jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz Año




Para acabar el año y empezar el próximo, un poco de arte (Arte) lírico y taurino, con este maravilloso y sarcástico poema de albero de Paula Parcial, extraído de Cazador de Faisanes y hecho de amor y sangre, en la voz de Roberto Plural, nada menos.



Escucharlo aquí: Sin palabras de amor.



No perdérselo.

Las hermanas Parcial (Paula y Rebeca), así como Vladimira y el propio Roberto Plural o Mariano Berdusán (en su faceta de poeta/traductor), han sido los magníficos descubrimientos del blog de poesía "balconcillos", una antología en la que es necesario perderse a menudo para, huyendo del mundanal ruido, descubrir, disfrutar y saborear el cielo poético, siempre tan extrañamente a mano: desde los viejos romances castellanos hasta la poesía moderna más audaz, desde la elevada sencillez y delicadeza de Emily Dickinson hasta la desgarradora poesía prosaica sucia, cruel y maravillosa de Charles Bukowski, exboxeador, borracho y sublime, pasando por Bob Dylan o Pessoa.



Otros poemas (también en balconcillos) recitados por Roberto Plural:



El último resto de la última endrina

Romancero: la jura de Santa Gadea



Más poemas recitados por sus propios autores, ya consagrados, aquí:



Poemas en audio



En fin, hago especial hincapié en los audios, especialmente para los no iniciados, pues el oír poesía (o mejor aún, el leerla en alto, recitándola) es la mejor forma de acercarse y descubirla. Descubrir esos mundos tan maravillosos que aunque parezca mentira los tenemos aquí, a mano, a la vuelta de la esquina. Milagrósamente cercanos.


Feliz año.







sin palabras de amor


Sin palabras de amor, dulcemente, el viejísimo
Jordan Pulmones se está muriendo en su vagón,
sosegado, sin saberlo, dejándose llevar
por el sabroso sueño de la siesta, mientras van
creciendo entre sus dedos las tiernas ortigas
de la muerte.
-
Jordan Pulmones, ay, el mendigo que fue
camarada del general Archer, sí, cuando entonces.
-
Se muere dejándose arrullar, tumbado en el vagón
que ha sido su casa durante más de treinta años,
sucio y acogedor, con la luna y las estrellas pintadas
en el techo.
-
Jordan, polaco y orgulloso, fue también pastelero
en Dresde, amante de los caballos y cazador de faisanes.
-
La muerte lo mata despacio, con aromas de pastelería
en la boca: nata, vainilla, chocolate y canela. Va manchando
su piel con los tenues colores de la pólvora y de la vida.
La muerte ciñe su carne tomándole las medidas, acariciándole
los muslos y el cuello con mucha suavidad, tristemente.
-
Jordan cabecea sin tropezar los engaños, templando y
sin caerse del cartel. Cambiando el viaje y tomando terrenos
contrarios, metiendo la cara y mirando alto, el viejísimo
Jordan Pulmones se entrega despacio, moderando la codicia,
cascabelero y con casta.
-
La muerte oxida sus huesos, esparce oro y menta
alrededor del castigo y, cerrando con celo, se centra
para la última verificación: lo cita de frente y clava,
dejando su certificado sobre el raído chaleco de Jordan.
-
Ay, Jordan Pulmones, que pudo ser director general
de la Esso, que conoció a Chaplin y al pequeño de los Lunetti.
-
Hermoso como un atardecer sin cigüeñas, alto de palos
y ancho de sombrajo, Jordan inspiraba confianza y desdén:
pudo ser casi infinito.
-

La Sencillez de la Esencia (Vlad)


Una hoja sabia
-

Hoy he abandonado la comodidad placentaria de la calefacción y de la manta -esa matriz artificial en la que a veces nos refugiamos-
Me impedía pensar. El letargo…
Y he salido a la calle, escuchando a Mozart en mi mente -el i-pod que tenemos los pobres con recursos-.
Mis neuronas querían funcionar pero necesitaba frío para animarlas. Son vagas.
Era el día perfecto para pasar frío. Y para pensar.
Me he sentado en un banco, en una plaza con árboles muy grandes.
Uno ha bostezado y hasta mí ha llegado un escupitajo en forma de hoja.
La hoja se me ha quedado mirando.
Aún así he sido yo quien ha tomado la palabra:

-¿Tú no sientes angustia cuando llega el invierno?

La hoja me ha mirado como si fuera extraterrestre y me ha contestado:

-No Vladimira, desde que nazco ya se cual es mi destino

-Entonces… ¿No te angustia saberlo?

-No. Yo soy una hoja, un mecanismo para alimentar al árbol.
Esa es mi función. La angustia es para los que quieren
dar un sentido artificial a su vida. Todos formamos parte
del Sentido. Nadie puede añadir a lo que ya es y se angustian.
Adornar la vida es cosa de artistas. Eso está al alcance
de pocos -y añade la hoja- pero sentirlo al alcance de todos.

-¿Y no te sientes muy poca cosa? Hay muchas hojas en un árbol…
y no quiero ser descortés pero… cuando el árbol se va a dormir
-en invierno-, os echa a todas. Le da igual que os muráis.
-También hay muchos humanos en el mundo y no creo que ninguno
de ellos sea insignificante. Todos son parte de Algo. Todos morís
y eso no significa que Dios no os quiera. Además, yo no muero
ni vivo. Yo estoy hecha de vida. Y la vida no muere.

