domingo, 5 de mayo de 2013

TE HAS COMPRADO CLAVOS NUEVOS (Ángel Ferrer)


sgs

Te has comprado clavos nuevos
para fabricar crucificados
y ya no escoges las señales
que indican el sufrir
de cada segundo no vivido
de ella, por ella
segundos de anónimas y solapadas
muertes verdaderas

No es defensión, o exigencia
es la libertad que clama, indefensa



Ángel Ferrer

sábado, 4 de mayo de 2013

EL MOLINO Y LA CRUZ (Antonio Envid)


Camino del calvario. Pieter Brueghel. Museo Kunsthistorisches, Viena


Para quien guste de la pintura y del cine, como es mi caso, tomará la película del director polaco Lech Majewski “El molino y la Cruz” como un regalo para la vista y para el espíritu. Basada en el conocido cuadro de Brueghel “El Viejo” que cuelga en uno de los museos de Viena “Camino del calvario”, el film es difícil de clasificar, porque no es una historia con base en el cuadro, ni tampoco un reportaje, ni una recreación histórica, y, sin embargo, es todo ello y algo más, un intento de introducirse en el cerebro del pintor para explicar su simbolismo, una reflexión sobre el dolor y el placer, el poder, la represión y la sumisión, el deseo de vivir por encima de tragedias y de males, en definitiva, sobre los parámetros básicos del alma humana.


Me informo de que el guion de la película está basado en un libro de Michael Francis Gibson con el mismo título que el film, donde este crítico de arte y escritor hace un minucioso y particular análisis del cuadro en el que Brueghel representó la pasión de Cristo trasladándola a la Holanda de su tiempo, momento en que la rebelión contra el Imperio español estallaba, con el ajusticiamiento del conde de Egmont y el almirante Philip de Montmorency, decapitados por orden de Felipe II. Los aproximadamente cien personajes que dicen que contiene el cuadro son campesinos holandeses que van al mercado y siguen con expectación el sacrificio, y según también se dice en el film, los soldados romanos han sido sustituidos por un contingente de tropas españolas. 

Alguno de los símbolos es obvio, el molino encaramado en el alto picacho, no hay que ser un experto en simbología para ver que es una representación cristológica, las propias aspas son cruciformes, además, que por la molienda del grano, su sacrificio, se obtiene la harina con que se elaborará el pan eucarístico. Pero el director va más allá cuando comienza a desmenuzar símbolos y, sobre todo, cuando va presentando personajes del cuadro y nos los muestra en su vida cotidiana.

Una curiosidad de la película es que parece defender la tesis protestante de la justificación por la fe, ese principio según el cual el sacrificio de Cristo fue suficiente para salvarnos, sin necesidad de obras, ni especiales sacramentos, teoría muy disolvente para el stablishment, ya que toda la estructura de Roma sobraba, lo cual para un director polaco, país donde el catolicismo está tan arraigado, no deja de sorprenderme. También, el que presente a los españoles como fuerza represora contra los inocentes campesinos protestantes (nunca los campesinos han sido inocentes) simbolizada por esos soldados de extrañas casacas rojas que Brueghel representó y que nunca he visto en otro sitio. No digo que algún cuerpo especial las vistiera, pero son muy poco adecuadas para la guerra, es más, ni siquiera parecen de su tiempo, desde luego los feroces lansquenetes iban muy distintamente uniformados y la moda eran los uniformes las ajustados, con mangas abullonadas y calzas acuchilladas. Ya está uno al cabo de la calle de tanta leyenda negra, los rebeldes eran tan crueles como los represores, cada uno cuando podía, claro está. 


Antonio Envid

viernes, 3 de mayo de 2013

MERODEANDO A... PAVO Y BORDADO EN PLATA (Narciso de Alfonso)

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sgs


El fotógrafo ha puesto en la ventana indiscreta a un torero propiamente dicho, tomado desde la cintura, desde el rojo fajín, con su traje de luces de color pavo y bordado en plata, como corresponde a un banderillero, a un subalterno de la cuadrilla del matador. 

