viernes, 28 de diciembre de 2012

DESNUDA FRENTE AL ESPEJO (Narciso de Alfonso y Servando Gotor)






De madrugada Paxton andaba por el hotel desorientado y perdido como el guacamayo azul de Juslibol y fue Murdoc quien me abrió los ojos diciéndome si no me había dado cuenta de que a Delgadina no se la había visto en toda la noche pero qué cosas tiene usted Murdoc si todo el mundo sabe que Delgadina se ha ido con el Damián a la suite royal sí sí claro me decía Murdoc claro que han tenido lío pero eso ha sido a mitad de la tarde porque luego usted misma ha podido ver con esos preciosos ojos que el Damián estaba en la cena ¿en la cena? es verdad claro en la cena andaba el Damián comiendo camarones y bebiendo pink champagne on ice como un descosido raro en él que es de Logroño y le priva el Rioja un montón pero como andaba despendolado por el rollo que acababa de tener con Delgadina pasó de sus preferencias es verdad Murdoc dónde se ha podido meter Paxton le pregunté preocupada porque sería demasiado pensar que Delgadina pues eso que hala que después del Damián se liará también con Paxton que no Catalina me decía Murdoc que los tiros no van por ahí que la cosa es mucho peor ¿mucho peor? sí mucho peor que Delgadina anda buscando por todo Blue Bayou a Devy ¿a la niña? si Catalina a la niña que desde que se ha puesto el sol nadie la ha visto cómo que nadie la ha visto Murdoc qué le ha pasado qué le ha podido pasar a la pobre Devy hay que hacer algo tenemos que hacer algo y Murdoc que no que todo sería en vano que su madre ya la habría debido encontrar y que era tarde para cambiar las cosas que this could be heaven or this could be hell y entonces perdí el conocimiento y Murdoc me llevó a su habitación y me tendió en su cama y cuando desperté y me ví allí fue cuando di el grito aquel que se oyó por todo Blue Bayou tranquilícese Catalina me dijo Murdoc tranquilícese que no es lo que usted piensa y lo decía de verdad o yo creí que lo decía de verdad que sus intenciones eran limpias pero mi grito no fue porque estuviera allí Murdoc sino por lo que me había dicho por lo que me había contado de Devy y entonces caí en sus brazos en los brazos de Murdoc aferrándome a él como si fuera el único hombre que hubiera en el mundo como si fuera el primer hombre de mi vida como si todo el dolor que arrastraba desde niña hubiera encontrado por fin aquellos hombros fuertes que siempre anhelé ay Murdoc le dije qué pasa qué está pasando aquí y qué hacemos nosotros que no estamos con Delgadina buscando a Devy y entonces Murdoc me lo contó todo todo me lo contó y sin darme cuenta mis labios ensangrentados de lágrimas se hundieron en los de Murdoc y todo mi cuerpo tembló y vibró encharcado como nunca había temblado ni vibrado anidando en todo él tal asco tal odio hacia Paxton que nunca más volví a hacer el amor encerrándome desde entonces con mis pinturas con esas naturalezas muertas que es lo único que sé hacer para combatir mi asco pero sobre todo mi silencio este silencio que me consume y me devora porque me hace partícipe y cómplice del crimen. 


Y Caty traza sobre el lienzo la curva de su cadera.



Narciso de Alfonso
Servando Gotor

jueves, 27 de diciembre de 2012

LA CULPA FUE DEL ESPEJO (Juan Serrano)

-




La culpa la tuvo aquella luna empotrada en la portería de la casa de Cristina. Allí estaba el espejo rectangular y cristalino con sus manos abiertas en la pared, enclavado como un cristo mítico frente a las puertas del ascensor de la gloria. Yo sin darme cuenta, en lugar de entrar al ascensor, traspasé confundido su virtual abertura reflejada en la luna, un iluminado plano de blancura intensa parecido a esa puerta de cuarterones del cuadro de las Meninas en cuyo translúcido vano encontramos a un caballero de capa negra.


Ella me había llamado por teléfono dos horas antes pidiendo ayuda. Le dije que no tardaría. Un ataque de ansiedad y las dudas por separarse de su marido reclamaban mi presencia. Y camino de su casa maquinaba mi estrategia, diré mas bien, comportamiento.

