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sábado, 17 de agosto de 2013

RUSIA (Álvaro Atance)


MOSCÚ - San Basilio

SAN PETERSBURGO - Iglesia de Nuestra Sra. de Kazán

MOSCÚ - Catedral del Arcángel

SAN PETERSBURGO - Mezquita

SAN PETERSBURGO (M. Hermitage - Sala del Pabellón)
Réplica del de las Termas de Otricoli, cerca de Roma
SAN PETERSBURGO - Catedral San Pedro y San Pablo

MOSCÚ - Catedral de la Anunciación
MOSCÚ - Catedral del Arcángel

MOSCÚ

SAN PETERSBURGO - Mezquita

MOSCÚ - Alejandro II (y el famoso "Carrito de los helados").




viernes, 25 de febrero de 2011

BEN ALÍ, MUBARAK Y GADAFI. LOS AMIGOS MUSULMANES (Armando Bulla)

Foto: A.A. Arqued

Los últimos acontecimientos en el norte de África constituyen una palmaria demostración del modo sistemático por el que se nos mantiene desinformados. Y el procedimiento utilizado es tan sutil, que no se le habría ocurrido ni al mismísimo Goebels. Se trata de enterrarnos en océanos de pretendidas noticias, hacernos creer que estamos al coriente de cualquier cosa que ocurra en cualquier parte del mundo y a los pocos momentos del suceso. Es el método que utiliza un banco de sardinas para burlar a sus depredadores. Ofrecer tantos datos (además, manipulados y filtrados), que somos incapaces de retener ninguno.

Estábamos convencidos, yo al menos, de que Túnez era un país idílico, poblado por unos musulmanes que veían con simpatía a los europeos, libres de terrorismo y de tensiones sociales, relativamente satisfechos, regidos por un régimen no democrático pero paternal y aceptablemente justo. Un país para ir de vacaciones con total tranquilidad. Y de pronto nos enteramos de que estaba sometido a un sátrapa, de voluntad secuestrada por su esposa Leila y la familia de ella, que saqueaban el país con total impunidad y con una avidez sin límite, hasta el punto de que cuando huyen de él se llevan consigo las reservas de oro del banco nacional.

De Mubarak creíamos que seguía la senda de Nasser y Sadat, dictadores nacionalistas, comprometidos con sus pueblos, quienes reconocían su patriotismo y su propósito de sacarlos del atraso impulsando planes de desarrollo económico. También resulta que era otro tirano que oprimía y saqueaba a su país, hasta el punto de provocar un estallido popular irrefrenable.

De Gadaffi, como tenemos tan mala memoria, nadie se acordaba de cuando Bush (padre) lo motejaba de ser un sanguinario y una de las cabezas del eje del mal. Súbitamente curado de su enajenación transitoria, era visitado por todos los jefes de estado occidentales, que volvían encantados de su cortesía y pródigos regalos.

Vaya trio: Ben Alí, Mubarak y Gadaffi ¿De dónde sacamos estos amigos? Cada uno de ellos un despiadado déspota, impuesto a su pueblo, o al menos mantenido, por los gobiernos de EE. UU, Francia e Italia, o por las grandes corporaciones petroleras cuyos lobbys tienen una destacada influencia en los gobiernos de estas naciones.

No es creíble que los movimientos que han derrocado a estos tiranos hayan sido espontáneos. Veamos: un país con noventa millones de habitantes como es Egipto, lleva casi un mes sin gobierno sin que pase ninguna catástrofe. El ejército se ha hecho cargo de la situación y me imagino que al que se mueva, porrazo. Lo mismo pasa en Túnez y de momento en la Cirenaica libia.

¿Habían llegado a la conclusión, las grandes petroleras, de que ya era hora de renovar a sus caciques, presentar otras caras nuevas, para que todo siguiera igual? Veremos. Como dicen los criminalistas, observemos a quien beneficia el crimen y descubriremos al criminal.

Armando Bulla
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