lunes, 21 de marzo de 2011

CRÓNICA ECOLÓGICA (Por Azulenca)


MJM

Hay que ver cuanto erudito circula por tertulias en radios y televisiones. Todos saben de energía nuclear, de centrales nucleares, de reactores, de energías renovables… Y con tanto homo sapiens y tanta cabeza nuclear a puro de no hablar de otra cosa, resulta que hablan de todo menos de lo fundamental: como siempre. Y después de tanto horizonte eólico y huertas solares ahora nos dicen que no son rentables y que las centrales nucleares –excepto en caso de tsunami- resultan hasta saludables, serán porque son rentables. Sin embargo la antigua Serrana de la Moncloa (Tere Fdez. de la Vega) invierte en energía renovable, ella, la no renovable, la más escaldada: véase como se le ha quedado el pelo y su acurrucada piel. Por eso es Serrana toda ella, porque es ecológica. Otra que ha opinado sobre política nuclear ha sido nuestra Barbie Super-Económica (Elena Salgado) y ha hablado hasta incluso de debate científico; por cierto compareció ante las cámaras como una gallina pasada por agua, no le debió tiempo de ir a Marco Aldany y vaya pelos: ella, la Salgado, la que lleva pelambrera a modo de casco. No sé, pero la Salgado no tiene pinta de ser tan ecológica como La Serrana, lo digo por la cantidad de laca que debe usar para sujetarse el pelo.

Ha sido, ya digo, una semana nuclear. Hasta Zp se ha atrevido a opinar, esta vez a juicio de muchos, con coherencia. Eso sí su discurso ha seguido la tónica de siempre: dice cuando no quiere decir y no dice cuando queremos oír. En fin, Zp es así. En un alarde metafórico ha declarado que las cosas no se ven igual cuando uno es Presidente del Gobierno que cuando no lo es, cuando uno es Presidente del Gobierno se produce una reacción química por la cual uno siempre muestra más responsabilidad. Que diga esto uno al que parece que el oxígeno no le llega bien al cerebro, me hace pensar que lo mismo esa reacción química que dice sufrir Zapatero se ha ajustado. Lo mismo, también pudiera ser, que le hubieran practicado una lobotomía. Porque la coherencia en Zp siempre ha brillado por su ausencia, de hecho no ha cumplido nada de lo que prometió. Aunque a mí eso de la reacción química me ha hecho pensar, porque el químico de la cuadrilla socialista es Rubalcaba y ahora que se habla de sucesión está en un momento en el que le escuece orinar.

El que lució una cabeza brillante en el Congreso fue el Ministro Sebastián, bueno, más bien quiero decir una calva reluciente, es decir, con efecto bombilla. Y es que todo se pega y a puro de regalarlas…

Yo no sé, pero con todos estos políticos que tenemos en el Congreso deberían hacer una serie de dibujos animados tipo Bob Esponja. Y es que esos planteamientos que nos hacen vistos desde la animación, lo mismo resultarían más comprensibles. Por otra parte, y esto es muy importante, idiotizaría aún más al personal: factor primordial a la hora de dirigir el voto.

Nuestra Sibila de Benicasim va a sacar una ley para proteger a los consumidores, ahora hace causa común con aquel personaje legendario que defendía a los débiles: El Zorro. Me veo en un serio apuro porque de seguir así tendré que cambiar de nombre a la Sibila y cómo tendría que llamarla con eso de la igualdad: La Zorr… En verdad que suena mal.

¿Y nuestra Exploradora de Exteriores? Pues Trini ha estado en Egipto y opina igual que otro intelectual llamado David Bisbal, ambos opinan que es una pena que Egipto y las pirámides estén tan vacíos, es decir, sin turistas.

Azulenca

domingo, 20 de marzo de 2011

UN CULO PERFECTO (Babiluno)

SGS (*)
El Energúmeno conoció el dolor muy temprano; siendo un bebé. El auténtico dolor, quiero decir. Fue una gélida noche de invierno, cuando su madre le metió dentro de la cuna, un boto de agua hirviendo con el tapón mal enroscado. Los berridos del crío no le mosquearon porque pensó que se callaría en cuando entrara en calor. Tampoco sospechó nada su padre, que llegó de madrugada con una cogorza tal, que al ver la densa humareda que envolvía la cuna, pensó que estaba ante otro numerito de magia de la bruja con la que tenía que compartir el dormitorio por eso del casamiento. Serían los propios vecinos quienes, alarmados por el asqueroso olor a fritanga que estaba invadiendo la escalera del edificio, darían aviso a los bomberos que, tras reventar la puerta equivocada, entrarían al galope hasta el dormitorio de la desdichada viejecita del piso de arriba dándole un susto de muerte. Me angustia solo imaginarlo, pero fue así. Nadie terminó por evitar que el boto de agua hirviendo se fuera vaciando lentamente sobre el cuerpecito del infeliz. A ese dolor me refería.

