miércoles, 7 de julio de 2010

EN LA TRASNOCHADA 28 (María Jesús Mayoral Roche)

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Villamayor de Gállego, 5 de julio de 2010

En la trasnochada continúo con las imágenes del Orgullo Gay pegadas en la retina. No es que me escandalice ver todo ese desfile de carnes: flojas, prietas, mórbidas, flácidas, celulíticas, musculosas… En fin, es lo que hay. Vivimos en la era del despelote, todo el quisqui se despelota. Se despelotan los ciclistas, los anti taurinos, los bomberos, los de la tercera edad… Algunos lo hacen por una buena causa, otros por… por exhibicionismo puro y duro, en cualquier caso exhibicionismo: enseñar, mostrar, presumir de. A decir verdad, los españoles deberíamos haber evolucionado. ¿Recuerdan aquel sarampión pornográfico en plena Transición? Pues bien mirado seguimos en las mismas, sólo que ahora no lo hacen las actrices por exigencias del guión; ahora lo hace el pueblo llano para manifestarse, para nada. Se ha dejado a un lado la pancarta para mostrar un cuerpo reivindicativo. No entiendo ni comprendo que mostrar un cuerpo desnudo, algo que debería ser tan natural, se convierta en algo subversivo. Para mí no tiene sentido, salvo de exhibirse. Y es que para despelotarse no hay que pensar; si fuese necesario pensar la cosa cambiaría.

Cuanto más vivamos más veremos, dice mi madre. Hay algunos que no ven más allá de sus narices y no me estoy refiriendo a los invidentes. La causa de la falta de visión en las personas videntes es la ceguera existencial, un mal común que aqueja a la gente que no desarrolla, que no piensa, que no evoluciona. La ceguera. Se han escrito muchos tratados sobre ella, pero no la comprendemos y quienes menos la comprendemos somos los que vemos.

En mi época madrileña trabajaba en la Calle Prim, frente a la sede de la ONCE. Todos los días veía a mucha gente invidente acercarse por allí, me llamaba la atención lo jóvenes que eran algunos: unos llevaban bastón, otros se acompañaban de sus perros lazarillos. Ver al perro guiando a su amo a la boca del metro me encogía un poco el alma. Y pensaba cómo puede valerse una persona en la oscuridad. Si para mí,  que veía, coger el metro era un obstáculo, me preguntaba cómo sería para un ciego la tarea de meterse en aquel hormiguero. Los admiraba. También admiraba al ciego que cantaba los números de los cupones en la estación de Moncloa, que con su voz de barítono convocaba a los usuarios para venderles estampas para que la diosa Fortuna les asistiera. Tenía buen humor y cantaba. Las señoras lo rodeaban para alabarle la voz y de paso comprarle un boleto. El tenía buenas palabras y bromas para todas. Un día una de ellas, muy emocionada, le comentó: Hoy hace veinticinco años que me casé. Él, muy socarrón, se lo puso en bandeja: Que cumplas muchos más. Ella se apresuró a decir: Y tú que lo ve… Él soltó una sonora carcajada: ¡Dilo, dilo! Y tú que lo veas. ¡Ojalá lo viese! El ciego sintió que la mujer se había quedado cortada y riendo a mandíbula batiente le dio ánimo: No te preocupes, mujer. Es lo que se dice siempre y bien dicho está.