-Entonces, si yo sigo aquí, y mi cuerpo sigue soportando este frío
glacial ¿No me moriré? -listilla-?

-No Vladimira, quien morirá será tu cuerpo. Ese que te permite
experimentar con la Belleza. Serías tonta si dejaras morir
a tu cuerpo antes de tiempo.

-Tienes razón, me voy a ver a Literaturo. ¿Puedo cogerte y llevarte a casa?
-Ni hablar! Deja que cumpla con mi Destino.
No quiero romper la Sencillez de la Esencia.
-Te entiendo. Entonces, me llevo tu consejo junto al Requiem de Mozart.

Vladimira
Una hoja sabia

miércoles, 30 de diciembre de 2009

CRÓNICA NAVIDEÑA (Por Azulenca)


La política laica del gobierno Zp en su afán de barrer todo lo que sea católico quiere abolir el término Navidad. En su mensaje a las Tropas Españolas nuestro Presidente evitó la palabra Navidad sustituyéndola por “fiestas”. ¡Qué astucia la de este Zp! Visto lo visto, quizá el próximo año quede exterminada definitivamente la Navidad y en su lugar se celebre el solsticio de invierno, es algo por lo que pugna la nueva progresía insustancial, esa gente que se empeña en castrar almas y mentes. Esa gente que prefiere cantar canciones al reno Rodolfo en lugar de cantar villancicos al Niño Jesús. Resulta lamentable que haya tanto tonto ilustrado con tanto afán en borrar un mensaje universal de amor al prójimo, de solidaridad. Todavía no se han dado cuenta de que este mensaje es el que mueve toneladas de alimentos para los más necesitados en estas fechas. Pero a toda esta progresía le da igual la gente necesitada, ellos sólo quieren colgar bolas, encender luces, cortar acebos y cantar canciones a los renos; en su incultura desconocen que estos elementos no han formado nunca parte de nuestra cultura. De todas formas con estas cabezas llenas de serrín que tienen nuestros políticos lo mismo promueven una ley para la adaptación y berrea del reno en el Sistema Ibérico. Tampoco sería de extrañar un despropósito más.
Yo iría más lejos todavía. Hay que nacionalizarlo todo, el belén y lo que haga falta. Por ejemplo, sería genial que en el próximo solsticio de invierno Papá Noel luciera la barretina en clara señal de identidad catalana. Nosotros como somos aragoneses le pondremos un cachirulo. Otro buen detalle sería que en el palacio de Herodes luciera la señera o la ikurriña de rigor, nunca una bandera republicana, no hay que olvidar que Herodes era un rey. Otro bonito detalle sería hacer reyes negros con el rostro de Obama, el último Premio Nobel de la Paz que lo ha conseguido a base de rearmarse: esto es lo que se dice otorgar todo un premio a la coherencia.
El sentido del humor catalán creó para el belén un personaje perentorio y escatológico, uno que está en cuclillas con el culo aire: el caganet. Vamos, toda una sutileza. Yo como soy aragonesa decidí que en mi belén no se cagaría nadie y menos un personajillo catalán. Para los que no lo sepan recordaré que Carlos III siendo rey de Nápoles y Sicilia se trajo a España la tradición del belén, además de la lotería. Por cierto… Con la celebración del solsticio de invierno cómo pasaría a llamarse la lotería de Navidad. ¿Y la del Niño?
Resulta desalentador que en pleno siglo XXI se siga persiguiendo a un Niño, a un Inocente. Es increíble que el espíritu de Herodes -el rey malo que mató a niños recién nacidos- siga todavía vivo. Aunque en algo hemos avanzado, gracias al a Zp, el creador de la paridad, el espíritu de Herodes ha tomado forma de mujer, de mujer-ministra-abortista.
Tener un gobernante antiespañol, anticatólico y analfabeto tiene sus consecuencias. Claro que éstas sólo afectan a la inmensa minoría, esa minoría que subsiste a la telebasura, que tiene una mente bien amueblada y que gracias a ella está al margen de toda idiotez impuesta. Por eso quiero desearles a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: FELIZ NAVIDAD, PRÓSPERO AÑO NUEVO Y QUE LA NUEVA VENIDA DE DIOS AL MUNDO NOS ILUMINE A TODOS, QUE FALTA NOS HACE.

martes, 29 de diciembre de 2009

WORDISMOS por Javi


Como continuación de la idea de jugar con las palabras, tras mis PALABRARISMOS, inicio una nueva colección de traducción caprichosa de palabras y expresiones en inglés, los WORDISMOS. Espero que os guste

Javi

lunes, 28 de diciembre de 2009

Volverás como vuelve la mañana (Roberto Plural)


Volverás eléctrica como el dardo
activo y fugaz que, en la noche azur,
fragmenta el espacio con tal albur
que extingue el haz de su fulgor gallardo.

Volverás, como feroz leopardo.
La mirada destellando glamour
en atroces segmentos de aguazur
de moroso y sanguinario retardo.

