domingo, 18 de octubre de 2009

CRÓNICA CON FAISAN (Por Azulenca)

Caso Gürtel, caso Faisán, ¡menudos dos casos! Y entre col y col, lechuga. Sutil forma de acallar lo que verdaderamente importa; pero lo que importa sólo importa a la gente con sentido común, a la que menos le afecta esta crisis. Y es que esta crisis es una crisis de cambio de identidad, me explicaré un poco peor. Esta romántica que le escribe a Fabio, que por cierto ya tengo ganas de que termine de escribirle; bueno a lo que íbamos, cuando María Jesús no le escribe al italiano le da por escribir en sus novelas cosas como éstas: “¡Hay que ver el poder de convocatoria que tiene un tonto en estos tiempos! El tonto tiene el poder de la palabra y el listo no habla por miedo a meter la pata”. Otra frase que me hace reír y pensar es la siguiente: “En cada lugar de España, en cada pueblo, en cada rincón, hay un tonto que se llama Mariano”. A lo que el otro héroe le responde: “Y un maricón que se llama Manolo. Este también seria un buen ejemplo”. ¿Se entiende? Pues no digo más. Si a todo lo anteriormente expuesto añadimos el encuentro planetario Zapatero-Obama, ¡vaya dos! Vaya dos intelectos que se ha “echao” el mundo mundial, pues ya tenemos arreglada la crisis, el paro y la cuadratura del círculo: la alianza de civilizaciones y el nuevo orden mundial, es decir, el caos. ¡Qué miedo me da esta parejica!
Volviendo a las cartas a Fabio quiero aclarar que es Fabio quien me disgusta. Cierto es también que su perfil obedece al de un hombre muy actual: ambiguo en todos los aspectos, egoísta y sobre todo débil. No soy ninguna andrógina, pero creo sinceramente que Fabio no es merecedor del pensamiento ni del ejercicio caligráfico de quien le escribe, eso es todo. Y digo esto porque Fabio existe, vamos que tiene nombre y apellidos y sé donde vive. Por supuesto que esta es una opinión muy personal que siempre me ha aceptado su autora y que no le importa que la exprese en mi columna.
Hecha esta salvedad, volvamos al coto. El faisán ha volado y la correa se ha apretado un agujero más. A este paso nos vamos a quedar con la hebilla en la mano. Genial. Así no vamos a ninguna parte, que por lo visto es donde se pretende llegar.
Los piratas de Somalia. No, no es ninguna película, quizá sería factible hacerla pero habrá que esperar un poco más. Y la guionista no podría ser otra que la actual Ministra de Defensa, que viéndola como cuenta el asunto “pirateño” a Informe Semanal es como si ya tuviese escrito el guión. Esa inmensa bola del mundo que tiene como decorado de fondo le favorece mucho, algunos pensaran que le hace juego con su cabeza; con tanta misión de paz y tanto despliegue de tropas se le ha debido quedar el cerebro a imagen y semejanza del globo terráqueo: hemisferio norte, hemisferio sur. Lo mejor de todo es como lo cuenta. Lo cuenta como si se lo hubiesen contado sin haberse enterado nada. Me consuela reconocer que por lo menos sabe hacer su papel, los verdaderos cuentistas son así, como ella.
Día de la Hispanidad con desfile militar. Un gran día para silbar al presidente de gobierno, el día que más aplausos se lleva la Guardia Civil, un gran día para afeitar a La Legión; no sé qué será de la pobre cabra y de su barba en la próxima parada militar, me temo lo peor. En el 12 de octubre yo me quedo con la Virgen del Pilar, con la riada humana que le lleva ramos de flores, con el manto que le tejen de claveles y gladiolos blancos, con la fragancia deletérea que inunda la Plaza, en definitiva, con ese sentir del pueblo llano que se extiende a toda Sudamérica.
He reanudado mis miércoles de cine. Katyn de Andrzej Wajda. Genocidio, ejecuciones, fosas comunes… Estas palabras me recuerdan la polémica que levantó el juez Garzón con la reapertura de las fosas de la Guerra Civil Española. Yo le recomendaría al juez Garzón que promoviera una película como Katyn y que se contara nuestra historia como lo ha hecho Andrzej Wajda, tal y como fue, sin apasionamientos y con esa maestría estética que sólo dan los años de profesión. Tal vez si hicieran una película así de perfecta contando nuestra Guerra Civil, la de los dos bandos, quizá, dejaría hablarse de la Guerra Civil Española.
Foto.- Y a falta de faisán buenas son estas simpáticas gallinas.

