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domingo, 8 de octubre de 2017

¿POR QUÉ NOS GUSTA MÁS LO INCONCLUSO? Porque no anula nuestro interior (Servando Gotor)

Copia del Augusto de Prima Porta de Tarragona. Pamplona. 2015
Foto propiedad de Francisco Javier Díaz Benito

Lo decía Verlaine: lo que queremos, lo que nos va, es la sugerencia, el matiz. No la obra terminada. 
Es la diferencia entre lo erótico (sugerido, sin terminar) y lo pornográfico (totalmente terminado).
¿Y por qué nos gusta más la mera sugerencia? Porque no solo no anula sino que espolea nuestra imaginación, y entonces la obra la terminamos nosotros,  a nuestra medida.
Y esa es una de las claves del arte moderno: de la abstracción, de la obra abierta... Y por eso también valoramos más cuatro piedras de unas ruinas griegas que un edificio completo y terminado, repleto de luces y colores en Las Vegas. Las cuatro piedras nos permiten realizar el resto. El edificio de Las Vegas no nos permite nada. Su totalidad, su plenitud, nos abruma, nos anula.
Y por eso también es superior la poesía al resto de las artes: porque su única materia, la materia de un poema es, son, nuestros propios sueños. Lo decía Shakespeare en "La tempestad": el drama está hecho con la materia con que se hacen nuestros sueños. Y lo repitió John Houston en la voz de Bogart de "El Halcón Maltés", ¿Qué tiene ese maldito halcón? Que está hecho con la misma materia con que se forjan nuestros sueños. 
Por eso es superior la "Eneida" al también maravilloso grupo escultórico del Laocoonte. Lo adivinó Lessing: la poesía es superior a la pintura, es la mayor de las artes porque carece de límites. En la "Eneida" oímos el grito desgarrador de Laocoonte, mientras que en la escultura, ese grito se queda en una mera boca abierta... sin movimiento, sin voz... Sin nuestra voz interior. En silencio.


Servando Gotor


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AL QUE LE INTERESE PROFUNDIZAR:

Sobre la policromía en Grecia:
"La ruptura de la serenidad. Apuntes sobre el reencuentro con la policromía monumental del pasado" (Jorge Rivas López).
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3341908.pdf

Sobre el arte:
G. Ephrain Leesing:  "Laocoonte. O sobre las fronteras entre la poesía y la pintura". Editora Nacional. Madrid, 1977.
Umberto Ecco: "Obra abierta". Planeta-Agostini. Barcelona, 1992.
G. Steiner: "Lenguaje y silencio". Gedisa. Barcelona, 2003.

Y sobre nuestro Augusto policromado:
http://augusto-imperator.blogspot.com.es/2015/03/la-policromia-del-augusto-de-prima-porta.html

lunes, 11 de agosto de 2014

LIBROS: EDICIÓN - AUTOEDICIÓN. AMAZON CONTRA LAS GRANDES EDITORIALES (Servando Gotor)






