viernes, 9 de septiembre de 2011

SICELIDES MUSAE, Bucolica IV - Virgilio por Mariano Berdusán

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Luis Berdejo: Apolo en su carro (1953)
Techo del antiguo cine Latino (Zaragoza)
Fotografía: SGS
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MUSAS SICELIDES, cantemos ya cosas mayores!,
pues no a todos agradan las plantas y sus flores. 

Si cantamos los bosques, que sean dignos de un cónsul.
Se cumplen ya los vaticinios de la Sibila de Cumas
y comienza ahora un largo renacer de siglos:
Vuelve la Virgen y el nuevo imperio de Saturno
y el alto cielo nos brinda una nueva descendencia.

Tú, casta Lucina, acoge y socorre al niño recién
nacido, que vencerá la edad de hierro
y hará nacer la nueva generación gloriosa.

Apolo reina ya y contigo, cónsul Polión, 
comienza el esplendor de los meses grandiosos.

Siendo tú general, nuestro mal desaparecerá
y la tierra se verá ahora libre de eterno temor. 

El recibe la vida de los dioses y con ellos verá
muchos héroes y será tenido como uno de ellos
y gobernará con su poder excelso el orbe aplacado. 

Y para ti, niño, la tierra sin ser cultivada,
te dará ágiles yedras con nardos y flores de acanto.



Virgilio (Bucólica IV) 

Traducción:
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Notas y breve comentario a la Bucólica IV
 

MUSAS SICELIDES: Se refiere a las Musas de Sicilia, en cuya capital de aquel tiempo, Siracusa, había nacido Teócrito, el gran maestro y modelo literario de Virgilio.

CUMAS: Colonia griega en Italia, junto a Nápoles, donde había una profetisa o sibila, cuyos vaticinios eran muy tenidos en cuenta por los romanos de aquel tiempo.

POLION: Escritor y político romano, amigo y protector de Virgilio, a quien ayudó a recuperar las tierras que Marco Antonio le había usurpado. Llegó a ser Cónsul y Virgilio le dedicó esta Bucólica.

LUCINA: Era considerada como la diosa protectora de los alumbramientos y bajo su protección pone Virgilio al niño que nacerá. 


COMENTARIO: Esta Bucólica IV de Virgilio es, muy posiblemente la que más ha sido estudiada y comentada por los críticos del poeta. La brevedad de estos apuntes nuestros sobre la historia de la Lírica Latina en tiempos de Augusto, no nos permite entrar en los múltiples aspectos y comentarios que, por unos u otros motivos la citada Bucólica nos ofrece.

Aparte de esto último, si por algo se ha hecho famosa esta Bucólica IV, es por la gran diversidad de opiniones que se han hecho por los comentaristas respecto a la interpretación sobre quién era o podía ser ese misterioso niño de que nos habla Virgilio.

Esas opiniones han sido tantas y tan diversas que bién podríamos decir que las hay para todos los gustos: que si ese niño era alguno de los hijos del Cónsul Polión, o el hijo futuro de Marco Antonio y Octavia, o el hijo de Octavio y Escribonia, que resultó ser una niña. Incluso se llegó a pensar que ese niño de que nos habla el poeta, era el propio emperador Octavio.

Entre esas opiniones, hay que destacar, no en menor grado de importancia, la de todos aquellos comentaristas cristianos que a partir de los siglos III y IV con Lactancio, San Agustín, Eusebio de Cesarea y otros, que vieron en ese niño una alusión clara al nacimiento de Cristo, algo así como si el poeta hubiera sido divinamente inspirado para profetizarlo. Como apoyo a esta opinión, piensan que Virgilio pudo haberse basado en el pasaje del capítulo 11, 6 – 9 del libro del profeta Isaías.

En apoyo también de esta opinión mesiánica, creen ver en los versos 13 y 14 del texto latino una referencia al concepto cristiano de la Redención. Añádase a esto la cita que el poeta latino hace respecto a una Virgen, como referencia también al sentido cristiano que estos críticos quieren dar a la Bucólica IV.