Ciudades sin barreras. Está bien tener en cuenta a los discapacitados a la hora de hacer proyectos para las ciudades que quieren renovarse, está bien facilitarles los accesos, quitar escaleras, quitar obstáculos. Es más, esto no tiene ningún mérito, pues de paso nos beneficiamos todos. Pero hay algo que los ciegos existenciales hacemos continuamente: poner barreras. Hacemos ciudades sin barreras para luego ponerlas nosotros mismos, con nuestras propias manos. ¿A qué viene esto? Pues viene a cuenta de que en la sede de la ONCE en la madrileña Calle Prim, los coches y furgonetas los aparcaban en doble fila. ¿Se pueden figurar Vds. lo que tiene que hacer un ciego para cruzar la calle? Recuerdo que un día vi a uno desesperado, desorientado por completo, tal era su cabreo que daba bastonazos al aire. Crucé la calle para ver qué pasaba, lo encontré detrás de una furgoneta intentando seguir adelante, dando bastonazos a diestro y siniestro sin saber cómo seguir. No hace mucho, aquí en Zaragoza, me encontré con una ciega que estando en un paso cebra quería cruzar la calle y un coche mal aparcado se lo impedía. ¿Quieres pasar? Le pregunté. Ella me contestó enfadada y con chispa: Han puesto un coche en el paso cebra y no puedo pasar, además, si no me equivoco me parece que es de la Policía Municipal. Yo no me daba cuenta de la hazaña, pero la mujer estaba en lo cierto. ¿Qué hace un coche de la policía aparcado en un paso cebra? Le respondí que estaba en lo cierto y me dijo: Lo mismo lo denunció. Me eché a reír y me pidió que la cruzara a la otra calle. Riéndome le dije: A tu izquierda tienes a los municipales.

Y esta trasnochada con las imágenes del Orgullo Gay pegadas en la retina, viendo a tanto ciego existencial, me acuerdo de los que viven en la oscuridad.


martes, 6 de julio de 2010

ADRIANO Y EL ARQUITECTO (Antonio Envid)

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La escena se desarrolla en los deliciosos jardines de la Villa Adriana durante una dulce mañana de primavera o estío


EL ARQUITECTO. -¿Me has hecho llamar, César?

ADRIANO. – Sí, Celso, y que trajeras los planos de las fortificaciones del limes germánico. Se es césar cuando se está despierto y cuando se está dormido; En Roma y aquí en la Villa Adriana; vestido o desnudo. ¡Si al menos pudiera quitarme esa condición algunas horas al día, cómo si fuera una túnica!


EL ARQUITECTO. – Son simples fortificaciones militares, César, no merecen que gastes tu precioso tiempo en ellas. Esta villa y sus jardines o el Panteón sí que están a la altura de tus grandes dotes edilicias.

ADRIANO. – Mi querido Celso, cómo has aprendido las maneras palaciegas. No quieres terminar como Apolodoro.

EL ARQUITECTO.- (asustado) -¡César, yo……!


ADRIANO. – No temas. He cometido muchos crímenes. Unos, porque un Emperador no tiene más remedio que cometerlos, otros, porque un hombre está sujeto al error y a las pasiones. Así pues, digamos que he errado por lo menos el doble que cualquier mortal. El pueblo y la Historia me absolverán de unos y otros, pero no perdonarán los infundios. La calumnia tiene tal fuerza, que no solo desarrolla su maleficio cuando se difunde, sino que cobra más vigor a medida que pasa el tiempo, se autoalimenta, es como un ciclón. La Historia me perdonará mis graves errores y sin embargo recordará dos delitos que no he cometido, que ni siquiera pudiera haber concebido: el asesinato de Apolodoro, el arquitecto de mi padre el divino Trajano, y la muerte de mi queridísimo Antinoo. Apolodoro era un petulante, pero no merecía la muerte. El aprecio que le tenía mi padre era suficiente salvoconducto para él. En cuanto a Antinoo, mi vida le pertenecía, no lo contrario... todos los días visito su estatua y lloro por él y por mí.

EL ARQUITECTO. - (Tratando de cambiar ese peligroso discurso, mientras dos criados acercan una mesita portátil extiende ante el Emperador unos planos, permaneciendo respetuosamente de pie) - Aquí en el plano podrás ver, César, dónde se sitúan los fuertes. Son los puntos vitales de la defensa. El resto es un mero muro de tierra con zanjas. Esta zona la conoces bien, puedes hacerte cargo de la escasa o nula efectividad defensiva de este muro.

ADRIANO. – Es cierto, es la zona donde combatí contra los bárbaros cuando yo era joven y estaba lleno de vigor. El pueblo romano, entonces bajo el reinado del divino Trajano, también era vigoroso, en cambio ahora, todo es decadencia. Roma está tan hidropésica y con el pulso tan débil como yo. (Levantándose de su escaño y acercándose al arquitecto hasta casi rozarlo, con intimidad). No, no me interrumpas con una lisonja, querido Celso, no soy inmune a ellas, ni mucho menos, y sé que las dicta, en este caso, el afecto, pero hay que rechazarlas cuando se trata de un asunto de verdadero interés, como éste. Ya sé que estos muros y zanjas de tierra no disuadirán a los bárbaros.