   Se ha desatado una guerra de precios entre el joven monstruo distribuidor, Amazon, y la vieja bestia editorial Hachette. ¿Qué pasa? Que las grandes editoriales, como las pequeñas, no tienen otro remedio que vender sus libros (impresos o digitales) tanto en Amazon como en cualquier otra distribuidora de las muy pocas que con ésta pueden competir.  ¿Y qué más pasa? Que el precio lo ponen, como siempre,  las propias editoras con los mínimos que marcan la distribuidoras (por ej. Amazon).  ¿Y qué más? Que, como en tantas otras cosas, en Internet luchan los más fuertes contra los más débiles y muchas veces ocurre, como hoy, ¡ay!, que en estas nuevas lides digitales el pequeño puede comerse al grande. Y ahora mismo, resulta que cualquier persona física, desde su casa, puede editar y vender, y de hecho lo edita y vende, el mismo título a menor precio que la más fuerte. Y claro, vende lo que el grande no vende. Y uno pequeño no hace daño, pero muchos pequeños pueden cargarse al grande. Y esto es lo que pasa: que los editores o autoeditores, 2.0 venden en amazon (la tienda plus grande du munde) más que las editoras multinacionales de toda la vida.
Me explico, y voy por partes.
Yo, como autor, acabo de recibir una circular de Amazon por email, en la que explica a su mundial masa de autores y editores la guerra con Hachette, que ya ha sacado a la arena a los suyos con un manifiesto contra Amazon diciendo lo de siempre: que las editoras convencionales (las, para ellos, "buenas editoras") pueden irse al traste, y con ellas el arte y la cultura, por los bajos precios de la autoedición o la coedición, posibilitadas, en este caso, por el monstruo distribuidor Amazon. Vamos, que la vida del libro está en serio peligro. 
Este es el problema y esta es la guerra: Hachette, el monstruo editorial se resiste a bajar el precio de los libros digitales y ponerlo a la altura (más bien a la 'bajura') del precio medio (prácticamente tirado) de las editoriales pequeñas o, mejor, de las autoeditoriales o de los propios autores, francotiradores, 2.0,  freelance u outsiders (llaméseles como se quiera).
Mi opinión personal como "experto" en el tema en los sólo dos años escasos que llevo editando y vendiendo libros en Amazon, infiere de todo esto cinco conclusiones, dependiendo de mi poliédrica perspectiva personal. 
Las expongo seguidamente, desde la más egoísta a la más solidaria:
1ª Como autor, Amazon me ha dado la oportunidad de que mis libros se estén vendiendo en todo el mundo (poco, pero antes no es que no vendieran, es que no estaban en el mercado).
2ª Como editor estoy editando libros buenos de buenos autores que se están vendiendo en todo el mundo (poco, pero antes no es que no se vendieran, es que nadie los editaba).
3ª Como editor, estoy poniendo en el mercado, y a un precio increíble, buenísimos títulos, en cuidadas ediciones, y en una relación calidad/precio inmejorables, que hasta hoy estaban descatalogados, o agotados; en todo caso: fuera del mercado. (Vamos, que estoy aportando algo a la humanidad).
4ª Como autor/editor, me da lo mismo que Amazon y Hachette se saquen los ojos: los dos son dos monstruos multinacionales que, además se están limitando a "escenificar" una guerra que tiene los días contados, y por supuesto, con la victoria de Amazon, como luego diré.
5ª Como lector, alabado sea: cada vez tengo más libros en el mercado y a mejor precio.  Con la música ya pasó lo mismo: hace "años" que apenas compro música (¡con lo que me han sacado las discográficas en "sus" tiempos!, ¡con lo que han abusado de mí, en "sus" tiempos).  Hace mucho que, como melómano, soy millonario: tengo más de lo que nunca pude imaginar, más de lo que nunca soñé, gratis o prácticamente gratis.
Y volviendo a los libros, hace casi siete años que una institución semiprivada de mi querida ciudad, publicó una de mis novelas. Se la mostré al dueño/director de una gran librería/editorial cercana, la miró con desprecio y me dijo: es una vergüenza cómo la administración y los entes públicos o semipúblicos nos hacen este tipo de competencia desleal.  Es cierto, pensé: el pequeño editor tenía sus razones, pero también yo tenía las mías como autor: si no me la publica este organismo, tú nunca me la hubieras publicado. De hecho, he tenido una novela entre las finalistas de dos importantes concursos sin que nadie me la haya editado a lo largo de más de veinte años. Esas son las mías, mis razones ( en este caso, como autor).
Bien, pues la cuestión es sencillísima y por eso digo que la guerra entre Amazon y Hachette (que por lo demás me importa un rábano) tiene los días contados. Y ellos, además, lo saben mucho mejor que yo. Lo que pasa es que quieren arrancar las últimas mieles. 
Estamos en otra época. Eso es lo que pasa. 
Estamos en época de extremos: de las grandísimas multinacionales y del los pequeños profesionales 2.0 (los que podemos codearnos con los grandes gracias a los "populares" medios digitales).  
Estamos en la época en que muchas profesiones y muchas industrias han muerto, se están muriendo o se morirán a corto plazo, les/nos guste o no.  
Y todo esto tiene ventajas e inconvenientes. Pero, amigo: al que le toca, le toca (y a todos nos toca un poco de todo, y a todos nos toca espabilarnos).
La industria editorial como venía ejerciéndose hasta hoy, tiene los días contados. Por eso la guerra la ganará Amazon, que no es una editorial sino una distribuidora, un monstruo logístico.
Las editoriales tienen que cambiar de chip totalmente o desaparecerán.  Y lo mejor del caso es que tienen que competir,  no ya con Amazon, sino con microscópicos profesionales de la edición y la coedición: con los autores 2.0. Y en esta guerra, paradojas de la vida, yo no tengo ningún gasto: sólo mínimos, casi imperceptibles, beneficios: no tengo los costes de una editorial convencional: invierto tiempo, trabajo (u ocio), pero no dinero; tanto para los libros digitales como impresos.  Más: encima yo puedo poner a la venta en Amazon un libro clásico más barato que una editorial tradicional: no hace falta stock (ni siquiera en los impresos).  Ojo, tampoco cuento con subvenciones públicas: yo me lo guiso, yo me lo como.  Y, sin ayuda alguna, he puesto títulos en el mercado que de otra manera no existirían (¡qué bueno, cuánto bien para la humanidad!). Y yo solo, yo solito...  Y como yo, tantos "editores 2.0". No hay gastos, no se necesita stock, los títulos pueden ser los mismos.
Aquí, lo que realmente debe preocuparnos a todos, lo que de verdad debe preocuparnos, es que haya verdadera competencia, que no vayamos, como indefectiblemente parecemos ir, hacia el inexorable monopolio de dos o tres monstruos.  Porque esta es la paradoja de nuestros días: frente a la realidad del empresario o profesional 2.0, que aprovechando los modernos medios digitales puede hacer cosas grandes el solo, he aquí la otra realidad: la de los tres o cuatro grandes que todo lo atraen hacía sus insaciables fauces.  En definitiva, lo que hay que evitar por todos los medios es el monopolio, para eliminar luchas desiguales, desequilibradas.. Eso es lo que hay que hacer: evitar que bestias editoriales como Hachette o logísticas como Amazon, sean las únicas del mercado internacional.  Sobre esto es sobre lo que tenemos que pensar todos, porque este es el verdadero problema, en esto como en todo. Este es seguramente el gran problema de nuestro tiempo: la propiedad de los medios de producción esenciales en tres o cuatro manos.
Dicho todo lo cual, me mojo:
1º Soy de la opinión de que en el mundo editorial, como en general en todo, no debe haber ayudas ni subvenciones públicas (excepción hecha de libros de texto: ahí debe ser sagrada la ayuda, como sagrado, pulcro y exquisito debe ser el mecanismo democrático que haya de marcar sus contenidos).
2º Es mentira, pura mentira, que la muerte de las editoriales tradicionales conlleve la muerte de la literatura, de la poesía.
3º Los autores que se están posicionando a favor de las grandes editoriales, son "sus" autores: los autores de "ellas". Y debería darles vergüenza (a "ellos") posicionarse así. Porque: o mienten, o están vendidos, o ignoran la verdadera realidad... O las tres cosas a un tiempo: son meros esbirros de las grandes multinacionales, a las que se deben en cuerpo y alma, en tinta y pluma.
4º Los grandes medios de comunicación están todos en similar situación de dependencia que los autores expresados, claro que en este caso porque suelen pertenecer a los mismos grupos editoriales, o comparten sus mismos intereses.
5º Los periodistas que se manifiestan en los mismos medios y dicen lo mismo que los autores de las grandes editoriales, demuestran tener la misma dignidad profesional que los autores que firman semejantes manifiestos.
Y, por favor, ¿qué fuerza moral pueden tener las editoriales de siempre que, en las ferias del libro, promocionan a lo bestia a verdaderos patanes con verdaderas basuras que venden libros por ser famosos y guapos presentadores de televisión? Respuesta que nos dan: que gracias a esos patanes, gracias a los beneficios que dan se puede publicar a autores buenos deficitarios. Bueno, pues si los buenos autores son deficitarios, que se pasen al sistema que menos gasto comporta: la edición 2.0. ¡Yo les edito! Claro, que eso, competir en la arena, a pecho descubierto y sin una promoción con un buen respaldo económico...  Ah, y los editores y autores, o coeditores, 2.0 tampoco cuentan con las ayudas púbicas del mundo del libro (como no hay gastos, no hay ayudas, claro).  Y tampoco contarán aquí, en 2.0, con la opinión impresa de esos maravillosos críticos pseudo intelectuales (en realidad verdaderos pelotas que viven de lo mismo), para los que sólo cuentan los autores de las "grandes" editoriales.  
Bueno, pues esto, este sistema, como tantas otras cosas, se ha acabado. Así de claro. O renovarse, o morir.
En fin, lo principal: no dejarnos engañar. En la web tenemos de todo. Así que aprendamos a buscar, aprendamos a elegir. Precisamente veo estos días una noticia muy reveladora: 


