sábado, 8 de febrero de 2014

MISERIAS Y GILIPOLLECES (Javi)



Nos empeñamos en reproducir nuestra capacidad adquisitiva hasta el el huerto de los callaos. En la foto: pisitos, chaletitos y casoplones. La naturaleza humana es así de gilipollas, qué le vamos a hacer. En otro orden de cosas, vease también una foto curiosa alegórica a la "paz" que desean los salvapatrias. 

viernes, 7 de febrero de 2014

AGNÓSTICO A LA FUERZA (Atreyu)

sgs

Lo confieso. Soy agnóstico. No creo en el derecho mercantil. Dicen que existe, lo estudian, discuten sobre él, pero en realidad todo eso no sirve de nada, porque este derecho depende de dónde esté el sol que más caliente. Es el derecho de los poderosos, y solo de ellos. O mejor dicho, el derecho de los tramposos, porque avanza y se construye a sí mismo a base trucos y engañifas, a base de fraudes de ley, en definitiva. ¿Cómo si no nace la letra de cambio? Nace para poder incorporar un derecho a un papel y evitar así que se le aplique a la transmisión de ese derecho las reglas que le corresponderían (las reglas de la cesión de créditos civil), logrando así el poder transmitir un derecho como el que transmite un bien mueble. Si eso no es un fraude de ley…
Una vez me dijeron que el derecho mercantil era el hijo glamuroso del derecho civil, mientras que el derecho laboral era el hijo bastardo. Sin duda el derecho mercantil se ha vestido siempre de mejores galas, pero su pasado no es ni de lejos la historia de lucha y superación que subyace bajo el derecho laboral.
Así pues, me reafirmo: soy agnóstico del derecho mercantil, un agnóstico a la fuerza al que el derecho mercantil ha hecho así.

"Atreyu"

martes, 4 de febrero de 2014

Lecturas hispánicas edita LA CASA DE LA TROYA





ELa Casa de la Troya (1915) uno de los grandes best-sellers del siglo XX, pues ronda el centenar de ediciones, ha sido traducida a diversos idiomas, llevada con éxito al teatro en varias ocasiones y al cine en cinco, y hasta convertida en Zarzuela.  Y no es de extrañar porque esta novela cuenta con los ingredientes necesarios para atraer al gran público: intriga, tensión, una historia perfectamente estructurada, unos personajes cabalmente perfilados, un retrato fiel de la España de finales del siglo XIX con aquella sociedad de clases perfectamente diferenciadas, y la espectacular descripción tanto de una interesante ciudad universitaria de provincias (nada menos que Santiago de Compostela) como de su afamada universidad y su característico ambiente estudiantil..
La Casa dela Troya recoge los tópicos propios del ambiente universitario de aquella rancia España. Pero —lo que es más importante— genera otros nuevos que serán, precisamente, los más característicos de las décadas posteriores a su publicación. De modo que no es que la novela se pareciera (que se parecía) a aquella sociedad que retrataba, sino que además, lo que no se parecía acabó por parecerse.  Tan notable fue su influencia en la realidad española de entonces que ni  las estudiantinas ni las tunas de mitad del siglo XX  hubieran sido como fueron sin esta singular narración.
Y, por supuesto, en tal contexto, y como hilo conductor, una historia de amor con problemas y enemigos: la del  joven madrileño (Gerardo Roquer) al que su padre lo había alejado del pernicioso ambiente de  la Villa y Corte mandándolo a Santiago para terminar allí sus estudios de leyes, de un lado, y la de la muchacha bien y de buena clase, de provincias (Carmiña Castro Retén), modelo de belleza, bondad y buenas formas, de otro.  Gerardo aterrizará en este ambiente compostelano yendo a parar a la posada de la viuda de un Capitán de Carabineros, conocida como la Casa de la Troya:

—¿Dónde para usted este año?
—En la posada de la Troya.
—¿En casa de doña Generosa? ¡Arrenegote demo! Usted era el único que faltaba allí.

