viernes, 9 de mayo de 2014

POR FIN SE PRESENTÓ EN MURCIA EL LIBRO DE NUESTRO AMIGO Y ADMIRADO JUAN SERRANO. PARA LOS QUE NO PUDIMOS ESTAR ALLÍ, ESTAS FUERON SUS PALABRAS (AH, Y EL LIBRO SIGUE GRATIS TODO EL FIN DE SEMANA EN VERSIÓN DIGITAL)

Este fin de semana gratis
la versión digital en amazon


Cuatro cosas

con motivo de la Presentación del Libro

Esta sombra no es mía


Me vais a permitir cuatro cosas. Y digo permitir, a conciencia. Pues estas cuatro cosas, traídas aquí a contrapelo, son más bien retales de ideas, exabruptos nada claros, pues como mi sombra, en mi cabeza andan confusas y enmarañadas.


Primera cosa

Nunca mi agradecimiento estará a la altura de vuestra honrosa presencia con motivo de la presentación de estas dos fanegas de cuentos. Exactamente 112. Como el número del teléfono de emergencia. Como ciento doce son las casas de un pueblo de no sé donde, o los ciento doce saltos que tuvo que dar la zorra de Esopo hasta autoengañarse de que las uvas estaban verdes. No es mía la iniciativa de la presentación de este libro, sino de un grupo de amigos. Entre la generosidad adelantada de este grupo de compañeros y mi correspondencia debida, un gran trecho me separa, una deuda difícil de saldar.

No es este 112 un número intencionado, misterioso, sino fruto de la casualidad, como la vida misma, como un arroz con leche a punto, o los 23 pares de cromosomas de nuestro cuerpo. Sólo a partir de su existencia es cuando las cosas recuperan el misterio. Lo invisible a través de lo visible es perceptible al ojo.


La segunda cosa

Una cita de Ciorán: Un libro, no es sino la pérdida de la inocencia. Y este indecente atrevimiento, tampoco es de mi incumbencia, que se lo debo a Servando Gotor. Como editor de Lecturas Hispánicas, este hombre fue el que me propuso desnudarme delante de cualquier lector que osara fijar sus ojos en la sombra de estos cuentos, aún a riesgo de quedar ciego. Este libro tiene las letras muy grandes. Y la vista, digo yo, sufrirá más por tanto. Que entre grande y pequeño malo, me quedo con el mal menor.

Y digo sombra. Hubiera dicho mejor luz, pero es lo mismo. A estas alturas del cuento de mi vida confundo tanto estos dos conceptos, que ya no sé lo que es blanco ni negro. Que tanto monta. La sombra siempre lleva el sol a cuesta. Y lleva razón Ciorán. Escribir es despelotarse, perder la vergüenza, querer tanto que a uno lo vean vestido de letras que prefiere ser uve o zeta más que él mismo en persona. ¡Que ya es decir!



Tercera cosa

El por qué del título del Libro: Esta sombra no es mía. ¡Ay si yo supiera analizar el sentido de: Esta sombra no es mía! Frase que ni siquiera es mía que se la cogí a rodeón a Miguel Hernández de su Elegía Primera con motivo del asesinato de García Lorca:

Como si paseara con tu sombra,
paseo con la mía
por una tierra que el silencio alfombra
que el ciprés apetece más sombría.

A lo largo de la literatura, por no decir de la historia, todos aquellos que abominaron de su sombra se vieron privados de su luminosidad. Fausto, Jekyll y Hyde, Dorian Gray. Y por no caer en sus errores, quise con estos cuentos hacer las paces con la piara de yoes que llevo dentro. Y quise a través de la escritura sacarlos a flote. Hice un pacto con los dioses de la escritura. Ellos me ayudarían a perpetuarme en otras historias, y a cambio yo les entregaría mi vida ya vivida. En un principio disfruté con nuevas y estrenadas existencias. Y así mientras que jugaba en estos cuentos a ser Paco Pijo, María del Olvido, Akhenaton, Cordelio Caprino, Percherito, Doña Celsa... fui feliz.

