miércoles, 1 de junio de 2011

NO, EL MUNDO NO ESTÁ BIEN HECHO (Vinomio Pañuelo)

SGS

Ayer el suelo volvió a agrietarse
Y volvió a mostrar los nudos del infierno.


Cada día suena el despertador
Y me dice: eh tú, bribón, a trabajar.
O, peor, no suena
y un látigo visceral me amonesta:
vamos vago, levántate y anda.  


Cada noche, humores de vida y muerte
Riegan nichos adolescentes
Mientras yo te amo suciamente
Y tú me odias estéril
Sin pretextos ni ceremonias

A cada hora un niño muere de inanición
Y un joven se suicida de inane opulencia  

No, el mundo no está bien hecho.


Vinomio Pañuelo

JAVI

JAVI

lunes, 30 de mayo de 2011

ENTRE LAS RUINAS DEL CIELO (Servando Gotor)

SGS


SALÓN DEL MODERNO APARTAMENTO DE BERTA. MOBILIARIO MINIMALISTA, SI BIEN DESTACA UN CENTRO DE ROSAS ROJAS SOBRE UNA MESA DE FUMAR.  AL FONDO A LA DERECHA UNA PUERTA DE DOBLE HOJA Y CRISTAL ESMERILADO ESTÁ ENTREAVIERTA, DEJANDO VER PARTE DEL DORMITORIO CON LA CAMA SIN HACER FRENTE AL ESPECTADOR. LA CIUDAD PARECE VIGILARNOS. ES DE NOCHE Y SOBRE EL CIELO DESTACA UNA LUNA LLENA Y ROJIZA.

UN PIERROT, DANZA CUBRIENDO TODO EL ESCENARIO AL SON DE UNA MÚSICA DE FERIA HASTA QUE APARECEN BERTA Y LLUDUS BALLARD POR UN LATERAL, SIEMPRE AJENOS AL PIERROT, QUIEN SIN EMBARGO LOS SEGUIRA CON LA MIRADA DURANTE TODA LA ESCENA.  BERTA ACABA DE LEVANTARSE PARA RECIBIR A BALLARD Y LLEVA UN BREVE Y TRANSPARENTE CAMISÓN DE MUSOLINA AZUL CELESTE, BORDADO.  EN LA MUÑECA IZQUIERDA, SIETE PULSERAS DE PLATA CHOCAN ENTRE ELLAS A CADA MOVIMIENTO BRUSCO DE BERTA.  AUNQUE DESPEINADA, ESTÁ HERMOSA; ÉL TRAJEADO PERO DESALIÑADO,  EL NUDO DE LA CORBATA AFLOJADO Y HUMEDADES EN LA ROPA PUESTO QUE SE HA ACABA DE RESBALAR CAYENDO SOBRE UN CHARCO. 

 EL PIERROT NO HABLA Y SE DIRIGE A LA VENTANA SEÑALANDO LA LUNA:


CORO.

La luna estaba roja
Roja como la sangre

Y parecía un disparate
de´encías deleznables

(EL PIERROT se sienta en un lateral,
 y contempla la escena como un espectador más)

BALLARD.No sé, no sé qué tengo. Estoy deprimido y, además.
BERTA (sirviéndole una copa).  Toma, esto te sentará bien.
BALLARD.  Mala noche, mala. Hay días en los que uno.
BERTA (que ha reparado en el traje empapado). ¿Y esto?
BALLARD. Abajo, aquí mismo, un charco y.  Me he resbalado, mira, fíjate cómo voy.
BERTA. Anda, traé, quítate la chaqueta

(BALLARD aprovecha la proximidad de Berta para cogerla del brazo, pero ella le rechaza bruscamente, dejando oírse las siete pulseras de plata chocando entre sí,  y se aleja con la chaqueta tendiéndola sobre el respaldo de una silla. Él se sienta en el sofá).

BALLARD. Berta…
BERTA. No.
BALLARD. Por todo lo que tengo, por todo. Hoy te necesito más que nunca.
BERTA. Llegas siempre sin avisar, cuando te viene en gana, siempre. 
BALLARD. Pero hoy.  De verdad, Berta, he tenido un día tan malo que.
BERTA. No, Lludus, no insistas.
BALLARD. Nena, por lo que más quieras, pídeme lo que sea.
BERTA. Estoy agotada.
BALLARD. ¿Agotada…? ¡Ah! Qué frío, hace frío aquí… la noche está helada… ¿O es el viento…?  ¿Y la luna, has visto lo roja que está la luna, Berta? (Repara en las flores y hasta se levanta observándolas como hipnotizado). Dios, qué horribles, parecen de fuego. O de sangre... Qué frío, qué mal todo… (vuelve a sentarse).


