embargo, los puristas niegan que pueda hablarse de este fenómeno antes de que Bill Gates popularizara el Windows. Pero no se trata de escribir la historia del friquismo, que exigiría años de investigación y llenaría gruesos tomos, sino de dar alguna noticia del fenómeno.

Desechando la sugerente teoría de que el friqui es de origen extraterrestre y que lleva conviviendo con nosotros, adoptando distintos disfraces, desde hace siglos, lo más comúnmente aceptado es que se trata de una especie del género “homo” que se desgajó hace miles de años y ha seguido una evolución paralela a la del “homo sapiens”. Ambas especies, dada su similitud, hasta el punto de que solo sometiendo a un espécimen al “frikitest” puede distinguírsele, han convivido pacíficamente.

Los antecedentes cercanos de los actuales friquis se encuentran en los snobs ingleses de la época victoriana. Estos seres “sine nobilitate” trataron de mostrarse bajo la apariencia de lores, sin conseguirlo. Es preciso varios siglos para obtener un buen lord inglés, son necesarias muchas capas de estupidez e insustancialidad, que se van depositando en un individuo generación tras generación, de modo que cada progenitor vaya añadiendo en su hijo una capa de inutilidad social, y éste en su progenie, y así sucesivamente, sin que haya contaminación alguna de sangre plebeya, al modo que actuaría un buen criador de perros. Es claro que el snob, por mucho que se esforzara, no podía conseguirlo en tan solo una o dos generaciones y valga como ejemplo el de aquel millonario norteamericano que quería poseer un césped como el que alfombraba un castillo inglés para rodear su espléndida mansión, sin percatarse de que habían sido necesarios cuatro siglos para conseguirlo.

El snob no llegó nunca aclimatarse bien a nuestro país (en realidad la propia aristocracia española había ocupado su puesto) en lugar de ello mutó en una nueva raza, el hortera. Gran parte del éxito de la supervivencia del friqui estriba precisamente en su gran capacidad de adaptación a nuevas circunstancias geográficas y sociales, mediante el fenómeno de la mutación. Gracias al fracaso del snob español hemos podido contar con una raza propia, la del hortera ibérico, éxito semejante al spanier entre la población perruna. El hortera ya es mencionado a principios del siglo veinte por Rubén Darío y este vocablo encontró pronto carta de naturaleza en nuestro idioma, como ocurre con todas aquellas palabras afortunadas por su certera eufonía, y continúa gozando de buena salud, aunque últimamente ha de disputar su puesto con el anglicismo “friqui”, a pesar de las palmarias diferencias entre ambos conceptos.

En realidad el hortera, como ocurre en cada mutación biológica a las que ha sido sometido el friqui para llegar a su concepción actual, supone el descenso de un grado en la progresión de la evolución. Ya no se trataba de pasar por un lord, sino camuflarse de burgués español, y en ello, precisamente por su aparente sencillez, estribaba su gran dificultad. Es como cuando la mayoría de los políticos en Galicia se empeñan en “falar galego”, emitiendo una jerigonza digna de la placa al mérito hortera. Cuando uno se encuentra con un auténtico hortera, con un hortera de raza, no es necesario que se lo indiquen, se descubre al momento. Se dan magníficos ejemplares de hortera ibérico, como El Fari, Belén Esteban y Bibiana Aido, aunque, desgraciadamente, lo que abunda sobre todo es el horterilla de bajo pedigrí.

Gracias a otra mutación, esta vez hacia lo tecnológico, llegamos al friqui actual, pero acaba de avisarme mi iPad que va a comenzar la partida de World of Warcraft con Chuk Norris y he de dejaros, pues me tengo que vengar de que ayer me echara con 3.000 puntos de vida, de modo que ya continuaremos en mejor ocasión.


Antonio Envid

__________________


(1) La grafía es todavía vacilante, unas veces aparece como “friki” y otras como “friqui”. Adoptaré desde ahora la forma castellana friqui, ya que está destinada a insertarse pronto en el Diccionario de la RAE.

martes, 12 de octubre de 2010

ANQUILOSADA (Lucía Fraga)


Dadme un poco de paz.

Necesito convertirme en una clara Lucía.
Alejarme de los corredores oscuros de mi alma.
Alcanzar la plenitud de dos cuerpos en comunión
Y ser, por fin, mujer y no remiendo de hembras desnudas.
Pero, me he agotado en pedazos de tiza contra un muro de lluvia.
Como la mano violenta que se llevó de una bofetada toda mi infancia.
Sin ni siquiera ser preciso estornudar para perder la inocencia.