Que se desahogue, la escucharé, seré su colchón, amortiguaré el golpe de su bajón amoroso. No es necesario hacer el amor con una mujer para librarla de su pena. Bastará charlar un rato con ella.

Aunque sinceramente, como sé que nadie va a leer este relato, no tengo reparos en confesar que, si por casualidad se daba la ocasión de acostarme con Cristina para que sus nervios se calmaran, pues santas pascuas, que a nadie le amarga un dulce.


Cristina vivía en el primero derecha. La ventana del salón daba a una plaza amplia y soleada, resguardada al tráfico y lejos del tumulto de los transeúntes de una ciudad rampante y peregrina. Yo ya había estado antes en su casa en un par de ocasiones: aquella vez que la operaron del menisco, y otra con motivo de su cumpleaños en la que nos invitó a un trozo de tarta a unos cuantos compañeros del trabajo.


Pero al llegar a la portería, aquel maldito espejo me deslumbró de manera que fui engullido por su resplandor como una inocente palomilla. Yo no sé a donde el caballero del cuadro de Velázquez llegaría, tras subir o bajar aquellas escaleras del fondo del lienzo, tras ser pintado por el artista. Lo que sí sé es donde yo vine a caer, tras atravesar equivocado aquel espejo del recibidor de la casa de Cristina. Absorbido materialmente por la atracción centrípeta de la luna de cristal, me vi de pronto tendido en un cuarto oscuro de paredes de estaño. Y fue tan fuerte y veloz mi especular caída que escuché como el estruendo de un avión al chocar contra la barrera del sonido: una sarta de mandobles sobre mi cuerpo magullado en el suelo de un sueño de quimeras hecho añicos. Y delante de mí: la furia desencadenada de un hombre disfrazado de espejo, encabritado y celoso, el marido de Cristina, o al mismísimo mayordomo del palacio don José Nieto Velázquez, que no paraban de apalearme con sus palabras de plasma y espuma en medio de un puñado de cristales rotos.


Juan Serrano
(En el blog Blao
26 de enero de 2012)



miércoles, 26 de diciembre de 2012

UNO HA LEÍDO A BRUNNER... (por Bruno Taxil)

SGS

La gente quiere historias prohibidas, y basta.
El cementerio de Praga (Umberto Eco)

(Entrada ya subida el 21/12/10)
Acabo de recibir este anónimo, brutal a mi entender, y lo publico tal cual, con el pseudónimo que incluye.  La imagen que pongo, una de las esculturas del puente de Praga, me viene al pelo, primero porque acabo de leerme El cementerio de Praga, de Umberto Eco y, segundo y principal porque, la verdad, el pseudónimo y el contenido de este envite son tan crudos y reales que enganchan por increíbles.  SGS

Uno le ha leído a Brunner (¿Karl, Konrad, Guido, JJ? Es igual: la precisión es una ordinariez) aquello de que en una situación de anarquía primaria, primigenia, primitiva, el hombre tiene 3 opciones: A: puede producir, comerciar, intercambiar. B: también puede asignar recursos para proteger esta actividad, promover el Estado. C: y también puede vivir del botín, dedicarse a robar como un nómada o un pirata.

A, B, C. Pues bien, Brunner (¿Konrad, Karl, JJ? Qué más da: la exactitud es una vulgaridad) sigue diciendo que en virtud de la mano invisible, el excurso de aquel sentimental de Smith (¿Adam, John, Janiro? Qué importa, la obsesión por el detalle es un signo de pobreza mental), la opción A es un juego de suma positiva (teoría de juegos, ya saben: en los de suma positiva todos ganan; en los de suma cero, si uno gana otro debe perder), la opción C es un juego de suma cero. Para proteger el juego positivo y eliminar el juego cero, se promueve B, el Estado, del que deriva la organización política.