Pero el otro día, en las fiestas de primavera fui con Maricarmen a tomar unas tapas a la barraca del Azahar. Y allí, junto a nuestra mesa, dos muchachas hacían tiempo esperando a otra persona. Y de pronto apareció un joven fornido, de mentón pronunciado, brazos desnudos, nariz perfecta, ojos gitanos. Este muchacho ceñía el tronco de su hermoso cuerpo con una vistosa camisa de superman. Y me resultó tan ridícula su atrevida vestimenta, que de pronto toda su belleza se me vino abajo. Basta colocar encima de nuestra natural hechura cualquier disfraz para afear toda nuestra fisonomía.

Y fue a partir de este incidente, cuando me pregunté si el pacto hecho con aquel Mefistos de la creación literaria, acaso no fuera un timo. Y el jueguecito del vamos a contar mentiras de los cuentos, también lo puse en entredicho. Las liebres no corrían por el mar, ni por el monte las sardinas. Así que me dije: Virgencica mejor que me quede como estoy.

Y para aclarar esta tercera cosa aquí traigo el relato de una experiencia de la que un día fui testigo.
  

Última y cuarta cosa

Era muy mayor, y estaba ya muy enferma. Tan sólo le faltaban dos meses para morir. Una tarde, una joven amiga fue a visitar a esta anciana. La joven atravesaba momentos difíciles, hastiada estaba de su vida. De pronto vi como la muchacha se acostó junto a la mujer. Y casi con unción divina la muchacha empezó a acariciarle la cara. Desplegaba una de sus manos por su frente como absorbiendo sus pensamientos, como si quisiera robarle el alma. Una de las veces, arrimó su cabeza a la suya, y con delicadeza la puso sobre el hombro de la mujer mayor. Luego buscó su mano por debajo de la sábana, y mano con mano, con los ojos cerrados, las dos estuvieron así un buen rato. La anciana se extrañó. La muchacha siempre que había ido a visitar a su amiga había sido amable, pero no de manera tan efusiva. La muchacha al notar un cierto rechazo, le dijo a la anciana:

-          Tranquila, mujer, que no es lo que se piensa, tan sólo quiero proponerle un trato: ¿cambiaría usted su vida, sus ochenta y cuatro años, por mis treinta y cuatro recién cumplidos?

Y no hizo la muchacha la pregunta como un cumplido. Habló con la sinceridad de quien está harta y desesperada al ver la paz de la anciana en sus ojos y en su cara . Su propuesta era descaradamente una transacción en toda regla. A cualquiera mujer de la edad de la mujer mayor, le proponen oferta tan ventajosa y no se lo piensa dos veces: reducir sus años a la mitad, recobrar sus energías, adiós a tener que ir a hemodiálisis tres veces a la semana. Pero no, la anciana, se incorporó de la cama y esto es lo que le dijo a la joven:

-          Ni hablar del peluquín, mi niña. Yo no vendo a nadie mis amores, mis sufrimientos, mis hijos, mis alegrías, mis muertos, mis victorias perdidas, mis derrotas ganadas, mis años de guerra y hambre, la gravidez de mis cinco embarazos, mis horas de setenta minutos de pie junto a la cinta en la fábrica, mi pensión tan laboriosamente conseguida, mi tiempo lavando ajeno, mi pausado acelerar en la máquina de coser reconvirtiendo ropa usada en prendas nuevas para mis hijos. No permita Dios que tenga que volver a pasar otra vez por lo que yo he pasado.  Muchacha, mi vida yo no la cambio  por nada.






martes, 29 de abril de 2014

PRESENTACIÓN DE "ESTA SOMBRA NO ES MÍA", DE JUAN SERRANO.


