viernes, 26 de abril de 2013

MERODEANDO A... LA ELEGANCIA EN EL GESTO (Narciso de Alfonso)


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El fotógrafo ha colocado la ventana sobre esta hermosa mujer andante, que tiene un pelo tan negro que, en cualquier momento, puede gotearle noche, y unos labios tan rojos que, en cualquier momento, pueden gotearle sangre oscura. 

Su piel es de color blanco pálido, sin concesiones; tiene las cejas negras en acento circunflejo y los párpados largos y alargados de raya también negra, con unas pestañas espesas y largas como pestañones. No le vemos los ojos de ver ni la mirada y, aunque viste con elegancia, no sabemos si, en efecto, es elegante, sobre todo porque es un asunto de esqueleto, de huesos, de estructura: la elegancia necesita, exige, que la fuerza de la gravedad pueda apoyarse en ciertas prominencias óseas para producir una caída brusca y vertical de las prendas de vestir, algo similar a la caída del agua en la altura de las cataratas. 

Femenina de líneas y con las articulaciones educadas y valientes, no parece estar herida porque los leones no lamen su sombra. Sobre el cabello negro noche se ha puesto un sombrerito aturbantado del color de la sandía, con un broche que es como una estrellita caída. En relación con su ropa de vestir, ha seguido una antigua observación: cuando algo puede ser negro, ¿por qué va a ser de otro color? Lleva la gabardina puesta sobre los hombros, lo que suele considerarse una elegancia, quizá porque así se queda abierta al viento, que puede jugar con ella, poniéndole alas y provocando un como descuido bonito en el vestir. 

Se dice que ya nadie desayuna con diamantes, pero no parece un asunto resuelto por completo. Está hermosa de orejas por dentro, con ese sonar de oído que tienen por dentro las orejas, allí donde huele a sal y hay un pequeño comedor con estorninos. 

En súmula, es una mujer hermosa, subida a sus flores, de pie sobre su sombra y, como la vida, con sus latidos calientes, y su marcha, y sus ondas puntiagudas, y sus plenos aciertos y su cabeza mágica y su punto de eternidad.


Narciso de Alfonso
El Merodeador, IV

jueves, 25 de abril de 2013

ESCRACHEROS Y PAHÍSTAS (Antonio Envid)



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Seguramente hay buenas cosas que importar de Argentina, pero hemos elegido el poco edificante fenómeno del “escrache”. Entre la Argentina que salía de una cruel dictadura militar, donde surgen estas violentas algaradas, y nuestra situación social hay muchas más millas de distancia de las que nos separan geográficamente, pero también, entre las juventudes fascistoides peronistas que protagonizaron los inicios de estas protestas y quienes organizan parecidos alborotos aquí, afortunadamente, hay diferencias esenciales.

Cuando sufrimos una erupción, el médico examina el funcionamiento del hígado, diagnosticando, las más de las veces, una intoxicación. El síntoma revela que algo en nuestro organismo no va bien pero no es la enfermedad, es su manifestación visible, y mal médico sería quien nos despachase con una simple crema para combatir la irritación de la piel sin inquirir el origen de la misma. Pues bien, igualmente ocurre en el cuerpo social, las manifestaciones violentas de descontento revelan una grave incapacidad de nuestra democracia para canalizar el malestar social. Al igual que una olla a presión sin válvula de seguridad, terminará estallando.

En nuestra imperfecta democracia, los políticos se nos dirigen una vez cada cuatro años para pedirnos el voto y una vez obtenido se corta cualquier comunicación posterior. Como casta de eupátridas se recuestan en la tribuna a discutir entre ellos, la mayor parte de las veces de espaldas a la ciudadanía. Un diputado, una vez obtenida su acta, se convierte en un peón de su partido. ¿Qué diputado se dedica a atender las quejas y preocupaciones de la gente de su distrito que lo ha elegido? Y en el caso de encontrar esa rara avis ¿serviría de algo? ¿Sería escuchado por su partido? ¿Podría llevar al Parlamento esas preocupaciones? Muchas cosas hay que cambiar en nuestra estructura política, pero la más urgente es que las listas sean abiertas, y que los candidatos se curren su próxima acta durante los periodos legislativos.

Como el mal médico, se pretende combatir los síntomas, demonizar a los que protestan, acusarles de antisociales, sin hacer nada para entablar un diálogo democrático y civilizado. No entiendan que yo defiendo los modos de esos escracheros y pahístas (mucho menos las broncas formas de la cabecilla de la PAH Ada Colau), pero no se les puede anatemizar sin más. De momento, bueno sería olvidar esa horrible palabreja “escrache”, lunfardiana y canallesca tan ajena a nuestro castellano, más propia de gentes del talego que de ciudadanos civilizados. Me dicen que su origen sería francés, idioma en el que écraser significa aplastar. Pues eso, no se trata de aplastar a nadie.

