martes, 9 de marzo de 2010

CRÓNICA EN MALVA (Por Azulenca)


Desde que España preside la EU, nuestro Zp se está haciendo un profesional de la mueca resolutiva; como no sabe, no habla, no contesta y no entiende más idioma que el suyo, ha resuelto manejarse a base de muecas. Las imágenes lo demuestran: asiente con la cabeza, esboza como respuesta una mueca hasta ampliarla a tamaño sonrisa, a continuación posa para que le echen la foto en grupo y todo resuelto. Hasta incluso parece que ha hecho algo. Seguro que de pequeño veía muchos dibujos animados.

La Gran Sacerdotisa (Fdez. de la Vega) todavía respira políticamente. Tal y como dije en mi Crónica Inmunda, La Vice se va a sentir más cómoda en su nuevo cargo de atizadora de la llama en la Moncloa. En su última comparecencia pública se le notaba el bajón: ya no enfatiza tanto, tampoco gesticula. De todas formas la mímica no le favorecía, María Teresa, una mujer tan mona, no necesitaba del momo para ayudarse verbalmente. El pasado viernes estaba afectada, eso de repetir modelo nunca se le había visto. Ese aroma deletéreo la envuelve y ella lo sabe, es consciente de que la han dejado de alentadora del fuego sin más, de fuegos fatuos… Esos fuegos duran poco, una llama azulada que se desvanece. A Tere no le pueden dar un zarpazo político y quitarla de en medio sin más; pero intuye que el gran más-turba-todo (ZP) pronto le cambiará la rosa del puño por una malva, su color preferido. La antigua Serrana de la Moncloa debería haberse renovado, reinventado. Esa imagen de mujer rígida que necesita Hemoal no da a la cámara; hubiese sido mucho mejor para todos, incluso para ella misma, desenvolverse con gracia, sonriendo, vacilando, y eso sí, de rosa, siempre de rosa, como la pantera, haciéndose un poco la tonta. Dicen que Zp las prefiere así.

Los creativos de las moñas Barbie deberían ir con los nuevos tiempos, no sé a qué esperan para sacar el modelo “Barbie Jubilada Activa”. Que tomen nota de Elena Salgado que les daría mucho juego, además de la talla, el tipo y la cara. Frágil, fina, laboriosa y menguada, con muchos modelos para ponerse y quitar, con el pelo muy puesto, siempre impecable, algo mayor pero impecable. A estas alturas de la legislatura, nuestra Barbie económica todavía no es consciente del hundimiento que está dejando la crisis y ella; tampoco le importa, ella hace lo que le mandan que para eso le han dado el cargo. Un cargo de ministra de cuota, de hija de la paridad, ministra florero sin resolución. El trío que ha elegido Zp para combatir la crisis ese sí que es un trío de ases, un farol más del Presidente: Pepiño, Elena y el “probe” Miguel. ¡Qué Dios nos ampare!

A los catalanes los cuernos no les pone, pues si una corrida nos les pone… Bueno, a consecuencia del tema toros-torero-tortura han iniciado un debate bizantino-catalán. Un grupo de antitaurinos han sido los encargados de hacer comparaciones que no venían a cuento, de dar explicaciones sacadas de quicio, de hacer análisis absurdos. Por su parte los toreros han expuesto su opinión, una opinión nacional que no cuenta. En fin, que nos han dado durante días el tostón, un tostón que ni nos va ni nos viene al resto del territorio nacional. Y como en este debate alguien tenía que entrar al trapo, pues ni corta ni perezosa ha entrado Esperanza de Madrid. A Espe le van las corridas y con tan fausto motivo las ha declarado de interés cultural. ¡Viva la Fiesta Nacional!

El miércoles de cine. Shutter Island. Una película vieja confeccionada con recortes de filmes clásicos, con patrones antiguos. Martin Scorsese, un viejo zorro en el arte de dirigir que se las sabe todas, ha escogido un buen guión basado en una novela, se ha acompañado de dos buenos actores y le ha salido todo redondo. Añadir a esto todos los tintes y matices que una película de tensión pueda tener: polis, un psiquiátrico, una isla, tormentas, cementerios, acantilados, locos… Lo mejor de todo es el final, la cuadratura del círculo, un final que descuadra.

sábado, 6 de marzo de 2010

Casi todo lo importante es otra cosa (Narciso de Alfonso)


Aunque estés obsesionado con ángeles o máquinas, posiblemente tu deseo final sea el amor: la mano busca el centro queriendo y no queriendo llegar. La mano cuenta a oscuras los dedos de otra mano.  Sólo una finísima línea (roja) señala la diferencia entre pescar y hacer el imbécil al lado del río: tal vez, en alguna medida, suceda algo parecido con el amor.

