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| Fabiola A.M. |
Una tarde senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié. (A. Rimbaud)
sábado, 16 de abril de 2011
viernes, 15 de abril de 2011
¡INDIGNAOS! (Antonio Envid)
“Sois responsables en tanto que individuos” Sartre
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SGS |
Así reza el título del libro que acaba de publicar Stéphane Hessel. Se trata de un libro subversivo, tanto por su forma como por su contenido. Por su forma, porque es breve, apenas sesenta páginas y por su contenido, porque estas breves páginas están cargadas de pensamiento. Una vez le preguntaron a Pierre Vilar a qué atribuía que el Gobierno español hubiera prohibido su Historia de España. Porque es un libro delgado -contestó el prestigioso hispanista- a las dictaduras les atemorizan los libros delgados –prosiguió- si hubiera sido un grueso manual no le habrían hecho ningun caso. En efecto, Pierre Vilar cuenta la historia de España en apenas doscientas páginas.
El viejo resistente francés Hessel a sus 93 años, el último superviviente de quienes en 1948 redactaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pide a los jóvenes que se indignen ante la situación del mundo en la primera década del siglo veintiuno.
Dejo paso a mejores palabras que las mías, las de otro sabio nonagenario, José Luis Sanpedro, que prologa este opúsculo:
¡INDIGNAOS!, les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados.
Hessel reconoce que las nuevas generaciones de hoy lo tienen más difícil para rebelarse que aquel puñado de jóvenes de su tiempo que se decidieron a plantar cara a la inhumana ideología de nazismo que, además, invadía su país y luego a la brutalidad del estalinismo, tenían muy claro contra qué luchaban; las formas del capitalismo actual son mucho más sutiles, pero igualmente generadoras de un mundo tremendamente injusto, aunque mucho menos evidentes, incluso amables.
Hay que hacer una precisión, la oposición que propugna ha de ser pacífica y suscribe las palabras de Sastre: “Reconozco que la violencia, cualquiera que sea la forma bajo la que se manifiesta, es un fracaso”. No me resisto a copiar el siguiente párrafo de Hessel:
En la noción de eficacia es necesaria una esperanza no violenta. De existir una esperanza violenta, ésta se encuentra en la poesía de Guillaume Apollinaire: “Qué violenta es la esperanza”; pero no en la política.
Confiesa haber sido siempre un optimista hegeliano, que la larga historia de la humanidad tiene un sentido: es la libertad del hombre que progresa etapa por etapa, pero que la contemplación del discurrir de la primera década del siglo veintiuno le está empujando al pesimismo de Walter Benjamín, que al contemplar el cuadro de Paul Klee “Angelus Novus” creyó ver un ángel que abre sus brazos para ahuyentar “esa tempestad a la que llamamos progreso”, y para quien el sentido de la historia era la marcha inevitable de catástrofe en catástrofe.
Lo más sugerente del libro, para mí, es que un anciano de 93 años tenga que dirigirse a una juventud europea que hasta hoy parece resignada a ir abandonando poco a poco de conquistas sociales que tanto han costado conseguir a sus padres.
Antonio Envid
jueves, 14 de abril de 2011
VIA DOS ANDEN PRIMERO
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| SGS |
Fue en su última carta. Apenas una insinuación. Medias palabras, como siempre. Un niño blanco y regordete con la cabeza como un queso de bola devoraba un bocadillo de mortadela bajo la mirada atenta de su joven y también regordeta madre, mira mamá, Teruel. Y ella, la madre, dirigiéndose más a nosotros que al propio niño: no hables con la boca llena... Un rayo de sol iluminó la artificial sonrisa de la madre. Buenos modales. A veces vienen bien pero ¿por qué es todo tan falso? Quizá fuera eso precisamente, los buenos modales, la clave de todos sus fracasos. La falta de sinceridad. El tren giraba y los últimos destellos del atardecer arrugaban todas las miradas. Pues como el Gobierno no tome medidas más drásticas –se oyó- la vamos a palmar… Era el caballero con aspecto respetable que se sentaba junto a la ventanilla de enfrente. Se quedaba en Zaragoza donde tenía un taller de marroquinería y viajaba dos o tres veces al año a Valencia. Empecé de tratante, había dicho y, de vez en cuando me doy alguna escapada recordando los buenos tiempos, además lo mío es la calle no el taller: nací tratando y así moriré. Los cables del tendido eléctrico ondulaban por las ventanillas como la superficie de un mar crispado. Lealtad, fidelidad… ¿sinceridad? ¿Por qué andamos siempre ocultándonos?