Y es que "viven allí los puntos más traviesos de la Universidad. Verdaderos estudiantes de la tuna, ¿sabes? Todos rapaces de buenas familias, no vayas a creer; pero unos paveros, siempre dispuestos a divertirse y a jugársela al Sol. Ya verás. ¡Te hay cada volante!... " 
Pero no, la casa de la Troya no debe su nombre a doña Generosa, sino a la calle en que estaba y sigue estando ubicada, pues "aquí tenemos una afición loca a la elipsis, y cuando se trata de nombrar cualquier vía de la ciudad abreviamos usando simplemente su nombre". Gerardo enseguida se prendará, como todos, de la belleza de Carmiña a quien intentará seducir para entretener su transitorio alejamiento del atractivo y depravado ambiente madrileño.  Claro, que la muchacha marcará perfectamente las distancias justas para forjar en Gerardo un impetuoso amor que le cambiará de vida y mentalidad y hasta le hará apartarse de las  juergas estudiantiles. 
Será entonces cuando harán su aparición los otros enemigos de ese amor, los verdaderos enemigos:  los malvados Maragotas,  que querrán a la muchacha y a su fortuna para su Octavio, empleando para ello todos los ardides necesarios, secuestro de la doncella incluido.
Quizá la fuerza narrativa oculta de esta novela estriba, precisamente, en ser un trasunto de historias y personajes reales, pues el propio Pérez Lugín era madrileño y estudió leyes en Santiago.  Y la misma Carmiña hunde sus raíces en Carmen Carballeira, antigua novia de Lugín, que se hizo monja y vivió muchos años en el Convento de la Enseñanza. 
Tanto éxito  y tanta influencia, tuvieron su reflejo en un sonoro premio de la Real Academia Española. Y es que la novela está impregnada de mucha realidad, demasiada realidad. Benigno Amor Rodríguez, mecenas del Museo La Casa dela Troya, ha dejado dicho en un conocido prólogo póstumo que estamos ante "la obra de un grupo de nostálgicos que quisimos perpetuar en el viejo caserón la pensión que, para el estudiante, fue la prolongación de su casa en Compos-tela. Allí se guarda un capítulo importante de la vida universitaria compostelana."  



sábado, 11 de enero de 2014

"LA INVENCIÓN DE LA TABERNA", de Antonio Envid, ahora con dos capítulos más. GRATIS DOMINGO Y LUNES, EN AMAZÓN








La taberna es una invención romana y desde su creación ha jugado un importante papel en la cultura de occidente. Este libro es un viaje literario por el mundo tabernario desde la antigua Roma hasta nuestros días. Incluso, más allá, al futuro, pues hay tabernas, mejor dicho literatos, que la ven superar este mundo y este tiempo, proyectándose por inframundos y por universos galácticos hacia el futuro.


De la mano de una larga nómina de escritores visitaremos tabernas medievales donde juglares y goliardos declaman sus cantos de bodega en degenerado latín escolar o en balbuciente lengua romance, o delicados trovadores que escuchan a una doncella decirles que los aman; donde Chaucer toma nota de las vivencias y consejas de peregrinos y viajeros para crear la primera narrativa moderna. Conoceremos, más tarde, en el siglo de oro, a pícaros que despliegan sus artimañas entre jarra y jarra de vino, o escucharemos las bravuconadas de soldados enardecidos por el mosto. Visitaremos las tabernas del siglo de las luces y sus bailes de candil acompañando a majos, chisperos y nobles de tapadillo, bajo la profesional mirada de busconas que tratan de hacer su comercio. Con los primeros turistas del ochocientos buscaremos en tabernas y bailes de candil la emoción y la aventura de una España exótica y romántica.

Es en las postrimerías del diecinueve y comienzos del veinte cuando la taberna española alcanza su máximo esplendor, es el liceo del obrero, pero también el antro de perdición del pobre que ahoga en alcohol sus miserias. El libro echa mano de toda una rica y abundante literatura de nuestros mejores escritores que toman sus materiales de los diversos tipos que se dan cita en la taberna popular e interclasista. Allí se discute de lo divino y humano, de toros y de política, de la sociedad en general y del individuo en particular; allí se conspira; allí se forman grupos de acción y hasta partidos políticos; allí se desarrolla la tertulia literaria y el marginado poetastro crea su obra. 

La taberna parece languidecer con la llegada de la modernidad sufriendo el embate de novedosos bares y elegantes cafeterías. Las penumbras tabernarias tienen que competir con atrayentes neones y brillantes metales, pero la taberna se refugia en el suburbio o se mimetiza y renace con otras apariencias para sobrevivir a modas sociales y a cambios políticos.

En suma, el libro es un viaje literario por el vasto mundo de las tabernas por el que desfilan multitud de tipos, pero sobre todo escritores, poetas y artistas en general. Lecturas Hispánicas acaba de editar “La invención de la taberna” de nuestro colaborador Antonio Envid. 

Este jueves y este viernes podrá adquirirse gratis la versión  digital para kindle.

