sábado, 5 de enero de 2013

DE DONDE DERIVA EL NOMBRE DE AMSTERDAM Y OTRAS LINDECES

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Portada de Confusión de confusiones
en la edición de Lecturas hispánicas
anotada por Antonio Envid Miñana



MERCADER: El lugar y el modo con que se forman estas ruedas y se ajustan estas partidas, quisiera saber, sino sirviera á nuestro amigo de fatiga para que ya que aprendimos la origen, el inventor, y el enredo, no ignorássemos el modo del combate y el lugar del desafio. 

ACCIONISTA: Es tan continuo y incessable el negocio que apenas hay lugar fixo que pueda intitularse su palestra; sin embargo, son el Damo y la Bolsa los que mas se frequentan, empeçándosse á luchar en el Damo desde las diez hasta las doze y en la Bolsa desde las doze hasta las dos. 

Es el Damo una plaça que tiene el Palacio (á que llaman Casa de la Villa) por frontispicio, y llámanle los Flamencos Dam que significa en su lengua Un terrapleno que se haze contra el ímpetu del agua por haverse hecho en esta plaça uno destos terraplenos para defença del Amstel que es el rio de que toma esta ciudad de Amsterdam el nombre, corrumpido de Amstel-Dam en Amsterdam. 

Aqui empieça las mañanas el juego que dura hasta que se cierra la Bolsa á medio dia, donde acuden todos en chusma, por no pagar lo que se suele, despues de estar cerrada; y vá prosiguiendo en ella la batalla, sin que se suspendan las armas en los mayores cansancios, ni se propongan las treguas en los mayores ahogos. 

Es la Bolsa una plaçuela circundada de pilares (aunque si hay algunos de los que se arriman á estas colunas que son como la del fuego por lo que luzen, no faltan otros que sean como la de nube por lo que recatan la necessidad y encubren el estado) y llámasse Bolsa, o ya por encerrarse los mercaderes en ella como en una bolsa, o ya por las diligencias que haze cada uno por llenar la suya en ella, tomando el nombre de las causas, á imitacion de las tres mas decantadas Academias de la Grecia que unas lograron el nombre por el author, otras por el lugar, y muchas por los efectos*. 


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(*) Como nos ilustra el autor, curiosamente la Bolsa se celebraba al aire libre. Después de haberse contentado durante unos diez años con un pequeño edificio provisional de madera en el centro del "Dam", la Bolsa se instalo en septiembre de 1845 en el edificio llamado la "Bolsa de las Columnas”.




de José Penso de la Vega
con anotaciones de Antonio Envid

LAS LETRAS DE TU BOCA (Juan Serrano)

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Cierro los ojos. Como un ciego cierro los ojos, y toco una a una las letras de tu boca para hacerla mía. Y no siento su volcán en mis dedos, ni el rojo de tus labios inflama los rastrojos de mi sensibilidad apagada. No nace en mis manos la cara de la mujer que quiero. No veo tus ojos de pantera, apasionados; ni los míos miran cual cíclope, hambrientos. Son mis dedos analfabetos, son tus letras mudas a sediento bocado de sandía. Cuando sigo con la yema del índice aplicado la sinuosidad jugosa de tus bordes reventones, tampoco tiembla la luna, ni cantan los juncos del río. No leo ni palpo tu caliente, tu discente boca.

No es que no me guste la poesía, que a veces con algún poema hasta brotan lágrimas alegres por el desierto de mi sequedad boscosa. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no te tengo. Sentir que te he perdido. Y me he sentido tierno con Neruda, translúcido con Juan Ramón Jimenez, azul con Rubén Darío. Y hasta yo mismo he tenido la osadía de amasar algunos versos en atardeceres fucsias con el llanto de las mañanas rotas.

Aunque sinceramente pienso, (y que me perdone Cortazar), que detrás de un poeta, hay siempre un hombre de capa caída, frustrado y resentido. El poeta, cansado de ver la realidad truncada, acude al poema, por ver si allí la sustancia de las cosas emana y flora.