Los comentarios de los clientes en Internet influyen en el precio y la ocupación de los hoteles.Cadenas como NH o Meliá vinculan el salario a la satisfacción.
                                                                                                            El País, 9 agosto 2014

Internet puede ser muy bueno para el consumidor, siempre que el consumidor tenga verdadera libertad. Pero para tener verdadera libertad hay que tener también una buena formación, claro. Y, como decía Proust, hay algo imperdonable: la estulticia. Hoy más imperdonable que nunca, porque hoy tenemos a nuestro alcance, a precios bajísimos y hasta regalados, los mejores libros del mundo. Algo que jamás hubiéramos podido soñar. Y no sólo libros: los mejores archivos, las mejores bibliotecas del mundo están digitalizando ahora mismo, mientras usted lee esto, muchas obras y documentos más, para ponerlos gratis a nuestro alcance. Por minutos, por segundos, se enriquece Internet. Ha sido mucho lo andado y muy largo el camino desde la Biblioteca de Alejandría hasta aquí. Aprovechémoslo.  
Si quieres... pásalo.  Y si no, lo tiras. Esto es Internet. Esto es, o debe ser, Libertad.


Servando Gotor


miércoles, 11 de diciembre de 2013

HACIA UNA VULGARIZACIÓN DEL PENSAMIENTO (Servando Gotor)




El 16 de abril de 2002 el Congreso de los Diputados aprobó una denominada Carta de Derechos del Ciudadano ante la Justicia, en la que se reconoce a la ciudadanía el derecho a comprender el lenguaje jurídico. A tal efecto se constituyó una Comisión de Expertos para la Modernización del lenguaje jurídico que en septiembre de 2011 presentó su informe al Consejo de Ministros.

El informe contiene recomendaciones sobre corrección lingüística y ofrece una guía de ejemplos para mejorar la redacción de los escritos jurídicos. Se constata que los ciudadanos consideran críptico el lenguaje judicial y se propone sustituir los particularismos lingüísticos por términos del lenguaje común, siempre que sea posible. Las recomendaciones propuestas por la Comisión van más allá de la pura ortografía y pretenden crear un marco institucional para devolver -según dicen- la relevancia que el uso del lenguaje nunca debió de perder.

Estando de acuerdo en que siempre que se pueda, no ya el en lenguaje jurídico, pero especialmente en él, debe tenderse a la claridad, lo que ya no me parece tan bien es que se opte por un determinado estilo en relación a los párrafos o la sintaxis, en general.  En concreto, se expresa lo siguiente:


La extensión de los párrafos no debe sobrepasar límites razonables. En este sentido, no es conveniente redactar párrafos excesivamente largos, ya que, de hacerlo, el lector o el oyente no podrán retener la información, ni mantener la atención.

El párrafo ha de contener una sola unidad temática, pues aquellos que incluyen en su interior referencia a hechos distintos son difícilmente comprensibles.

Han de evitarse los párrafos unioracionales, formados por concatenaciones de frases coordinadas y subordinadas, llenas de incisos poco relevantes, de dudosa necesidad y que dificultan de modo extremo la comprensión al lector.

Personalmente, pienso que en algunos aspectos (y este es uno de esos) se pretende simplificar y vulgarizar todo hasta tal punto, que llegamos a extremos intolerables.  Los términos "ciudadano" o "ciudadanía", en el contexto de este informe, son a mi parecer, meros eufemismos de lo "vulgar", que por lo demás, en la segunda acepción del DRAE, significa "común o general, por contraposición a especial o técnico".  Se trata, pues, de un significado preciso y eficaz, y en absoluto peyorativo, pero que por imperativos de lo políticamente correcto siempre se intenta evitar. En definitiva, esto no es sino una manifestación más de lo que Amando de Miguel denomina "perversión del lenguaje". 

Y en lo referente al empleo de oraciones cortas en evitación de largas concatenaciones, decir simplemente que tampoco estoy del todo de acuerdo.  Como tampoco lo estoy cuando en otro apartado del Informe se dice que "los científicos explican en términos sencillos fenómenos tan complejos como la física cuántica o la regeneración celular". Esto no es del todo cierto porque rara vez son los propios científicos quienes nos explican tales  fenómenos,  sino meros "divulgadores",  que no es lo mismo. Y me remito al ensayo "Imposturas intelectuales",  de Alan Sokal  y Jean Bricmont (científicos ambos), cuyo título original en inglés es "Fashionable Nonsense: Postmodern Intellectuals Abuse of Science" con lo que la traducción literal sería esta: "Sinsentidos de moda: El abuso de la Ciencia por los Intelectuales Posmodernos".  En este ensayo lo que se hace precisamente es alertarnos respecto a la escasa fiabilidad de tales "vulgarizaciones" y del empleo superficial y espurio por parte de ciertos intelectuales que, justamente, ocultan su desconocimiento de la materia que abordan, bajo un lenguaje oscuro. 

La realidad es que conviene distinguir entre pensamientos o ideas oscuros y claros. Estos, los pensamientos claros, pueden generar explicaciones claras, pero los oscuros, jamás: porque la oscuridad sólo engendra y sólo puede engendrar oscuridad: si uno no entiende algo, si su idea sobre aquello que transmite es oscura, sólo podrá transmitir confusión. 

Por lo demás, cada idea, cada pensamiento, dependiendo de su complejidad, requerirá su propio estilo, con lo que no cabe una regla general, y menos tan taxativa como la propuesta por el Informe. El estilo más válido será siempre el más conveniente al caso,  ese "decorum" al que se refirieron los clásicos. 

