sábado, 5 de febrero de 2011

CUSCINARE IL DELITTO (Antonio Envid)

MJM


Dedicado a María Jesús Mayoral,
que tanto ama a Sicilia y que nos ha prestado la foto

Confieso que como lector soy caótico y promiscuo. Soy incapaz de entregarme a un sólo libro o escritor, tengo la necesidad imperiosa de leer dos o tres libros a la vez, que de pronto pierdo y reencuentro, andando el tiempo, en cualquier cajón. Por otra parte, tampoco les soy fiel, a medio leer, muchas veces, son confinados en cajas de cartón, que guardo en el trastero. Allí, en este particular limbo, en horrenda confusión, Santa Teresa con Martínez de Pisón (mezclados darían para una buena road mouvi), Gracián con Saul Bellow (dos cínicos) o Auster y Muñoz Molina (dos pesados), por poner algún ejemplo, esperan el día del juicio. Ese día, que les llegará cuando tenga tiempo y humor de desembalarlos, serán reexaminados. A la mayoría les aguarda el fuego y sólo algunos, los escogidos, habitarán una estantería en la cabecera de mi cama para acompañarme en el último tranco de mi existencia.

Toda esta larga introducción es para expresar la alegría que siento cuando uno de esos libros injustamente sepultado viene a mi encuentro. Eso me ocurrió el otro día. Desde una estantería de una céntrica librería me saludó nada menos que el perdido y largamente añorado “La Mafia se sienta a la mesa”, nuevamente reeditado y cuya primera edición en español yace injustamente, con algún insípido compañero, en alguna caja de la mazmorra subterránea.

Los autores, los periodistas Jacques Kermoal (parte narrativa) y Martine Bartolomei (recetas de cocina) nos dan cuenta de acontecimientos señeros en la historia de la Mafia (y del occidente, tal es la influencia que ha tenido esta siniestra asociación) a través de los menús de las comidas en que se trataron y pergeñaron o se celebraron estos acontecimientos.

En realidad, los autores parecen añorar aquella romántica época en que los capi, engrasaban sus pistolas mientras preparaban con mimo una cassata o unos fideos a la tinta de sepia para sus amigos (o para sus enemigos, que nunca se sabía en que apartado quedaba uno clasificado) hasta el punto de lamentar que hoy “con las prisas de cometer los delitos han olvidado las viejas maneras”. La Mafia siciliana y su sucursal en Norteamérica, la Cosa Nostra, en la época romántica solemnizaban siempre sus eventos con ágapes basados en la nativa cocina siciliana y los regaba con sus enigmáticos vinos. “Cuscinare il delito, cocinar el delito, es una expresión insular cuyo significado está lejos de ser casual”, aseguran los autores.

Por traer aquí algún episodio, escojo la comida-entrevista que Luky Luciano concedió al periodista Kermoal, coautor del libro, en 1961. El famoso gangster vivía entones en Italia como un honrado hombre de negocios (se sabía que era uno de los capos del tráfico de la droga, pero todos miraban a otro lado) después de haber sido excarcelado en Norteamérica, como agradecimiento del gran servicio de haber puesto a las familias de su organización en Sicilia a disposición de las tropas americanas, abriéndoles así la puerta de la isla y, en definitiva, de Italia, en la segunda guerra mundial. En el transcurso de la comida (salmón y caviar, pasta a las sardinas, cocinada por el propio Luciano, solomillo de buey, espárragos con crema de queso de oveja, sabayón), tiene lugar la siguiente confesión:

- El traficante no maneja dinero. Su dinero, o mejor dicho, el dinero que será utilizado, es el de otro, el de un rey exilado, por ejemplo, (seguramente se refería a Faruk) con el que tiene intereses comunes completamente legales: hoteles, empresas inmobiliarias, fábricas… Utilicemos el ejemplo de la empresa inmobiliaria, es más sencillo. El vendedor de droga se presenta como comprador de tres, cuatro, o cinco apartamentos de lujo que valgan lo mismo que la mercancía y no paga por ellos nada. Después, otra sociedad totalmente legal, perteneciente también al comprador, le recompra los apartamento y esta vez le paga. El vendedor puede, pues, establecer el origen de su bien.
Salvando distancias, épocas, situaciones y personajes ¿No les suena algo esta letra, pero con música española? Poco tiempo después de conceder esta entrevista, Luky Luciano moría en extrañas circunstancias. Parece ser, que la policía española había detenido a dos agentes suyos y en sus confesiones implicaban a algunos políticos italianos en el negocio de la droga.