Por cierto que la doncella virgen de la que nos habla Virgilio en esta bucólica, según la interpretación más común, es que se trata de la Diosa Astrea, para los romanos,protectora de la justicia.

Sea de todo esto lo que fuere, quiero dejar aquí constancia que el mejor comentario que a esta Bucólica he podido ver y leer es el apartado cuarto del capítulo cuarto titulado Cristo Romano del libro La Escala de Jacob, de Giovanni Papini, que glosa magistralmente este tema. Su extensión me impide recogerlo aquí integramente y tengo que limitarme solamente a la referencia de los datos escuetos del libro citado. 


Antología de la Poesía Lírica Latina
en la época de Oro, o clásica,
bajo el Emperador Augusto (s. I. a. C.) Mariano Berdusán


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Texto latín original:

 
Bucolica IV = SICELIDES MUSAE 

SICELIDES MUSAE, paulo maiora canamus!      
Non omnis arbusta iuuant humilesque myricae.          

Si canimus siluas, siluae sint consule dignae. .
Ultima Cumaei uenit iam carminis aetas;          
magnus ab integro saeclorum nascitur ordo;     
iam redit et Virgo, redeunt Saturnia regna,        
iam noua progenies caelo demittitur alto.           

Tu modo nascenti puero (quo ferrea primum    
desinet ac toto surget gens aurea mundo),        
casta faue Lucina. Tuus iam regnat Apollo.        

Teque adeo decus hoc aeui, te consule, inibit,    
Pollio, et incipient magni procedere menses.     

Te duce, si qua manent sceleris uestigia nostri, 
inrita perpetua soluent formidine terras.            

Ille deum uitam accipiet diuisque uidebit                       
permixtos heroas et ipse uidebitur illis,               
pacatumque reget patriis uirtutibus orbem.       

At tibi prima, puer, nullo munuscula cultu           
errantis hederas passim cum baccare tellus.


3 comentarios:

  1. Dos joyas en esta entrada:
    Primera, el texto. Como siempre don Mariano sabe trasladar un texto clásico a nuestros vulgares tiempos, sin perder por ello la sutil fragancia virgiliana.
    Segunda, la foto. ¿Es una pintura de Luis Berdejo Elipe? ¿Se conserva todavía? De ser así un feliz descubrimiento para mí.
    Antonio

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  2. Antonio, la información de la pintura la he sacado de el libro de Amparo Martínez Herranz "Los cines en Zaragoza, 1939-1975" (Elazar Ediciones, Zaragoza, 2005). Viene bastante información sobre la pintura, el pintor y el arquitecto; y también una crítica en el Heraldo de la época de José Luis Borao (si quieres ya te dejaré el libro).

    La pintura yo la he conocido desde crío porque era un asiduo del cine latino. Me acordaba siempre de ella y hace unos pocos años tuve la oportunidad de entrar allí con los actuales dueños (ahora es un bingo, de Helios) contemplarla y hasta fotografiarla.

    Ese cine y esa pintura inspiran uno de los capítulos de mi novela La ciudad sin faro (pág. 222), que transcribí parcialmente en el blog, en la entrada: Amor en El Cabezo (desde el cine Latino): http://servando-mibarricada.blogspot.com/2008/12/amor-en-el-cabezo-desde-el-cine-latino.html

    La he metido aquí por las musas (aunque estas sean las del Olimpo y no las Sicélides, a que se refieres nuestro querido maestro don Mariano.

    Un abrazo.

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  3. Por cierto en esa entrada (el vínculo lo he probado -copiano y pegando y funciona bien-) acabo de comprobar que la versión de la foto es mejor que esta. Clickeando sobre ella se aprecian mucho mejor los detalles.
    A mi me traslada, como la magdalena de proust, a aquellas películas de Doris Day o Los diez gladiadores, con el característico olor a limón del cine Latino.

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