En última instancia, identifica el Informe lo claro con lo simple y lo complejo con lo oscuro. Y no tiene por qué ser así.  Lo claro (olvidándonos ya de las ideas oscuras o de la falta de ideas) puede ser simple o complejo.  Y con independencia de que sea simple o complejo, su expresión también puede ser, a su vez, simple o compleja.  El reto del escritor o del orador consiste en encontrar la expresión más efectiva, la que consiga transmitir la idea (sea esta simple o compleja) al receptor de la forma más fiel.  Evidentemente, lo ideal es conseguirlo de una forma sencilla y llana.  Pero si ello no es posible, si se hace necesario recurrir a una prosa compleja, bienvenida sea con tal que el objetivo de la transmisión fidedigna se consiga.  Lo que ocurre es que esto exige también la cooperación del lector, su esfuerzo: un esfuerzo de concentración, de análisis, de lectura y relectura, y de tiempo. Y es este esfuerzo es el que la sociedad actual tiende a eliminar.

Lo preocupante, en todo caso, es si el Informe no estará apostando en realidad por un estilo simple con ideas simples para un pueblo simple, sacrificando de este modo el lenguaje técnico.  De ser así se estaría fomentando un auténtico empobrecimiento científico, y, por tanto, un auténtico retroceso social.  

En fin, insisto: el lenguaje es un instrumento y como tal sus bondades sólo deben medirse por su eficacia comunicativa. A este respecto, en la más alta literatura tenemos los ejemplos más opuestos con resultados igual de buenos. Desde el estilo practicado y propugnado por Azorín, autor de un artículo titulado: "Estilo oscuro, pensamiento oscuro" y enaltecedor —en palabras de Ortega— de "los primores de lo vulgar",  al  más complejo con complejas ideas de la prosa de Marcel Proust, sin duda una de las mejores de la historia de la literatura y del pensamiento, con intrincadas reflexiones expresadas a menudo, y precisamente por tal complejidad, en párrafos largos con interminables frases coordinadas y subordinadas. Lo que en absoluto resta un ápice de claridad al texto, insisto, obra cumbre de la literatura y el pensamiento; antes al contrario: consigue dotar de la necesaria inteligibilidad a un pensamiento complejo o de compleja transmisión. Eso sí, el lector necesita muchas veces esforzarse para una acertada comprensión del mismo.

¿Son peores o menos profundas las ideas que laten en la aparente prosa de Azorín que las de Proust? En absoluto.  Quizá sean más sencillas las Azorín y así,  sencillamente, puede o sabe expresarlas, y más complejas las de Proust ,y por eso recurre a métodos más complejos.  Pero tan interesantes y profundas pueden ser las unas como las otras.  Y, el resultado es en ambos casos igual de eficaz, por muy diferentes que sean sus estilos.  Y, de hecho, Azorín sólo abomina del estilo oscuro cuando en realidad encierra un pensamiento oscuro; o lo que es lo mismo: un falso o nulo pensamiento. Incluso admira al hermético Paul Valery porque no es oscuro, sino difícil. Con lo que volvemos a lo mismo: es la dificultad lo que en la sociedad actual queremos ignorar. Pero a veces lo difícil es no sólo necesario sino imprescindible. Y la ciencia lo es o puede serlo: tan difícil como imprescindible.

Dejémonos, pues de historias: los mensajes políticos son simples en busca del voto simple.  Los mensajes científicos, en cambio, son siempre más profundos y complejos. Tanto, que la mayor parte de las veces se hace imposible simplificarlos: "vulgarizarlos" (en el sentido de la segunda acepción del DRAE).

En todo caso, insisto: ningún estilo es mejor que otro.  Son distintos, y el mejor de ellos será el más adecuado para cada caso, el más "conveniente" ("decorum"). Al final —como decía el propio Azorín en su referido artículo— todo debe ser sacrificado a la claridad (...).

La Comisión de Expertos redactora del Informe que nos ocupa, sin embargo, se permite recomendar para todo un sólo estilo: el más simple, el más fácil, se piense lo que se piense, optando así por la ignorancia del "ciudadano", de manera que siga siendo "vulgo" (en acepción más peyorativa).  Todo muy acorde con los tiempos que corren. De ahí mi total desacuerdo.





Servando Gotor
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jueves, 1 de agosto de 2013

¿USTED FOLLA O FORNICA? (Truhán)






Uno, lo que no acaba de entender es que esta falsa izquierda pseudoprogre, perroflautista y promotora de alianzas culturales imposibles, sea la primera en rasgarse las vestiduras porque un analista del Corán califique de "fornicadoras" a las mujeres que se perfuman o que visten prendas ajustadas.  

Y uno no acaba de entenderlo porque es esa misma falsa izquierda la que potencia y se nutre de todos aquellos que presumen de folladores, mofándose de la gente normal, para la que el sexo es algo normal y no el paradigma de nuestra existencia (por mucho que el canal de Berlusconi se empeñe en lo contrario).  Esa izquierda que fomenta el sexo libre y promiscuo incluso entre menores, repartiendo por ejemplo cierto material "educativo"  y  condones en institutos. Sí, la misma que presume de folladora.

No, uno no acaba  de entender qué diferencia hay entre folladora y fornicadora, para que alguien pueda presumir de lo primero y considerar un insulto lo segundo. DRAE en mano parece que la única diferencia estriba en que el fornicador actúa al margen del matrimonio mientras el follador puede hacerlo también dentro del contrato o del sacramento. Y si esta es la única diferencia, más a mi favor para resaltar otra incoherencia más de estos izquierdosos antifamilia y anticlericales, que ahora se rasgan las vestiduras y ponen el grito en el cielo.

Que alguien me lo explique si es que existe una explicación. Porque si ambos términos son prácticamente sinónimos  lo que -coherentemente- debería hacer esa progresía pseudoizquierdosa, ante las declaraciones del impresentable estudioso del Corán, sería aplaudir, pero no indignarse. ¿Pues no está calificando a las mujeres que se perfuman justo de lo que muchos de ellos presumen?

No: sólo las personas sensatas que no van por la vida presumiendo de folladores (matrimonios, contratos y sacramentos al margen), estamos legitimados por la más elemental coherencia para considerar el término "fornicadora" como lo que es: un grave insulto a la dignidad del ser humano en general, hombre o mujer. 

Ser un gran follador o una gran folladora no aporta nada a esa dignidad, al contrario: la rebaja a la animalidad más mísera e instintiva (y que el destino me libre ahora de los defensores de los animales).

