-Sí, aquí donde lo ve,
el Gallo Rafael se graduó en canto con premio extraordinario en el Conservatorio de Vladivostok y tiene un
carrera llena de éxitos.
-¿Rafael El Gallo?
-No, no, por favor, no
pronuncie ese nombre que se rebota. ¡Quieto, Rafael, que el señor no quería
molestarte! Es que es ecologista y antitaurino y cuando oye ese nombre se
rebrinca. Ya sabe, estos divos tienen ideologías insólitas, fíjese en Brigitte
Bardot y su amor por las focas, pues Rafael lo mismo por los toros, que más de
un disgusto le ha traído, pero él terne, que terne. Una vez en la Maestranza
cantó, imitando a la perfección el clarín, los tres avisos que echaron el toro
al corral y se organizó tal barahúnda, que hubo de salir acompañado de la
guardia civil. El único que apreció su hazaña lírica fue Curro Romero, que ya
no sabía que hacer con el morlaco. Es “El Gallo Rafael” y punto. ¡Anda,
Rafaelito! Cuéntale a este señor empresario lo insigne que es tu prosapia.
-Pues sí, porque
aunque soy de extracción humilde, como suele decirse, en mi linaje hay
antepasados ilustres. Eso se lo cuento en menos de que canto yo. ¿Recuerda el
gallo que cantó tres veces cuando lo de San Pedro? Pues un antepasado mío.
Después formaron pareja artística, San Pedro y él, y debieron de tener éxito
pues te los encuentras por todos los retablos y pasos de semana santa, sin ir
más lejos Subirachs los ha representado en la portada de la Sagrada Familia de
Barcelona. Mi bisabuelo está harto de flases de los japoneses, pero yo le digo
que son gajes de la fama.
Pero la familia vino a
menos, pues mi padre regentaba un modesto corral en un pueblo turolense que en
mi honor se llama Gallocanta, y como a mí aquello me resultaba aburrido y los
gallos tenemos fama de veletas, me enrolé en una compañía de cómicos que pasó
por allí y con ellos inicié mi andadura artística, que para no hacerme tedioso,
tal cantidad de triunfos he cosechado, solo le diré que salté a la fama mundial
la noche que actué nada menos que con Pavarotti. ¿Recordará usted el famoso
gallo de Pavarotti? Sucedió un 6 de Mayo del 2004, nunca se me olvidará,
Pavarotti, Zucchero y yo, inolvidable. De mí hablaron todos los medios de
comunicación, mire, mire, aquí llevo una carpeta llena de recortes de
periódicos, y es solo una selección. Posteriormente le acompañé en alguna que
otra ocasión, pero ya no fue lo mismo. Me tenía un poco de inquina, porqué
hablaban más de mí que de él.
-Pues fama por fama,
sabrá usted que se halla ante el empresario que consagró a la celebridad al
renombrado Gallo de Morón. Y le advierto a usted que son malas lenguas quienes
han propalado que este gran artista quedó sin plumas y cacareando. Infundios
propalados por otros empresarios envidiosos de los éxitos de mis representados,
que el famoso Gallo se retiró rico y opulento a vivir en Miami Beach, donde se
hizo construir una mansión cerca de la de Julio Iglesias, al que admiraba
mucho.
Antonio Envid.
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