Antonio Envid Miñana
22 abril 2013












miércoles, 24 de abril de 2013

CORRIENDO LA VIDA EN UN ANDÉN (Ángel Ferrer)


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Corriendo la vida en un anden
tu, te marchas, te marchan
mientras, permanezco a tu lado
en cierta manera, no me iré de ti
a pesar de las manos que avisan
del final del asfalto
 
Estaré contigo mientras el ángulo
se agranda
Así, hija mía, separados y juntos
volaremos


Ángel Ferrer


 

martes, 23 de abril de 2013

SAN JORDI: ¿Está politizado el Día del Libro en Cataluña? (Servando Gotor)


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Lo primero que llama la atención es que San Jordi no sea fiesta en la Ciudad Condal. Lo segundo que, no siendo fiesta, haya tanta gente festejando el Día del Libro. Y, lo tercero y último...  Bueno, voy a ser muy breve. Las aglomeraciones, especialmente, en Las Ramblas, hacen la hermosa ciudad completa y maravillosamente intransitable entre puestos de libros, flores, heladerías y copas.  Pero no...  Me dejo algo más: los garitos; los garitos de los partidos con presencia en Cataluña. El gobierno catalán se ha encargado, además, de poner una gigantesca pancarta en la plaza de Cataluña más grande que la bandera de España en la plaza de Colón de Madrid, que dice textualmente: CATALONIA: EUROPE'S NEXT ESTATE (lema, por cierto, que nada tiene que ver con el mudo recibimiento que acaba de tener Mas en su frustrado intento de visita diplomática por Bruselas).

¿Está politizada la feria del libro en Cataluña?  Yo diría que lo intentan pero no terminan de conseguirlo. No, porque hay algo que arrasa por encima de todo.  El Corte Inglés (Portal del Ángel) tiene montado en la propia avenida una (también) enorme carpa que compite con las de los circos,  pero con más éxito, mucho más éxito...  Oiga, ¿quién firma aquí?,  pregunto a alguien que, libro en ristre recién comprado, forma parte de esa inmensa aglomeración (una fila desordenada que alcanza varias manzanas).  Por Dios, quién va a ser: Jorge Javier Vázquez, la estrella de Telecinco...  Ah, entiendo, claro...  el muchacho ese al que le dieron hace unos años el Premio Ondas. 

Con razón ha dicho Arcadi Espada que el Día del Libro en Barcelona anda mal.  Que, al menos en Madrid, sigue conservando algún prestigio de buenas plumas, pero que con el tiempo también lo invadirán los chicos de la tele.

Por eso digo que aunque los políticos catalanes intenten politizar la feria del libro, contra las estrellas mediáticas lo tienen crudo...  

Aunque, claro, mejor pensado...  ¿No es también esa presencia mediática con esos éxitos masivos otra forma de politización...?   Porque toda esa gente que nutre esas densas e interminables filas... también vota.

¿Y las grandes editoriales?  Oiga, pues es verdad, lo que oí a una alta personalidad de Planeta: sólo algunos títulos y algunos autores salvan los ejercicios económicos, incluso de Planeta.  Y va a ser verdad: vamos a tener que agradecer a estos chicos de la tele y a su ingente masa de seguidores ("y seguidoras") el que, gracias a ellos, las grandes editoriales pueden publicar los deficitarios títulos y autores que de verdad hacen literatura.

Ay qué ver... Nunca acaba uno de asombrarse. Gracias, Planeta. Gracias, Telecinco.  Gracias pueblo que votas. Entre todos vosotros, las televisiones, las editoriales, los gobiernos que votáis y los financieros que mueven los hilos, hemos conseguido llegar a "esto".

Servando Gotor
desdemibarricada


lunes, 22 de abril de 2013

JAVI



JAVI

SEÑOR O SEÑORA (Juan Serrano)





De niño más de una colleja me llevé por llamar de tú a mi padre. Me enseñaron a nombrar a las cosas por su nombre, al pan, pan; y al vino, vino; a mi maestro, de usted; y al gobernador de la provincia, de excelentísimo.

Las palabras esdrújulas siempre se me resistieron. Con la excepción de contados vocablos, como música, bálano y brújula, que eran resbaladizo tobogán por el que el diminuto fardo de mi cuerpo se escapaba: deleite y exploración, tierra fresca donde a gusto me refocilaba, al igual que mi perra en días de adulto acoso y parental asfixia.

Junto a paroxítonos, como excelentísimo e ilustrísima, habitaban conmigo otras voces que, aunque llanas y graves, también estaban llenas de orgullo e hipocresía. Me refiero a términos como vuecencia y señoría. Voces exclamativas y humilladas, tejidas de solicitudes y súplicas, que me transportaban a escenarios donde mi imaginación encogida se preñaba de pasmo entre alfombrados de rojos plantíos, de vasallaje y escarnio. Manadas interminables de adalides e ilustrísimas de alto abolengo y rango con sus capisayos y pendones al cielo desplegaban sus blasones e hidalguías, a fuego de sudores, de gleba y plebe fundidos.