En uno de sus paseos por el monte, el padre del Energúmeno vio nacer una oveja con dos cabezas y pensó que nada podría ser más prodigioso. Pero se equivocaba. Lo de la espalda de su hijo resultó ser el acabóse. Una y otra vez, lo tumbaba boca abajo sobre la cuna y se esforzaba por encontrar una explicación que poder contar sin pasar por loco. Pero no era posible. El parecido entre la enorme quemadura cicatrizada en la espalda del Energúmeno y el osito de peluche de la cuna era, decididamente, algo asombroso. Ambos, podrían pasar por un calco perfecto, salvo por esos espantosos colmillos que le daban al osito de la espalda del bebé, el aspecto de una bestia.

El padre del Energúmeno siempre quiso creer que esa rara habilidad del niño para cicatrizar las heridas a su antojo, era obra de las pócimas y ungüentos de brujería que su madre le aplicaba desde que nació. Sin embargo, nunca durmió del todo tranquilo pensando que pudiera tener algo que ver con la mala sangre que modelaba aquellas figuras de pesadilla sobre su piel. La posibilidad de haber embarazado a su esposa con algún bichito defectuoso, le acabó haciendo sentir tan culpable, que solo sería padre una vez.

Nada de todo esto hubiera pasado, si el padre del Energúmeno no se hubiera enamorado perdidamente del culo de la bruja que sería su mujer. Ocurrió durante una clara noche de verano. Había salido a pasear por un monte cercano a su piso, cuando escuchó un extraño cántico y se escondió tras unos matorrales. En silencio, pudo observar las danzas y conjuros secretos de una bruja invocando belleza y poder a la luna llena. En un momento del ritual, la mujer se quedó inmóvil y olfateó con la intensidad del felino que ha localizado a una presa. Súbitamente, se bajó el faldón y se agachó para dejar bien expuesto su gordo trasero a la luz de la luna. El padre del Energúmeno pudo contemplar el enorme culazo de la bruja iluminado como un campo de fútbol en una noche copera. Se pellizcó con fuerza el antebrazo, pero aquel pandero, que muy bien podría estar hecho con la piel de mil elefantes, no desapareció de su vista. Un olor nauseabundo que le recordó a las bombas fétidas de su infancia, le envolvió y sintió que su vida estaba en peligro. Había que escapar, pero ya era tarde. Las tremendas posaderas de la bruja pegaron un fogonazo de luz tan brutal que el padre del Energúmeno permaneció conmocionado durante varios minutos. Cuando recuperó la percepción visual, la bruja se había esfumado. Lentamente, se puso de pie y se quedó embelesado mirando al cielo. La luna llena le pareció inmensamente bella. Nunca se había sentido así de bien. Un tsunami de gozo le había traspasado de lado a lado y supo que la preciosa hembra que le había enseñado el culo más perfecto que cualquier hombre pudiera desear, debía ser, por encima de todo, la madre de sus hijos.

Durante meses, el padre del Energúmeno no paró de contar a todo el mundo la romántica historia de su encuentro con el culo perfecto bajo la luz de la luna. Solo había que ver su cara para comprender que estaba atontado por una emoción enfermiza que tenía a sus amigos alucinados. ¿Cómo era posible que viera con tanta claridad un maravilloso culo donde solo había un trasero del tamaño de un autobús? Y eso no era lo peor. Las sobadas nalgas de la bruja eran bien conocidas en todo el barrio por sus aventuras desvergonzadas y sus amoríos de pago. Sus buenos amigos intentaron convencerle de lo evidente pero sus palabras chocaron una y otra vez contra un pedrusco sordo y ciego. Cansados, lo dejaron en paz. Todos los indicios apuntaban a un claro caso de encantamiento extremo, y así lo aceptaron.  (sigue...)


De El Blog de Babiluno





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(*) Fotografía: Desnudo reclinado (detalle). Amedeo Modigliani. Metropolitan Museum of Art, New York







sábado, 19 de marzo de 2011

PÓLVORA Y DINAMITA EN LA D.G.A. (Servando Gotor)


SGS

Se abrió la veda con Gil en Marbella, ¿recuerdan? Entonces, la mayor parte de los políticos y altos funcionarios no sólo gozaban de la presunción de inocencia sino también de la de honorabilidad y respeto sociales, fuerte escudo frente a todos.

Precisamente esa presunción de honorabilidad, rota después hasta invertirse en presunción de corrupción ha quebrado la inmunidad de los políticos quedando abierta la veda. ¿Solución? Manejar prensa y poder judicial.