Coherencia, por favor, simplemente coherencia, que al final no va a haber cabeza razonable y sensata que aguante tanto cúmulo de idioteces (en el fondo hipócritas doctrinas que como tales forman parte de un dogma que en cuanto tal no admite explicación racional).  Yo sí, yo puedo indignarme ante lo que considero un verdadero insulto a esas mujeres que se perfuman, y puedo indignarme porque para mí calificar a alguien de "fornicador" o "follador" no es un halago sino un miserable agravio. 


Truhán
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domingo, 21 de julio de 2013

MASA Y CORBATA. Bárcenas en la pintura social de Nood (Truhán)



SIN TÍTULO (4)
Nood

Me gustaría que esto fuera el comienzo de una serie de comentarios sobre la obra de Nood, artista no por famoso profundamente desconocido. De hecho, estas pinturas son sólo una muestra más de los insondables misterios que su proteica personalidad encierra.

Y cuando digo que me gustaría, no me refiero a que la idea pueda truncarse por su sequía creadora sino, al contrario, porque mi imaginación no alcance la conveniente altura. Pero es que esta primera pintura, ya a simple vista, ha movido todas mis enfermas neuronas y me ha arrastrado al teclado para escupir inmediatamente lo que a simple vista me provoca.

Y -como diría Borges- tengo para mí, que esta obra habla de Bárcenas.  

Lo juro. 

Sí, es verdad que en estos tiempos todos andamos obsesionados con él, pero Nood no vive en España, no vive el día a día de aquí, en el que nos levantamos, desyunamos, trabajamos y nos acostamos (y para esto ya hace falta masoquismo) con Bárcenas.

La pregunta es cómo ha podido calar, allá por las tierras de Nood, el asunto Bárcenas hasta tal punto.  Pero enseguida nos llega la respuesta: igual que Shakespeare o la Biblia impregnan la mentalidad occidental sin haber leído uno ni otra, de la misma forma, la trama Bárcenas, llega hoy a cualquier occidental con raíces en España, siga o no nuestros telediarios.  Es así, lo impregna todo: la oficina, el gimnasio, la biblioteca, el aula... todo.

Y ahora no me digan que estoy loco o cuando menos obsesionado por el tema Bárcenas, por llegar a verlo también en esta pintura.

Para empezar, decir que no estamos ante una obra abstracta como a primera vista podría parecer.  No: el cuadro nos muestra figuras perfectamente representadas, si bien, desde un lenguaje naif.  En este sentido, sí, el artista quiere jugar con nosotros, lo admito.  Pero no engaña.

¿Y dónde está Bárcenas?  En la corbata, por supuesto.  

Porque la figura roja es una corbata (¿o también eso se me va a discutir?).  Bárcenas, es verdad, sufre de la ordinariez del nuevo rico, y digo nuevo rico porque aunque ya lo fuera hace años, no lo era tanto como hasta hace poco. Su levita color camello con cuello oscuro lo dice todo de él.  Y aunque hasta en la foto de la ficha policial sale con expresión soberbia (si le cogieran de cuerpo entero afloraría una nueva peineta), no es tan chulo como aparenta.  Esconde una falta de seguridad tal, que podrá prescindir del taxi a la puerta de su casa, de la gabardina y hasta de la levita color camello.  Pero de la corbata  ¡nunca!

La corbata va a acabar por erigirse, de verdad, en símbolo de aquellos inseguros incapaces de presentarse ante la sociedad como son.  De hecho Bárcenas, en su última declaración ante el juez Ruz, que venía de prisión (Bárcenas, no Ruz), pues, claro,  el hombre iba sin corbata.  Y ¿qué hizo? Pedir permiso al magistrado para calzarse una.  Yo no declaro sin ella.  Así de claro.

Lo que ya escapa a cualquier interpretación de nuestra pintura es el color de la corbata: ¡¡ROJA, OIGA!!...

¿Qué nos habrá querido decir el artista, al elegir de su egregia paleta, semejante color?  No hagan cábalas, ni siquiera busquen el gualda por el forro, no. Es roja sencillamente por la maldita horterez  de Bárcenas.  Nada más.

¿Y el fondo del cuadro? No, tampoco hay abstracción en él: es el mar inmenso con bruma entremezclada.  Ese ignoto oceáno que a Bárcenas le toca atravesar, con inicio sabido pero destino incierto.  Esa bruma, esa niebla mental de la que extraer lógicas arquitecturas que le permitan descansar algún día: concluir, si es que tiene fin, esta nueva y laberíntica singladura.

En todo caso, la corbata de Bárcenas navega segura hacia el juez Ruz.  ¿No lo ven? Pues está muy claro.

¿ Y... las bolitas que le siguen como los niños al flautista de Hamelin?  Bárcenas amenazó con tocar la flauta y la está tocando.  Y ahora todos (los implicados) le siguen como arrastrados hacia Ruz.  Todos: desde el pez chico al pez gordo, como brotes de olivo.  Los mismos que le seguían como masa idiota admirados por sus doradas corbatas, por la llave de la caja y por los sobres, forzosamente han de seguirle también ahora, ¿qué se pensaban?.  Y sus nombres se adivinan en cada una de esas bolitas ya sólo por su tamaño.

Impresionante esta primera reflexión de Nood, este análisis certero de una realidad que, aunque geográficamente lejana, mentalmente le toca, más bien le fustiga, igual que a cada uno de nosotros, españolitos de a pie: el artista sabe lo que va a pasar y nos muestra la crudeza no en abstracto sino con elocuentes símbolos.


Truhán
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domingo, 14 de julio de 2013

LOS S.M.S. DE RAJOY: DEMASIADA BULLA (Truhán)





A Rajoy se le podrá acusar de que tiene poca cintura, de falta de carisma, hasta de falta de energía, aquí y en Bruselas, si se quiere. Pero de lo que no puede acusársele es de idiota, al menos en relación a los S.M.S. que hoy publica El Mundo.