Ya no es necesario tomarse la justicia por la propia mano, pero la contra-partida es clara: se adjudica al Estado el monopolio de la fuerza. Aparece a su vez un objetivo inmediato e importante para los que quieren dedicarse a la actividad C (ladrones, maleantes, piratas, malhechores, mindundis, parias del mundo, nómadas, piernas): la captura de B, ya que si un ladrón puede hacerse con el Estado, la rapiña es mucho más fácil. Así, las estructuras políticas son, en esencia (esencialmente) ambivalentes, ya que en cualquier momento el poder puede quedar en manos de gente que no va a ejercer la actividad B, sino la C (una de las 3 españas ha de helarte el corazón, ya lo dijo el poeta).

Para un liberal, el único juego positivo es A, ya que para él B y C son equivalentes, se identifican. Los socialistas consideran que sólo B es el juego positivo, ya que A inevitablemente se transforma en C: el remedio de todo y la clave de la economía es la actividad estatal –en manos socialistas, se entien-de-. A modo ilustrativo: para un marxista, C es indiscernible tanto de A como de B: solamente por un despliegue dialéctico, A se liberará tanto de B como de C: una sociedad economicista autorregulada que no necesita del Estado.

Es tesis liberal que el político quiere (si no, no sería político) mandar, figu-rar y vivir bien. Y esto es aún peor ya que se trata de vicios públicos, no priva-dos. Todo burócrata, todo el que pertenece a la estructura del Estado, robará (actividad C) por que no es productor (si quiere producir le sale mal). No se tra-ta de un robo corriente. El que quiere mandar y figurar es un derrochador, gas-ta lo que no es suyo. Los socialistas replican: la intervención del Estado es la única manera de compensar la rapiña económica. A través de un sistema im-positivo se consigue la distribución de rentas, es decir, el reparto equitativo del botín que los capitalistas, que son malos, han acumulado. Según los socialistas, si A es igual a C, en la medida en que se controla A se reduce C. Ahora bien, una política basada en redistribuir el botín quizá reduzca C, pero también lleva a la quiebra. Es claro que los argumentos liberales y socialistas se entre-cruzan y que ninguna de las posturas aporta una solución aceptable.

Para los socialistas, sólo las actividades estatales tienen justificación ética: la intervención del Estado en la economía corrige el juego de suma cero. El socialismo en el poder aumenta el intervencionismo estatal, y, a la vez, recaba para sí el monopolio de la justificación ética. De todos los agentes sociales, el único legitimado éticamente es el Estado. La contrapartida es la destrucción de la ética privada. Los únicos sujetos éticos son ellos, precisamente porque remedian las injusticias a que da lugar la iniciativa privada, maligna. El remedio socialista a lo que entiende como egoísmo privado es un remedio sancionador, no es un enderezamiento de la actividad privada que la dote de valor ético. El Estado monopoliza la justificación ética de las actividades sociales.

Sólo la actividad estatal es ética porque se hace en beneficio de los des-poseídos. El Estado construye las carreteras, los hospitales, el Estado distribuye la renta, apoya al débil frente a la prepotencia de los poderosos. Pero la justificación ética del Estado no se comunica a la sociedad ni al individuo. La actividad individual sigue careciendo de ética. El Estado le pone remedio, pero no la sana. El socialismo es aquella doctrina que sostiene que no hay más ética que la pública; hablar de ética privada no tiene sentido; el individuo es inmoral, lo mismo que dice Smith (¿Malcom, James, Adam? Da igual, la manía de la exactitud indica escasa imaginación). Lo único bueno es esa máquina todopoderosa, repartidora de bienestar, solucionadora de las injusticias, que se llama Estado.

No tiene sentido hablar de ética privada: esto es lo más peligroso del planteamiento. La actividad individual no es susceptible de calificación ética. Esto es exactamente lo mismo que decir a la gente: haga usted lo que quiera, todo le está permitido. Cualquier actividad que no repercuta en los demás, que no sea pública, está permitida. El único modo de ser hombre es ser funcionario. El socialismo es liberalismo radical en lo que toca a la libertad privada. De la propia vida cada uno hace lo que quiere, porque su vida en cuanto que es suya es la vida de un animal.

¿Cómo se puede decir que es ética la actividad de un cuidador de anima-les? Si se considera que el hombre en cuanto que individuo no tiene que regir su vida por ningún criterio ético, suministrarle lo que apetece también carece de valor ético.