El hombre, ese monótono universo que oscila sobre el vacío colgando solamente de un hilo de araña, y quiere remediar el desgaste levantando tumbas. Por fortuna vivimos en un mundo en el que hay grullas y caballos, cabras expertas en riscos y marsopas negras: no todo está perdido.

Casi todo lo importante es otra cosa, algo que se va imponiendo en diagonal o desde el reverso de lo que sucede: justamente eso que te aguarda para ser o para no ser, quién sabe, eso que te estaba esperando para despertar y ponerse en marcha y comenzar a vivir. Quizá un ángel social o un lejano caracol que huyó del pecho rojo o una de esas dulces rosas rojas descoloridas sin morir.


Balconcillos 7

jueves, 4 de marzo de 2010

Imágenes de Mar

EN LA TRASNOCHADA 10 (María Jesús Mayoral Roche)


Villamayor de Gállego, 1 de marzo de 2010

En la trasnochada, repaso el día y me quedo con una imagen urbana: las bicicletas. En Zaragoza se está imponiendo una moda, o tal vez quieren hacernos pensar que es una alternativa al autobús. Tal es así, que la bicicleta ha obtenido la “consideración ciudadana” de transporte público. Yo a simple vista no logro comprenderlo, pero si le aplico la visión de trasfondo se entrevé algo más. Ahí dejo la cosa. Si hace veinte años me llegan a decir que iban a circular las bicicletas libremente y a toda velocidad por las aceras del Paseo Independencia, me hubiera quedado estólida. Pero claro, la realidad diaria son unos autobuses que no cumplen las frecuencias, más el transbordo a las lanzaderas; con esta lógica aplicada la cosa se ha convertido en alargadera. El autobús público es la mejor forma de no llegar a tiempo a ninguna parte.

Las bicicletas ancladas al amarre ya forman parte del mobiliario urbano y como novedad tienen demanda; no puedo opinar si el sistema funciona bien o mal porque no lo utilizo. Pero fijémonos en la nueva generación de ciclistas nacidos al albur de esta “moda novedosa”. Me maravilla esa gente montada en bicicleta con cara de no controlar, trastabilleando con el manillar, dándole al pedal con esfuerzo. Y es que Zaragoza, hasta la fecha, no pertenece a esas ciudades con cultura de bicicleta, tampoco me parece que el clima pueda contribuir a ello: cierzo y bochorno. Añadir, temporalmente, la carrera de obstáculos con las obras del tranvía. En fin, si han declarado la bicicleta como alternativa al transporte público y consienten en que los ciclistas puedan circular por las aceras; yo no tengo nada que decir al respecto. ¿Se puede llamar a esto sentido común? De momento contemplo la bicicleta más como una novedad que como una solución. No sé si “alguien con algunos otros” se han empeñado en hacer de la bicicleta un negocio o una solución incómoda para todos: conductores, ciclistas y peatones. Y digo incómoda, porque el carril bici en una ciudad sin cultura de bicicleta se contempla por parte de peatones y conductores como un estorbo; amén de que no veo circular demasiadas bicicletas por su carril. Por curiosidad, sólo por curiosidad, me gustaría saber las cifras que mueven las bicicletas, saber los números redondos de esta solución alternativa al transporte público. Pero no quiero que piensen al leer esto que soy una detractora de la bicicleta, ni mucho menos. Quiero que tomen estas líneas tan sólo como una reflexión.

Cultura de bicicleta. Cuando me paro en este punto me viene al recuerdo Amsterdam y Florencia, habrá muchas más ciudades en Europa donde la bicicleta tenga una trayectoria en la historia de la ciudad. Pero voy a hablar de estas dos ciudades europeas porque las conozco. En Amsterdam, los turistas que no teníamos cultura de bicicleta invadíamos el carril bici continuamente como si se tratara de una prolongación de la acera; lo que nos valía la bronca de los ciclistas. En Florencia los extranjeros no veíamos las bicicletas, sólo miramos hacia arriba: hay tanto que ver que lo de abajo no importa. Los florentinos se pasan el día dando timbrazos para llamar la atención de los viandantes, pero da igual, los forasteros nos embelesamos mirando cúpulas, campaniles y fachadas. Los toscanos, por lo general gente educada y paciente, se bajan de la bicicleta para no atropellar a los turistas y cuando ven vía libre se vuelven a subir y reemprenden la marcha: es frecuente verlos a pie arrastrando la bicicleta en medio de una nube de japoneses. Esto es lo que yo he visto en dos países con cultura de bicicleta.

