martes, 6 de agosto de 2013

TIEMPOS (Ángel Ferrer)


AFS


La vida nos pasa, a través
Es, la que más se mueve, nos mueve
no se puede viajar y hundir la mano en la arena
y movidos a regañadientes
como por la ventolera de un camión, a su paso
luchamos con las cabezas abiertas
nos atravesamos, moviéndonos
entre campos de egoísmo egosensible
mientras, el viento juega con las hojas
Las que caen, se funden con la tierra
y la lluvia nos regala su fresco aroma
las que se quedan
esconden a los amantes, en la sombra
los descubren al sol, en su final abrazo
ajenos a la sincronía de la naturaleza
siempre ajenos, a sus caprichosos actos

Distantes, en la distancia... y su tiempo
vivimos, en distintos tiempos que son uno
y al acallado mar que nos une, nombramos
con palabras que alteran los relojes
poniéndolos en conexión de ideas
como red emocional sin araña
rota y vuelta a construir, interminablemente
ideas que unen, ideas que destruyen
nosotros, estáticos portadores
cuando...todo estaba hecho
para su contemplación y alabanza



Ángel Ferrer



lunes, 5 de agosto de 2013

MEMORIAS DE UNA PLUMA (Mercedes)





Rodeada por un montón de botellas esparcidas de forma casual por mi cama, intentando juntar dos palabras para hacer un trabajo de lengua y dejando que el sol que traspasa el frío cristal de la ventana me caliente, me pregunto qué habré hecho yo para encontrarme en tal situación. La disyuntiva de esta ventosa mañana de noviembre era ir a ver un partido de hockey; sin embargo en mi fuero interno me digo la frase que tantas otras veces se ha dicho con actitud estoica: “el deber me llama”. La verdad, ya me había llamado mucho antes, pero hoy era la última oportunidad que tenía para abrirle la puerta y, ante todo y espero que por siempre, yo soy una persona responsable. Así que aquí me encuentro, pasando el rato, escribiendo estas líneas. Cualquier cosa menos ponerme al trabajo, ¡qué pereza!
En fin, bonito discurso para decir que una vez más me ha pillado el toro y hago un trabajo el día de antes. Con estas palabras me despido, toca ya ponerse a trabajar.


Mercedes


domingo, 4 de agosto de 2013

MERODEANDO A... LOS COMEDORES COMPULSIVOS (Narciso de Alfonso)


sgs

El fotógrafo de la vida y de la muerte ha puesto su indiscretísima ventana sobre un padre y su clónico hijo, que comen como si el mundo se fuera a acabar, o como si ya se hubiese acabado. No hay nada –casi nada- comparable a satisfacer las necesidades con prisa, con mucha prisa, y hasta con violencia. 
Los dioses no nos han puesto las cosas demasiado fáciles, así que una opción muy útil es hacerse usuario y no planear nada: afiliarse al sindicato de la humanidad: ir siempre con el piloto automático y no detenerse nunca a pensar. 
Siempre habrá personas que nazcan con la tragedia en la sangre, además de carrilanos, eventuales, postergados, perpetuos y vagabundos, pero la gente siempre se fija –y recuerda- a la cantante. 
Parecemos más felices de lo que somos en realidad, aunque las cosas no tengan sentido y sólo nos quede el miedo. Si no hay mañana es igual: hoy ya no lo ha habido. Han cambiado los tiempos, y ahora podemos decir con orgullo: todo lo humano me es ajeno. 
Algo así les pasó a los comedores compulsivos de arroz: un día se despertaron y se dieron cuenta de que ya sabían cómo iba a ser el resto de sus vidas. Como el hijo clónico parecía dudar, su padre tuvo que darle una colleja y se acabaron las tonterías.
Con alguien que pedalee y alguien que frene, la vida es pan comido. A veces, sobre todo en torno a los quince, todavía tenemos muchas ganas de que nos pasen cosas, pero enseguida nos anestesiamos, enseguida. 
El padre comedor compulsivo de arroz mantiene aún su rebeldía, su punto de transgresión, su ramalazo disocial, su último inconformismo: sigue llevando su pulsera de bolitas, aunque sean del color triste de la madera. 


Narciso de Alfonso
Merodeos IV


sábado, 3 de agosto de 2013

BENDITO CHINO (Juan Serrano)






Hace tan sólo unos días, el cabildo municipal de una determinada ciudad nombraba pregonero de sus fiestas a un prestigioso escritor de la comarca. Y la nota de prensa atribuía la grandeza literaria del pregonero in péctore a las veces que sus originales habían sido arrojados por la ventana de las editoriales a las que había concurrido.