Volverás, como vuelve la mañana:
inexorable y plena de promesas.
Pero ya tu hechizo no amilana

pues, recién extiendes tus alas gruesas,
te muestras tan desnuda y cercana,
que a tus fuegos vencen mis defensas.
Roberto Plural

domingo, 27 de diciembre de 2009

confutatis (Rebeca Parcial)



confutatis
-
-
Papeles, piernas:
-
con el dinero todo en los bolsillos
y aún pidiendo limosna:
solamente para no morirnos del todo solos
para seguir dando la lata con los últimos ojos
antes de vender tanta costilla que nos sobra
y darles así mucha riqueza a muchos pobres,
que serán tal vez recientes en la economía
de no comer mirando al techo.
-
¿Acaso todo esto es amor,
cuando sólo damos las costillas ya inútiles
cuando sólo hablamos de comprar un kilo
de comidilla pordiosera?
-
Piernas, pasteles
-
y una serie no interminable de pactos o promesas
que empujarán como una rueda el universo redondo
cuando sea el tiempo.
-
Ya Dios nos está apuntando
con una guillotina amorosa
porque los jueves hay bandera de dolor
y muchos muertos.
-
Tenemos prisa.
-

Rebeca Parcial



Confutatis
De Cazador de faisanes, R. y P. Parcial, ‘Las Parcialas’
Ediciones Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008

China (Miguel Herrero)

Un arte que se llamaba CINE (Arcadio Muñoz)

Fue la nochebuena de 1977 cuando desaparecía, Charles Spencer Chaplin, poco después de recibir un oscar honorífico por toda su trayectoria profesional dedicada al cine, estamos hablando de uno de los grandes genios cinematográficos, actor, director, músico, productor. Comenzó en las comedias de los grandes “burlesques” y teatro de pantomimas, a la sazón a la diestra de Mark Sennet en aquellos alocados años veinte, cuando el espectáculo de barraca se hallaba en su época muda, caracterizado por la cámara fija, el actor giraba en torno a ella, no existía el travelling, ni primer plano, ni mucho menos los adelantos de hoy en día, la figura del “doble” brillaba por su ausencia, de ahí su preparación para las escenas más turbulentas. No olvidemos que estos actores primerizos, la mayoría descendían de circos, Keaton, Linder y un largo etcétera.Chaplin, curiosamente creó el personaje de “Charlot”: perdedor, enamoradizo, menudo, sus andares andrajosos, aires de grandeza, falso gentleman, eterno luchador contra hombres forzudos, audaz patinador. No obstante, el final de la mayoría de sus filmes resultan tormentosos con esos paseos en solitario a lo largo de caminos sin fin por los que camina en solitario. Más allá de esas escenas de “saltimbanqui”, merodeador de burguesas, locuaz camarero o ya en su madurez aquel Cavero, payaso fracasado cortejador de la bailarina tímida, embriagado de amor, quizá correspondido pero en una situación irreal que quedará solventado por el acercamiento a un galán joven y pimpollo capaz de eclipsar a este “hombrecillo” que finalmente morirá en su última actuación junto al inolvidable Buster Keaton, escena mítica, cuando la llegada del sonoro había hecho mella en los antiguos “burlesques”. No debemos olvidar la ciega de “Luces de la ciudad” a la que costeará la operación que le devuelve la vista y que no lo reconocerá al volver a la luz, solo al entrelazar sus manos descubrirá la quinta esencia de ese vagabundo harapiento sin patria y lo más terrible, un hombre sin amor, un drama del destino.Posiblemente en el mundo de hoy no tendría cabida este personaje, ni siquiera estaría en las puertas del metro, tampoco en las postrimerías de cualquier punto de la ciudad mendigando, simplemente resultaría inverosímil su existencia. El celuloide en estos tiempos anda inmerso en personajes absurdos, falta la creatividad, se repite la misma historia miles de veces y no llega a aburrir porque hemos creado la sinrazón, el cotilleo, estamos perfilando monstruos cinematográficos y lo más triste una juventud que nunca conocerá ya no el nacimiento sino la mismísima existencia de un arte llamado CINE.

Oh, darknes, darknes! (Servando Gotor)

Silencio urbano nocturno. Demasiada realidad. At night, alone, I marry the bed. Los durmientes son muy hermosos en su yacente desnudez. Pero en ese nebuloso silencio, los susurros de los de arriba, los Blanton, los aullidos de Nora Cohen abajo, los suspiros de John y Billy a la derecha y el gemido ahogado de los muelles de un lecho rusiente, anónimo y adúltero, a la izquierda, se turnaban y tuteaban en perfecta armonía, interrumpidos ocasionalmente por la difusa imagen de un sueño reiterado y el moroso zumbido de los neumáticos de un utilitario sin rumbo que, una vez más, luchaba contra el ahogo de otro ascético amanecer, atravesando las últimas sombras de la noche. Silbos lunares, caricias veladas, ardientes complicidades. (Dicen que en los periodos de crisis se hace más el amor). Y Stocovick, solo. Dando vueltas en la cama, levantándose y acostándose, SUSURROS, mirando el reloj, comprobando la hora, AULLIDO DE GOZO, acostándose y levantándose, comprobando el reloj, SONORA RESPIRACIÓN de Billy, mirando la hora, orinando una, ÑAC-ÑAC-ÑAC, orinando dos, UNA MUJER SUBLIME DESNUDA, UN CABALLO, UNA CALA, orinando hasta tres veces dos míseras gotas prostáticas y claudicando al fin, lejos de tanta realidad, con algo de poesía y un poco de sentimiento sobre el orejero azul al pie de la estéril cama. Oh, darkness! darkness!, siempre quejándome. Y frente a él, la sublime mujer desnuda sobre hermoso alazán y un aroma lejano a flores silvestres, a violetas y margaritas, a madreselva...