La crisis de la estructura social basada en que no existe la ética individual afecta a la administración de justicia, al derecho civil y al penal y descontrola el derecho administrativo. En segundo lugar, abre paso a la sociedad de consumo. El manto del Estado providencia se extiende sobre una relaciones sociales abandonadas a su propia insignificancia. El consumo igualitario sin responsabilidad alguna hace también insignificante la iniciativa privada desde el punto de vista de la producción. Los bienes que están justificados éticamente corren a cargo del Estado; las industrias privadas solamente pueden producir chucherías, atiborrar al consumidor de cosas superfluas.

Un ente privado no está legitimado para señalar los errores del político monopolizador de la ética. El Estado providencia ejerce un tutelaje verdadera-mente sorprendente. Dedicado a producir lo superfluo, la capacidad del empresario al que el Estado incapacita para el servicio público, se desvencija.

El consumo separado de cualquier justificación es ahora el pacto social. Cada cual consume lo que quiere con la garantía del Estado. En este pacto hay una petición de principio. ¿De dónde saca el Estado los recursos para asegurar el consumo universal? Se admite que hay un sobrante, pero su reposición no está asegurada.

No se actúa por egoísmo y por ambición, sino por ser hombre, que no es lo mismo. En la medida en que los actos carecen de valor, el ser humano es insignificante. A veces se considera que la ética es un conjunto de deberes onerosos, o una prohibición de lo agradable que impide la autorrealización es-pontánea. Pero la ética es más bien la garantía de la propia dignidad. Un ser sin dignidad es radicalmente contingente y por tanto también es contingente su acción: lo mismo da que haga una cosa u otra; por contingente, su hacer no tiene resonancia.

Bruno Taxil
































martes, 25 de diciembre de 2012

BUKOWSKI EN LA VERSIÓN DE NARCISO DE ALFONSO

-




gases

mi abuela tenía un serio
problema de gases
nosotros sólo la veíamos en domingo
se sentaba a comer
y tenía gases
era muy gruesa,
de 80 años.
llevaba su largo broche de cristal,
que es lo que más se advertía
además de los gases.
los dejaba ir justo cuando la comida estaba servida
los dejaba ir en explosiones
espaciadas por un minuto de separación.
ella los dejaba ir
4 o 5 veces
cuando llegábamos a las patatas
y derramábamos la salsa
en la carne.
nunca nadie dijo nada,
especialmente yo.
tenía 6 años.
solamente hablaba mi abuela.
después de 4 o 5 explosiones
decía de una forma displicente,
"¡os voy a enterrar a todos!"
no me gustaba mucho:
primero se tiraba un pedo
y después decía eso.
esto sucedía cada domingo.
era la madre de mi padre.
cada domingo era la muerte y los gases
y el puré de patata y la salsa
y ese gran broche de cristal.
aquellas comidas de los domingos
acababan siempre con pastel de manzana y
helado
y un gran argumento
sobre una cosa u otra,
finalmente mi abuela salía corriendo
para coger el rojo tren de vuelta a
Pasadena
un lugar pestilente a una hora
y mi padre se paseaba
ventilando un diario en el aire y
diciendo, "¡es toda esa maldita col fermentada
que ella come!"



Bukowski
(Versión de Narciso de Alfonso)


"Espíritu Navideño" (Fabiola)

<<(...) No importa lo que te ocurra, tienes que ser feliz, es Navidad.
Con la mirada perdida entre churriguerescos escaparates y espumillones
inútiles colocados por todas partes; esquivando a hombres vestidos con
estúpidos trajes de un tipo americano que también se cubrió de gloria;
intentas aislar tu mente de lo que realmente te preocupa y buscar un
regalo con el que ganarte el cariño del que lo reciba, alguien que te
apreciará por momentos, mientras sea rentable para su felicidad. Con
las manos llenas y el bolsillo vacío, te diriges a casa de tus
abuelos, donde va a tener lugar la anual reunión familiar. No importa
si el del plato de enfrente es el pariente al que has criticado
durante el resto del año y empezarás a poner verde a partir del día 8,
tampoco importa si no tienes hambre o ganas de comer; simplemente hay
que sentarse en una mesa con la que podría alimentarse la población de
El Salvador durante un mes y medio, sonreír ante los nefastos chistes
del típico tío que trata de hacerse el gracioso sin aproximarse a
conseguirlo, y refugiarte en el último recurso de tratar de ver una
gala de televisión sin lograr escucharla debido a las voces del resto
de los invitados que no han parado de beber sidra desde las nueve de
la noche. Da igual lo que haya ocurrido antes o lo que ocurra después.
Es Navidad.
Sin embargo, de no ser por la pesadez de mi estómago, los cánticos de
los vecinos de arriba y el afeminado abeto que me está mirando por
encima del hombro, nadie diría que lo fuera.