Y puestos a llegar al final y dar soluciones cabales, me pregunto: ¿Por qué no una red de trenes de cercanías? ¿Por qué no una nueva reestructuración de los autobuses urbanos con nuevas trayectorias? Ahora espero con ansia y entusiasmo que a algún ilustre e inveterado político, junto con alguna empresa naviera, promueva la barca como medio público de transporte. Sería precioso embarcarse en el Gállego y desembarcar al pie de la Basílica del Pilar. Y mientras esto llega, nos encontramos con una Zaragoza destrozada en todos los sentidos, eso sí, a base de sangrar a sus contribuyentes.




Foto encabezamiento: Plaza del Anfiteatro, Lucca (Toscana).

LA ÚLTIMA BARREJA DE PACO (Antonio Envid Miñana)


Como todas las mañanas, Paco al entrar en el bar emitió un gruñido a modo de saludo, con la habitual indiferencia de la parroquia. Se acodó en la barra a esperar a que Manolo le sirviera la cotidiana barreja. Te va a matar, Paco, te va a matar ese brebaje. Lástima. Sólo tiene una pega, que lo hace lentamente. Reflexionaba Paco. Tantos años desayunándose con una barreja que le diera ánimos para continuar la rutina del trabajo en la colla de descargadores del mercado de abasto, hasta que aquel crujido en la espalada lo dejara varado en aquella taberna. -¡Pero, bueno, hoy este Manolo no me hace ni caso! Quizá me pasé con él ayer, pero fue el sofoco de la discusión. ¡Viene esa “barrecha” o qué! Yo también creo que este año el Zaragoza bajará, está cantado …Lo que me fastidió fue su seguridad, su indiferencia al pontificar: el año que viene el Zaragoza a segunda. Pues me serviré yo, que no es la primera vez, ni será la última…

Pasó tras la barra y alcanzó la botella de moscatel, la de anís y un vaso. Lo que le gustaba del bar de Manolo es que todavía conservaba aquellos vasos de culo recio, que vete a saber donde los encontraba. La barreja no sabía igual en otro recipiente. Dos partes de moscatel y una de anís, con un ligero quiebro de la muñeca para que no se derramara ni una gota. Estaba hecho un barman. Repasó otra vez la barra, tampoco sabía igual la bebida en ese lado, había que tomarla fuera. En lo suyo Paco era un exquisito. Paladeó el mejunje, chascando la lengua, pero al bajar por la garganta hacia el estómago no le produjo la misma sensación de quemazón de siempre, fue algo más apagado.

Aburrido de que Manolo no le dirigiera la palabra –este Manolo, cada vez más viejo y más rarillo- se sentó junto a los que estaban jugando al dominó. -No eches ahora la seis doble ¡hombre! Este Sebas tan torpe como siempre-. Pronto se cansó de la indiferencia de los jugadores y del demasiado predecible juego de cada uno, de modo que cogiendo el periódico fue a sentarse en un rincón.

Paco leía concentradamente y moviendo los labios, repitiendo las palabras impresas. De pronto: ¡…ño, que es esto! “Don Francisco Benítez García. Falleció en Zaragoza el …. D. E. P. Manuel Benjumea y sus amigos al participar de tan dolorosa pérdida ruegan una oración por su alma y comunican que hoy a las 11 horas se celebrará un funeral en el tanatorio municipal antes de proceder a su incineración”. Tuvo que leerlo otra vez. No podía ser, ese Francisco, Paco, era él y Manolo su amigo. Que detallazo el de Manolo, se había ocupado e todo y él pensando que le guardaba rencor. Miró a todos los presentes, ya era la hora de su funeral y todos permanecían allí, como siempre, Manolo atendiendo la barra, los otros jugando, los demás comentando las mismas sandeces de todos os días. Entonces ¡quién coño había ido a su funeral! Por un día podían haber dejado la taberna.

LA CALLE DEL EXPOLIO (Servando Gotor)


Hace ahora cuatro años de aquella ignominiosa madrugada en que, por orden del Gobierno y contra el clamor popular, se vació el Archivo de la Guerra Civil en Salamanca para llevarlo a Cataluña. Los salmantinos, indignados, habían protestado airadamente, acordonando incluso la zona con su alcalde a la cabeza. Pero todo fue en vano: una Ley respaldaba el traslado y las leyes –en un estado de Derecho- deben cumplirse.