Por partes:

1º Que eran compañeros y amigos, no es nada nuevo.  De hecho, antes de aparecer las cuentas de Suiza Rajoy defendió en público a Bárcenas. 
2º Tras la aparición de dichas cuentas, ya no ha habido ni un sólo mensaje más de Rajoy.
3º Sus mensajes a Bárcenas lo único que revelan, en todo caso, es la posición del ex-amigo que te da largas: resiste, ánimo, hacemos lo que podemos, tranquilidad, tranquilidad… es lo único que no se puede perder... (literal).
4º Que sí, que hay que contextualizar tales mensajes: por supuesto que sí, y el contexto es precisamente que Rajoy dejó de escribirle a Bárcenas y que Barcenas está en la cárcel.
Por tanto, por muchas vueltas que se le dé al asunto y muchas lecturas que se intenten, estos mensajes no dicen nada.  Tan es así que hasta podría pensarse que están supervisados por sus abogados (pues esa es una de las funciones principales de los abogados: vigilar preventivamente lo que sus clientes dejan por escrito). Bárcenas, no. A Bárcenas le sobran sus abogados.  Va por libre. Y eso, además de que es público y notorio, también se nota en sus mensajes, el último de los cuales no puede ser más miserable y torpe: Tú sabrás a qué estáis jugando pero yo quedo liberado de todo compromiso contigo y con el partido. ¡Olé! 
¿Rajoy, tonto?  Hombre, por favor, quizá lo sea, pero no en el tratamiento que ha dado a sus mensajes.
¿Y Pedro J. Ramirez?  Tampoco, por supuesto: este hombre es capaz de convertir una pobre noticia en un enorme titular y hasta de hacer que el país (y hasta El País) tiemblen por ello. Insisto: resiste, ánimo, hacemos lo que podemos, tranquilidad, tranquilidad… es lo único que no se puede perder... (literal). Y aquí estamos, toda España pendiente de unos textos que no dicen nada. 
Y en una democracia, digo yo, hará falta algo más que esto para cargarse a una mayoría absoluta expresada en la urnas. 
Sin perjuicio, por supuesto, de que sigan las pesquisas y la instrucción hasta sus últimas consecuencias.  Y entonces sí, llegado el caso, que caiga quien deba de caer. Pero no antes y menos porque lo pidan quienes lo están pidiendo: Rubalcaba y Cayo Lara, que también hace falta echarle cara. (Y ya, lo de romper relaciones con el partido del Gobierno... no nos faltaba más que esto.  Como un cónyuge descerebrado en un proceso de divorcio, igual). 
Seguro que alguien pensará que estoy defendiendo a Rajoy. Ni de coña. Simplemente me limito a defenderme a mí mismo de la contaminación absurda a la que los medios de comunicación, los partidos y el sistema, en suma, me tienen sometido y el estado de ruina que entre unos y otros están dejando el patio. Resulta francamente agobiante e insostenible. Nada más.

Truhán
desdemibarricada


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LOS S.M.S.:

23 mayo- 1 Septiembre 2011:

Rajoy: Rosa, gracias, eres un encanto. Yo estaré ahí siempre, al final la vida es resistir y que alguien te ayude, tampoco hacen falta muchos. Un beso y otra vez gracias.

Rajoy: Muchas felicidades Rosa. Esperemos todo se confirme. Un abrazo y a Luis otro. Mariano



21 febrero de 2012
Bárcenas: Mariano la nota tiene que ser del Partido se están dando datos que no coinciden con la contabilidad Del Partido. ¿Cómo lo voy a certificar yo? Hubo ademas un concurso y se Presentaron 5 agencias. Yo no era el tesorero. Si no lo hace el partido nos dejas a los pies de los caballos y creo que ya hemos sufrido bastante. Dale instrucciones a Prensa por favor. Gracias

26 de febrero de 2012
Bárcenas: Perdón por la insistencia pero es necesario. Tienes un nombre que te dio tu interlocutor. Cualquier otra cosa es mantener la situación como está o empeorarla. No hay otra solución viendo el comportamiento sectario. Ya no podemos más. Gracias y un abrazo.

23 de febrero y 10 de abril 2012
Rajoy: Vale
Rajoy: No es cierto Luis. Para qué va a hacer daño. Yo hable con ella… esto no es fácil, no hay que equivocarse. Tranquilidad… es lo único que no se puede perder. Un abrazo
Rajoy: Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo
Rajoy: Mañana no puedo. Viernes a las 17h

18 de enero de 2013
Bárcenas: Hable con nuestro amigo. Gracias. Es fundamental que tengas en cuenta el nombre que él te propuso para ese puesto. Un abrazo
Bárcenas: Querido Mariano le he trasladado a ¿? la improcedencia de que yo haga un comunicado para contrarrestar la filtración de Cospedal al Mundo. Yo, después de mirar ayer el partido para otro lado, no tengo credibilidad. Debe salir ella y pedir que El Mundo aporte las pruebas. Conmigo puedes contar siempre y sabes que te estoy agradecido por el apoyo que personalmente siempre me has dado. Un abrazo fuerte. Luis

18 y 20 de enero de 2013
Rajoy: Luis, lo entiendo. Sé fuerte. Mañana te llamaré. Un abrazo

20 de enero y 5 de marzo 2013
Bárcenas: Estoy tranquilo y soy fuerte. ¿Estás de acuerdo con las órdenes que se han dado en el partido con respecto a mí? Te ruego que me llames como quedaste para saber dónde estamos. Es urgente. Gracias
Bárcenas: Mariano necesito hablar con Javier. Como le dije a Matari os estáis equivocando. Los papeles supuestamente de Álvaro y míos están judicializados penalmente en Plaza Castilla y ahora pendientes de la decisión de Ruz. Yo sí tengo las ideas claras. Abrazos.

6 y 14 de marzo de 2013
Rajoy: 650705??? le ha llamado a a las 10:08 el 06mar
Bárcenas: Tenia el móvil apagado y he visto tarde tu llamada. Te he contestado pero no he podido hablar contigo.

14 de marzo de 2013
Bárcenas: Mariano, vergonzoso el comportamiento esta tarde de los dos abogados del Partido. No han permitido que las personas que he enviado verifiquen el contenido de las cajas que había en el despacho que tú me autorizaste. Tú sabrás a qué estáis jugando pero yo quedo liberado de todo compromiso contigo y con el partido


viernes, 5 de julio de 2013

LECTURAS DE VERANO. A PROPÓSITO DE DANTE: LONGFELOW, UN PASEO POR EL BOSTON HISTÓRICO Y LITERARIO Y OTRAS POSIBILIDADES PARA ESTAS VACACIONES (Servando Gotor)


Henry Wadsworth Longfellow
La famosa Universidad de Harvard está en Cambridge, al otro lado del río Charles, frente a Boston (Estado de Massachusetts).  Si algún día me pierdo deberían buscarme por allí, pero no se molesten, es sólo un sueño de tantos. El puente que une ambas orillas lleva el nombre de Longfellow, en memoria del gran poeta de Boston, Henry Wadsworth Longfellow, a quien su coetáneo y encumbrado poeta de Nueva York, E. A. Poe, consagrado definitivamente para la Historia de la Literatura por Baudelaire, en atención sobre todo a su "nevermore" (sí, de ahí procede el nunca máis -digo yo-), criticó en muy dudosos términos.