(También Berta se sienta, pero alejada de él).

BERTA.  ¿Y un café, no te sentaría mejor un café?
BALLARD. No, Berta, no es un café lo que necesito.  Bésame.
BERTA. Lludus, por favor, basta.
BALLARD. Estoy mal, nena, muy mal… Pídeme lo que quieras, pídeme lo que quieras pero déjame besarte.

(Un silencio sostenido. BERTA se levanta, con sonrisa hipócrita
y ahora es ella quien se sirve una copa.  Vuelve a sentarse)

BERTA. ¿Lo que quiera lo que quiera?
BALLARD.  Lo que me pidas. Lo juro.


(BERTA vuelve a levantarse con sonrisa maliciosa
 Suena música de jazz. BALLARD la sigue ansioso con la mirada)

BERTA. ¿Seguro?
BALLARD. Lo juro.
BERTA. ¿Seguro seguro?
BALLARD. Palabra.

(BERTA se levanta de nuevo y desprendiéndose de la copa con un último trago, comienza a quitarse una a una las siete pulseras al ritmo de la música, al tiempo que se acerca a él, le quita el vaso de la mano y arrastrándolo por la corbata lo conduce al dormitorio. EL PIERROT se ha levantado de su sitio muy interesado por lo que ocurre y sigue a los dos de cerca, hasta que ya en el dormitorio él cerrará la dos hojas de la puerta, señalando, no obstante las siluetas de ambos tras el cristal esmerilado.  Se aprecia que Berta empuja a BALLARD hacia la cama y se lanza bruscamente sobre él, haciéndole el amor con pasión, casi con violencia.  EL PIERROT mira al público con complicidad y agitando la muñeca con la mano muerta para destacar la brutalidad del momento.  Al fin, el cuerpo de BERTA se deja caer sobre el de BALLARD.  EL PIERROT, hará un gesto cómplice de alivio, turnando siempre la sonrisa con la preocupación. BERTA y BALLARD se visten despacio y los veremos aparecer de nuevo en el salón.).


BERTA (pasea por el salón terminando de arreglarse y colocándose de nuevo las siete pulseras, una a una, bebe de su copa, se enciende un cigarrillo y ofrece otro a BALLARD). ¿Y bien?
BALLARD  ¿Y bien, qué? (Bebe).
BERTA. Lo prometido.
BALLARD (sigue en pie), Pide lo que quieras.
BERTA.  Mañana te habrás olividado.
BALLARD. No, lo juro.
BERTA. ¿Seguro?
BALLARD. Seguro.
BERTA. Bueno, pues quiero…  Quiero la casa.
BALLARD. ¿La casa?
BERTA. Sí, la casa de que te hablé, la de la montaña.
BALLARD. ¿La de la revista?
BERTA. La misma.  No la quiero a mi nombre, me basta con saber que la has comprado y que estrá a mi disposición…  

(BALLARD vacía de un solo trago su copa, se levanta y vuelve a servirse, pensativo y como extrañado…)

BALLARD. ¿Y él?
BERTA.  Quién.
BALLARD. Bob.
BERTA (riéndose se levanta y se sirve también una copa). ¿Bob?
BALLARD. Sí, Bob.
BERTA.  ¿Qué Bob?
BALLARD.  Vamos Berta, el tipo ese, el que nombras en sueños.
BERTA (sin parar de reír).  Bob (un largo silencio). Lludus, ¿puedo pedirte algo más, una cosa más?
BALLARD. Sí, con tal de que rompas con él.
BERTA (riéndose).  Así que era eso, ¿eh? Celos.  Ya me parecía a mí.  (BALLARD se abandona en el sillón avergonzado). Bien, no te preocupes, será imposible seguir con él si me das lo que voy a pedirte.
BALLARD. ¿Seguro?
BERTA. Seguro.

(Nuevo y largo silencio, BALLARD se levanta inquieto y EL PIERROT, que ha seguido esta última conversación ensimismado y con enorme preocupación, se muestra enormemente triste).  

CORO.
Roja como la sangre
Como la sangre roja…

Berta, Ballard, ¿sabéis como es la muerte? Azul…

La muerte es azul
de un azul claro e intenso como el cristal,
helada lluvia de insectos

BALLARD. Bien, dime, qué más quieres.
BERTA. Mátalo.

