viernes, 4 de junio de 2021

EL SOLOMILLO AMENAZA LA SALUD DEL PLANETA (Antonio Envid)

 



Me encontraba charlando con un amigo, divagando aquí y allá, mientras saboreábamos sendas copas de uno de esos espléndidos garnachas que cría esta bendita tierra de Aragón, cuando la conversación recayó en los estudios que se están realizando sobre las grandes cantidades de metano, que echan a la atmósfera las granjas de vacuno. Estos bóvidos expulsan, en su desmedida afición por rumiar, toneladas de gases de efecto invernadero que, según estos sesudos estudios, pueden poner en peligro la salud del planeta.
Es chocante que se divulguen estos informes ahora, pues algunas universidades americanas llevan años haciéndolos a la chita callando, cuando los asiáticos han aprendido a comer todos los días, y lo que es peor, han descubierto que hay más alimentos que el astringente arroz -una vez escuché a alguien que explicaba los ojos rasgados de los orientales como consecuencia de determinados esfuerzos que realizan para librarse de sus residuos- y los insulsos fideos, cuando comienzan a pillarle el gusto al solomillo y al jamón serrano. Coincide, también, con amplias campañas de propaganda sobre lo sabrosos que son algunos insectos tostaditos y crujientes, o las bondades de las harinas obtenidas de los cuerpecitos de estos animalillos.
Está claro, dice mi amigo, no va a haber filetes para todos. Para acallar las protestas de los que se quedarán sin su entrecot se apelará a la nueva religión conservacionista: hay que reducir el consumo de carne para conservar el planeta. ¿Quiénes seguirán zampándose los solomillos de ternera gallega? Los de siempre. Para los demás, deliciosa y sana hamburguesa de proteínas de coleóptero.
Somos siete mil millones de gente, mientras escribo esto, alguno más, y todos, desde la princesa altiva, hasta la que pesca en ruin barca, fabricamos el mismo metano en nuestros intestinos que los mansos bóvidos, de modo que lo que se predica de las vacas puede decirse de nosotros mismos.
En este punto de la conversación, y como el vino propicia la confidencia, mi amigo bajó la voz y acercando su cabeza, me dice: voy a contarte lo que me sucedió ayer, me da vergüenza y risa a la vez, pero en fin, a ti te lo puedo contar, hay confianza. Bajaba en un ascensor completamente solo, de pronto un meteorismo comenzó a recorrerme las tripas, era uno muy activo y rebelde, pues por mucho que yo lo reprimiera, él pugnaba por hallar la libertad. Por fin, se salió con la suya. Un efluvio nada agradable se expandió por el breve espacio de la cabina. Bueno, yo estaba solo en el ascensor, no importaba. Ya sabes, la teoría del pedo. Sí, esa que asegura que abominamos de los de los demás y nos regodeamos con los nuestros. De pronto, el ascensor se para en una planta para recoger a una sonriente y agraciada joven, que pronto trocó su sonrisa por unos arrugamientos de su delicada naricilla. Yo rojo como el carmín de sus labios. Terminé dando saltitos en un estúpido intento para que el artilugio descendiera más de prisa. La joven me miraba entre aterrada y confundida. Cuando pude, salí corriendo del habitáculo, alguien pensaría que acababa de robar una cartera. Qué neumático bochorno pasé.
Apostilla. No busquen en el diccionario de la RAE el verbo peder, no lo encontraran, aunque según su etimología este verbo en castellano derive del latín “pedere”, en su innoble acción pierde la d, quizá por el esfuerzo, y aparece en el venerable repertorio como “peer”, eso sí, con la advertencia de que se conjuga como el verbo leer.
Otra apostilla, esta vez económica. Sudamérica es el mayor productor de proteínas (además de su riqueza en cobre, oro, plata, hierro) y China, con su insaciable demanda, la está colonizando, desplazando a EE UU y Europa como socios comerciales e inversores. Así que vayan tomando gusto a los grillos churrascaditos y a la harina de dípteros y ortópteros.


Antonio Envid

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...