La imputación de un alto cargo y cinco funcionarios de la DGA por prevaricación y cohecho por presuntas irregularidades detectadas entre 2004 y 2007, hace cuestionarse por qué sale a la luz justo en vísperas de la cercana consulta electoral. Parece claro que alguien maneja los tiempos. Se me ocurre pensar que el PAR, esa bisagra que se adapta a cualquier situación jactándose de ello, pudiera tener esta vez una participación decisiva para el cambio de gobierno. Y quizá por ello algunos estén interesados en que desaparezca. ¿Adónde irían sus votos? ¿A la Chunta, que nunca apoyaría al PP sino al PSOE, o al PP? Esa es la cuestión. En los estereotipos (decisivos normalmente) el voto del PAR es un voto regionalista moderado que podría acabar en el PP, sí, pero el componente local y la fibra sensible de un supuesto y especial amor al terruño y al agua, bien pudiera arrastrarlo hacia el PSOE porque el PP, “la derechona”, sólo ama a España y al centralismo (estereotipos, insisto).

Marcelino Iglesias y Eva Almunia, silencio. Y el Consejero de Industria, Arturo Aliaga (PAR), reacciona veloz, la mejor defensa el ataque, personándose como acusación contra su propio alto personal. Sublime. Dice que, en cuanto detectó irregularidades en el 2008, puso en marcha una investigación interna. Pero no es así: el asunto se inicio por la denuncia de un ingeniero.

La cosa no pasaría de esta contradicción si a la gente no se le informa (exclusiva para El Comarcal), que empresas y profesionales de la minería en Aragón –ya en la década de los 90- tenían la sensación de que todo lo relativo a minas y explosivos (estos competencia de la Delegación del Gobierno) funcionaba –al menos- irregularmente. Y a este respecto, entre otras turbulencias judiciales (que las hubo pero no transcendieron por aquella “honorabilidad”) conviene constatar que una zafia investigación del entonces Fiscal Jefe abrió unas diligencias penales en las que declararon como imputados por los mismos delitos de hoy (cohecho y prevaricación) varios políticos del mismo departamento, entre ellos el propio Director del Servicio Provincial de Industria hoy también imputado y único cuya identidad ha transcendido al secreto sumarial.

Pero en las viejas diligencias había más de un director general. ¿Y qué pasó? Que se sobreseyeron por auto de 27 de marzo del 2002. Y, ¿por qué? Por una deficiente investigación de la fiscalía, que actuó “bajo unos postulados más inquisitivos que acusatorios (y que) ha dejado que sea un Juzgado de Instrucción quien investigue unas cuestiones complejas”. Ante tan deficiente investigación, las pruebas brillaron por su ausencia. Y si a eso añadimos que todavía eran tiempos de presunción de honorabilidad política, se acabó el invento. Eso sí, ninguno de los imputados se querelló después contra los denunciantes (“algo huele a podrido”).

Más: en aquellas diligencias Industria no se personó como perjudicada sino que defendió a los imputados con sus propios letrados. Cómo cambian los tiempos.

Más de un empresario y más de un ingeniero dicen haberse arruinado víctimas presuntamente de prevaricación y cohecho. Eran otros tiempos. Pero cuando una buena empresa depende de numerosos y complejos trámites y autorizaciones administrativas todo control de los funcionarios que las gestionan se queda corto ante la grave tentación que supone, máxime cuando estos poderes se enquistan eternamente. Hay más, mucho más que contar, cuestiones muy graves, pero eso será otro día.


El Comarcal del Jiloca
18/03/2011

viernes, 18 de marzo de 2011

AURORA BOREAL (María Arnau)


SOBRE ÁNGELES (Antonio Envid)

AEM

Pues mire usted, le voy a ser franco, yo, creer en Dios, no creo, es una cuestión de fe, no de lógica, por tanto no tengo explicación que darle, será que lo mío es antifé. Pero así como le digo una cosa, le confesaré otra, y es que en los ángeles sí creo, en ellos creo a pies juntillas.

Son miríadas la multitud de ángeles que pueblan el universo y hay quien con afición de naturalista y paciencia de encajera los ha clasificado en nueve coros o clases: arcángeles, querubines, serafines, tronos, dominaciones, virtudes, poderes, potestades y principados, y en cada coro, legiones de individuos. Pero los que a mí me caen bien son los custodios, que no tengo ni idea en qué nómina están. Estos ángeles custodios son verdaderamente extraños, sienten auténtica fascinación por nosotros los humanos. No se si nos comprenden o no, yo creo que no. ¿Cómo van a comprender el dolor, sin tener cuerpo? ¿Y el placer? El placer, mucho menos. Tiene que ser de ahí de donde les viene su curiosidad, porque si nos comprendieran bien, es seguro que no perderían ni un segundo con nosotros, aunque hemos de reconocer que difíciles de entender, sí que somos. Es por esto que nos siguen a todas partes, nos miran, nos contemplan, se introducen en nuestros rincones más íntimos, se sientan a nuestro lado mientras comemos, se meten en nuestra cama mientras dormimos, se encierran con nosotros en el retrete…. Todos nuestros actos han de resultarles muy chocantes, pues de otro modo hace milenios que habrían perdido su interés, dado que somos iterativos hasta la saciedad. A no ser que el mundo celestial sea mucho más repetitivo y monótono que el nuestro, que algo de esto me malicio yo. ¿El mundo angélico, desangelado? Vaya, vaya…