Inés nunca hubiera comprendido ciertas cosas, pequeñeces sin importancia que se escondían detrás de una mirada. Ese era el fallo, la otra cara de la moneda, todos tenemos dos caras, como Jano; y, como la luna, una siempre permanece oculta. En Teruel jóvenes soldados se despedían de sus padres. Otros de sus novias. Todo eran lágrimas, algunas se escapaban empañando el ambiente pero las más se reprimían. Aquello le gustaba y se olvidó de Inés por un momento: los artistas somos espectadores de la vida, se dijo, sólo las prisas nublan el espectáculo... ninguna butaca mejor que el asiento de un tren. TREN PROCEDENTE DE ALICANTE CON DESTINO A IRÚN EFECTUARA SU SALIDA DE LA VIA CUATRO, ANDEN SEGUNDO, A LAS ONCE HORAS QUINCE MINUTOS. Una parejita ocupó dos de los asientos que aún quedaban libres. La estación se alejaba poco a poco en un travelling perfecto. Los dos tenían las mejillas desbordadas de fuego. Ella le susurraba cosas al oído y él reía sin disimulo. A veces le bastaba una mirada seca para disipar las risas de su compañero. Era muy hermosa y quizá demasiado joven. Las manos del muchacho recorrían incansablemente su cuerpo buscando unos pechos incipientes que apenas se adivinaban bajo la blusa. Una nueva mirada, más severa, de ella, bastaba para detenerlo.
Inés. ¿Cómo convencerla? ¿Por qué convencerla? Tenía una imagen falsa de él como él la tendría de ella cuando se marchó. Los dos estaban acostumbrados a la soledad, pero a una soledad temporal, casi terapéutica. Los rodajes eran breves: un mes, dos a lo sumo. La esperanza del retorno siempre reconfortaba. Pero esta vez todo era distinto. Dos años y sin aquella esperanza. La agobiante actividad de esta época, premeditadamente buscada, no había sido sino un parche que en vano ocultaba las profundas heridas de su ausencia.
¿Me das fuego? La joven le despertó de repente. Frente a él, un primer plano de sus labios. Una sonrisa vital, simpática... desbordante. Y el tratante de Zaragoza: muchacha ¿es que no lo has visto?: este departamento es de no fumadores, NO-FU-MA-DO-RES, ¿no sabes leer? Mientras le encendía el cigarrillo, el sugestivo primer plano se congeló: aquella cara, vista así, tan de cerca… bastarían unos pequeños retoques y constituiría una viva réplica de Inés treinta años atrás. Y pensó que posiblemente la belleza es siempre la misma. También ella al aspirar fijó descaradamente sus ojos en los de él. Estaba claro que lo había reconocido. Y expulando el humo hacia el tratante replicó: ¿y quién le ha dicho a Vd. que voy a fumar aquí? Salió al corredor y bajó el cristal superior de la ventana. Su compañero se había dormido.
La contempló de arriba a abajo. Hasta su cuerpo era como el de Inés. Como si intuyera que la estaba mirando, se volvió hacia él con una sonrisa insinuante y desde el corredor le ofreció un cigarrillo. Lo aceptó, indudablemente, y disfrutaron juntos del paisaje en silencio. Tampoco Inés hablaba cuando se encontraba a gusto. Los encuentros en la estación apenas precisaban de palabras, incluso en una de sus numerosas cartas se pusieron de acuerdo en que así fuera: "Y no te olvides: en la vía dos, andén primero. Sin hablar. Como siempre." Hasta la correspondencia tendía a ser más breve, aunque no por ello menos comunicativa. En las últimas cartas resumían el momento sublime del encuentro, con sus ritos accesorios, en una frase telegráfica: y el miércoles, vía dos, andén primero.
Luego todo cambió. Cometió la estupidez de irse de casa con una loca principiante que apenas sabía recitar una oración frente a una cámara. Lo embaucó bien: dos películas bajo su dirección y se acabó el cuento. La madurez tampoco está exenta de inocencia. Pero lo peor se lo llevó Inés, a quien le seguía enviando cartas clandestinas en las que trataba de justificar los motivos de su repentina marcha, lo de siempre: el deterioro galopante de sus relaciones, la monotonía... Ya antes de que aquella loca lo abandonara, le confesó estar hundido en la soledad más insoportable. Y en la última estalló: "me corroe el solo hecho de pensar que no estarás a mi llegada. Si no te conociera tan bien como creo, volvería a... ya sabes: vía dos, andén primero. Pero sé, aunque no termino de comprenderlo, que tu amor propio impedirá toda posibilidad de reconciliación. En cualquier caso, quiero que sepas que vuelvo."