EL ARQUITECTO. –Me alegro de oír esto. Estoy cansado de discutir con el intendente. Hay que hacer una obra recia. Las primeras hiladas de piedra bien aparejada, terminando el muro con ladrillo y tierra apisonada… (Adriano le interrumpe con un gesto de la mano)

ADRIANO. – Para una defensa efectiva del limes necesitaría cien legiones que no tengo ¿Qué haríamos con un buen muro sin defensa militar? El muro no es para impedir la entrada de los bárbaros. No lo traspasan porque no tienen interés en ello. ¿Qué encontrarían entre nosotros? Una vida sin objeto, escepticismo, pereza, molicie, esclavitud de unos por parte de sus amos y de otros por sus vicios. No. Esto no les interesa, ellos tienen una vida libre, con un objetivo firme: vivirla, con sus trabajos y sus placeres, sus zozobras y alegrías, y vivirla día a día, momento a momento. Ahora un hartazgo de carne y cerveza, después… quizá, una larga vigilia. Si un día se deciden a traspasar la frontera no tendremos fuerza que oponerles, su determinación será incontenible. El muro es para que no lo traspasemos nosotros, para que sepamos donde termina el mundo romano, a partir del limes se abre un universo desconocido. Nosotros tememos esa libertad, esa vida donde se pasa de la angustia al placer sin transición, sin términos medios, la vida del instinto. Necesitamos la muralla que nos impida salir a ese mundo bárbaro de reglas simples y esenciales….Necesitamos un muro, como el pájaro criado en reclusión necesita su jaula para sobrevivir.



Antonio Envid

lunes, 5 de julio de 2010

CRÓNICA PLAYERA (Por Azulenca)

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Ver la cara de Zapatero en la cumbre del G pone cachondo a cualquiera, del G-20, se entiende. Y era tal su éxtasis a la hora de posar para las fotos, digo éxtasis por no decir org…, que al desatar esa sonrisa maléfica tan característica en él dejó entrever su perfil de sátiro enmascarado. Creo que a Zp comienza a afectarle seriamente la erótica del poder.

A estas horas la decisión del Constitucional sobre el Estatut no ha convencido ni gustado a nadie: insatisfacción general. Fdez. de la Vega salió de rojo, naranja y colorao para opinar sobre la sentencia y lo hizo en su tono y línea de siempre, curvilínea. La reina de los Pigmeos, Soraya Sáenz de Santamaría, también se colocó detrás del micro para explicarse y con unas pintas… Parecía recién levantada de la cama, sólo le faltaba el almohadón. Otra que no se peina y se caracteriza por poner ojos de espantada… y es que los de las órbitas para poner más énfasis en lo que dice y parece que la están degollando para decir nada. A la que no le falta carrete es a la ovejita del P.P: Alicia Sánchez Camacho. Cuando abre la boca la mueve al estilo de una res triturando hierbas, sólo que Alicia tritura palabras. De todas las opiniones que han dado sobre el Estatut, tan diversas como confusas, me quedo con el cabreo de Artur Mas. ¡Lástima de hombre…! Desde luego hubiese sido un perfecto galán de cine en los años 50, desgraciadamente llegó tarde y ahora es un guaperas reconvertido al que la política del siglo XXI no le favorece. En los momentos estelares le ayuda el Pepito Grillo de CiU, Durán i Lleida. Estos dos hacen un dúo de excepción cuando el desodorante nacional les abandona. Los que no somos catalanes estamos hartos de su política nacionalista. Yo que soy una extremista nata, salta a la vista, desde que empezaron con las tontadas nacionalistas catalanistas prohibí el espetec en casa. ¡Qué es eso de comer carne rosa y sebo en forma de palitroque! Igualico nuestra longaniza.