(De El olor de tu pelo entre la niebla

Servando Gotor)

El mudo aliento de las orquídeas (Roberto Plural)


hoy estoy triste

hoy estoy triste y el ruido del ventilador suena ocre
como el olor hambriento de la cenicienta tarde
y el mudo aliento de las orquídeas
cuando al anochecer viajan en esfumato por el horizonte
con el sabor agrio, intenso,
del páramo golpeado por la lluvia

hoy estoy triste, sí,
estoy triste
y el ruido del ventilador besa mi piel
muerta de ausencia


Roberto Plural


Imágenes de Mar

Mar Fanlo del Ruste

El mal (Servando Gotor)

(Dedicado a los
tertulianos de
Creencias y transcendentalismos aparte, la realidad que se ofrece a la limitada percepción del ser humano se compone exclusivamente de entes y hechos. Los entes pueden ser animados (seres) o inanimados (cosas). Los hechos no son sino movimientos de los entes. Fuera de lo expuesto nada más existe. Huelga expresar que entes y hechos no son en sí buenos ni malos. Los seres vivos se desenvuelven en la naturaleza por criterios de supervivencia, lo que implica a veces que unos (normalmente lo más fuertes) se vean obligados a eliminar a otros. Pero eso, insisto, es un hecho natural y, por tanto, ni malo ni bueno.

Fuera, pues, de entes y hechos, nada existe, siendo unos y otros neutros desde el punto de vista ético y estético.

Es el hombre, único ser con capacidad de valorar, quien califica entes y hechos como buenos o malos, horribles o hermosos. Pero no deja de ser una mera calificación, una mera valoración humana que en nada altera la realidad, la cual sigue indiferente su aséptico y -para nosotros- desconocido rumbo. Entonces, ¿por qué se empeña el ser humano en calificar, en etiquetar todo? Por razones puramente prácticas. Simplemente. Pretende dominar el universo o –más humildemente- que el universo no lo domine a él. Y piensa que para ello nada mejor que vivir en sociedad y desde ella sistematizar y etiquetar todo. Para defenderse hay que vivir en sociedad y para vivir en sociedad hay que organizarla y para organizarla hay que decidir qué es bueno y qué no lo es (moral) para inmediatamente imponer el bien y erradicar el mal por medio del Derecho. Hay, pues, que definir el bien y el mal. Definidos convendrá su imposición (para qué, si no) desde el adoctrinamiento encauzado por ideologías (políticas y/o religiosas) legalmente materializadas.

Y no hay más. Por mucho que nos empeñemos (insisto: creencias y transcendentalismos aparte).

La historia está atestada de profetas y filósofos que han buscado en la realidad datos objetivos sobre los que sustentar una moral pero lo cierto es que, racionalmente, con nuestras limitadas capacidades, a base de muchos reduccionismos, a lo máximo que hemos llegado ha sido al imperativo categórico formulado por Kant: “obra siempre de modo que tu conducta sea generalizable”. Es decir, cuando hagas algo plantéate si eso que tú haces resistiría el que lo hicieran todos. Si es así, es bueno; si no, malo. Humilde conclusión, pero aún no superada.

Eso sí, mediatizada la naturaleza con la razón, el actuar humano transciende la mera supervivencia animal llegando incluso a matar sólo por una necesidad social o artificial. Entiendo aun así que no varía la conclusión puesto que no deja de ser un acto más de supervivencia, si bien de raíces naturales más recónditas o complejas, pero naturales al fin.

Lo que conviene (y aquí quería llegar) es valorar por nuestra cuenta si, una vez metidos en harina, nos interesa o no mantener esa organización axiológica (valorativa). Y, de interesarnos, tendremos que asegurar su imposición con la ayuda del Derecho.

En todo caso, desde nuestra anemia perceptiva convendrá situarse bien a la hora de elegir qué moral y, por tanto, qué leyes nos interesan. Y para ello tendremos que actuar de la forma más práctica. Como referencia objetiva a la hora de elegir baste recordar, eso sí, que occidente ha implantado a lo largo de los siglos unos cánones éticos y estéticos con resultados sin parangón con el resto de civilizaciones.

A partir de aquí, aséptico lector, práctico lector… elija.

Y mientras, felices Navidades o vacaciones de invierno. Como guste.