Juan Serrano
(En el blog Blao
15 de agosto de 2012)



viernes, 4 de enero de 2013

LA BANCA Y EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD (Antonio Envid Miñana)

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 Paso por la zaragozana Plaza de Aragón, trufada de oficinas bancarias, y veo con sorpresa que una de ellas se halla inundada de juguetes. ¿Es que, como en los viejos cuentos de Dickens, el espíritu de la Navidad ha reblandecido la dura alma del banquero y regala juguetes a los niños que este año, por mor de los recortes, se quedarán sin ellos? La realidad no siempre imita al arte, como quería André Breton, y en este caso es mucho más prosaica, es un banco que ha cerrado y el propietario ha alquilado el local para una liquidación de juguetes, sin preocuparse siquiera de desmontar el antiguo mobiliario: donde antes anotaba alguien los datos para hacer una transferencia, hoy vemos a una graciosa Barbie diciendo con los ojos ¡cómprame!, en el lugar en el que se negociaba un plazo fijo se encuentra toda una parafernalia de juegos de consola, en la antigua caja, más humanizada, eso sí, ya sin blindaje, una señorita cobra el importe de las ventas.

Es todo un símbolo, las noticias son terroríficas para los empleados de la antes próspera banca y hoy mendicante de fondos europeos: CAI inicia los pasos para despedir a seiscientos empleados; Bankia dice que despedirá a seis mil, aunque desliza la buena noticia de que solo cinco mil lo serán en España ¿Qué tremendo tsunami se abate sobre este sector que siempre ha aparecido bañado en oro? Son las exigencias de la CE nos dicen por toda explicación. Sin embargo, esto es una tragedia largamente anunciada, porque los hechos son tozudos y aunque se les expulse por la escalera, se cuelan por la ventana. Es el resultado de una política, fuera de toda razón, que ha seguido la banca española, la de masivas aperturas de oficinas bancarias, de modo, que si no hubiera sido Europa quien lo exigiera, lo habría sido por la fuerza de las cosas.

La banca española, haciendo oídos sordos a todas las recomendaciones de todo tipo de organismos y manuales sobre el negocio bancario, ha seguido en la última época una política errónea a todas luces de abrir y abrir sucursales en todas las calles de todas la ciudades y pueblos del país. Ese no es el modelo de la banca europea, los escasos márgenes de intermediación no permiten esa carga de gastos que acarrea esta inflación de oficinas. Los bancos europeos cuentan con muy pocas oficinas en cada ciudad, pero eso sí, son oficinas suficientes, dotadas de todos los servicios, tanto para particulares como para empresas, de cada una de ellas se sale con la negociación ultimada o a falta de alguna aprobación superior. La multitud de oficinitas, cuya total dotación puede ser: un director-administrativo y un apoderado-cajero-administrativo, donde ni siquiera tienen dinero (“¡Cómo viene a por todo ese dinero! Para eso hay que avisar con un día o dos”) carecen de toda razón de ser. Sin embargo, todavía queda mucho carpetovetónico, que tras la barricada de su ignorancia sigue proclamando que España es diferente.

Y como la justicia es una mera aspiración del ser humano y, quizá, ni siquiera sea algo de este mundo, mientras los empleados se estremecen cada vez que abren el periódico temiendo descubrir otra noticia que precarice más su puesto de trabajo, a la Banca como institución, le cae la lotería de recibir cuarenta mil millones a devolver en doce años y medio y a un tipo de interés del uno por ciento. Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos, que Dios premia a los buenos cuando puede más que los malos.




Antonio Envid Miñana
de
aragondigital.es,
28 diciembre 2012

jueves, 3 de enero de 2013

LECTURAS HISPÁNICAS EDITA "EL COLOR DE MI CRISTAL" DE MARIANO BERDUSÁN

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Lecturas hispánicas acaba de editar la colección de artículos de don Mariano Berdusán, por él mismo titulada "El color de mi cristal", en formato digital; promoviendo igualmente la edición en papel de CreateSpace (grupo Amazon). Se pretende con esto homenajear la memoria de nuestro admirado amigo así como contribuir a fijar su obra y su persona en el tiempo y en el espacio.