El jueves, 8 de mayo, a las 20 horas, la librería Educania, de Murcia, va a presentar el libro de nuestro amigo Juan Serrano "Esta sombra no es mía". Lecturas hispánicas pondrá gratuitamente, durante todo este fin de semana, la edición digital de esta exquisita selección de cuentos.
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Portada del libro
con una ilustración de Quinita Fogué

Plantaremos otro almendro

Al almendro se le olvidó que era árbol; y en ese momento ya no miró hacia lo alto. Y su cuerpo cayó desplomado, todo lo largo que era, en la espesura de la tierra abierta.

“Un clavo quita otro clavo. Plantaremos otro almendro ―te dije―, ... que una mancha de mora con otra mora se borra.”

Y fue entonces cuando me contaste aquel chiste de tan poca gracia:

“... ese del drogata que gracias a que enfermó de alzhéimer se le olvidó inyectarse su mescalina obligada.”

"Plantaremos otro almendro" es uno de los más de cien cuentos y seguramente el más corto que Lecturas hispánicas recoge en este volumen.

Todos de la inteligente, sensible y graciosa pluma del escritor Juan Serrano, quien, en plena madurez literaria y al roce de la siempre estimulante brisa mediterránea, piensa, observa, siente y escribe, hermosas narraciones, maravillosos versos y sentidas reflexiones. 

El hombre, la vida, las cosas y los detalles, los pequeños detalles... En todo encuentra y en todo vuelca Juan Serrano su verdadero compromiso literario, su auténtico proyecto vital, que ahora el lector, además de en su concurrido blog, Blao, va a poder compartir y disfrutar sumergiéndose en la exquisita y soberbia prosa que discurre por esta extraordinaria colección de ciento doce cuentos. 

De la siempre acogedora soledad rural a la tantas veces peligrosa compañía urbana, pasando por el amor y la muerte, la crítica social y el compromiso personal, todo lo comprende el universo narrativo de Juan Serrano, del que estas instantáneas constituyen una buena muestra.

Juan Serrano nació en Yecla, Murcia, en 1943. Fue profesor de Educación Infantil y Logopeda y obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Cuentos Lugarde, el robo del siglo del Ayuntamiento de Murcia en 1999. Es miembro de Molínea, Colectivo de poetas y cuentistas de Molina de Segura y administrador del blog de literatura Blao. Ha sido publicado en las antologías París y Nueva York, de M.A.R. Editor.




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Descargar gratis 
versión digital, jueves 8 a domingo 11de mayo
en amazon
(también disponible en tapa blanda) 


martes, 22 de abril de 2014

Javier Iribarren: «Lo que menos se conoce de un opositor es su soledad»

Este funcionario logroñés presenta esta tarde en el Espacio Santos Ochoa su primera novela, 'Interino', una historia de superación y aprendizaje 



«Es un tributo a los jóvenes muy preparados que aparcan todo para iniciar esta aventura incierta»