Lo cierto es que, al margen de los méritos literarios de Longfellow como poeta (apenas conocido en nuestra lengua, por lo demás), una de las buenas cosas que hizo fue traducir al inglés y, por tanto, introducir en Norteamérica, la Comedia de Dante.
Ahora, precisamente, recién publicado en España el último best-seller (porque lo será): Inferno, relacionado con Dante, recobra importancia otro libro (también récord de ventas) sobre el autor de la Comedia: El Club Dante, escrito en 2003 por Matthew Pearl,   donde se narran las intrigas y andanzas de un grupo de insignes intelectuales de Boston empeñados en sacar adelante aquella traducción de Longfellow.
Evidentemente, Dante era católico, rara avis en el Harvard protestante y militante. Y por su puesto, se trataría de evitar por todos los medios que "los venenos extranjeros se extendieran bajo el disfraz de la literatura".  Era una cuestión de principios para el claustro de Harvard ignorarlo todo en materia de lenguas vivas, a salvo la inglesa, claro está.
De modo que desde la famosa universidad se urde una trama criminal moteada de signos dantescos para evitar semejante traducción.  Los eruditos de lengua inglesa ya tenían, además, El Paraíso Perdido de Milton y, por supuesto, ni necesitaban ni admitían los valores de aquella Comedia que Bocaccio elevó al grado de "Divina": "Longfellow y su círculo están tan aquejados de la enfermedad toscana, que se atreven a clasificar a Milton como un genio de segundo rango en comparación con Dante", se recriminará desde Harvard.  La marginada comunidad católica (italianos e irlandeses, ya se sabe) sí estaba por la labor: "Leemos El Paraíso perdido como un poema, pero la Comedia de Dante la leemos como una crónica para nuestras vidas interiores".  
Lo cierto es que Mattehw Pearl, aprovecha todo esto para novelar una historieta de intriga que, al menos, nos acerca a aquellos míticos personajes norteamericanos que animan y participan la introducción del católico Dante en Estados Unidos: nada menos que Oliver Wendell Holmes (padre), James Russell Lowell,  J. T. Fields, el propio Longfellow y George Greene, entre otros.



Hombre, por mi parte, para quienes prefieran profundidad y seriedad sobre la forja de aquellos hombres y, sobre todo, de aquellas ideas que se instalaron en Estados Unidos y, desde allí -con los matices oportunos, por supuesto-, han sido exportadas al resto de occidente, les recomendaría mejor la lectura de "El club de los metafísicos"(2001), un imponente ensayo de Louis Menand .  Estamos hablando, lógicamente del pragmatismo y del capitalismo, sistema éste cuyo origen ya situó Max Webber en el protestantismo y, por tanto, inicialmente, en Lutero y Calvino: "El trabajo duro forma parte del plan divino del Señor, y eso es lo que Él espera de nosotros”.  
Webber destaca que en el contexto de la Reforma, la ganancia no era un mero medio para la satisfacción de las necesidades materiales sino el fin de la propia vida.  De aquí a la afirmación de Benjamin Franklin de que el tiempo es dinero, no media ni un paso.  Pero no todo es tan asqueroso como parece: la ideología "liberal" (término, por cierto fraguado en la España de principios del XIX) también genera un contexto en el que aparecen mentes como Emerson, con su fe en el ser humano o, aún mejor, Thoreau padre de la desobediencia  civil; o todavía mejor: los poemas de Walt Witman, impregnados de ese amor por el individuo, lo humano, con su "Canto a mí mismo", faltaría más.
Pero si prefieren seguir con Dante y con algo más ligero -no por ello menos profundo-, los Nueve ensayos dantescos  de Borges (pinchar aquí), resultan apasionantes, curiosos y entretenidos. 

Hablo, pues, de cinco interesantes lecturas:

1º Por supuesto, la Divina Comedia (recomendable especialmente en la traducción y notas introductorias del poeta y experto que fue Ángel Crespo -Seix Barral 1973-1977, aunque puede echarse una ojeada pinchando aquí, en todo caso hay en Wikisource otra versión completa en español-). Ya se sabe: un poema profundo y tan entretenido al mismo tiempo (si se tiene paciencia y voluntad) como el mejor parque temático para este verano. 

El club de los metafísicos, de Louis Menand, nos introduce en el pragmatismo: Cuando nos sentimos felices con una decisión, no nos resulta arbitraria, nos parece la decisión que debíamos tomar. Primero decidimos, luego deducimos (Henry James).   Un recio ensayo que -como todo lo bueno- exige también fuerza y voluntad para sacarle el debido provecho y disfrute e introducirnos en las raíces del pensamiento norteamericano (nos acostamos como anticuados conservadores y nos despertamos como rabiosos abolicionistas) y de aquellos padres del pragmatismo: Holmes, James, Peirce y Dewey. 

El club Dante, de Matthew Pearl, una novelilla que sirve para matar el tiempo y poco más (Los americani de Boston habían construido una Cartago, una tierra atiborrada de dinero pero vacía de cultura).  Al menos nos sitúa en aquel curioso Massachusetss de Longfellow and company y emula  las novelas de Agatha Christie en que todos son sospechosos y, respetando las reglas del género, al final el malo acabará siendo Fermín, el mayordomo.  Pero no se preocupen, no desvelo nada: en aquella sociedad había muchos mayordomos; esclavos, no: mayordomos, sólo mayordomos. Además, en este tipo de novelas, qué importa quién sea el asesino: todos son sospechosos y el autor juega con nosotros (como la propia novela juega con él mismo) y al final elige al asesino por azar, no vayan a creer. 