EL GRITO EN EL CIELO (Servando Gotor)


El pueblo en cuanto tal no existe. Es una entelequia, un tropo, una sinécdoque. Sólo ocasionalmente, cuando se producen manifestaciones colectivas, parece vislumbrarse como una realidad. Las revoluciones, como caso extremo, y las elecciones, como supuesta normalidad democrática, son las dos manifestaciones punteras de esa ilusión.

Si ahora que los ejercicios nemotécnicos andan tan en boga nos trasladamos a nuestro origen más próximo, concluiremos que la sociedad que sufrimos arranca de la oposición de determinados “grupos” (en el sentido más amplio del término) al régimen dictatorial impuesto tras la Guerra Civil. Aquella dialéctica, denominada “transición”, fue otra manifestación original y extraordinaria de esa ficción llamada “pueblo”. Y esos “grupos” –de extrema heterogeneidad- se unieron bajo una única voz: “libertad”.

Pero ¿qué entendían por “libertad”? El devenir de la historia nos ha demostrado que, aquello que entonces parecía tan claro, describía dispares ilusiones si bien bajo un común denominador: la “liberación” de la dictadura (el “pueblo”, en cambio, lo que entendía por “libertad” era el logro de un “régimen de libertades”). Así, mientras unos concretaban esas ilusiones en una democracia cristiana, otros aspiraban a una democracia liberal, y si algunos soñaban con una social democracia otros reclamaban una democracia socialista o comunista de tintes marxistas. Dejo al margen grupos extremos, como anarquistas, leninistas, maoístas o fascistas, por insignificantes.

El PSOE (“en ti tengo puestas todas mis complacencias”) que, con buena financiación externa (el caso Flick), irrumpió en el ámbito político como un toro bravo por el que apostó la mayoría de aquella España liberada, se amansó al roce del poder, el beso de las instituciones y la calma de un lecho constitucional. Nos metió en esa OTAN que ellos mismos habían vilipendiado, se desmarcó del marxismo, apostó por Europa y ocupó y hasta compartió un céntrico espacio con esa derecha liberal que igualmente optaba por la moderación. Fuera lo que fuera, izquierda y derecha intentaron “centrarse” y, mal que bien, se convivió con cierta calma, alterada sólo por la voracidad (y esa sí que siempre fue extrema) de los nacionalismos.

Luego, conforme se iba asentando “el régimen”, se consolidaban prebendas y expectativas. La democracia estaba bien como grito contra la dictadura y mucho mejor como medio de vida y herramienta de poder. En cuanto a la libertad, sólo un sueño. Y, además, dispar. Así que saboreados los frutos de ese poder (“el árbol de la codicia”), nadie se ha mostrado dispuesto a abandonarlo. De ahí parten los enfrentamientos encarnizados, la compra de favores y la feroz judicialización de las disputas. Declarada abiertamente la sádica lucha por el poder, todos se han olvidado de que lo principal es la democracia y –sobre todo- la “Libertad” con mayúsculas, hoy en horas bajas por la denominada “escuela del resentimiento” (Harold Bloom), ese “grupo” de minorías extremas que gobiernan de facto con sus escasos pero decisivos votos. Extremadas las posturas nos encontramos con que lo que el actual PSOE y el PP persiguen no son “libertades” sino “poder”. Y como tal, “interventor”, “controlador”, “fiscalizador” de ese individuo alienado y reducido a “ciudadanía” por mor de la incultura y una degenerada idea de igualdad. El PP persigue exactamente lo mismo: el mantenimiento de este “régimen” que poco a poco va calando en “el pueblo”. Ese pueblo enajenado que vota y calla.

Ya no es, pues, una cuestión de ideas ni de partidos. Es el régimen: el de listas cerradas, sistema electoral injusto; poder alienante, igualdad extrema, letargo cultural, dictadura del resentimiento y de lo políticamente correcto, descarados monopolios, prensa amordazada y nulas libertades. Como decía Ortega: “¡No es esto, no es esto!”.