Madrid se ha convertido en un reino de taifas. De una parte la Serrana de la Moncloa (Fdez. de la Vega); de otra la Emperatriz de Lavapiés (Esperanza Aguirre) y para cerrar el trío el Faraón de Chamberí (Gallardón). La Serrana se lava las manos, esboza una mueca a modo de sonrisa y le echa la patata caliente a la Emperatriz. Dice que la de Lavapiés debe asumir responsabilidades. ¿Y la Serrana que asume…? El botox que se pone. Pero la imperiosa Esperanza aguantará castizamente lo que le echen, buena es la rosa de Madrí. En medio de este rifirrafe, el Faraón de Chamberí opina que los sindicatos se equivocan, eso dice, pero pongo en duda su convencimiento. Por cierto… a puro de tinte amarillo la cabeza de la Serrana está tomando la forma del pato Saturnino. Vamos, mucho plumón amarillo alrededor del cerebro de la Vice más Vice.

Me ha gustado la invitación que el Presidente de Cantabria ha enviado al presidente de USA para que visite las Cuevas de Altamira. Sin duda, Obama se sentirá en su medio rodeado de tanto bisonte.

El verano ha llegado y con él ha estallado el Orgullo Gay. Paquetes envueltos en tangas galácticos y de leopardo. Torsos desnudos, cuellos rodeados con boas rosas. Mucha pestaña, postiza por supuesto. Tal es el furor del Gay y de su orgullo, que hasta al metro de Madrid le ha salido pluma: ese día sus empleados no harán huelga.

Una Leire pomposa, frescotona y escoscada compareció ante las cámaras para arremeter en su línea de siempre contra el P.P, Aznar y para apoyar el desfile del Orgullo Gay: por una vez iba peinada. Un flequillito le tapaba graciosamente la frente y los peletes sobrantes iban enroscados en un moño. Yo creo que tanto arreglo era debido a alguna boda de tarde, de otra forma no se explica.

Ya falta menos para que toda la casta política se vaya a la playa. Esperemos que el sol y el mar los libere de las telarañas mentales.

El miércoles al cine. Villa Amalia. Desde luego cuando los franceses se ponen a hacer pachuchadas son únicos. Una película con un guión invertebrado y una protagonista deslavazada. No digo más.

Azulenca

domingo, 4 de julio de 2010

NO SE OYEN VUESTROS DIENTES (Vladimira Pund)

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En silencio multitudinario de una calle bulliciosa, sufro mi confusión.

Camino entre la gente con la misma inquietud con la que lo haría en un bosque simétrico, replantado.


No sé si avanzo o retrocedo
No sé si este es este o aquel que ya ví
Todos los rostros son iguales.


Terroríficos clones
camináis sin parar
en una danza frenética que absorbe la luz


Sois agujeros negros de vida.
Sois monedas de oro, con vuestra faz sonriente.


Danzad danzad sin parar clones absurdos!!
Seguid despedazando los restos de la Diferencia!!!


¿Por qué paráis?
¿Y ese silencio?
No se oyen vuestros dientes
Ni el choque de vuestras garras.


Oh!!! Yo también veo esa luz tibia
Se acerca a nosotros, sutilmente nos toca y sonríe…
Su varita de la Verdad es lo único que nos puede salvar de nosotros mismos.


sin título
1 de julio de 2010

sábado, 3 de julio de 2010

DE DEPRE, RIEN. ITS ONLY PRAEBENDA (Servando Gotor)

Mi amigo chino Miao y yo, ambos lobos esteparios, pasamos las noches hablando. En primavera lo hacemos a pie de barricada examinando el cielo. Es listo, ha montado una panadería y presume de no ser esclavo de mafias: “Miao sel independiente”. Su sabiduría desborda lo inmaterial porque tiene conocimientos enciclopédicos de lo suyo y lo nuestro. Es espiritual, confuciano y budista y aunque no he mentado su apellido pueden imaginárselo porque es el más numeroso del planeta: Li.