CUANDO LLEGUE SEPTIEMBRE (Mariano Berdusán)





Cuando llegue septiembre y el ya cercano otoño comience a vestir de oro las hojas de los árboles frente a mi terraza, tendré muchas cosas que hacer. 



Cuando llegue septiembre, madrugaré, al amanecer, como hacía antes del verano y disfrutaré de los momentos inigualables de ver marchar la noche y llegar el nuevo día.




Cuando llegue septiembre, madrugaré, al amanecer, para vivir en paz y sosiego los primeros momentos de mi jornada. Quizás hoy no sea un final, pero podría ser el comienzo de algo.

Cuando llegue septiembre pondré macetas en mi terraza y en ellas plantaré rosales y geranios para compensarme de los que un día el frío y el calor me arrebataron.

Cuando llegue septiembre y los niños empiecen su nuevo año escolar, yo empezaré mi particular “curso”, con mis libros y cuadernos de siempre, buscando en ellos cosas nuevas que sigan llenando mi existencia de hombre jubilado.

Cuando llegue septiembre buscaré entre mis libros de siempre aquellos precisamente que un día me hicieron reír, me hicieron llorar o quizás hasta soñar, cuando tantos de ellos me hablaban de flores, de plantas, de nubes, de estrellas o de mares y océanos inmensos.

Cuando llegue septiembre seguiré dejando aún abiertas las ventanas de mi casa para que por ellas siga entrando el sol nuevo de cada mañana, el suave calor del mediodía y la nostalgia de un día que se va.

Cuando llegue septiembre y vea las altas nubes avanzar en su camino, me acordaré de mis días junto al mar en verano y de cómo pensaba yo que ellas podrían recogerse en algún oscuro lugar más allá del horizonte, cuando les llegara la noche.

Cuando llegue septiembre y sienta que los días de frío se van acercando, prepararé mis “cuarteles de invierno” y en ellos “hibernaré” activo y feliz hasta que llegue la próxima primavera.

Cuando llegue septiembre abriré el alma y el corazón a las voces e inquietudes de los míos y sentiré así que su mundo y el mío se habrán hecho más pequeños y habitables.

Cuando llegue septiembre levantaré mis ojos a Dios al amanecer y dedicaré una cálida oración por los seres que amé y me amaron, por los amigos que tuve la suerte de tener –todos ellos excelentes y que nunca merecí- y por todos los que estuvieron a mi lado y ya no están y que no me dejaron tropezar ni caer.

Cuando llegue septiembre y los días se presenten nublados y el horizonte se me pierda en el recuerdo de mis días difíciles, confesaré que, a pesar de todo siempre ha merecido la pena vivir y que desde ahora en adelante seguiré dejando que todo suceda tal y como Dios quiera.

Todo esto y más aún, pero sólo cuando llegue Septiembre.


De "El color de mi Cristal"

miércoles, 2 de enero de 2013

LA LEGITIMIDAD DE LOS JUECES (Servando Gotor)

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Se diga lo que se diga, con todas sus virtudes y defectos, la democracia, pura y sin adjetivos, sigue siendo el sistema político menos malo.  Uno puede concebir una dictadura perfecta gobernada por gente honrada pero la historia demuestra que esto rara vez -o más bien nunca- acontece.  En todo caso esa dictadura ideal, esa autoridad imperial idílica, como tal excepción, jamás podría elevarse a la categoría de "sistema", por lo que habremos de concluir de nuevo que la democracia es el sistema político menos malo.

La pregunta que muchos enemigos de la democracia se formulan (conscientes o ignorantes) tiene que ver con la división de poderes.  Se dice que los jueces no pueden equipararse al ejecutivo ni al legislativo porque carecen de la legitimidad que a estos otros otorgan las urnas.  A título de ejemplo, recuerdo haberle oído esto hace muchos años a Javier Arzallus, que cuando una decisión judicial no le gustó cuestionaba la legitimidad conferida por una mera oposición. ¿Quién elige a un juez?, se preguntaba.