Inferno, de Dan Brown.  Esta noveleta sí que sólo sirve para matar el tiempo, sin aportar nada de nada. Bueno, sí: al curioso analista de las trastiendas (los backstages, se dice ahora) de productos comerciales, en este caso de best-sellers, sí.  Él comprobará, una vez más, que tampoco los ingredientes del thriller cambian: los protagonistas, chico y chica guapos, aguerridos, valientes y "superlistos"; el antagonista, alguien que quiere causar un tremendo mal a la humanidad; una serie de persecuciones interminables y tensas entre unos y otros (buenos tras malos y malos tras buenos) que, faltaría más, se desarrollan en atractivos escenarios (esto ya lo había utilizado magistralmente don Alfredo Hitchcock): Florencia, con su corredor de Vasari incluido (yo creo que Narciso y un servidor ya le sacamos a ese corredor bastante más partido, y más lírico que el conseguido por el jeta este del Brown, en nuestro Guacamayo Azul, pero qué le vamos a hacer él es él y nosotros nosotros); Venecia, con sus palacios, puentes, canales y góndolas; y Estambul, sus pobladas calles, sus mezquitas y, cómo no, su Basílica Cisterna, con la misteriosa cabeza de medusa.  La fórmula, no falla: un cuarenta por ciento, material para una guía turística mala; otro cuarenta por ciento: persecuciones a lo Indiana o Tadeo Jones; y el veinte por ciento restante elucubraciones pseudocientíficas y tremendistas, en este caso sobre la catástofre malthusiana que se nos viene encima.  Una mierda, vamos.  Eso sí: al menos no hay ni amor ni sexo (vaya con el Brown, qué original); sólo un extraño beso al final, absolutamente raro, ficticio e irreal, que nos deja a todos con cara de poker: ¡anda, mira, mira tú: al final...  al final resulta qué! En suma: matar el tiempo, asesinarlo más bien.  Nada más.  

Nueve ensayos dantescos, de Borges (de 1982, pueden conseguirse en Alianza Editorial, 2002, o simplemente pinchando aquí).  Nueve miradas incisivas a la Divina Comedia con esos ojos insondables y aparentemente muertos de Borges, quien desde muy joven la leyó ya, en el tranvía, en una edición bilingüe inglesa, que le introdujo en el italiano del Quattrocento (yo no sé italiano, dice, nunca estudié ese hermoso idioma.  Pero con Dante aprendí mucho italiano).  Como botón de muestra de tales miradas, baste reseñar esta reflexión del escritor argentino sobre la última sonrisa de Beatriz, en el ensayo que lleva este mismo título (una sonrisa, por cierto, que ha dado lugar a ríos de tinta sin que nadie dé con su significado, si es que lo tiene). Dice ahí Borges: Yo sospecho que Dante edificó el mejor libro que la literatura ha alcanzado para intercalar algunos encuentros con la irrecuperable Beatriz.


Todo esto sobre Dante y los pragmáticos. 


Hombre, a uno, en esta última inmersión en la Divina Comedia, le hubiera gustado acceder al monumental estudio La poesía de Dante, de Benedetto Croce (pinchar aquí).  Y hasta estuvimos a punto de traducirla con Narciso para Lecturas hispánicas...  Ay, pero Croce está muy reciente todavía y los derechos de su obra vigentes, de modo que hubimos de desistir del empeño. De todos modos, resulta sonrojante que no se haya hecho hasta hoy (al menos yo no la conozco) ninguna edición en castellano.


Qué se le va a hacer.  Pero hay más cosas, muchas más, afortunadamente.  Precisamente aquí, en nuestro blog acabamos de iniciar una serie de entregas de aquellas "Hojas de hierba", de Walt Witman, que incluyen (¿cómo no?) su "Canto a mí mismo"  (hablando de aquellos norteamericanos emersonianos tan seguros de sí), en -nada menos qué- la versión de Ángel Ferrer




En última instancia, siempre nos quedarán  los Merodeos de don Narciso  ahora que han provocado cierto debate en nuestro blog. Los Merodeos lo tienen todo:
 prosa poética de primera calidad, entretenida, graciosa, imágenes, música y humor, bastante humor de calidad.  Ni siquiera es necesario arremangarse para
entregarnos a su lectura. 
Te atrapan a primera vista.

 Los merodeos - dice Ángel Ferrer- son una cuestión tan peligrosa, como asomarse tontamente a los balconcillos. Si uno se pone serio y lo ve todo preciso, puede llevar su coste en muerte mortal (¿se dice así?), sólo en algunas ocasiones claro, en otras, en las que uno agacha la cabeza repetidas veces para reverenciar a un recién descubierto grifo, por poner un poner (¿se dice así?), hay que saber acercarse y alejarse vilmente, frotándose las manos y ladeando la cabeza
Eso sí: hay que leerlos bien: a poder ser en voz alta. Recitándolos, por supuesto.  ¿Cuanto hubiera dado yo por oírlos en la voz de Vittorio Gassman por... por poner un poner (¿se dice así?). 
También podemos irnos de copas con gichos y gichas de ayer, hoy y mañana, de la mano de Antonio Envid.  O de sueños.  De sueños, sí: de esos que encierra la personalísima y estupenda prosa, muchas veces lírica, muchas veces agria,  siempre hermosa, de Juan Serrano.  
Ah, y si este verano nos queremos introducir en el Museo del Prado (¡qué escándalo, qué escándalo, en Madrid hay un Museo!), les aseguro que mi guía es bastante más entretenida que la subrepticia guía turística del Inferno ese del tal Brown (¡vamos, hombre!).



De todos modos, para quien quiera hacer footing con su mp3 y ya esté harto de oír toda la música gratis de la que ahora disponemos (ya sólo nos faltaba Spotify) tiene un par de recientísimas conferencias de Rossend Arqués sobre Dante y la Divina Comedia en la fundación 
Juan March (pinchar aquí).

Más y con esto termino: el que no tenga un e-reader, que se lo compre.  Es lo más barato del mundo. De hecho todos los libros mencionados (salvo, quizá, El club de los metafísicos -qué cosas, el más duro, el menos comercial) todos, pueden encontrarse fácilmente en la red de forma gratuita (sí, incluso los bestsellers más recientes como Inferno, sí). ¿Dónde? Pues, por ejemplo, en Papyrefb2 (pinchar aquí).  

Bueno, pues eso: vaya verano que nos espera. Comer no sé si nos llegará para comer, pero en música y libros hemos llegado al fin a ser millonarios.  Qué cosas. 
Oiga.

¡Feliz verano!






Servando Gotor
Desdemibarricada


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