-Tú eres Arsenio Villuendas, ¿verdad?
En efecto, la muchacha le había reconocido.
-Me he dado cuenta cuando me dabas fuego. Conozco casi todas tus películas.
-¿Sí?
-La que más me gusta es "Flores Secas"... Ah y, por supuesto, "Vía dos, andén primero".
Se quedó estupefacto. Nunca había dirigido una película con semejante título: "Vía dos, andén primero". Es más, ignoraba que existiera. No sabía como reaccionar.
-Lo que más me llama la atención es la presencia constante del tren, siempre sale el tren en tus películas.
-----------------Era verdad aunque nunca había reparado en ello: en su obra siempre había una referencia, directa o indirecta, a trenes y estaciones. Forzó su ingenio:
-Entiendo que te guste "Flores Secas", de hecho gustó mucho, pero lo que no entiendo, siendo como eres tan joven, es que una película tan intimista y tan ignorada de hecho por el público y la crítica como "Vía dos, andén primero", pueda pueda haberte gustado tanto ¿Qué le has visto?
-No sé. Tiene algo...
-¿Qué?
-No sabría explicarme… La escena final...
-¿Qué le pasa a la escena final?
-El revuelo en la estación es... Es extraordinario. Queda la duda... No termina de resolverse la situación. Algunas amigas decían que ese ir y venir apresurado de la gente era debido a que la protagonista se había suicidado, otras en cambio lo veían como el revuelo normal de cualquier estación de cercanías en hora punta. Es fascinante. Genial. Una película que deja al espectador con tantas dudas, con tantos interrogantes… si la relación entre los dos se salva o no, si ella se ha suiciado, no sé, quizá sea un poco morboso, lo reconozco, pero a mí me entusiasmó.
-¿Cuándo la viste? ... ¿Dónde?
-El verano pasado. Me gustó tanto que la vi dos veces.
-Si... pero ¿dónde?
-En Zaragoza. En el Monumental.
----------------Un sudor frío se apoderó de él. Conocía bien Zaragoza y sus cines. El Monumental llevaba cerrado más de veinte años.
----------------Le ocurrió lo que a sus personajes: El sonido exterior fue la primera referencia de su despertar. Entreabrió los ojos y poco a poco se disipó la turbia imagen que tenía enfrente: la imagen sepia de una estación concurrida que adornaba el compartimento. Volvió a cerrarlos: era la estación a la que se dirigía. Su memoria se iba recomponiendo. Recordó a Inés y, de inmediato, el episodio con su joven admiradora. Se negó a abrir del todo los ojos. ¿Habría sido todo un sueño? En cualquier caso era una premonición. Una fatal premonición. Le envolvió de nuevo un sudor frío que esta vez soportó con fuerza y entereza. ¡Terrorismo fiscal!, así lo llamo yo: el Gobierno está empeñado en que trabajemos cuatro para que vivan cuatrocientos. Era el tratante de Zaragoza. El ambiente estaba cargado de humo. Decidió abrir los ojos por fin y comprobó que, en lugar de la enigmática muchacha y su compañero, había dos ancianos con aspecto pueblerino que parecían hermanos gemelos. Qué, qué tal ese sueñecito, ¿está mejor?, les decía a estos señores que la política fiscal del Gobierno no tiene nombre... No salía de su asombro. El tratante de Zaragoza disfrutaba con un enorme puro habano. Buscó en vano la prohibición: el letrero ya no estaba. La sensación de que todo aquello no era real contuvo sus lógicos deseos indagatorios y, antes de pasar por loco, optó por esperar. Un ejército de farolas iluminó la noche y como atraída por su mirada, la estación se vino encima de golpe. En el andén primero apenas quedaba sitio para los pasajeros que iban a apearse. Desde la ventana escrutó rostros, intuyó sucesos y confundió miradas. Bajó del vagón y su primer contacto con el andén coincidió con un enorme alboroto. La gente se arremolinó junto a la máquina. El corazón lo sintió como nunca.