Antonio Envid.

jueves, 3 de febrero de 2011

¡FRAU MERKEL, FRAU MERKEL, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ! (Armando Bulla)

AEM

Me imagino a José Luisito creciendo en León en el seno de un hogar acomodado con lejanos resabios republicanos, entre evocaciones de un abuelo capitán asesinado por los fascistas y ecos de confusas noticias de reivindicaciones sociales que llegan de las minas leonesas del carbón. Estudios en un buen centro privado. Veraneos en Gijón. Estudios de derecho. Largas conversaciones en la cafetería de la universidad, en las que se habla de lo humano, coqueteos con las chicas, y también lo divino, la agonía de la dictadura, las reivindicaciones sociales, con la contundencia que dan la juventud y la ignorancia. Luego adoctrinamientos en las reuniones de las juventudes socialistas, ideas político-sociales a medio digerir y confusas. Un resentido social generado entre cafés y cubatas en el bar de la universidad y entre la juventud rebelde y socialistoide, contra una derechona egoísta e incivil.

Y de pronto me veo Secretario General del Partido Socialista ¡Anda, qué fácil! Ya dije que esto lo arreglaba yo en un pispas. Y el José Luisito, que ya no es ni siquiera José Luis, ni siquiera José Luis Rodríguez, sino Zapatero, mejor aún ZP.

Y de pronto me veo Presidente del gobierno.¡Hala, a poner en practica todas esas cosas de la justicia social, las reivindicaciones pendientes…! Y las aclamaciones y la satisfacción del bienestar de propios y ciudadanos, mientras se sigue hinchando la burbuja, la especulación ¡qué siga la fiesta, que no pare…!

Y de proto ¡zas!, que el sueño acaba en un amargo despertar. Pero no, esto no puede ser, a mí no puede ocurrirme esto, con lo fácil y bien que hago todo. Esto serán cuatro gotas, no merece siquiera que abramos el paraguas, ya lo verá usted, señor Rajoy, qué es usted un agorero. Y esto que no escampa y cada vez llueve más recio. Y que esto ya no es ni siquiera un vendaval, sino una galerna y hacemos agua por todas las partes.

Y de pronto me veo entregando a manos llenas dinero a los bancos y tratando de recortarles las pensiones a los jubilados e iniciando el desmontaje de todo el tinglado del bienestar social.

¡Frau Merkel, frau Merkel, aparta de mí este cáliz!



Armando Bulla

CRÓNICA PESCATERA (Por Azulenca)

MJM
El PSOE busca delfines para sustituir a Zp, pero sólo tiene truchas y qué truchas: Rubalcaba, la Chacón, Pepiño Blanco… Todo un elenco en el que yo no sabría por donde empezar. Yo metería a todos estos en una pecera. Dicen que existe un debate interno dentro del PSOE entre guerristas y zapateristas, aunque parezca que esté hablando de Méjico, seguimos en España. Pero lo importante, dice Zapatero, es hablar de España y no de su sucesión, luego Zp permanecerá en su sitio hasta que no termine de hundir al país. Este Zp, cuando quiere recalcar algo habla como los indios, tirando de infinitivos: no hablar de mi sucesión. ¡Jau! Una amiga me comentó en cierta ocasión que este hombre, refiriéndose a nuestro Presidente del Gobierno, es así porque en el momento de nacer no le debió llegar bien el oxígeno al cerebro. Yo, visto lo visto, no descartaría esa posibilidad. Porque esa sonrisa que tiene remangando las comisuras de los labios cuando no quiere oír lo que le dicen es muy significativa.

Lo de Rubalcaba está claro: lo suyo ha sido siempre la química y puchereteando con ella ha llegado a Vicepresidente de Gobierno. Aunque los maliciosos dicen que también domina la alquimia. El caso es remover el puchero, que se le da muy bien: el agitador en química es un instrumento fundamental. Y para cabeza en forma de puchero, mejor dicho, de tortera aunque se apellide Caldera, la del antiguo Ministro de Trabajo. Parece ser que su partido le ha devuelto el protagonismo, vamos, le han devuelto la voz en Telediario. Y él, que pasará la historia como uno de tantos ministros mediocres de la era Zp, hasta se atreve a opinar con chulería sobre el tema laboral: otro vendrá que bueno me hará. Y además no hay nada que opinar sobre el tema de las jubilaciones, está muy claro: de ahora en adelante nadie se jubilará cobrando el cien por cien porque se habrá muerto antes.

Otro que ha vuelto dejándose oír y sentir es José Mari, José Mari Aznar, se entiende. Tanto gimnasio y tantos abdominales le están chupando la sangre y mermando la memoria. Ahora nos sale diciendo que el tema de las Autonomías es inviable. Y lo dejó caer sin menear el labio ni el bigote. ¿Y él, qué hizo cuando fue Presidente? Dar más fueros a los catalanes y contribuir a que las cosas ahora estén así. ¡Cállate, José Mari, cállate!

Esta gente del Partido Popular no me parece seria a la hora de hacer oposición. Y es que las formas y la contundencia son fundamentales a la hora de meter caña al personal y ellos no las dominan. Por ejemplo, Ignacio Gil Lázaro, este hombre que es el encargado de levantar el Caso Faisán en el Congreso, pues la verdad, no da la talla. Toda su figura me recuerda a los personajes del TBO, es un tipo Pepe Gotera o Rompetechos. Enfrentarse a Rubalcaba en un caso tan serio requiere otra presencia. Yo, cuando lo veo preguntar por El Faisán con gestos mecánicos, con la pregunta aprendida de carrerilla y la expresión de esa mirada con un ojo para arriba y otro para abajo detrás de unas gafas de chico formalito y rancio, pues la verdad hay algo que no funciona.