Aquel boato de excelentísimos baldaquinos, reverendísimos palios y oropeles, ahogaron más de una vez la mezquindad de mi infancia diminuta y escasa. Recuerdo una vez que una esdrújula quedó encasquillada en mi garganta, fue la palabralástima; se me atragantó como el zancarrón, al perro; y corriendo me llevaron al albéitar. Fue inútil; y hasta hoy la llevé estrangulada en mi laringe.

Por eso cuando me enteré de que el gobierno había dictado una ley para desterrar el tratamiento de excelentísimo de los salones del pueblo donde en ilegítima lid se había instaurado, aquel antiguo sustantivo de lástima, que de niño quedara fosilizado en mi proletaria garganta, volvió de nuevo a visitarme, pero esta vez, revestido de alegría. Y el hueso que a mi perra le atravesara el galillo, por fin desatrancado, volvió a su adopción legítima: trato justo e igualitario de señor o señora, como corresponde.



Juan Serrano
de su blog: blao
9 octubre 2012










sábado, 20 de abril de 2013

PROPERCIO, EN LA VERSIÓN DE MARIANO BERDUSÁN


LA ELEGÍA: EL YO CONTRA LA MÁQUINA ESTATAL (Servando Gotor) 


Con la intención de acercar las elegías de Propercio al ámbito digital, Lecturas hispánicas publica en este soporte Todo amor es grande, una selecta antología, anotada, traducida y breve y atinadamente comentada por Mariano Berdusán Cabellos, ya en las librerías desde hace casi diez años en una cuidada edición impresa (Libros del Innombrable, Zaragoza, España, 2004). 

Con Propercio, en los albores del Imperio, la elegía acaba por imponerse tras contados pero intensos titubeos por parte de Catulo y los denominados "novísimos" o "neotéricos". Con ello, lo que comenzó siendo mera forma métrica perfectamente definida (el dístico elegíaco, es decir, una estrofa de dos versos: un hexámetro y un pentámetro), acaba por convertirse en un género experimental en el que —como en la novela siglos más tarde— todo tendrá cabida. 

Pero lo más importante es que con la elegía se invierten los valores literarios hasta entonces imperantes: militares, patrióticos y, en definitiva, "educadores" (y defensores por tanto del sistema social o colectivo), todos ellos incardinados en la épica y la tragedia. De modo que si, hasta entonces, la literatura había estado al servicio del Estado y sus personajes eran mitos y héroes colectivos, la elegía, transgresora, se erige (en palabras de Jaime Siles) en una especie de "pre-postmodernidad" con la primacía del yo sobre lo público y, por tanto, de la libertad individual. Por eso ahora se hablará de amor, de amistad, de trabajo, del mercado, del día a día y, en definitiva, de todo lo que acontece en la ciudad, marco éste en el que el súbdito acabará por elevarse con el correr de los tiempos a la condición de "ciudadano". Evidentemente, Augusto ya se encargará de reconducir las cosas hacia sus propios intereses. Y de hecho, más adelante, Virgilio escribirá la Eneida ligando la estirpe de los césares con los dioses, y Ovidio acabará en el destierro, posiblemente por culpa de sus poemas eróticos. Pero la semilla elegíaca plasmada por estos primeros poetas transgresores pre-postmodernos, reivindicadores del yo y la individualidad, quedará ahí para que, primero los juglares provenzales, que tampoco ensalzarán a héroes sino que cantarán al amor cortes, y mucho después —aunque más tímidamente— los románticos, pasen definitivamente el testigo a Baudelaire y desde él a los poetas malditos, ya en el siglo XX. 

Hasta aquí este breve apunte sobre la importancia de la elegía, manifestación poética de la que sin duda Sexto Propercio es el autor más significativo. En cuanto a nuestro impecable traductor, Mariano Berdusán Cabellos, decir que fue el ejemplo de un hombre rebosante de humanidad y humanismo. Su vasta cultura y su dominio de diversas lenguas, vivas y muertas, le permitieron dedicar sus últimos años a la traducción de los clásicos, publicando, además de la que aquí nos ocupa, otra del alemán Friedrich Hölderlin (El sueño imposible, Libros del innombrable. Zaragoza, 2010). Dejó también terminada la primera parte de un interesante y didáctico estudio sobre la lírica latina romana, de próxima —y ya por tanto, lamentablemente póstuma— aparición. Sus motivaciones sociales, culturales y religiosas ―humanas en suma― le suscitaron ya desde muy joven intensas reflexiones sobre cuanto le rodeaba. Reflexiones que, a veces, las convirtió en narraciones aparentemente sencillas pero siempre cargadas de profundidad. Algunas de ellas las recopiló en el año 2010 bajo el título común El Color de mi cristal (Lecturas hispánicas, 2012). 



Servando Gotor





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