30/11/1987
miércoles, 13 de abril de 2011
¡A VOTAR, IMBÉCIL! (Armando Bulla)
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| SGS |
El Fondo Monetario Internacional hace unas previsiones para España poco halagüeñas, pues considera que nuestro crecimiento en los próximos cinco o seis años no permitirá reducir la obscena cifra de parados que sufrimos. Lo curioso de estas previsiones es que no tienen en cuenta para nada el signo del partido que gobierne, dará igual que lo haga la derecha, que la izquierda, que un conglomerado. Estoy de acuerdo con este planteamiento y es descorazonador pensar que no hay en el horizonte ninguna opción política ilusionante. La economía se alimenta de ilusiones.
¿Qué pensar de un partido, como el PSOE, que gana puntos cuando su líder anuncia que se retira de la política? Vaya éxito. Aparte de lo paradójico del caso, ese anuncio debería ser neutro, ya que lo normal es que se produzca el natural relevo de presidentes del gobierno en una democracia y no la perpetuación en el poder, signo propio de las imperfectas democracias de algunos países sudamericanos y asiáticos. Cuanto hay de antidemocrático en nuestro sistema político y cuantos resabios del caudillismo ¿Qué ocurre en Andalucía donde el PSOE gobierna desde hace treinta años? Que el pus de la corrupción revienta por todos los abscesos.
¿Y la derecha? Resulta que presenta unas candidaturas en Valencia llenas de personajes muy sospechosos de meter la mano en la caja pública y dicen tan airosos ¿pero quién se va a creer que Camps se vende por cuatro trajes? ¿Por cuánto, pregunto yo, cree el portavoz del partido popular que se vende Camps? Es que no está condenado, dice otro. Pero vamos a ver, resulta que para rechazar a un político, al que vamos a confiar un poder exorbitante sobre nuestros dineros, sobre los proyectos de futuro, sobre los numerosísimos cargos de confianza, es necesario que se pruebe de modo concluyente que es un ladrón. No, rotundamente, el gobernante ha de ser honorable en toda la extensión de la palabra, no ha de oscurecerlo la menor sombra de duda. No se trata de que nos gobiernen aquellos que: a ver si no roban. Un exiliado español cuenta en sus memorias que Méjico apareció un día lleno de pintadas que decían: “Fuera del Gobierno, los ladrones”. Se convocaron comicios y a los seis meses de actuar los nuevos gobernantes, volvió a amanecer lleno de pintadas: “Que vuelvan los ladrones al Gobierno”.
Para qué votar, entonces. Muy sencillo, para que después te digan: “no te quejes, tú voto es el que ha decido estos gobernantes, tú tienes la culpa, imbécil”. Los que vivimos con intensa ilusión el nacimiento de una democracia en España, no nos merecemos esto, como seguramente tampoco se merecieron la República que tuvieron aquellos españoles que un 14 de abril la saludaron con esperanza.
ARMANDO BULLA
EN LA TRASNOCHADA 46 (María Jesús Mayoral)
En Villamayor de Gállego, 12 de abril de 2011
Llevo unas cuantas trasnochadas despistada, mejor dicho, muy entretenida. La RAI nos ha obsequiado con cuatro nuevos capítulos del comisario italiano más célebre, y yo como buena seguidora me he aplicado a verlos en cuanto los ha colgado en su página web. Cuando digo célebre quiero decir que bate el record de audiencia en Italia. El comisario Salvo Montalbano es la réplica siciliana de nuestro Pepe Carvalho, el detective creado por Manuel Vázquez Montalbán. Una bonita historia la de estos dos protagonistas que cuento siempre que tengo ocasión en Italia; porque Salvo Montalbano, el personaje creado por el sarcástico Andrea Camilleri, lleva el apellido en honor a su amigo Vázquez Montalbán, del que tomó prestado su personaje para crear el suyo. Un apellido muy característico de la región siciliana, como tantos otros apellidos españoles que han acabado italianizados.
Confieso que soy poco o nada entusiasta de los estrenos televisivos; sin embargo en cuanto la RAI emite nuevos episodios del comisario Montalbano ya me estoy buscando la vida para hacerme con ellos. Y este entusiasmo me lleva a ver una y otra vez, casi obsesivamente, los nuevos capítulos y así llevo cuatro semanas con sus respectivas trasnochadas. Reconozco que lo mío es algo enfermizo. Y no sé qué me hechiza más si Camilleri, Montalbano, Sicilia, Luca Zingaretti (el magnífico actor que encarna a Montalbano) o todo el conjunto.