(El Comarcal del Jiloca, 23/12/09)

jueves, 24 de diciembre de 2009

Llámame Sloan (Rebeca Parcial)




Hoy he ido a visitar a papá, o tal vez fue ayer. No lo sé.
Llámame sloan, me ha dicho, mi cuerpo se llama sloan
y mis palabras preferidas son vulnerable, azafrán y puerto,
en este orden.
-
Perdóname, Rebeca, pero dime cómo o, por lo menos, cuándo:
no recuerdo haberte ofendido, pero son muchas, ya demasiadas,
las cosas que no recuerdo. El color del mar, por ejemplo,
o qué carajo es una golondrina: me suena a gasolina y a golosina,
pero no caigo, no acabo de caer.
-
Tampoco acabo de recordar en qué se diferencian un hombre
y una mujer. Y un peine, ¿para qué sirve un peine? Qué balumba
de palabrerío: yo creo que con menos de la mitad nos arreglaríamos.
-
¿Y una hija? Esta mañana se me ha acercado una mujer, creo que
era una mujer, y me ha dicho: soy tu hija. Y luego se ha quedado
mirándome como si yo tuviera que hacer o decir algo especial.
Pero qué. ¿Era amiga o enemiga? ¿Me pedía dinero, acaso?
¿venía a detenerme, a traer una receta de cocina, a mirar escaparates,
a quejarse?
-
¿Qué es, qué coño hace una hija? En todo caso, no me ha caído
simpática: se comportaba como si yo le debiese algo. Quizá tenía
que darle la camisa, o el televisor: pero nadie me dijo nada.
Y creo que me porté como un arquero.
-
Llámame sloan y deja que me tatúe una rosa de los vientos
en el bajo vientre. Yo era maquinista, ¿sabes? Como Desdémona.
Como Otelo. Capitán de barco: yo tenía un bajel, una vida azul,
un prestigio.
-
Encárgaselo a sloan, es el mejor, vi cómo ganaba a los bolos
a un escocés, decían. A lo mejor esa que me ha dicho: soy tu hija
era en realidad Shakespeare. Ay, y yo receloso, desconfiando
como un dramaturgo: pero nadie, nadie me ha explicado nada.
-
Mi cuerpo se llama sloan. Mis palabras preferidas son vulnerable,
azafrán y acabóse, justo en este orden, exactamente así.
-
-
-


Rebeca Parcial
Llámame sloan
De Cazador de faisanes, R. y P. Parcial, ‘Las Parcialas’
Ediciones Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008
-

-

martes, 22 de diciembre de 2009

El palacio de los pingüinos (Paula Parcial)



el palacio de los pingüinos


Estábamos en el zoo, en el palacio de los pingüinos, eran las cinco.
A él le gustaban las galerías subacuáticas
en las que sobra o falta realidad, con esa luz húmeda y azulada,
el aire químico y escaso y los ventanales del nautilus.
-
El pingüino muerto estaba hinchado y despellejándose,
los ojos blanquecinos y opacos, oscilando con el movimiento
del agua. Parecía definitivamente feliz: el pico entreabierto
y las patas contraídas.
-
Estaba tan solo.
-
El vigilante de la boca enorme parecía contento con la muerte
del pingüino: ‘se ha muerto’, nos dijo con una enorme sonrisa.
El niño de la gorra verde, en cambio, estaba triste.
-
Y él: que necesitaba fotografiar enseguida al pingüino muerto.
Pensé que no tenía ni idea de lo que era necesitar: para
fotografiarlo de verdad habría hecho falta ser feliz y estar solo
y haberse muerto.
-
Seguramente, el niño triste de la gorra verde habría fotografiado
al pingüino mucho mejor que él: un globo deforme, blanco y negro,
flotando perdido en el cielo gris, solo y extrañamente satisfecho,
como si hubiese cumplido con todos sus deberes y pudiera, por fin,
descansar en paz.
-
Me dijo, no sé por qué: ‘la fotografía del pingüino era para ti’.
-
Entonces pensé que no la quería, que no lo quería:
que yo quería unas manos de hombre, una mirada de hombre,
una incomprensión de hombre.
-
Todo eso que él nunca podría darme.
-
Me marché sin decirle nada, sin mirar atrás: se había muerto
como el pingüino y, si alguna vez lo recuerdo, está en mi memoria
hinchado y despellejándose, con el pico entreabierto y las patas
contraídas:
-
parece tan insatisfecho, tan definitivamente infeliz.
-
-

Paula Parcial
el palacio de los pingüinos
De Cazador de faisanes, R. y P. Parcial, ‘Las Parcialas’
Ediciones Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008

-

Su estertor será mi vagido (Vlad)


Su estertor será mi vagido
-
-
¡Desencadenad mi mente!
¡Avivad mi voluntad!
¡Subidme de un salto a mi caballo!
-
Su quietud eléctrica, las chispas saltan de su pelaje negro,
La tensión de sus patas, belfos temblorosos, ollares dilatados, ojos a punto de explotar, veteados por la sangre:
Sabe que vamos a la guerra.
-
A lo lejos, inexpugnable, el enemigo: La Gran Uniformidad.
Su estandarte: La Mentira Única.
Sus soldados: robots programados para matar a la Verdad.
-
Sus monstruosas dimensiones no asustan al que está dispuesto a morir por la Verdad.
Jinete y caballo se lanzan en un galope salvaje de rabia y Destino
En la llanura esteparia la garganta se desboca
Se oye un grito de guerra:
-
……………………………..Por la Poesía, por la Belleza, por la Verdad!!!!!!!!!!!!!!!
……………………………..¡Luchamos para vencer al Falso Destino!
……………………………..Al ataqueeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
-
El impacto los mató.
La Realidad Material mató a los cuerpos de caballo y jinete.
Los redujo a vísceras.
Éxodo de pequeñas nadas huyendo del templo de los sentidos.
-
Sin embargo, en ese campo de batalla
En silencio y soledad
Jinete y caballo se levantan ya incorpóreos, alados, puros.
-
La Mentira murió dentro de mi cabeza
-ahora es una víscera más- Quiero asfixiar a mi mal
Su estertor es mi vagido
-
Ahora soy la Esencia que fulmina el vacío
He vencido:
Soy sólo Uno y no me veis.
El Miedo al daño es vuestro peor enemigo.
-Sin embargo no debéis temer: ya estáis muertos.
-
-

