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| JAVI |
Una tarde senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié. (A. Rimbaud)
jueves, 6 de junio de 2013
miércoles, 5 de junio de 2013
OTRO DESPERTAR (Baraque)
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| sgs |
me asomo a la mañana
inspiro
puedo olerlo
aire puro, sano, limpio
olor a vida tal como es
sin complicaciones, sencilla
huelo a lo que en una mala noche
estuve a punto de renunciar
Aún nada entorpece
olor a café
y sigue la sensación
Suena una alarma
empieza el día
ahora si empieza...
Un día más
Un día menos
Baraque
martes, 4 de junio de 2013
LOS ÁNGELES DE GOYA (Antonio Envid)
A la ermita de San Antonio de la Florida hay que ir dando un paseo, bajar con recogimiento por la cuesta de San Vicente y con ánimo peregrino continuar por el Paseo de la Florida, preparándose para irrumpir en un espacio sagrado. No precisamente religioso, si por religioso entendemos un lugar donde se residencia el símbolo de un santo o de la propia divinidad, o si pensamos en la cualidad que se atribuye a la adoración popular hacia ese símbolo y que a menudo se despacha con un rezo de corrido para cumplir. No, no me refiero a ese sentimiento religioso, sino, precisamente, a la veneración o reverencia que nos inspira determinadas cosas o personas que las convierte en sagradas.
Lo que queda del cuerpo de nuestro más universal pintor, tan asendereado en vida como llevado y traído tras su muerte, descansa al fin en uno de las tumbas más hermosas que pueda haber. En la humilde ermita, rodeado de los hermosos frescos que el mismo pintó, sin sospechar que lo acompañarían en un largo tránsito, esperan la resurrección los restos de Goya.
Del variado mundo que en las paredes y bóveda de la ermita representó el pintor, yo, cuando puedo ir, que son pocas veces, me quedo embelesado contemplando los femeninos ángeles con que adornó las jambas y el ábside. Esas muchachas madrileñas con alas, que el pincel de Goya vistió con delicadas sedas de suaves colores, para gloria suya y nuestra, esas aladas jóvenes de gentil cuerpo e inocente mirada pero dotadas de una especial sensualidad, carnal y espiritual a la vez, femenina y divina, me suscitan un gran sentimiento de latría, pero también un fuerte deseo de ser acariciado por tan celestiales manos, o sea, una sensación de voluptuosidad difícil de expresar.
He dicho lo que nos queda del cuerpo de Goya, un montón de huesos, por los varios traslados que ha sufrido, y aún esto mezclados con los de su consuegro, pero, como se sabe, su cabeza no está, ni se conoce donde pueda parar, de modo que el pobre Goya deambulará palpando las celestiales carnes de sus ángeles doncellas, sin poder oler sus fragantes cuerpos, ni mucho menos besar sus sensuales labios, ni percibir los dorados y plateados destellos de sus sedas. Toda una tortura, bien mirado, para quien tanto veneró la belleza femenina
Cada uno tendrá el cielo que se merece y el de Goya no puede ser otro que una celeste pradera de San Isidro concurrida por el pueblo madrileño representado en la bóveda de la ermita. Por ella paseará, recobrada su cabeza, requebrando a las bellas y alegres mozas y bromeando con los paisanos y, sobre todo, rodeado de una corte de garbosas ángeles-doncellas llenándolo de atenciones y mimos. Si es necesario me vestiré de chispero, aunque muestre desgarbada figura, sobornaré al portero, si es preciso, pero yo me tengo que colar en ese paraíso. Es la única eternidad que me parece deseable.
Antonio Envid
lunes, 3 de junio de 2013
NENA, LEVANTA (Juan Serrano)
Que temprano esta mañana
la luna se ha despertado,
la levantó de la cama
la noche con desenfado:
Salta, niña dormilona,
que los hombres del planeta
necesitan de una dona
alegre, sana y coqueta
para arreglar un problema
costoso de remediar:
es tanta su grande flema
que ya no pueden amar.
Así que, nena, levanta,
aprisa, corre sin falta,
que los blancores de alba
se apagan, ¡Ay, Dios nos valga!
Juan Serrano
de su Blog: Blao
25 enero, 2013
domingo, 2 de junio de 2013
jueves, 30 de mayo de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
CANTONERAS, RAMERAS Y RUFIANES TASQUEROS (Antonio Envid)
A medida que surgen las ciudades, la
prostitución, por motivos higiénicos, sociales y fiscales, es tempranamente regulada.
Las ordenanzas medievales sobre su ejercicio se prolongaran largamente hasta el
siglo XVII sin apenas cambios notables en lo esencial: mancebías autorizadas en
lugares acotados, licencia para ejercer la prostitución a mujeres abandonadas o
huérfanas sin arraigo familiar en la sociedad, etc., sin embargo, ayer como
hoy, es un esfuerzo inútil poner reglas y límites a este oficio tan antiguo y
que precisa de tan pocos medios para practicarlo, de modo que su ejercicio en
las “tasqueras”, como se denominaba a las tabernas en germanía[7],
fue generalizado en todo tiempo. En las tabernas de la época romana ya hay
testimonios de ese comercio.
Que sirvientas y fregonas ofrecían sus
servicios carnales a los huéspedes de mesones y ventas era público y notorio,
de modo que las maritornes y rameras[8]
son personajes habituales de la novela picaresca. En las tabernas esas mismas
“fregatrices” y mozas sacarían unas blancas[9]
extras con su cuerpo para redondear su mísero salario, cuando no eran
explotadas por el propio tabernero. (“Un mozo de servicio, trabajando en una
venta, recibe diariamente 15 reales de plata, mientras que una moza, trabajando
en un mesón, gana mensualmente 3 reales de plata”, nos informa López Beltrán,
Mª T.) Todo un comercio sexual clandestino a despecho de las ordenanzas
municipales, que ante las quejas de los explotadores de las mancebías, que
pagaban un canon al municipio por la autorización, prohibían, en vano, la
apertura de hostales y tabernas cerca de las casa de tolerancia y trataban de
regular sus horarios.
Antonio Envid Miñana
________
[7] Según Corominas, “tasquera” es la acción de espadar el lino y por
similitud del ruido que produce al golpear el lino se comenzó a utilizar
“tasquera” como sinónimo de pendencia y riña, evolucionando a “tasca” con la
acepción de taberna.
[8] Según Covarrubias prestaban sus servicios en chozas cubiertas de
ramas, de donde “se dixeron rameras”. En general se piensa que su nombre
proviene del ramo que como distintivo ponían en la puerta de sus casas. También
las bodegas colgaban una rama de pino para anunciar el vino nuevo, práctica que
todavía se sigue en Mallorca.
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