(Risas de Berta, que se disipan gradualmente al igual que la iluminación del escenario, hasta que queda completamente a oscuras y en silencio salvo la luna rojiza. Entre tanto, triste y cabizbajo, EL PIERROT se habrá ido retirando hasta la silla lateral desde la que ha contemplado la mayor parte de la escena y cae abatido sobre ella coincidiendo con el último resquicio de luz y la última reverberación de la risa de Berta.    TELÓN). 




EN LA TRASNOCHADA 50 (María Jesús Mayoral)



 



En Villamayor de Gállego, 29 de mayo de 2011

En esta trasnochada viendo el correo diario me encuentro con una foto de Richard Gere enfundado en un esmoquin con una rosa en la mano. No pasa semana sin que me llegue esta foto, por supuesto, enviada por alguna amiga. No me gustan los hombres que regalan flores, me mosquean. Las flores suelen tapar mucho y encubrir más. Compañeros de trabajo y amigos cuando le hacían una faena a su amiga, novia o esposa, seguidamente le mandaban un ramo o un centro de flores. A veces me decían: La tengo muy cabreada, pero esto lo soluciono con un ramo de flores y se le pasa. Por otra parte, y es un hecho, los hombres casados cuando quieren alguna aventura son los que más flores regalan: tanto a la esposa como a la que quieren conseguir. Y es que las flores adulan o encubren, por eso no me gusta que los hombres me regalen flores.

La foto que he mencionado de Richard Gere corresponde a la película ¿Bailamos? La protagonista femenina es Jennifer López. El tema central de la película es un clásico: señor aburrido de vida rutinaria busca aventura fuera de casa. Las sinopsis que he podido leer en la Red apostillan que está enamorado de su mujer, pero que llevar una vida tan perfecta le cansa. En cierta ocasión, un jefe y vividor nato me afirmó sin dar lugar a más comentarios: Cuando un hombre casado busca fuera de casa es porque lo que tiene en casa no le gusta. Pero volviendo a la película, yo vi otra cosa en ¿Bailamos? Nada que ver con las sinopsis que he leído en Internet. Ví a un Richard Gere soso en busca emociones, tal vez perdidas. Como casi siempre sucede en la vida real, este señor aburrido se fija en una pobre chica, preferentemente joven, guapa y con temperamento. Temperamento que apasiona, pero que da el suficientemente miedo como para no rematar faena. Y a la que sí ví en su punto es a Jennifer López, en su papel de mujer torre inamovible que sabe cuál es su origen y las intenciones del sosísimo Richard Gere. Ella establece desde el principio que él pertenece a una casta superior y que esa relación sólo es un pasatiempo ocasional.

¿Bailamos? Es una película floja, apta para una lluviosa tarde de domingo. A mí las pasteladas no me van y si son americanas, menos todavía. El final estaba cantado, el señor soso se queda con su maravillosa mujer y para poner broche final a su amor; él se presenta en el trabajo con una rosa roja en la mano. Esta escena de Richard Gere subiendo las escaleras mecánicas, enfundado en un esmoquin y con una rosa en la mano, es la que hace suspirar al personal femenino. Está claro que es una película y que la vida real es otra cosa. En condiciones normales ningún hombre hace eso: presentarse de esa guisa en el trabajo de su mujer para llevarle una rosa. Que te lleven flores al trabajo no deja de ser un cachondeo en la sección de turno. Que le pregunten a mi amiga y compañera de trabajo la juerga que se llevó a mi costa cuando en aquellos largos pasillos, llenos de puertas, apareció por lo militar un compañero con rosas blancas recién cortadas de su jardín para regalármelas. Aún nos estamos riendo las dos. ¡Qué malas somos las mujeres! No obstante mi amiga ya le había advertido el peligro que corría al hacer una cosa semejante. Él afirmó que sólo quería traerme unas flores y nada más.

Y es que mejor que flores, perfumes o brillantes; yo, que soy una romántica a ratos, prefiero una carta de esas que a mí me gustan.

Le voy a dejar a Servando la dirección del vídeo de la película ¿Bailamos? Donde se marcan Richard y Jennifer un tango en condiciones. Está claro que la que domina es ella. Vamos, que es mucha mujer para Richard.


domingo, 29 de mayo de 2011

CRÓNICA INDIGNADA (Por Azulenca)

MJM

Vaya semana y Servando de vacaciones. Primero, primero, dar la enhorabuena a nuestra compañera de blog, María Jesús, por el resultado electoral de las pasadas elecciones municipales en Villamayor de Gállego: adiós al rodillo socialista. Villamayor lleva veinte años luchando por su segregación y con este resultado conquista su ansiada libertad. ¡Villamayor de Gállego, enhorabuena! Servidora desea lo mejor a tan joven municipio. Contáis con un gran potencial, tenéis muchas ganas de trabajar y mucha ilusión: el futuro es vuestro.  