No parece un espartaco de quedarse en lo conocido por miedo a lo desconocido, sino de los que se dice: donde no puedas amar, pasa de largo. Ea. Tiene buena estampa, hermosa lámina, y se le ve puesto, como midiendo la plaza para ponerse al tren en medio de la vía. 

Es careto y más bien rebarbo de papada, con los ojos hacia llorones y un tono de piel entre retinto y ginebro, apretado de llaves y buen mozo, con mucha vela y con más veneno. 

Viéndolo así, plantado y haciendo la caravana, sabiendo que es un profesional del coraje y mucho más mortal que los demás mortales, se encienden enseguida las preguntas sobre su destino: qué idea, qué imagen, qué grumo cerebral tiene de la vida y del mundo y de los otros, de la sociedad y de los socios, del amor y del dinero, de lo que se puede pedir a la vida y de lo que la vida le puede dar. 

Tal vez en esa cabeza con la montera puesta hay sobre todo una sospecha a intervalos, con mucha oscuridad antes y mientras y durante y después. Un atisbo muy discontinuo de todo lo que le rodea, ea. 

En el ruedo tiene que ser un marmolillo, bufador y codicioso, guapo de gesto y capaz de dar al toro lo que le pida sin agarrarse al olivo y sin dar el opio. Está en tiempo de echar todo el carbón en cada corrida, sosteniéndose en el centro y yendo a romper plaza. 

Lleva atados los machos de la chaquetilla y unos alamares bonitos, con el clavelillo azul cielo. Si pudiera meterle al próximo toro un par de gallardetes sin bajarse al sótano y echando el remusguillo, tal vez estaría cerca de la fama, del triunfo, tocando el cadillac con la punta de los dedos. 




Narciso de Alfonso
El Merodeador, IV



miércoles, 1 de mayo de 2013

RAMÓN J. SENDER EN LECTURAS HISPÁNICAS




ENLACES (clickar sobre el texto)

Textos escogidos:

Estudios y enlaces:


RAMÓN J. SENDER (Chalamera, Huesca, 1901 - San Diego, USA, 1982).  Escritor español, nacido en Chalamera (Huesca). Tomó parte en las guerras de Marruecos en las décadas de 1910 y 1920. A su regreso se instaló en Madrid y trabajó como periodista en El Sol hasta 1929, fecha en la que empezó a escribir para periódicos más radicales. Participó en actividades anarquistas, que terminaron decepcionándole, por lo que se hizo comunista, aunque más tarde, durante la Guerra Civil española, renegó también de esta ideología y en 1938 se exilió a Francia y posteriormente a México y Estados Unidos. Su obra, de carácter realista, analiza con crudeza la realidad social desde una óptica revolucionaria. Es autor de Imán (1930), una novela sobre la guerra de Marruecos; Mr. Witt en el cantón (1935), con la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura; Crónica del alba (1942), de carácter autobiográfico; Requiem por un campesino español (1960; primera edición de 1953 con el título de Mosén Millán); El bandido adolescente (1965), sobre el pistolero norteamericano Billy el Niño; y La aventura equinocial de Lope de Aguirre (1968), entre otras muchas. Falleció en 1982 en San Diego. (epdlp.es)


martes, 30 de abril de 2013

VENÉREO, ASQUEROSAMENTE BLENORRÁGICO (Servando Gotor)





Todo empezó al poco de entrar en la vieja compañía de tranvías. 