El mundo se derrumba en vez de crecer en el tiempo de las caricias.
Y mi cuerpo permanece anquilosado e inútil como una ventana de viento
Por la que desaparecen los besos en la noche y los abrazos de madrugada,
Licuada mujer de flores marchitas por la que no resurge ningún latido.
Soy la que aún no fui y la que no puedo ser,
Por el camino de alambres electrificados por donde mi corazón hace piruetas
Y miro de reojo y con envidia asquerosa a los amantes que se arrebujan en los soportales.
Porque tengo los labios de plomo y no hay boca los pueda besar.

Me hizo Dios un ser sediento y con tristeza en el cuerpo.
La pequeña que no se puede hacer grande más que para recoger hojas tiradas por el suelo.
Si plomo tengo por labios, manzana hermosa y efímera tengo por corazón.
Mi alma la perdí una mala noche jugando a los espejos con la muerte.
Cargaré mi Conklin y tomaré impulso de gigante
Para ponerme delante de mí misma y de una caja de pino
Y, simplemente, escribir:
“Dadme un poco de paz”
 
 

lunes, 11 de octubre de 2010

EN LA TRASNOCHADA, 30 (María Jesús Mayoral Roche)

MJM

En esta trasnochada las palabras de Alfonso Guerra dedicadas a Trinidad Jiménez me hacen sonreír: la señorita Trini. Y la señorita Trini se ha cabreado por llamarla señorita. Y a modo de coro estas chicas progres y feministas del PSOE la han montado contra Guerra, estas mujeres que presumen de ser de izquierdas y que están marcando un retroceso cada vez que alegan como justificación a lo que sea que son mujeres. Yo les agradecería que cogieran el toro por los cuernos y que dejaran de ampararse en el sexo. Las palabras de Guerra estuvieron cargadas de ironía, esa ironía andaluza que se sirve del señorita/o para dejar un matiz despectivo. Pero la culpa la tiene la ministra por dejarse llamar Trini. Porque no es lo mismo decir señorita Trinidad, señorita Carmen, señorita Pilar, que decir señorita Trini, señorita Pili, señorita Carmencita, señorita Pepis…

Cuando me preguntan: ¿Señora o señorita? Pregunta que casi siempre formulan los hombres; yo -desde hace mucho tiempo- respondo: Por edad señora. Lo digo sonriendo y esto despista. Nunca me ha gustado eso de señorita, ni siquiera cuando tenía veinte años. Señorita es un título menor para cualquier mujer, ya sea soltera, casada, viuda o divorciada. A mí me gusta que me llamen señora y que me traten de usted, cosa que a mucha gente le cabrea porque dicen sentirse mayores, vamos, viejos.

El tú y el usted tiene matices, matices personales. Por ejemplo a las personas de semblante serio siempre suelen tratarlas de usted; a las personas risueñas de tú. A la gente elegante el tratamiento de usted va siempre por delante; la gente que viste informal el tuteo parece más apropiado. Digamos que el aspecto es el determinante del tú o del usted. Porque no siempre el tú y el usted va determinado en función de la edad: lo digo por experiencia. Cuando yo tenía veinte años y salía por ahí con mis amigas, a mí solían tratarme de usted. Esto hace suponer que yo aparentaba mucha más edad con respecto a mis amigas. Precisaré más. En mi pueblo había un médico que trataba a todo el mundo de tú y esto solía molestar a determinada gente mayor, pues lo tomaban como una falta respeto, más en todo un señor médico, que dicho sea de paso, no estaba bien que se dirigiera a un paciente de ochenta años en estos términos: A ti qué te pasa. De hecho los mayores decían que parecía que les estaba haciendo la puñeta. Bueno, un día fui a su consulta y cual no sería mi estupor cuando, sabiendo su protocolaria fórmula de tuteo con los pacientes, comenzó a tratarme de usted. En aquella época yo tenía veintiséis años. Y en la actualidad, en grandes almacenes y supermercados, incluso cuando voy acompañada de gente perteneciente a eso que llaman la tercera edad, a mí siempre me lanzan el usted y al que va conmigo el tú.