Confieso que soy poco o nada entusiasta de los estrenos televisivos; sin embargo en cuanto la RAI emite nuevos episodios del comisario Montalbano ya me estoy buscando la vida para hacerme con ellos. Y este entusiasmo me lleva a ver una y otra vez, casi obsesivamente, los nuevos capítulos y así llevo cuatro semanas con sus respectivas trasnochadas. Reconozco que lo mío es algo enfermizo. Y no sé qué me hechiza más si Camilleri, Montalbano, Sicilia, Luca Zingaretti (el magnífico actor que encarna a Montalbano) o todo el conjunto.
En una de mis estancias en Florencia hablando con Patrizia –mi patrona- y confesándome fan de Camilleri, sin tardar un minuto se levantó y fue a buscar su última novela. Me la dejó e intenté inútilmente leerla, perdiéndome una y otra vez en aquellos párrafos llenos de comillas y palabras en dialectal. El último día en el momento de la despedida devolví la novela a Patrizia. Te la regalo - me dijo poniéndomela en la mano de nuevo. Me pierdo, no soy capaz -le respondí. No me extraña, hasta yo me pierdo leyendo a Camilleri -me contestó riéndose.
En uno de mis viajes a Palermo se me ocurrió apuntarme a un curso de italiano, hacer un curso de italiano en Palermo no es muy ortodoxo que digamos; pero en mi caso resultó ser apasionante. Mi profesora se llamaba Sabina, me hizo una prueba para comprobar mi nivel de italiano y comenzamos a hablar de literatura italiana y siciliana en particular. Sorprendida de mis gustos literarios llamó a la otra profesora para hacerla partícipe de la conversación. Lo peor vino después, cuando empecé a asaetearlas con preguntas, a dar nombres y apellidos que ellas desconocían y a comentar libros que no habían oído en su vida. Siempre me paso dos pueblos, me lamenté para mis adentros. Me da rabia ser así de curiosa y soltar a saco nombres, apellidos, libros, novelas, personajes… Las dos profesoras eran jóvenes licenciadas en lengua italiana y lejos de mosquearse se afanaron en prepararse las clases para saciar mi curiosidad, que no era poca. Un día se presentó Sabina muy sonriente y me dio unas fotocopias para que las ojease, se trataba de los primeros capítulos de una novela de Montalbano. Vamos a leer a Camilleri –me dijo con sorna siciliana. No creo que pueda, me pierdo con las palabras dialectales –le dije. Sabina me enseñó a leer a Camilleri y desde entonces en cuanto llego a Italia y entro en una librería, me llevo cuanto me viene a la mano de este autor.
En uno de mis viajes a Palermo se me ocurrió apuntarme a un curso de italiano, hacer un curso de italiano en Palermo no es muy ortodoxo que digamos; pero en mi caso resultó ser apasionante. Mi profesora se llamaba Sabina, me hizo una prueba para comprobar mi nivel de italiano y comenzamos a hablar de literatura italiana y siciliana en particular. Sorprendida de mis gustos literarios llamó a la otra profesora para hacerla partícipe de la conversación. Lo peor vino después, cuando empecé a asaetearlas con preguntas, a dar nombres y apellidos que ellas desconocían y a comentar libros que no habían oído en su vida. Siempre me paso dos pueblos, me lamenté para mis adentros. Me da rabia ser así de curiosa y soltar a saco nombres, apellidos, libros, novelas, personajes… Las dos profesoras eran jóvenes licenciadas en lengua italiana y lejos de mosquearse se afanaron en prepararse las clases para saciar mi curiosidad, que no era poca. Un día se presentó Sabina muy sonriente y me dio unas fotocopias para que las ojease, se trataba de los primeros capítulos de una novela de Montalbano. Vamos a leer a Camilleri –me dijo con sorna siciliana. No creo que pueda, me pierdo con las palabras dialectales –le dije. Sabina me enseñó a leer a Camilleri y desde entonces en cuanto llego a Italia y entro en una librería, me llevo cuanto me viene a la mano de este autor.
Durante mis vacaciones en las Eolias una italiana del norte, mientras me daba un chapuzón, me fisgó sutilmente el libro que había dejado en la tumbona; de pie y al borde de la piscina me preguntó sobre mis preferencias literarias italianas y españolas. Le respondí que me lo pasaba muy bien leyendo a Camilleri. ¿Lees a Camilleri en italiano? –me preguntó sorprendida. Asentí con la cabeza y me eché a reír. ¿Cómo puedes leer a Camilleri siendo española, si yo siendo italiana soy incapaz? –me volvió a inquirir. Le conté cómo se aplicó mi profesora siciliana en hacerme entender a Camilleri. Mi explicación la dejó más aliviada. En cuanto llegue a casa me pongo a leer a Camilleri, haré el esfuerzo, debo hacer el esfuerzo, no puede ser que tú lo leas y yo no –me dijo muy resuelta. Lo cierto es que esta escena tuvo su gracia. Yo clásica meridional bañándome y la otra clásica italiana rubia del norte interrogándome a pie de piscina; yo soltándole la historia de Pepe Carvalho y Vázquez Montalbán y los pocos italianos que quedaban, antes de retirarse para ir a la cena, haciendo oreja. Y es que me siento orgullosa de que Salvo Montalbano sea al cincuenta por ciento español, detalle que desconocen en Italia y que yo me empeño en hacerles saber.