Por eso pongo el grito en el cielo y apelo a barricadas. Pero barricadas de verdad. Las que se merecen toda esta cuadrilla de ineptos y amorales que nos mandan o aspiran a ello.



(El Comarcal del Jiloca, 02/10/09)

sábado, 17 de octubre de 2009

PERO, ¡QUÉ MANÍA!













Foto: Juan Isidro Gotor













 



Foto: Javi

DESPROPÓSITO


No se si la polisemia se puede aplicar a la fotografía, supongo que sí, o al menos esto es lo que me sugiere la foto que ilustra estas líneas. Por una parte la hipérbole de estar superinformados o superalienados, y por otra la paradoja de ceder a los megaojos y megaoidos de unas antenas parabólicas el espacio que antes ocupaban los propios ojos y oidos en una galería, balcón o ventana. El despropósito se ha instalado en nuestras vidas para quedarse, queramos o no.

JAVI

martes, 13 de octubre de 2009

E-pistola

Quién iba a sospechar que con el advenimiento de la informática, y con él, el de internet, el viejo género epistolar renacería con tanta fuerza. Cuando ya casi habíamos renunciado a comunicarnos con nuestros semejantes mediante el engorroso procedimiento de coger la pluma de ganso, el tintero, el papel secante y el pergamino -hay quien empleaba otros métodos más modernos-, comprar una estampilla filatélica de adecuada tasa en la estafeta de correos, rellenar unas lineas con cuidada caligrafía, y meter todo eso en un buzón para que Correos te lo perdiera, bueno, pues como decía, cuando casi habíamos renunciado a ello, viene internet y sus correos electrónicos E-mail, y todos descubrimos de pronto la cantidad de cosas que tenemos que comunicar a quien nos rodea. Todo esto está muy bién, nada que objetar... salvo lo referente a su denominación. Me niego a llamarlos E-mail, y lo de correo electrónico me resulta demasiado rebuscado. Me gustaba más el simple nombre de "carta", o el más antiguo de "epístola", por lo que me he puesto a jugar con las palabras para ver si encuentro un término más preciso. Lo de carta electrónica queda descartado por la misma razón que correo electrónico, existen otras posibilidades como "ordenorreo", que ignoraré al mismo tiempo que la escribo, "cartaputadora", que suena fatál, "correotrónico", "electrocarta", o la que más me mola: E-pistola, bonito sincretismo anglo-spanish que define perfectamente lo que son a veces nuestras comunicaciones, un arma mortífera, cuando no soporifera. Si mi idea calara, podríamos decirnos por ejemplo: "te mando una E-pistola con tál o cuál comunicacion-munición para que la reenvies o te suicides directamente", o "he recibido tu E-pistola y me ha encantado volarle las pelotas a fulano con ella", en fín se abre todo un mundo ante nuestros ojos con esta posibilidad, pero como pasa con tantas cosas referidas a la ciencia y la tecnología, su empleo puede servir para intenciones contrapuestas, así que usadla con moderación.

JAVI

sábado, 10 de octubre de 2009

Feliz Froilán

-¿Sabes qué te digo, Froilán? Que esto del alzheimer que tú tienes es lo mejor que te podía pasar. Ya quisiera yo olvidarme de algunas cosas para recordar mejor las otras. Y anda, eso de escagarruciarte donde te viene, que toda mi vida he deseado yo cagarme en la cocina, en la escalera, en el microondas, sobre la vecina del segundo izquierda. Y pasarme la noche cantando joticas, como tú, que no hay Dios que te detenga, Froilán, y yo ni lo intento porque te comprendo, que si pudiera cantaría jotas y martinetes toda la noche, todas las noches, a pleno pulmón partido, y que se jodan los vecinos, que para eso tienes alzheimer. Lo que más te envidio son dos cosas: comer a todas horas, sin parar, y, sobre todo, no conocer a nadie. Lo que pagaría yo por no conocer a nadie, por quedarme mirando a mi hermana como si fuera una desconocida avutarda y a mi cuñada como si fuera un corredor abisinio de maratón.

(Narciso de Alfonso, extraído de "Cuescos")
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