Lecturas hispánicas

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martes, 7 de enero de 2014

LECTURAS HISPÁNICAS PUBLICA "AEQUILIBRIUM", EL PRIMER LIBRO DE POEMAS DE ÁNGEL FERRER



La magia de estos poemas de Ángel Ferrer está en que, como nos pide en uno de sus versos, nos dejan escuchar el metrónomo cósmico. Su prodigio va todavía un poco más lejos: nos hacen escuchar el metrónomo cósmico.
Ángel tiene sus temas poéticos, o sus temas poéticos lo tienen a él, quién sabe: lo que ahora nos importa es que, cuando se encuentran, puede pasar casi cualquier cosa: por ejemplo, que quieran mover su centro pretendiendo hacer sinapsis o que rebusquen en su memoria al vagabundo que estaba seriamente enfadado con los teléfonos.
De algunos de estos encuentros de Ángel con sus asuntos poéticos, que a veces parecen, más que encuentros, colisiones o apretados besos de tornillo, salen, saltan chispas: fenómeno que, afortunadamente, los poemas retienen, de manera que, cuando pasamos una página o releemos alguno de estos preciosos poemas, podemos encontrarnos, de pronto, en una nube de chispas bonitas, como si estuviéramos en casa del herrero o debajo de una lluvia de estrellas. 
Así que la única salida que nos queda es ser una olla exprés —tolerante— o adquirir el ángulo visual de un pez –como los ríos en su segundo viaje-. Y es que uno sospecha, cada vez con menos sospecha y con más certeza, que Ángel es un cronopio, emparentado con Louis (Armstrong), enormísimo cronopio, también amante de la música y, como él, según los describe Julio Cortázar —que los conocía de cerca—, criatura ingenua, idealista, desordenada, sensible y poco convencional, en claro contraste con los famas, que son seres rígidos, organizados y sentenciosos, o las esperanzas: simples, indolentes, ignorantes y aburridas.
Uno sólo sabe acercarse a Ángel —y a sus poemas— a través de un larguísimo merodeo: me adelantaré para ser acariciado por los míos, diría —dice— él en sus versos, porque la caricia, las caricias, son una de sus actividades preferidas, de ida y vuelta, con las que consigue sincronizarse –asunto que siempre he entendido como un enhebrarse como parte de un todo por un instante-.
Quizá sus mejores momentos —por decirlo de algún modo— sean cuando está activo, muy activo, como un niño ocioso que atrapa su lengua entre los labios: cuando consigue reunir ese ocio ocioso, muy suyo, con alguna actividad muy activa, cosa también muy suya: lo que espero que se entienda porque no sé explicarlo de otra manera.
De pronto —porque esa es otra: a Ángel casi todo le pasa de pronto— puede comenzar a distinguir a sus verdaderos compañeros entre los centauros o a sentirse de repente —y sin contradicciones que valgan—, sujeto a la vida por la verdad y los hechos, en un brusco ataque de realismo realista.
No he encontrado tampoco una manera de llamar a esos actos, muy propios de Ángel, que llegan con su reincidencia ya puesta: realismo realista, ocio ocioso, actividad muy activa: viene a ser que, en un solo acto, pone la acción y la insistencia, el gesto y el regesto, la intención y la segunda intención intencionada.
En súmula: es para mí un privilegio prologar este sin-gular —y con frecuencia insólito— libro de poemas. De manera premeditada no he querido referirme por separado a las viñetas de poesía gráfica, que considero muy valiosas dentro de la valiosa aportación de Ángel: creo que son otra forma de su misma poesía, de su mismo sentido o de su mismo instinto poético: tanto con las palabras como con los dibujos nos deja, de pronto, a la intemperie, como si apartara la lona de la carpa del circo en el que estamos y nos mostrara el horror, pero también la maravilla, a los que estamos siempre expuestos, y que posiblemente nunca veríamos si Ángel —y los de su estirpe— no nos señalaran una y otra vez, con la entrañable insistencia de los cronopios. 



Narciso de Alfonso
(del prólogo a




viernes, 3 de enero de 2014

-Un búfalo permanece tumbado en el suelo
(débil, triste, quizá cansado)

-Cuando se acerca un joven león
(capaz de matar con una dentellada certera)

-Y lo ataca mordiendo sus cuartos traseros

-Otro búfalo aparece entre la vegetación salvaje
(y lo ataca)
(y lo ataca con furia)
(y lo ataca con tal fuerza que lo hiere)
(Y el león huye despavorido).:

-Un ser humano permanece tumbado en el suelo
(débil, triste, quizá cansado)
-Cuando es atacado por la indiferencia
(capaz de matar con una dentellada certera)

-Decenas de personas aparecen a su alrededor
(y siguen caminando)
(y siguen caminando tranquilas)
( y siguen caminando tranquilas porque no pueden solucionar la vida de ese hombre)
(y la indiferencia se adueña y acaba con todos ellos)

Vladimira Pound

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