Leía yo a la sazón ese día un cuento de Roberto Bolaño, Sensini. En este texto el autor de Los dectectives salvajes cuenta su relación epistolar con un escritor y sus mutuas confidencias y estrategias a la hora de presentarse a los certámenes literarios convocados por toda la geografía española, a fin de sobrevivir cual cazarrecompensas a la estrechez económica que por entonces ambos pasaban.

Paradójicamente la relación entre calidad y los trofeos conseguidos en concursos literarios no parece corresponderse. Así por ejemplo el mismo Marcel Proust tuvo que pagar de su bolsillo la publicación de En busca del tiempo perdido, una de las obras más emblemáticas de la literatura universal. El señor de las moscas de William Golding, galardonado con el Nobel de Literatura, fue rechazado veinte veces antes de ser aceptado. Otro tanto le ocurrió a El espía que surgió del frío de Jhon le Carre. 

Por eso el otro día cuando me enteré de que había salido el Maldito chino, (¡bendito chino!), libro bien recibido tanto por el público como por la crítica, me acordé de Agatha Christie, que tuvo que esperar más de cuatro años para conseguir que le publicaran su primera novela.

El mismo López Mengual nos dice que el original de su novela sería rechazado infinidad de veces. Y es que la excelencia literaria, como casi todo lo que importa en la vida, viene acompañado inter faeces et urinam que diría el obispo de Hipona. O expresado de otra manera no tan encriptada, menos sadoca, y mucho más optimista: No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.



Juan Serrano
de su blog: blao
24 julio 2013




viernes, 2 de agosto de 2013

TRANSCENDENCIAS (Antonio Envid)


sgs

A pesar de ser un escritor consagrado y yo un joven debutante, me escuchaba mostrando interés, tal era su cortesía. Estoy seguro de que mis ideas, en general, le parecerían una colección de lugares comunes, sin embargo, me prestaba una educada atención como si estuviera verdaderamente atraído por mi conversación. Su secretario entró para ofrecernos una bebida. “Sí, por supuesto y únete a nosotros para tomar algo, para mí, ya sabes, un vaso de güisqui con tres hielos, ponle a nuestro joven amigo lo mismo”. Dirigiéndose a mí con cierta timidez: “Me he tomado la libertad de pedir por usted, pero me agradecerá, sin duda, la elección. Se trata de un güisqui de los highlands escoceses envejecido durante quince años en barricas de noble roble normando que han servido como soleras de jerez. El hielo me lo traen especialmente desde Alaska y me aseguran que es hielo fósil, o sea, agua que lleva helada algunos miles de años, virgen, incontaminada”. Entornando los ojos se llevó con su aristocrática mano el vaso a los labios y tomó un sorbo, para proseguir: “de modo que en este vaso se mezcla la intimidad de las brumas de los highlands con las humedades atlánticas atrapadas por el roble normando y la alegría y expansión del sol jerezano, todo un mosaico de sensaciones”. Tras unos momentos de silencio para paladear su copa continuó el monólogo. “En el fondo, mi querido y joven amigo, ambos buscamos lo mismo, la trascendencia, pero con una gran diferencia, usted la busca con la fe del converso, con el mismo entusiasmo con que los españoles buscaron las ciudades de Cibola, convencidos de su existencia, mientras, yo la busco sabiendo que no existe, que no hay nada más que la realidad desnuda, sin proyección alguna, nada más que lo que se está viviendo, el límite de la razón”. Prosiguió explicándome que no tomara su idea de la trascendencia como un concepto kantiano, no, ni mucho menos, nada de deberes, ni de moral, ni todas esas zarandajas, la trascendencia que buscaba era el halo de misterio y desconocimiento que rodea todo, cierta sublimidad que traspasa más allá de la realidad visible. Me atreví a interrumpirle. “Pero, no comprendo, si está convencido de que esa trascendencia no existe y las cosas son simplemente lo que parecen, ¿porqué la busca?”. “Es usted demasiado joven y lleno de vida para comprenderlo, a mi edad ¿se puede vivir sin que la vida trascienda a otras dimensiones? La realidad desnuda puede llegar a ser horrible. Por eso busco algo que trascienda a esta mísera o vulgar cotidianeidad, pero tengo la suficiente experiencia para saber que no he de hallarlo”.


Envid


ESTA SOMBRA NO ES MÍA, de Juan Serrano


-
Portada del libro
con una ilustración de Quinita Fogué

¿Os acordáis de aquel afamado escritor tan pudoroso y mojigato, que a lo largo de su vida literaria, en sus siete novelas galardonadas, nunca en ellas cometió ninguna indecencia; y ni siquiera en defensa propia, ni en duelo, ni en escaramuzas mató a ninguno de sus personajes, allí tan vivos y tan bien caracterizados; y sin embargo en su vida real murió a garrote vil por haber asesinado al gobernador con el canto de un libro en la cabeza?