(...) Ahora es Navidad. La felicidad es gratuita, se regala en
carteles publicitarios, en anuncios de la televisión, en deseos
mecánicos. Es tu deber ser feliz en Navidad, no es cuestionable: no
importa lo que te pase, hoy toca ser feliz. Es el espíritu de la
Navidad.
Hoy ese espíritu me ha abandonado. Pero no me preocupa, seguro que
mañana el olor a mazapán me devuelve la ilusión, sorprendiéndome al
tararear una melodía monocorde y repetitiva. Campana sobre campana,
todo será otra vez verde y rojo. Tomaremos las uvas guiados por un
ancestral reloj, rogando al editor de nuestras vidas que se porte bien
con nosotros. Llegarán los Reyes Magos con sus coloridos presentes, y
nos traerán el cariño materializado de las personas que nos quieren y
de todas aquellas a los que les somos útiles para completar su
felicidad. Entonces volverán a llevarse todas nuestras entrañables
costumbres y las esconderán hasta el año que viene. Hasta que vuelvan
tendremos una cierta libertad de pensamiento.
Pero ahora no. He cometido un error al escribir todo esto. Ha sido
reconfortante, pero no era el momento. Un hombre debajo del balcón
rasga sus cuerdas vocales repasando las fechas nacionales y pidiendo a
una tal María que saque la bota para emborracharse. Tendré que unirme
a sus desafinadas notas. Ahora no es tiempo de andar con cavilaciones,
que ande la Marimorena. Hoy hay que ser feliz. Hoy es Navidad.>>

(Extraído de "Espíritu Navideño" - Fabiola A.M., 2004-)

lunes, 24 de diciembre de 2012

EN EL PORTAL DE BELÉN (Antonio Envid)

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sgs



-Qué quieres que te diga, José, pero eso de que la mula y el buey estén por ahí dando vueltas, como perro sin amo, sin dejarlos entrar, me parte el corazón. Además, que esto ni parece un belén ni nada, sin ellos, que ya han marchado unos pastores diciendo que se habían equivocado de Nacimiento. Qué está todo muy desangelado.

-Si es por ángeles, María, no hay problema, pedimos media docena más, que no nos cobran nada y son muy cariñosos.

-Déjate de ángeles, José, que andan por aquí revoloteando y levantan unas corrientes de aire que nos resfriarán al chiquillo. Desde luego, para una vez que dices algo, dices una tontería.

-Mira, María, no me vengas con más problemas, que bastante tengo con llegar a fin de mes con el taller, que ya sabes como estamos los autónomos, entre tanto impuesto y tanto impagado y tanto papeleo. Es que aquí no paga… iba a decir ni Dios, pues lo digo. Y lo que nos faltaba, que van a subir otra vez la electricidad.

-Pero, José, si tú no tienes ninguna máquina eléctrica, si todo lo haces a mano, que eres más antiguo que la Biblia.

-Da igual, de los asuntos de la divinidad se ocupa el chico.

-Tiene razón tu padre ¿Porqué no pueden estar este año la mula y el buey, como siempre? ¡A ver!

-Es que ha dicho el Papa que no pueden estar.

-El Papa, el Papa, vaya excusa ¿Pues no es un mandao vuestro? ¿Qué tiene que decir el Papa? Lo que le digáis.

-Es que lo ha puesto el tito y no puedo desautorizarlo.

-Desde luego ¡vaya familia! Somos tres y opinamos cuatro. 
 

Antonio Envid 



    
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