(del blog de poesía: "balconcillos", con el apoyo editorial de Loqasto)

lunes, 21 de diciembre de 2009

Oídos sordos (Juan Isidro Gotor)


CRONICA PARROQUIAL (Por Azulenca)

Hemos tenido una semana metafórica correcta o incorrecta, según se mire. ¡Qué bella es la metáfora del Buen Pastor y sus ovejas! Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. Esto dice el Nuevo Testamento, así nos lo enseñaban. Por cierto, ¡qué bonito recibimiento le han hecho los curas vascos a su pastor, el obispo de San Sebastián! Con ejemplos tan edificantes, los cristianos de base deberían replantearse y replantear a las altas jerarquías el comportamiento de los curas que hacen política.
Paula Parcial, genial colaboradora de este blog, nos confesaba tener un alma juliana y que se sentía bien en ella. Debe ser entrañable tener un alma juliana, humeante, con su apio, su zanahoria, etc. Me gustaría que el presidente Zapatero nos hiciera un poema como el de Paula, sólo que describiendo cómo se siente él con su cerebro en pepitoria. Bromas aparte, la metáfora incomprensible de Zp en Copenhague sobre la tierra ha sido de una pobreza mental extrema -de la espiritual está claro que carece-, que induce a pensar que nuestro presidente pueda tener seriamente dañadas sus facultades mentales. Podría ser también que la culpable de esta licencia literaria sea la sibila Pajín que, elevada al cargo de sibila-senadora, haya decidido iniciar a Zp en viajes astrales por esos mundos de la tierra. Otros apuntan a que la fuente inspiradora de la frase más oída de la semana esté en el 70 cumpleaños de la película “Lo que el viento se llevo”, más que nada por aquello del viento, la tierra y Tara. Aunque para tara la que lleva encima nuestro Zp ilustrado. La tierra es del viento. Esto es lo que se dice un discurso con contenido, vamos, contenido del todo.
La Ley del Aborto sigue su proceso. Cuánto más la miro más salvaje y más machista me parece. Tal vez deberían llamarla de otra manera: ley para la liberación del miembro viril o ley para la exclusión de la prueba paternidad, ley de control del infanticidio…
La señora Haidar que se declara saharagüi y que renegaba de su nacionalidad marroquí, con su huelga de hambre ha conseguido culpar al gobierno español de ser la causa de sus desgracias, y por contra, beneficiar al reino de Marruecos en detrimento de nuestra agricultura nacional. Esto es lo que se llama una jugada maestra. Conclusión: una saharagüi jode a la agricultura española. Perdonen la expresión, pero este es el resultado de la huelga de hambre coreada por bufones de la señora Haidar. Yo por mi parte seguiré consumiendo hortalizas españolas, a ser posible de cultivo ecológico. Al nabo marroquí que le den morcilla.
Trini-A nos va a quitar los humos a los españoles. Quizá sea una medida impopular, pero Trini quiere acaparar protagonismo al precio que sea y todos los fumadores van a ir a la calle, a fumar, por supuesto.
Estoy harta de ver en los telediarios la guerra de los catalanes contra los españoles. Me importa un pimiento que suspendan las corridas de toros en Cataluña o que declaren la petanca como deporte regional en Las Ramblas, me da igual todo lo que ocurra en Cataluña. No escucho las noticias catalanas, no leo los subtítulos en español de personajes hablando en catalán, me da igual que el Estatut salga adelante o se quede atrás. Sólo quiero que nos dejen en paz los catalanes a los españoles, es más, que les den de todo menos dinero. Eso, eso es lo que quiero. Además el cava catalán me sienta mal, a mí me gusta el champán francés.

Foto.- Erice (Sicilia) Chiesa Madre, construida en 1314 bajo el reinado de Federico III de Aragón.

EL MENSAJERO (Antonio Envid)

Sobre un fondo neutro emerge el personaje, es un simple mensajero, carece de importancia. La anécdota, también, quizá, sea intrascendente: un mensajero en el momento de entregar una carta. Sin embargo, el cuadro atrae nuestra atención, nos intriga, no sabemos bien por qué. Ahí está la gran maestría de fray Juan Rizi (españolizado su apellido Ricci paterno, pues él nació en El Escorial).