Anoche, ambiente claro, brisa ligera, hablábamos bajo el firmamento de algo tan prosaico como de la depre del PSOE. González Imperator –así llama al expresidente- ha reconocido, dice, la depre (“deple”) y Zapatero le ha dicho que de depre nada. A mí, digo, la alegría de Zapatero me descoloca. Es que existen dos formas de ser feliz, replica, una hacerse el idiota, la otra serlo. ¿Lao Tsé?, pregunto. No, Freud, responde. La verdad, bromeo, no sé si es que ZP se pasa de listo o no llega, si para él la felicidad está hecha de pequeñas cosas como un pequeño yate, una pequeña mansión y una pequeña fortuna o simplemente no tiene corazón, que es la otra forma de ser feliz. ¿Woody Allen, pregunta? No, lo de las cosas pequeñas Groucho Marx, lo del corazón Paul Charles Bourget, un novelista francés… donde las dan las toman, chino. Miao sonríe pero enseguida se pone serio: ahora todos andamos melancólicos por los cuatro millones de parados en “franco” aumento, porque el futuro jamás se había visto tan negro ni el alba tan blanca (Miao también es poeta). Sin embargo, continúa, la depre esa de González Imperator no es una depre cualquiera, es una depre sociata, una depre especial, fíjate que dice que cuando las cosas van bien para el partido vale la crítica, pero cuando se ponen feas la receta es: “militancia, militancia y militancia”: Praebenda or no praebenda, that is the question. Miao también lee a Shakespeare y le preocupa la ineptitud de nuestros políticos: unos por jóvenes sin preparación (la ignorancia es ya alarmante), otros por maduros/almendroncillos sin experiencia, sin otro mundo que el partido y otros por decrépitos, como Felipe Imperator, gran estadista, que lo fue, pero actualmente en horas muy bajas… y Aznar que no se ría.

Ahora bien, en lo que sí destacan estos polítiquillos inexpertos –sigue- es en el diseño de murallas de pan y laberintos circenses para enredar al pueblo, ese pueblo que sigue gritando “Vivan las cadenas”, cadenas que ya no son de hierro sino virtuales (ahora todo es pesadamente virtual, aclara, de la Uno a la Siete, pasando por el Plus). Y una de las mejores formas de distraer a este pueblo es inventarse enemigos, porque mientras trabajamos para defendernos olvidamos hambre y miedo. Ya lo hizo el primer emperador chino: se inventó atroces enemigos. Vuestro Kafka lo cuenta muy bien: “Nunca los hemos visto (a los enemigos) y si permanecemos en nuestra aldea no les veremos jamás, por más que fustiguen sus salvajes caballos y corran a nuestro encuentro... El país es demasiado extenso… Por mucho que corran se perderán en el aire”. Pero el pueblo torpe y sumiso comenzó la construcción de una inútil muralla que no conseguiría cerrarse en doscientos años, defensa absurda y virtual primero porque hasta que la acabas te han cogido y, segundo, porque no hay mal ni enemigo que cien años dure… Pero ya se encarga el propio poder de que el enemigo nunca muera. También esto lo vio Kafka: “batallas de nuestra más antigua historia se libran ahora”. ¿Te suena? En fin: pan, circo y enemigo virtual. Buena fórmula.

Dios mío estos chinos si saben: ellos nos salvarán… con que hubiera un tercio como Miao Li me conformaría. Aun sin alianza de civilizaciones.


(El Comarcal del Jiloca
25/06/10)

Fotografía: S.G.H.

viernes, 2 de julio de 2010

SÁBADO Y MARTES (Rebeca Parcial)

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Era una ley fascinante y falsa
una norma roja y fatídica
una forma de sangre y sufrimiento y además.

Los perros blancos ladraban personalmente
a la luna: parecían contrariados.


¿Y Pessoa?
Hijos de puta,
cuánto dolor se puede proporcionar
a un solo ser humano.

Metieron los jazmines en grandes botellones
y los asfixiaron con perfume de rosa azul.

Ay, era sábado y martes,
los dos días transcurrieron a la vez,
como sucede, a veces, en las grandes batallas:
muchos hombres tardaron muchos días
en pasar de la muerte a la vida,
con inocencia, cuando entonces,
despacio y tropezando, indecisos,
tal vez ganándose a sí mismos
o tal vez perdiéndose como los estigmas
de un azafrán que nadie cosechará, nunca.

¿Y antes, y después?
Caballitos de cuatro patas,
lucecitas amarillas al atardecer
y el sonido seco de los martillos
golpeando los clavos de la cruz.


De El cazador de faisanes, R. y P. Parcial
Editorial Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008
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