El pasado fin de semana pasaron todas las vedettes del PSOE por Zaragoza, pero no se habló del Ebro. Esto me da que pensar.

Azulenca

miércoles, 2 de febrero de 2011

BALCONCILLOS, 9 (Loqasto)

SGH

Ay, balconcillos, balconcillos. Aquí mismo, una fría mañana de invierno, oí contar lo que dicen que dijo pessoa, con esa capacidad de visionario ciego que tenía, con ese atrevimiento para poner palabras a lo que no las admite, a lo que no tiene nombre: ‘levanto la cabeza desde mi vida anónima al conocimiento de cómo existo. Y veo que todo cuanto he hecho, todo cuanto he pensado, todo cuanto he sido, es una especie de engaño y de locura. Me maravillo de lo que he conseguido no ver.’ He elegido un apunte breve y no demasiado brillante, no es mi intención asustaros ni asustarme (todavía). ‘Espero, pues, asomado al puente, que se me pase la verdad, y que me restablezca nulo y ficticio, inteligente y natural’, sigue diciendo el bueno de pessoa, comenzando ya, tal vez, a provocarme pequeñas descargas eléctricas en la base de la médula espinal que, al ascender, me obligan a erguirme e incluso a ponerme de pie de un salto.

Loqasto

PLÁTANO v. TOMATE (Servando Gotor)


SGS

No y mil veces no. Un tomate es inferior, muy inferior, al plátano más desolado. Habrá que insistir en que la tendencia a la perfección, la perfección bien entendida, es patrimonio exclusivo del plátano. Porque el plátano lo es todo, elipse dorada, manantial de ideas, crisol de sueños y amarillo chevalier. No sólo en su plenitud, sino ya en su tierna infancia adopta la forma geométrica de un gracioso arco; y el arco no es sino una parte, el inicio más bien, de la circunferencia. Y la circunferencia, sin principio ni fin, es símbolo de perfección, como la corona de un príncipe, como el anillo del nibelungo. Cierto que podría objetarse que, en tal caso, mayor altura caracterizaría a las famosas rosquillas de San Lorenzo, o a los jugosos chochos de Salamanca, pongamos por caso. Incluso a un vulgar donnut. Pero baste objetar que, a diferencia de estos artificios, el plátano se hace así mismo.

El tomate en cambio es amorfo e inseguro. Su forma es ya definitiva, careciendo por tanto de aspiraciones. La única gracia que le queda es hundirse, abatirse y deformarse por efecto de cualquier caída idiota. Es ese el fugaz momento en que el tomate, en verdad, puede arrancar una sonrisa, especialmente al gracioso, al accidentado chop que deja oírse en su contacto con el suelo. Un plátano, no. Un plátano cae y su forma se mantiene y sigue ahí en el suelo, desafiante.

¿Y de sus pecas? Qué decir de las graciosas y simpáticas pecas del plátano. Nada que ver con la aburrida uniformidad, con la sosa rotundidad del rojo del tomate más hermoso.

Mención aparte merecen las posibilidades del plátano. En la mano de una mujer, por ejemplo, pelado, sin pelar, o mientras lo pela, resulta de una plasticidad de imposible descripción. Y en los labios, espcialmente en los labios, una vez despojado de su corteza, puede provocar ardorosas pasiones. Y no digamos los efectos que provoca en el bolsillo de un hombre, tanto para él como para ellas. De entrada, a él lo encumbra, le imprime una seguridad sin límites y en ellas, en las mujeres, levanta curiosos entusiasmos.

Y qué decir de los momentos felices y amargos que la corteza de un plátano en el suelo puede conseguir. Nada más emoncianante que lanzar una de sus amarillas pelarzas sobre la acera y esperar a que pase tu enemigo, con grandes posibilidades de transformarlo en un cadáver roto. Y si en lugar de tu enemigo pasa una abuelita, la corteza del plátano disipa la clásica duda de si se le rompió la cadera al caer, o se cayó porque previamente se le había roto. No, la abuela se cayó por el plátano y, a consecuencia de la caída, rompióse la cadera.

No, un tomate es inferior, muy inferior al plátano más desolado.

Cuescos

martes, 1 de febrero de 2011

"EL AGUA TRAS HORA Y MEDIA EN LA VENTANA" y otras curiosidades (Pepe Arnau, desde Cluj, con amor).


"El agua tras hora y media en la ventana" (JAU)


"Hoy de máxima -12" (JAU)

"Compré anticongelante para el parabrisas que aguanta hasta - 20 grados
y se me ha congelado" (JAU)



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