El mensajero viene del pasado ¿de dónde?, él lo sabe, nosotros no. Alguien, en algún lugar, le ha entregado una carta para que la lleve a su destino. No sabemos cuántas leguas ha tenido que cabalgar, cuántos paisajes han fatigado sus ojos, cuántas posadas han acogido su cansancio. Quizá haya cruzado únicamente algunas estancias del palacio. Es el pasado, ya no existe. Aunque lo conociéramos sería una mera ilusión, un simple remedo de lo que ha sido en realidad, cada uno de nosotros lo recordaría de distinto modo, pues cada uno tendría su verdad distinta y poliforme. El pasado está irremediablemente, trágicamente, perdido para siempre.

El mensajero se inclina con una ligera reverencia hacia quien va a recibir la carta. Es el futuro. El destinatario todavía no ha recibido la nota, no sabe si contiene una noticia feliz o desgraciada, es un hecho pasado pero para él todavía es el futuro. Nosotros no sabemos si quien va a tomar el mensaje de la mano del mensajero es un caballero o una dama, si el mensajero se inclina en una reverencia hacia el poderoso o simplemente es un saludo cortés para el amigo que espera impaciente sus noticias. El futuro todavía no existe. El mensajero es el presente, se le ve con un gesto contenido. ¿Conoce de antemano el mensaje? ¿Sabe, quizá, que trae malas noticias y por eso está dubitativo? Tiene que entregar la carta, es su obligación, pero no quisiera ser el portador de ella. Lo más probable es que, simplemente, no conozca nada, como nosotros. Es el instante fugaz del presente, que va desvaneciéndose en el pasado en tanto que el futuro ya lo aniquila, y, sobre todo, aunque creamos conocer este presente, en realidad nada sabemos sobre él, no sabemos qué acontecimientos felices o desgraciados va a desencadenar. Sin embargo, ese presente tan fugaz, inasible, que escapa entre nuestros dedos como la arena de la playa cuando intentamos retenerlo, el pintor, con su sabiduría ha sabido aprisionarlo ya para siempre y mostrárnoslo cada vez que nos acercamos al cuadro.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
Hoy se está yendo sin parar un punto:
Soy un fue, y un será, y un es cansado.
(F. Quevedo)

El pintor tendría unos cuarenta años cuando crea esta pequeña obra maestra y se encontraría en el Monasterio de Silos. No sabemos, yo al menos no, por qué pinta este cuadro tan enigmático, ni quién se lo encargó. Fray Juan Rizi pintó bastante, casi siempre cuadros de asunto religioso, y sobre todo, puede admirarse su San Millán en el Monasterio de San Millán de la Cogolla, cabalgando un unicornio blanco, empuñando una espada flamígera y descalabrando sarracenos. Otro santo enigmático ¿fue suplantado por Santiago Matamoros? Un unicornio blanco. Una espada flamígera. Vestido con hábito benedictino.

El cuadro que comentamos, El mensajero, puede contemplarse en el paraninfo de la Universidad de Zaragoza hasta el 14 de marzo, pertenece a la magnífica colección que posee el Banco de Santander, producto, no sólo de su propio afán coleccionista, sino, en gran medida, de su acción antropófaga, de su gran capacidad para engullir colegas tan sustanciosos como el Banco Hispanoamericano y el Banco Central (creo que el cuadro en cuestión procede de la colección que tenía el Hispanoamericano), resultado de una época en que los bancos eran además humanistas y mecenas de las artes como sus antepasados los Medici o Chigi y antes los Bardi.


Escrito en las postrimerías de
este anus horribilis de 2009 y con
la esperanza puesta en el 2010.
Antonio Envid

domingo, 20 de diciembre de 2009

la hora de la cita

Mientras espera la hora de la cita
se sienta en una de las sillas de la cocina.
Mira sin ganas los cuatro azulejos color calabaza
que él le regaló. Tal vez triste o apática o abúlica,
se siente sin salmones, callada o sorda por dentro,
arrodillada o en desorden, quizá perdiendo algo,
torpe y con muchos números falsos, feísima.
.
En la cocina de su casa, cerca del botijo, con el ceño
fruncido, mira al techo por no mirar al suelo
y recuerda los buenos tiempos, los días de vino y rosas,
las semanas sin azufre: estaba tan hermosa entonces,
con aquellas trenzas largas y gruesas. Tenía tantos
enemigos. Se pasaba el día tumbada al sol y era
casi feliz: es todo tan fácil cuando hay mucho odio.
.
Pero ahora, ahora. Ay, mira por la ventana cómo
el viento zarandea los árboles y las sábanas tendidas.
Quisiera permanecer siempre oculta, lejos de Galilea,
sin pensamiento propio y leyendo a Stucci. Se cuenta
su vida para convencerse de que es alguien, de que
ha existido: es todo tan casual y discontinuo, sólo
ambigüedad e incertidumbre, sin calefacción,
sin colchones.
.
Qué extrañas son de pronto las cosas cotidianas:
qué extraños los vasos bocabajo, las cucharillas,
el color del pan, las dóciles servilletas. Qué extraño
el frigorífico. Se mira fijamente, largamente, las puntas
de los zapatos y se siente absurda: siempre escapando,
esperando, postergando. Sabe que su conciencia no es
nada más que una anticipación de la opinión ajena;
sabe que una gallina sin plumas sigue siendo una gallina,
pero no acaba de convencer a nadie.
.
Cansada de sí misma, estira las piernas, se sube las medias
y va a comprobarse en el espejo de cuerpo entero: mirándose,
en un instante está de nuevo preparada para llegar al extremo,
al abismo, a la materia cruda del universo.
.
El ánimo, incandescente. Los deseos, profanos.
.