Le voy a dar a Servando una dirección para que cuelgue un vídeo de la serie con la banda sonora.
Le voy a dar a Servando una dirección para que cuelgue un vídeo de la serie con la banda sonora.
lunes, 11 de abril de 2011
CRÓNICA DE GORRA (Por Azulenca)
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| MJM |
¡Qué suerte tienen algunos de ser tan tontos y tan felices! Esto le oigo a mi padre cuando se refiere a esa gente que no se entera de nada y vive en una nube. ¿A qué viene esto? Pues a cuenta de esta casta política venida a menos mentalmente. A Zapatero lo echan del cargo los de su partido y sigue como si no pasara nada. Ahora dice que España es un país de sorpresas. Yo creo que algunos no han entendido el alcance de este mensaje. Un mensaje que tiene tela puesto en boca de un Zapatero que todavía no se ha ido. Y añade que la frase la dijo Azaña. Yo creo que Zp no sabe quién fue Azaña, es más, lo mismo se cree que es el héroe de algún tebeo. Desde que nos anunció que no se presentaba a las próximas elecciones en una semana a Zp se le han encogido aún más las cejas y el resto de la cara se le ha desencajado. Debe ser que de sólo pensar en dejar La Moncloa se le encoge el alma. Bueno, el alma, miasmas o lo que sea, pues Zp no sabemos lo que tiene. Lo que más me ha gustado de las noticias de este fin de semana ha sido la foto de Zp con Tomás Gómez. ¡Vaya pareja! ¡Menudo coeficiente intelectual daría la suma de las dos cabezas!
Zp dice que se va y llueven los candidatos. Cuando le preguntaron a Pepiño al respecto, contestó vacilonamente que él había madurado mucho en los últimos tiempos. Madurar… No sé. Pero algo maduro sí que es.
Elena Salgado compareció ante las cámaras enchaquetada de rosa luciendo un llamativo broche de fantasía. Hasta el color rosa del tape de la botella iba a juego con su indumentaria. La presunción y vanidad de esta mujer es increíble. Con este modelito anunciaba la primavera y nada más. De momento, más adelante ya veremos a ver qué anuncia. Esta Barbie superstar está puesta por Zp para calmar los ánimos y poco más; está para decir que España no corre ningún riesgo, que el rescate a España está descartado. Yo, cuando oigo esto me temo lo peor. Los que entienden vienen diciendo que después de Portugal va España. Ya nos queda menos.
El Chato del PSOE, Manuel Chaves, se ha consolidado como el mejor colocador de la familia en la historia de nuestra Democracia. Unos niños, Iván y Paula, con una educación privilegiada se merecen una colocación igual de privilegiada, y quién mejor que papá a la hora de conceder prebendas para dejar a sus hijos un porvenir que no puede ser menos privilegiado. En fin… Como decía un compañero de trabajo con mucha sorna: Esta es una Grande y Libre que soñaba José Antonio.
Ahora paso a otra cuadrilla de privilegiados: los eurodiputados. Una panda de insolidarios que viajan en primera clase y se niegan a viajar en segunda a pesar de la que está cayendo. Pobres politicastros que explotan a los pobres para sentirse ricos. Viajan en primera para ir a no hacer nada. ¡De vergüenza! En este país hay mucho privilegiado que vive de gorra y bien de gorra.
El miércoles al cine. En un mundo mejor, la ganadora del Oscar como mejor película extranjera. La actuación de los adolescentes es magnífica y tanto el tema como el telón de fondo se las trae. A la salida me encontré con otro privilegiado que estaba esperando para entrar en la sala: Luis Roldán. Esta gente me da asco. Un tipo que ha cumplido condena en régimen privilegiado y que ahora se pasea como un artista, es decir, que se queda mirando a ver si lo miran.
En este país cuanto más sinvergüenza es uno más privilegios tiene.
Azulenca
domingo, 10 de abril de 2011
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