Entre estos dos signos de interrogación se encierra "Compromiso literario", uno de los más de cien cuentos y seguramente el más corto que Lecturas hispánicas se honra en recoger en este volumen.

Todos de la inteligente, sensible y graciosa pluma del escritor Juan Serrano, quien, en plena madurez literaria y al roce de la siempre estimulante brisa mediterránea, piensa, observa, siente y escribe, hermosas narraciones, maravillosos versos y sentidas reflexiones. 

El hombre, la vida, las cosas y los detalles, los pequeños detalles... En todo encuentra y en todo vuelca Juan Serrano su verdadero compromiso literario, su auténtico proyecto vital, que ahora el lector, además de en su concurrido blog, Blao, va a poder compartir y disfrutar sumergiéndose en la exquisita y soberbia prosa que discurre por esta extraordinaria colección de ciento doce cuentos. 

De la siempre acogedora soledad rural a la tantas veces peligrosa compañía urbana, pasando por el amor y la muerte, la crítica social y el compromiso personal, todo lo comprende el universo narrativo de Juan Serrano, del que estas instantáneas constituyen una buena muestra.

Juan Serrano nació en Yecla, Murcia, en 1943. Fue profesor de Educación Infantil y Logopeda y obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Cuentos Lugarde, el robo del siglo del Ayuntamiento de Murcia en 1999. Es miembro de Molínea, Colectivo de poetas y cuentistas de Molina de Segura y administrador del blog de literatura blao-blao.blogspot.com. Ha sido publicado en las antologías París y Nueva York, de M.A.R. Editor.




Lecturas hispánicas





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jueves, 1 de agosto de 2013

¿USTED FOLLA O FORNICA? (Truhán)






Uno, lo que no acaba de entender es que esta falsa izquierda pseudoprogre, perroflautista y promotora de alianzas culturales imposibles, sea la primera en rasgarse las vestiduras porque un analista del Corán califique de "fornicadoras" a las mujeres que se perfuman o que visten prendas ajustadas.  

Y uno no acaba de entenderlo porque es esa misma falsa izquierda la que potencia y se nutre de todos aquellos que presumen de folladores, mofándose de la gente normal, para la que el sexo es algo normal y no el paradigma de nuestra existencia (por mucho que el canal de Berlusconi se empeñe en lo contrario).  Esa izquierda que fomenta el sexo libre y promiscuo incluso entre menores, repartiendo por ejemplo cierto material "educativo"  y  condones en institutos. Sí, la misma que presume de folladora.

No, uno no acaba  de entender qué diferencia hay entre folladora y fornicadora, para que alguien pueda presumir de lo primero y considerar un insulto lo segundo. DRAE en mano parece que la única diferencia estriba en que el fornicador actúa al margen del matrimonio mientras el follador puede hacerlo también dentro del contrato o del sacramento. Y si esta es la única diferencia, más a mi favor para resaltar otra incoherencia más de estos izquierdosos antifamilia y anticlericales, que ahora se rasgan las vestiduras y ponen el grito en el cielo.

Que alguien me lo explique si es que existe una explicación. Porque si ambos términos son prácticamente sinónimos  lo que -coherentemente- debería hacer esa progresía pseudoizquierdosa, ante las declaraciones del impresentable estudioso del Corán, sería aplaudir, pero no indignarse. ¿Pues no está calificando a las mujeres que se perfuman justo de lo que muchos de ellos presumen?

No: sólo las personas sensatas que no van por la vida presumiendo de folladores (matrimonios, contratos y sacramentos al margen), estamos legitimados por la más elemental coherencia para considerar el término "fornicadora" como lo que es: un grave insulto a la dignidad del ser humano en general, hombre o mujer. 

Ser un gran follador o una gran folladora no aporta nada a esa dignidad, al contrario: la rebaja a la animalidad más mísera e instintiva (y que el destino me libre ahora de los defensores de los animales).

Coherencia, por favor, simplemente coherencia, que al final no va a haber cabeza razonable y sensata que aguante tanto cúmulo de idioteces (en el fondo hipócritas doctrinas que como tales forman parte de un dogma que en cuanto tal no admite explicación racional).  Yo sí, yo puedo indignarme ante lo que considero un verdadero insulto a esas mujeres que se perfuman, y puedo indignarme porque para mí calificar a alguien de "fornicador" o "follador" no es un halago sino un miserable agravio. 


Truhán
desdemibarricada


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