Y llegados a este punto cuál es el mensaje. El mensaje es que el tú o el usted va en función del respeto que causa la persona, principalmente. Toda esta gente que es la leche de seria no se merece el tuteo. Y yo, parece ser, pertenezco a ese círculo. También influye la forma de dirigirse a la gente; si uno lo hace con excesivo respeto ya se ha ganado el usted. A veces la cosa va en función de anillos, brillantes y demás indumentaria. En fin… matices, sutiles matices.

¿Y qué le ha pasado a Trini? ¿Por qué se ha ganado el título de señorita Trini siendo ministra? Es más, siendo Excelentísima Señora. Pues en lugar de montar la que han montando, lo que debería hacer Trini es coger el micro en los Desayunos de TVE y poner al Guerra en su sitio. Ah… y dejar de llamarse y dejarse llamar Trini. ¿O es que acaso Trini tiene miedo de enfrentarse a Guerra? Lo suyo sería echarle un pulso y no ponerlo en la tesitura de pedirle disculpas públicamente y asunto concluido. Resulta todo muy blando.


sábado, 9 de octubre de 2010

ALMA MÍA, DEBO ASESINARTE (Vladimira Pund)

SGS
Alma mía,
debo asesinarte
soy tu verdugo piadoso.
-
Ya he elegido por ti.

Tenía dos opciones:
Regalarte al diablo, ese Barba Azul de almas incompletas
O dejarte sobrevivir en este purgatorio terrestre,
vagando por un desierto lleno de sed.
-
Con la agonía como único combustible,
no llegarías lejos.
-
Y sin embargo he elegido la inexistente:
Matarte.

No quiero que sufras,
así que te enviaré al tiempo pasado
tu Paraíso perdido.
-
Prepara tus recuerdos mejores,
los más resistentes.
El equipaje será ligero.
-
Mi cuerpo te acompañará,
te dirá adiós con su mano femenina,
y seguirá su camino, rodeado de nadas.


No debes preocuparte por el castigo,
lo cumpliré yo: seguir caminando sin ti será suficiente.
-
Sólo debo esperar a que el tiempo mate lo que queda de este cuerpo.
Mientras, fingiré que estás aquí. No lo notarán.
-
Mi secreta satisfacción será saber que estás a salvo de este mundo.



sin título
8 de junio de 2010

viernes, 8 de octubre de 2010

DESPOJOS VIVOS

Hace unos días un grupito de nostálgicos cuarenta-cincuentones acudíamos de nuevo a una cena más o menos ritual celebrada una o dos veces al año. Eramos los despojos vivos de lo que fue la más potente asociación de cinastas que ha tenido Zaragoza desde la invención del kinetoscopio: Cineceta.
Como suele ocurrir con los vapores etílicos de la sobremesa, uno de sus miembros, el único que ha permitido que el veneno de la imagen dicte su quehacer profesional, José Angel Alegre, nos propuso a los allí presentes que recogieramos retazos de memoria, fotos amarillentas y películas corroidas por el abandono de lo que fue el efímero explendor de tan variopinto cenáculo.
En lo que a mi respecta, lamento no poder aportar gran cosa. Por lo que se refiere a material gráfico no conservo mas que un par de fotos de rodaje (una encabeza esta columna), y en cuanto a las rememoranzas, los diez años que permanecí en sus filas bailan en mi memoria en un totum revolotum de sensaciones más que de recuerdos concretos: las reuniones inacabables en Zumalacárregui, 42 a horas intempestivas, la exposición de proyectos y la jodida financiación, los chistes, las bromas, la elección de fecha para una cena, la risa fácil de quien aún va ligero de equipaje… todo eso me queda. Y algo más. Me uní a Cineceta porque me había comprado un tomavistas de super 8 y tenía un par de ideas para filmar sin otra pretensión que la del puro divertimento, pero en Zumalacárregui 42, flotaban las miasmas de una terrible enfermedad cuyos síntomas eran la compulsión a coger una cámara y ponerla a trabajar. En mi caso, la enfermedad tuvo fatales consecuencias, ya que, descontento como estaba de mi trabajo fijo, y enardecido por los gritos de ¡que le den por culo a todo! que resonaban en mi mente, di la patada de Charlot a mi jefe, quemé mis naves y me metí de cabeza en el umbroso pozo del realizador por cuenta propia, desastre del que aún no me he recuperado.
Jodido pero contento, hoy el cine queda lejos, pero los amigos de Cineceta siguén ahí, y mientras esto suceda, la dorada juventud no se marchará del todo. No puedo aportar gran cosa como ves, José Angel, sólo mi experiencia vital. Espero que te sirva de algo. 

Javi
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