«Lo que menos se conoce es la soledad del opositor. Su única compañía es la del preparador y la misión de éste es la de atizarle para que siga estudiando. Está solo. Porque los compañeros de oposición, aunque pueda haber momentos de camaradería y convivencia, son sus principales enemigos, sus rivales por la plaza y, por tanto, impera el egoísmo».
Javier Iribarren (Logroño, 1980) presenta esta tarde su primera novela, 'Interino', una historia de superación y aprendizaje, con Eduardo Iturralde -sí, como el mítico árbitro español y que solo tiene el nombre como único nexo en común- como opositor a un puesto de alto funcionariado de la Administración Pública en Navarra. «Sin llegar a ser una obra de humor, está pensada para una lectura ágil. Es una novela urbana, pero alejada del bullicio de las grandes ciudades y con las crisis económica como trasfondo». Y todo ello también con cierta crítica social, «lo que la sociedad hoy en día ofrece a jóvenes muy preparados, que se ven obligados a emprender un camino muy incierto».
«Eduardo Iturralde no es autobiográfico», confiesa Javier Iribarren, aunque «sí tiene algo de mí. Hay cierta timidez, algunos prejuicios, o la dificultad en pronunciar la 'r' -lo que le impulsó a buscar un apellido contundente que incluyera esa letra-». Pero luego las cosas que le pasan y su evolución no coinciden con él. «Yo aprobé mi oposición en año y poco -Iribarren es licenciado en Derecho y funcionario de la Administración de la Comunidad Autónoma de La Rioja-, mientras que la del personaje se extiende en el tiempo, para terminar el libro con un final abierto, en el que no se sabe si aprueba o no».
Y el final abierto obedece a un único objetivo. «Es una historia de superación, al margen de que apruebe o no. El mérito reside en la constancia». Y de eso sabe mucho. Él mismo trabajó duro para obtener su plaza. «La situación del opositor es una de las más precarias que existen, porque trabaja como el que más y no cobra; además, sufre cierta incomprensión social. Nadie es capaz de ponerse en su lugar. A medida que avanza en el tiempo, se vuelve más desconsiderado; vive como en una burbuja, con un cronómetro y los boletines oficiales para conocer las novedades administrativas. La gente no está preparada para asumir cómo una persona normal puede convertirse en antipática y egoísta».
Sabe que es imposible separar sus propios pensamientos con los de Eduardo Iturralde, pero el personaje «tiene ideas propias» y expresa, a veces, «cosas que uno no se atreve a decir», pero reitera que «yo no tengo nada de novelesco, soy mucho más tranquilo».
Iribarren pretende que esta primera novela sea «un tributo al opositor de grandes miras. A los jóvenes muy preparados que aparcan todo para embarcarse en una aventura incierta y penosa que es la de opositor».
Reconoce que es un gran defensor de la administración, pero por motivos literarios se ha basado en una ficticia para desarrollar su obra. «Está satirizada. La burocracia narrativa se entiende a nivel grotesco, porque si no es más complicado. La novela tiene así el tono desenfadado que pretendía».
Con Eduardo Mendoza, Andrea Camilleri e Italo Calvino como referentes literarios, Iribarren empezó a escribir relatos cortos inconexos sobre el mundo del opositor. «Luego me di cuenta de que iba generando muchos datos. Lo hilé todo con un personaje central y quise dar continuidad a la historia».
Una obra, ubicada en Pamplona, «con anécdotas mías y de compañeros, pero adaptada a la novela, y narrado todo en primera persona, porque creo que facilita que el lector se identifique con el personaje».


22 abril 2014



jueves, 17 de abril de 2014

LA NOVELA "INTERINO", DE JAVIER IRIBARREN, SERÁ PRESENTADA EN LOGROÑO EL PRÓXIMO MARTES, DÍA 22

 Interino, la novela de nuestro amigo Javier Iribarren, editada por Ediciones Eunate, será presentada el próximo día 22 a las 19,30 en el Espacio Santos Ochoa (Doctores Castroviejo, 19, de Logroño). 


Interino es sinónimo de provisional, transitorio, fugaz. ¿Puede una persona llevar una existencia interina? Eduardo Iturralde es un joven universitario con nombre de árbitro y dificultades para pronunciar la erre. La timidez, parece, le viene de serie. Los proyectos que emprende, sean laborales o personales, no terminan de cuajar. “No acabas nada, hijo. Hay que ser más paciente en la vida”, le recuerda su madre.
Javier Iribarren
No parecen las mejores credenciales para estudiar una oposición, desde luego. Pero Iturralde es obstinado y la propia inercia de la vida le ha llevado por ese camino. Convertirse en alto funcionario de la Administración Foral de Navarra se convertirá a partir de entonces en su aspiración.
Un reto intelectual mayúsculo que el protagonista tratará de compaginar con su relación de pareja y con diversos empleos temporales al servicio de la Administración Pública. ¿Lo conseguirá? 
Una historia de superación que nace en el periodo de bonanza y profundiza en lo más profundo de la crisis actual. El testimonio (crudo testimonio) de lo que la sociedad actual depara a nuestros jóvenes. 
Javier Iribarren  nace en Logroño en 1980. Es licenciado en Derecho y funcionario de la Administración de la Comunidad Autónoma de La Rioja. “Interino” es su primera novela.




sábado, 12 de abril de 2014

TEMO LA NOCHE... (Baraque)




Temo la noche
Cuando apenas dormida
Llega la niebla
Esa niebla...
Que me envuelve
Empapa

Me arrastra a vivencias dolorosas
Presagio de lo que será
Y recuerdo de lo que ha sido

Se me lleva el aire
E intentando respirar
Mientras el dolor me doblega
Me cuestiono
¿Rebelión o rendición?