Dos flores, dos, apostando por un paraíso sin manzanas frente a mí, el joven cobrador aspirante a conductor de la línea veinticinco.

dos 

Y la pelirroja, la más resuelta, riéndose de mí, seguramente por lo grande que me viene el uniforme –pensé entonces y más tarde supe que acerté-.  Sin embargo es la morena con gafitas la que habla:

dos.
sí, dos, ya veo, ¿completo?
no, sólo hasta Noviciado.
los dos, ¿verdad?
sí, los dos 

Y sin previo aviso lo ojos de la pelirroja, bañados en una profunda maldad apenas oculta bajo su tenue sonrisa, me lanzan cegadores rayos:

usted… tú…  ¿no eres de Peligros?

Embobado no hablo, no contesto (¿me conoce?, yo a ella, no, por supuesto, imposible olvidar el aroma a lavanda que en aquel momento me hechiza, ni la sonrisa, ni esos visos de maldad que dibujan sus labios). 

sí, claro, de Peligros
en el estanco, te vi un día en el estanco -dice como sin darle importancia, como arrepentida de haberme hablado. 

Se alejan, se sientan y sonríen.  De vez en cuando vuelven la cabeza hacia mí y murmuran entre codazos mal disimulados. Se bajan en “Noviciado”. 

adiós
adiós

“Noviciado” se despide de nuevo.  Y yo con el rabillo del ojo las veo desaparecer por la acera, a mi espalda, esperando que el tranvía regrese de nuevo a la misma parada una, dos, tres, seis veces, hasta que acabada la jornada vuelvo solitario a mi buhardilla, a experimentar por vez primera las más variadas fórmulas para fabricar sintéticamente los metales, ensayar aleaciones, agitando el crisol, alejándolo, acercándolo a la llama siempre viva. Allí empezará mi búsqueda, la del matiz inalcanzable.  Leo un poema de Byron mientras las estrellas brillan en lo alto y la luna se proyecta en los tejados. 

¡Cuánta belleza!  Todavía formo parte de esta Naturaleza, en que la noche ha sido para mí un rostro más familiar que el del hombre; en cuya sombra estelar de oscura soledad y encanto, aprendí el lenguaje de un mundo diferente.

Y se hace Pentecostés, habitando en mí en ígnea y penetrante lengua: Foen einoe opñsie pindo ge inos didj slieniñagournviñasoekdic iedkura di dkieospaieut djfieñaoie ndinvoeeñasid entos see…. ¿dedd?  ¡Neoeñasdodei vidneisoeñaidfn! ¿Glosolalia o xenoglosia? ¿Acaso, sueco? No, sólo una mezcla, una especie de rapsodia nórdica con ecos babilónicos. Glosolalia, simplemente.

Al llegar a casa, hipnotizado, enajenado, bajo los efectos de aquel hechizo, me relajo con un split y luego escribo mecánica, extáticamente, mi primer soneto en glíglico, sin entender -ni siquiera lo entiendo ahora- cómo demonios en un momento tan místico pude recurrir a algo tan míseramente carnal:

Amor, bómbame las mandias bercandes

y déjame embubar tu rimbo azul,
ascendiendo benco por tu senso rul
hasta que las randias flecquen timbandes.

Axpelúname con todos tus brandes
y deja que te ayumbe con mi arnuz.
Que así abramarás simbia y beniruz
y yo rambaré voraz por tus landes

Y cuando al fin vencalos a la inestra
y tú, con tu bonda tris me avenjices,
ay, bembla, no me hagas la cirestra,

pues ya hurzamos mis monfas ceranquices
arboniando hasta el límite la bestra,
hasta ronjarme de branadas quinces.


Venéreo, asquerosamente blenorrágico, grito al fin vacío y estupefacto.

Servando Gotor
Entre las ruinas del cielo, 2011


lunes, 29 de abril de 2013

EL FLUIR DE LOS DÍAS (Antonio Envid)



sgs


Entre un futuro,
quizá simplemente olvidado,
-La memoria tiene
 terribles agujeros negros-
y un pasado
posiblemente soñado,
hay días que fluyen mansos
como un plácido rio
desembocando en el océano.


A. Envid
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