Este Zapatero es un lince, no sólo va a hundir España sino que se va a cargar su partido. Se ha pegado legislatura y media intentado cargarse el P.P, va y se carga el PSOE.

Chacón se despidió ayer de su sucesión a Zp gimoteando como una ñoña; ella dice que lo ha hecho por el bien del partido. Yo añado que esta decisión es decisiva para el bien España. Chacón, Ministra de Defensa por la gracia de Zp y en estado de gracia cuando tomó posesión de su cargo, pacifista declarada de toda la vida; si llega a ser sucesora de Zp, no lo quiero pensar, pues la niña era independentista catalana de primera. No quiero ni pensar en una España con una presidenta del Gobierno independentista catalana. Lo cierto es que le ha salido bien hacer de ministra de Defensa; aunque no lo parezca es el ministerio más fácil, basta con hacer lo que te dicen y pasar desapercibida. En su caso es lógico. A ver, qué sabe la Chacón de cascos Marte, de acuartelamiento y mantenimiento, de armamento y municionamiento… Ella, una pacifista que desde que es ministra vive de la Defensa y que no distingue un buceador de asalto de un zapador anfibio, qué otra opción le queda salvo hacer lo que le mandan.

Y a Rubalcaba desde que le han puesto el PSA prostático en su sitio, le ha echado un par… y se ha catapultado como único candidato a unas primarias, que al parecer son primarias únicas, es decir para uno sólo. Entonces… para qué las convocan. Esto de hacer primarias con un candidato es como la flauta de Bartolo con un agujero sólo.
El jueves 26 a Madrid. Mira que es mala suerte pasar por la Carrera de San Jerónimo en el mismo momento en que entraba Zp en el Congreso. Menos mal que nos quitamos el amargor con una cata en condiciones de vinos sicilianos y para olvidar la visión de la acampada en la Puerta del Sol, nos recreamos la vista con dos joyas madrileñas de esas que tanto me gusta visitar. Como hice el viaje con María Jesús Mayoral, quizá sea ella quien os cuente esta visita en alguna trasnochada. Desde luego estos indignados y acampados en el Kilómetro Cero escogieron un punto ideal, no hay nada como partir de cero para llegar a ninguna parte. Debo decir que no me gustó lo que vi. Sólo pondré un ejemplo. Una joven tumbada en una tienda de campaña a las vistas de todos acariciándose la tripa como si estuviera en la playa: tal cual y como lo digo. A mí, más que rebeldes indignados acampados en la Puerta del Sol, me pareció un party convocado por Twitter para gente desocupada.
 Azulenca




sábado, 28 de mayo de 2011

EL 15-M RESISTE (Armando Bulla)

Foto: Laconchaparís


La clase política en sus covachuelas juega al Monopoly. Te cambio la presidencia de la comarca del Altomonte por la alcaldía de tres pueblos. Ni de coña, por lo menos tienes que darme cuatro. ¿Cuatro? Estás de broma. Entonces ¿Cuánto querrás por la Diputación de Vetusta? Esa no está en juego…..
La policía trata de despejar una plaza. Destroza el campamento. Los ocupantes presentan una fuerte oposición pasiva. El asunto comienza a descontrolarse y llueven los primeros porrazos.
Compañeras y compañeros, esto es el Consejo de Ministros. Qué no digan que no gobernamos, que no hay normalidad. Antes que nada, gracias por tu heroico gesto de ayer, Carmeta, toda España te está agadecida. Tenemos que aprobar hoy por lo menos tres leyes. Hay que ganarse el sueldo, España es lo primero. Hasta que no las aprobemos no se va nadie a casa… Todos los viernes lo mismo. Susurra alguien a su compañero de sillón. La mujer y los chicos esperándome para irnos a la sierra. Si no fuera por el coche oficial y las prebendas, y el saludo que me hacen los guardias de puertas, iba a ser Ministro mi tía Enriqueta….
Cuando la policía se aleja, la gente vuelve a ocupar la plaza rehaciendo pacientemente los tenderetes y recomponiendo las tiendas de acampada de montaña.
A ver ¿quién ha traído alguna Ley? Yo tengo una para evitar el maltrato animal en las granjas de grillos, que será muy útil para llenar el BOE y que no diga el personal que no nos ocupamos de sus problemas. ¿De grillos? ¿y la Ley de igualdad qué?¿No es también para las grillas?. Bueno, perdona, “para evitar el maltrato y la maltrata en las granjas de grillos y grillas”.
Rápidamente por internet se transmiten las imágenes de la ensalada de palos que captan decenas de teléfonos. En otra plaza la gente comienza a tomar medidas para aguantar un asalto. El aire se puebla de flores. Es la revolución de las flores. Compañeros, no respondáis a la violencia, mostrar resistencia pasiva….
Sigue el Monopoly. La Presidencia de la Comunidad también está en el corro, siete diputados por veintiún concejales….No voy, no voy, esto no era lo acordado.
Las urnas se guardan con mucho cuidado. Esto de sacarlas cada cuatro años es una pesadez.
Las plazas de las ciudades españolas se llenan de gentes que se solidarizan con Madrid, con Barcelona, con Valencia….. que sienten que los valencianos, los catalanes, los gallegos…  tienen los mismos problemas, que se sienten solidarios entre ellos, que les empieza a importar un bledo l´Estatut catalá, el Estatuto galego y la madre que los parió, que ven que los políticos van en coche oficial por autopista y ellos a pie por el arroyo y por eso contemplan mundos diferentes, que viven en planetas distintos, que empiezan a sospechar que están siendo estafados. 