Pues como le cuento, estos custodios me resultan extraordinariamente simpáticos, especialmente el mío. Es todo un lujo contar con un ángel para mi exclusivo servicio, y además, completamente gratis, ni siquiera hay que darlo de alta en la seguridad social. A pesar de ser un entrometido, mi ángel custodio es lo que se dice “un ángel”. Me ha librado y me sigue librando de cantidad de peligros y problemas en los que suelo meterme gracias a mi natural atolondramiento. Es discreto, va por delante de mí despejándome el camino de dificultades, sin pedir nada a cambio. Sin ir más lejos, el otro día me hallaba al borde de la desesperación, había extraviado mi móvil y no había modo de encontrarlo. Estaba aislado del mundo, ni podía llamar a nadie ni recibir llamadas, como un náufrago asido a una triste tabla en alta mar, peor, como un enterrado vivo, como en esa película de “Buried”, pero sin móvil ¿se imaginan?. La cantidad de correos que me estarían entrando y yo sin poder acceder a ellos, sin poder enviar un triste mensaje de auxilio. Cuando se iniciaban los síntomas de un ataque de ansiedad en toda la regla y presa del síndrome de abstinencia comenzaba a darme cabezazos contra la pared, de pronto, desde el fondo de un cajón, que había revisado de arriba abajo al menos tres veces, se oye el sonido de mi móvil. Me sonó a música celestial, nunca mejor dicho. A toda velocidad lo cogí ¡Diga! ¿quién es? pregunté ansioso. Escuché como un ligero suspiro y un batir de alas al otro lado.

Si he de ponerle alguna pega, es que cuando nos vamos de copas, él no bebe, no prueba ni una gota de alcohol, dice que está de servicio, de modo que yo he de beberme las de los dos, o sea, que al final termino algo cargadito, a menudo, más que algo, vamos a ser francos, mientras él permanece igual de etéreo que siempre. En fin, nadie es perfecto, como ya dijo Joe Brown.

Antonio Envid


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La foto es del Ángel custodio de la ciudad de Zaragoza, escultura de Pablo Serrano.

AMOR CORTÉS (Antonio Envid)

AEM
En el prado, que imita a un tapiz flamenco -miosotis, caléndulas y margaritas lo engastan- el coro de doncellas se solaza. Y en el medio, ella, su reina, por hermosura y gentileza. Un unicornio llega a rendirle pleitesía.

Extasiado ante el cuadro, el doncel refrena su brioso palomino. Cuando sus ojos se detienen en ella, queda prisionero. Sus miradas se cruzan. Los rojos labios de la doncella emiten un deseo, tengo sed, musita lánguida.

Descabalga el joven. Sus áureas espuelas describen una elegante curva en el aire. Llena la argéntea copa de agua en la rumorosa fuente. Avanza con la copa rebosante de fresca linfa, ni una gota derrama. Tan firme es su pulso.

Gentil reverencia. Se destoca, una gaya pluma traza la ecuación de una curva. Sin derramar una gota, tan firme es su brazo, el cáliz le ofrece. Como el tributo debido, con suave sonrisa es recibido.

Apenas un roce de los dedos. Ligero estremecimiento. Un puente de miradas entre ambos. No hay fuerza en el mundo capaz de desviarlas.

Bebe una sola gota, otra queda en sus rojos labios temblorosa. Diamante entre rubíes.



Antonio Envid

A LA NOCHE (Roberto Plural)

SGS

A la noche
----------a la noche


-------------- flor de luto en licor de estupro

--------------------------------a la noche


--------------cuando el grillo araña
--------------cuando el huerto brama


………………………x……a la noche



---------------que una rueda estalla en caries
---------------y treinta rosas tientan cables

------------------------------a la noche


---------------como el musgo cuando vuela
---------------como el verbo cuando rueda

-------------------------------a la noche



--------------en las norias de hielo
--------------bajo brumas sin techo

-------------------------------a la noche

a la noche
---------
--------------del beso de niebla
--------------del sexo sin tierra


------------------------------a la noche....

-------------- ------------------------------sí



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