miércoles, 7 de agosto de 2013

CULOS: LECCIÓN DE ANATOMÍA APLICADA AL MUSIC HALL (Armando Muchabulla)




El music hall, señores, no morirá nunca. Que agoniza lo vengo oyendo desde que en mi juventud entré de ayudante de ayudante de tramoyista en el Lido, y, ya ven, me he jubilado trabajando en el mismo sitio. Cambiará de nombre, mudará de piel, se reinventará a sí mismo, aparecerá como “music hall” en Londres, como “revista” en España, como “cabaret” en Berlín, como “vaudeville” en Nueva York, como “varietés” en todas partes, y cuando todos lo dan por desaparecido mutará a “musical” para triunfar en Broadway. 
Yo sé de lo que hablo, desde que siendo un imberbe tuve la fortuna de entrar de ayudante de ayudante de tramoyista, como ya les he dicho, nada menos que en una de las catedrales del género, el Lido, a base de años de trabajo, esfuerzo e inteligencia, llegue a ayudante de director de escena. Entonces no era como hoy, que cualquier muchacho salido de una dudosa escuela de actores de Boston o Nueva York da comienzo a su carrera como ayudante de director de escena. Hoy se hacen generales a soldados bisoños con unos cursillos de risa. Así nos va. Muchos de estos comenzarán de ayudantes de director, o, incluso de directores de escena y terminarán de ayudantes de ayudantes de tramoyista, tiempo para ver. El caso es que con tantos años de profesión me he convertido en uno de los mayores expertos mundiales en culos femeninos, he dado clases de esta materia como profesor visitante en instituciones tan importantes como el Berklee College. En Atenas me proclamaron como hierofante del culto a la Venus calipigia.
En el musical tan importante como la voz y las dotes para el baile es el trasero de las chicas. Unos culos discordantes o demasiado homogéneos pueden arruinarte el mejor espectáculo. Hay que tener buen gusto y sentido estético para seleccionar a las chicas de acuerdo con esta parte tan delicada de su anatomía. Mi lección de hoy espero que les sea muy útil en esta materia para su vida profesional, o sea que les ruego la máxima atención. Gracias a mi larga experiencia he podido extraer dos caracteres base para los traseros con que la naturaleza dota a estas deliciosas criaturas. Estos caracteres son la forma y su convexidad. Por su forma podemos clasificarlos en: culo redondo, forma de cereza picota, hendido, claro está en dos hemisferios, pero rotundamente redondo, muy estimulante; culo en forma de pera o “periforme”, muy bello, por cierto; culo cilíndrico, en forma de una manzana, aunque se ensancha ligeramente por el ecuador, básicamente mantiene sus dimensiones desde la cadera hasta el arranque de las piernas, aunque resulta algo viril, es el que priva actualmente (lo dicho, cualquier chiquilicuatre provisto de un master de una escuela de dudoso renombre ocupa hoy en día un puesto destacado en la dirección). Por supuesto, cada una de estas formas estándar presenta infinitas variedades, pero ahí está la inteligencia para extraer los parámetros comunes a esa infinita heterogeneidad. Puedo asegurarles, que a pesar de haber visto miles de traseros de chicas, nunca vi dos iguales, son tan personales como las huellas dactilares.
El otro carácter base es su mayor o menor concavidad, de acuerdo con ella, esta pieza anatómica con que la naturaleza dota a estas deliciosas criaturas puede clasificarse en otras tres categorías: culo respingón, ya me entienden, es característico de la raza negra; culo plano o “culo panadero”, propio de las razas latinas, por algo en la vieja Roma se inventó el zapato de tacón, que ayuda a disimular esta condición; por último, y en el presente caso por justicia, está el culo escurrido, poco estético, pero podría mencionarles una larga nómina de vedettes que padecían de esta falta sin que ello afectara a su fama, para remediarla están los pon-pones, los lazos, las plumas, no hay nada que un buen vestuario no pueda arreglar, eso si ese “derrier” hay que saberlo mover muy bien. En el caso de la convexidad es conveniente establecer tres grados para cada tipo, ligera, normal y extrema,  de modo que esta característica nos da nueve variedades.
Calculen ustedes, tres formas básicas por nueve grados de convexidad, dan nada menos que veintisiete formas estándar. Les aseguro que cualquier culo, por raro que sea, puede encajarse en cualquiera de estas formas elementales. Veamos, culo redondo y respingón, en sus tres grados, ligeramente respingón, moderadamente o exageradamente respingón; culo redondo panadero respingón……… En fin, dejo como ejercicio para casa el que ustedes desarrollen las veintisiete variedades e imaginen alguna chica que responda a cada una de ellas. Para no agobiarles más, damos fin a la clase, espero para el próximo día que traigan los deberes hechos y cientos de preguntas. Buenos días.


Armando Muchabulla


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