Armando Bulla. 

viernes, 27 de mayo de 2011

ÉRASE UNA VEZ... (II), Antonio Envid

AEM

Desde que lo expulsaron del centro de la tercera edad (“el almacén de vejestorios zumbáus”, según él. “Además, no me dejaban fumar”, apostilla) apenas sale. En el buen tiempo pasa la vida en el patio, dormitando, viendo pasar las nubes, fumando cuando no lo ven. De su última aventura, la expulsión,  se siente especialmente orgulloso. “Gallinas. Gallinas y cagáus, eso es lo que sois”, gritaba subido en el mostrador de la cafetería, sin poder hacerle callar. “La última vez fuisteis a votar porque si no vendría la derechona y os quitaría la pensión, y ¿ahora qué? Por unos míseros euros vendéis vuestro voto ¡Qué os den por allá a todos, que yo recibo la pensión de Francia! Alguno hay aquí que se alegró cuando me iba pisando los talones la guardia civil, pero ahora se jode, que pasé a Francia y me cago en todos vosotros…..”

-Abuelo ¿se puede quedar un rato con el chico, que tengo que salir? Pero no le cuente esas cosas del quinto regimiento y de la batalla del Ebro, que luego tiene pesadillas, el pobre.

-Entonces ¿qué le cuento?

-Pues, cosas normales, lo que cuentan todos los abuelos. Cuéntele algún cuento, que los chicos de ahora no los conocen, pues nadie se los dice.

-¿Te parece que le cuente el cuento de la Caperucita Roja?

-¿Eso lo entretendrá? Bueno, siempre será mejor que esas truculencias de la guerra y del maquis.

En que se va la joven, el abuelo comienza a liar un cigarro.

-A ver, mocé, cómo le digas a tu madre que me he fumáu un cigarro, te arreo un soplamocos, que las orejas te van a parecer las hélices de un avión. Ven aquí y escucha al abuelo.

-Pues mira, cuando estaba en el maquís, por allá por Castellón. Aquí le dicen maquis, pero en Francia, que de allí viene la palabra, es maquís. Resulta que había un jefe, que lo llamaban “la Teresot” o “el Teresot”, que nadie sabía si era una tía o un tío, pero esto es otra historia, que ya veremos si te la contaré o no, porque tiene su miga. Eh? No hoy no te cuento lo de si era una tía o no, hoy toca el cuento de Caperucita Roja. Bueno, pues en nuestra partida la llamábamos, en clave, “La Abuelita”, porque a veces se escondía en una cabaña en los pinares……

Mientras echa unas caladas con satisfacción. Mira pícaramente al chico.

-Había una chica en uno de los masos, que tenía un hermano en el monte, en las partidas, y hacía de enlace. Sí, nos traía y llevaba información, órdenes, medicinas…..en fin, lo que hacía falta y la llamábamos “La Caperucita Roja”. Roja, porque era anarquista y Caperucita, porque en invierno o cuando llovía se cubría con una arpillera, haciendo como una caperuza. ¿Qué no sabes qué es una arpillera? Pues ¿qué os enseñan en el colegio? Sois todos un hatajo de ignorantes.

-Bueno, pues como teníamos a todos los guardias acobardados, el Gobierno envió a un capitán de la guardia civil, que tenía fama de implacable, para acabar con las guerrillas. Pronto se ganó el sobrenombre de “El Lobo” por la forma de perseguirnos, día y noche, sin mostrar el menor rasgo de piedad….



Antonio Envid.
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