Lo malo es cuando las leyes no son tales leyes. Y aquella, como muchas otras, no lo era. Hay un principio jurídico (filosófico y hasta científico) a cuyo tenor “las cosas son lo que son, no lo que las partes quieran llamarle”. Una ley, por naturaleza, es una solución excepcional a un problema de interés general. Para todo lo demás: decretos del ejecutivo, que para eso está, para mandar. Todo acto de gobierno debe ajustarse a las normas generales, a la ley. Pero lo que no se debe hacer es gobernar desde el parlamento aprovechando la mayoría que en él se tenga. Insisto: la ley es el último recurso para solucionar un problema de interés general. Podría objetárseme que “quien puede lo más puede lo menos” y que “lo que abunda no daña”. Es decir: por un lado, que si el parlamento puede hacer leyes generales con mayor motivo podrá aprobar leyes que regulen cuestiones concretas; y, por otro, que si un mandato de gobierno se convierte en ley, más legitimado estará dicho mandato. Bien, pues no, no es así. No se trata de una cuestión de jerarquía (ningún poder está por encima del otro) sino de competencias: el parlamento legisla, el ejecutivo manda y el judicial sentencia. Y gracias a este juego de “competencias estancas” todos controlan y son controlados. Esta es la esencia y valor de la división de poderes. De modo que si el gobierno legisla (y eso es lo que hace cuando se provecha de las mayorías en el parlamento) o el parlamento gobierna (y eso es lo que hace cuando regula casos concretos y no excepcionales) o el juez manda o se salta la Ley (y eso es lo que hace algún magistrado por las alturas), pasa lo que nos está pasando: que el Estado de Derecho no existe.

La pregunta práctica, de todos modos, sería: ¿qué necesidad tiene, pues, el Gobierno de mandar por ley en vez de por decreto? Dos muy claras: la primera y principal tomar decisiones feas o políticamente incorrectas como si no las tomara: bajo el disfraz de la legitimidad parlamentaria, ahí es nada: espléndida foto, pero falaz, torticera y peligrosa. La segunda: que el parlamento trabaje y se justifique así mejor el “sueldo” “profesional” de todos los que andan por allí. Miren: si se legislara menos, no haría falta tanto parlamentario “profesional” europeo, estatal o autónomo. Y, encima, seríamos más libres, habría mayor seguridad jurídica y no se espantaría a los desorientados inversionistas extranjeros. Así de claro.

Pero a lo que voy: aquella “Ley” sobre el Archivo de la Guerra Civil, aquella decisión “gubernamental”, venía dada no por el interés general sino por los acuerdos del PSOE con el tripartito. Bochornoso.

Ahora el remate: ¿y nuestros bienes de la franja? Si don Marcelino pintara algo más que pichorras en Pastriz estarían aquí hace mucho, mucho, pero que mucho tiempo. Pero don Marcelino no pinta nada: y encima se ríe, da las gracias y se doblega ante los degenerados del tripartito; nos impone el catalán y crea y “financia”(mos) la Academia de la Lengua Catalana. Amablemente, Barcelona concurre con Jaca en las Olimpiadas de Invierno de 2022. Buen panorama.

A propósito, ¿saben cómo se llama hoy la calle salmantina del archivo expoliado? Pues precisamente así: calle del Expolio. Olé. Al menos hicieron, legítima, legal y democráticamente, cuanto pudieron. Qué envidia, oiga.


(El Comarcal del Jiloca, 19/02/10)

lunes, 1 de marzo de 2010

Hölderlin por Mariano Berdusán


El sueño imposible
Antología poética
__

El Sr. Berdusán es un maestro en el difícil arte de traducir. A su minuciosidad de orfebre une el talento imprescindible del escritor al servicio de la traducción.
Para hacer algo así se necesita una cualidad escasa en este mundo de mediocridad: la humildad y la seriedad y una elevada cantidad de conocimientos, que sólo algunos son capaces de asimilar hasta el punto de coordinarlos con este resultado.
He sentido tal emoción al tener acceso a este poema originalmente escrito en alemán, que no puedo más que dar las gracias a quien me lo ha traido del otro lado de mi ignorancia.
Sin duda ha realizado un servicio a todos los amantes de la poesía. (Vladimira Pund -comentario al poema Esbozo de Himno a la Virgen-).
-
* * *

La traducción de cualquiera de los dos autores, Propercio y Holderlin, me parece una labor por la que un ser humano debería ser recordado y conmemorado de forma permanente, para ejemplo de las generaciones actuales y venideras.
Si no fuera así, sepa, D. Mariano, que soy un lector que puedo hacerme una idea -insuficiente- de la capacidad, disciplina, sensibilidad, formación y lecturas -además de los muchos imponderables- que están dentro de estas traducciones.
Gracias por publicar estas importantes y difíciles traducciones (Narciso de Alfonso).
___

Recordar que la presentación será el próximo

miércoles, 3 de marzo a las 20 horas


Librería Los portadores de sueños
Jerónimo Blancas, 4 - Zaragoza


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...