Pues bien, la democracia como sistema tiene respuestas para todas estas débiles dudas: la legitimidad del tercer poder viene dada, ya sólo a primera vista, por el propio sistema democrático.  Y no se incurre con esta afirmación en una petición de principio, porque al sistema democrático le es inherente la existencia, separación y equilibrio de sus tres poderes.  Sólo esto garantiza la independencia de cada uno y posibilita un control recíproco para que ninguno de los tres se desnaturalice.

Con todo, se puede seguir cuestionando esa legitimidad que -dicen erróneamente- emana de unas meras oposiciones. Pero la realidad es muy otra porque al emanar del propio sistema y estar construido tal sistema, a su vez, por el principio de legalidad, se concluye fácilmente con que la legitimación de los jueces emana de la ley.  Y más concretamente de la Constitución.  Un juez no tiene poder por haber ganado unas oposiciones sino porque ha llegado a la judicatura mediante el camino legalmente diseñado para ello.  Por tanto, su legitimidad, en cuanto proviene de la ley, proviene también de las urnas, puesto que la ley se la da el pueblo a sí mismo. En consecuencia los tres poderes asientan su legitimidad en el sistema democrático y -mediata o inmediatamente- en la ley y, por tanto, en las urnas.

De modo que los argumentos (antidemocráticos) que pretenden deslegitimar al poder judicial, dejando así libres y sin control a los otros dos poderes, quedan así perfectamente neutralizados: un juez tiene poder y, por tanto legitimidad, porque se lo confiere una ley democrática y, a mayor abundamiento, la primera de las leyes: la constitución.

Pero ahora vamos a la otra cara de la cuestión: la de los jueces que hacen política.  Porque, precisamente, esa misma legitimidad legal, formal y democrática que su cargo ostenta allí empieza y allí acaba.  De tal forma que el juez debe aplicar la ley y fuera de esa función propia de su autoritas no está legitimado para ninguna otra cuestión.  Es más: incluso como ciudadano de a pie, sus opiniones políticas deben mantenerse siempre en el ámbito de la más absoluta intimidad porque la naturaleza de su cargo es completamente incompatible con cualquier opinión política.  Además, su privilegiada situación incide directamente -distorsionándola- en la opinión pública, por lo que su opinión al respecto, per se debe considerarse simple y llanamente como un claro e intolerable abuso de una posición claramente dominante.

De modo que, igual que pienso que un juez tiene toda la legitimidad del mundo para la función que le ha sido legalmente encomendada, mantengo por igual razón que -en cuanto tal juez- carece de ella para todo aquello ajeno a sus estrictas competencias. Y menos aún para criticar una ley por motivos políticos.  Eso sería tanto como atentar a la independencia del legislativo de la misma forma que los políticos no deben cuestionar ni inmiscuirse en la actividad jurisdiccional. 

Los jueces, pues, deben limitarse a eso: a aplicar la ley.  Y si, desde el punto de vista puramente técnico-jurídico o incluso desde el punto de vista de la justicia material, esa ley se le antoja injusta al juez, no se preocupen: el propio ordenamiento jurídico facilita los tramites procesales oportunos para mostrar su desacuerdo.  Eso sí: siempre después de haber cumplido primero con su deber: observar y hacer observar la ley. 

De ahí que me permita mostrar mi total desacuerdo con los jueces mediáticos o con los jueces que "opinan" fuera de los estrechos márgenes de sus ya legales, ajustadas, enormes y sagradas competencias. 



Servando Gotor
Desde mi barricada



martes, 1 de enero de 2013

DIÁLOGO CON UN LANGOSTINO (Nocturno)

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Descubrí mi avanzado estado de locura cuando pregunté a un langostino (cocido) (el langostino) por qué las personas nos obsesionábamos tanto con medir las cosas. Con medir los días. Qué tiene hoy de nuevo y de vieja la noche de ayer; qué diferencia hay para que ahora, de repente, todos nos deseemos felicidad.

El muy capullo, guardó silencio. Yo no me atreví a comérmelo. Para él, hubo una diferencia importante.

No hay duda de que, a veces, callar es la mejor opción...

Pero sin que sirva de precedente, diré que feliz año nuevo. (Los que me conocen dicen que por qué me complico tanto para decir las cosas... yo lo encuentro "origenial").


Fabiola A.M.
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