Baraque


jueves, 10 de abril de 2014

A BENEFICIO DE INVENTARIO. El nuevo libro de poemas de Antonio Envid


Componer una antología de poemas, bien propios, bien ajenos, tiene algo de inventario de objetos evanescentes. Es un oficio próximo al registrador de nubes. Compruebas que el poeta se ha erigido en notario de sí mismo y ha tratado de aprisionar y preservar una sensación, un sentimiento, un momento, doliéndose, quizá, de su efímera vida, como el notario registra y conserva un contrato, para el que no se cree que sea suficiente un simple apretón de manos.
El poeta ha tenido el humor de titular su libro “A beneficio de inventario”, él sabrá por qué, quizá sugiera al lector que tome de él lo que le interese y obvie el resto, pero, también cabe la posibilidad de que haya desempeñado su oficio sabiendo de antemano que al trabajar con tan frágil mercancía, poco será, de todo lo acarreado, aquello que pueda, por fin, ser desembarcado en el puerto, y, aún de este resto, solo una mínima parte será apreciada en el mercado. Yerra en esto el poeta, si bien son difícilmente transferibles a los demás las sensaciones íntimas, de esto se encarga precisamente la poesía, y en el caso presente, que podríamos enmarcar dentro de lo que se ha venido a denominar “poesía de la experiencia”, su autor logra introducirnos en un mundo muy personal, mostrando sin pudor sus zozobras, sus miedos, sus anhelos, sus sueños. Hay en esto de la poesía un desnudar el alma ante los demás en un acto de valentía pocas veces valorado, pues ¿qué es un libro,  sino la pérdida de la inocencia?, se preguntaba Cioran. En todo caso el poeta ha sabido conservar la fragancia de los trabajos y los días. Él lo expresa acudiendo al símil del frasco de esencia cuyo contenido ha desparecido hace largo tiempo, pero que conserva un resto de aroma, al menos, para una nariz delicada. La mayor parte de sus poemas tratan de aprisionar un instante para convertirlo en ofrenda, o se internan por el palacio de la memoria que cada uno de nosotros construimos. Sin embargo, tomar la vida –¿qué otra cosa es la poesía?- a beneficio de inventario es una manera muy sensata de encarar este sistema de ecuaciones sin solución única que es el vivir.

Roberto Plural






miércoles, 9 de abril de 2014

ESTO ES LO ÚNICO CIERTO, EN MI INTERIOR... (Ángel Ferrer)





Esto es lo único cierto, en mi interior
no permiten que se muestren mis certezas
y sujeto, tropiezo a veces
con un mecánico mar de prejuicios
que no consigue robotizarme
ni vestirme por dentro
con el lenguaje de las etiquetas

Bajo un prisma absolutizado
los fluidos invaden la intención, la atención
las sensaciones, los sentimientos
el interés y el entendimiento

Sé que me piensan
y me bato con ellos
para describir deshojadamente
para asomar mi ser
antes de ser diluido
entre los niños cabeza

El foco del contexto de los significados
me rodea y me apunta, desde fuera
y desde dentro, sincronizándose
para alterar la realidad interna

Despojado de la objetividad
estoy alerta
en un reordenamiento constante
imperecedero
que me obliga y me llena el corazón
tras esta opacidad
y en su calma descanso
a pesar de las poleas
que airean y me mueven las emociones

Ligeros ecos intentan confundirme
contrariados, dentro de mi
y vuelvo al centro del comienzo
desde el vacío
y se diluyen los motivos
del instante presente
Nada importa, sino lo que hago y lo que no.



Ángel Ferrer


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