Paula Parcial
La hora de la cita
De Cazador de faisanes, P. y R. Parcial, 'las parciales'
Editorial Definitivamente inédito, Zaragoza, 2008

El último resto de la última endrina (Roberto Plural)

Ya andarán las grullas por las lagunas de Stanted
buscando quietud en su eterno derrame.

Ya el vino correrá de vaso en vaso
con la solidaridad de los bancos
por el débil recuerdo del último,
del ya lejano beso,

del moroso beso de la tarde.

Ya las parejas arrancarán al río sus huellas
sus sabores
y el eco perfumado de cinco
hilos de sangre.

mas el grifo ruge en la cocina
y el viejo hule
del agrio comedor
no admite frutas ni escarchas
.

Ya el nadador audaz de brazos musculosos
habrá hostigado la tarde a golpe de orgasmos
por el beso fugaz de las endrinas.

Pero no sueña.
Nadie sueña ya con flores silvestres.
Y sólo queda el beso,

el beso.

Ya brama la paloma en el desván
ahogada por el color de la quemadura sangrante.

Y tú, absorta sobre el viejo hule.
Hurgando en tu muela con la punta de la lengua
igual de ajena al beso que arrastró la tarde.
Al sabor del alcohol y el aroma de las endrinas.

Nunca soñaste

Hurgas, sigues hurgando en tu muela quebrada

liberando un resto.
El último resto de la última endrina.

Un momento,
el perfume, este perfume…
¿a qué sabe?

La endrina, la endrina danzad…

Mas el grifo asfixia el canto y sofoca el salto.

La endrina, la endrina...


Y la exprimes entre los labios y aspiras con fuerza:

aún conserva todo el vigor del último beso.

Pero como no sueñas,
como tú tampoco sueñas,
acabas por preguntarte

si aguantará la fauna marina
el endulzamiento de las aguas por el deshielo polar.


( "Deshielo, 2009" - Roberto Plural)

viernes, 18 de diciembre de 2009

PROPERCIO, poeta del s. I A.C., en versión de Mariano Berdusán


EL POETA ELOGIA LA HERMOSURA DE SU AMADA, CINTIA.

2

Yo era libre y creía poder vivir en un lecho vacío;
pero, conseguida esa paz, Amor me engañó.

¿Por qué habita en la tierra ese humano rostro?
Júpiter, comprendo tus antiguos devaneos.
Dorada es su cabellera y largas sus manos, y espléndido su porte;
tiene un andar tan digno cual si fuera la hermana de Júpiter,
o como Palas paseándose ante los altares Duliquios,
resguardado su pecho con la cabellera de serpientes
de Górgona;
como la heroína Iscómaca, descendiente de un Lápita
[1],
presa grata para los Centauros en medio de su embriaguez;
o como se cuenta que Brimó
[2], virgen aún,
yació junto a Mercurio en las orillas de la laguna Boebeida.
¡Apartaos ya, diosas
[3], a las que el pastor[4], en otro tiempo,
vio despojarse de sus túnicas en las cumbres de Ida!
¡Ojalá no quiera nunca la vejez cambiar este rostro,
aunque llegue a vivir los siglos de la profetisa de Cumas
[5].
____________
[1] Los Lápitas eran habitantes de la región montañosa de Tesalia, al norte de Grecia.
[2] Diosa de los infiernos identificada, a veces, con las diosas Hécate y Proserpina. Esposa de Mercurio, de quien tuvo tres hijos.
[3] Se refiere a Venus, Minerva y Juno.
[4] Alusión a Paris, que pastoreaba su ganado en el monte Ida, en Frigia. Fue el raptor de Helena. Intervino para decidir sobre la belleza de las diosas antes citadas.
[5] Ciudad en la que vivía la célebre adivinadora Sibila. A petición suya Apolo le concedió una vida tan longeva que acabó siendo consumida por su vejez.

(Extraído de "Todo amor es grande - Breve antología poética" de Propercio. Editorial "Libros del Innombrable", Zaragoza, 2004. Traducción, notas y pie de entrada: Mariano Berdusán Cabellos).

Ver en la web

jueves, 17 de diciembre de 2009

JAVI

Javi

El fin del arte (Servando Gotor)


Desde el año 2000 los juicios civiles se graban y, por tanto, cuando el procurador adquiere el CD de tal grabación, la SGAE moja a costa del justiciable quien, salvo el espectáculo del foro, ningún otro obtiene por tales pagos. Ello encarece la Justicia. Menudencias: un ejemplo más de la depravación del sistema. Y para colmo nos insultan: “que el artista no cobre –dicen- supondrá el fin del arte”.

Bonita querella: “el fin del arte”. Unas veces se entiende por “fin” el “final” y otras la “finalidad”, acepciones a veces distintas y hasta contrapuestas.

En cuanto a la “finalidad” del arte queda muy lejos de ella la “profesionalización” del artista, como algún listillo piensa. El arte, no es un oficio ni una industria, no es una forma más de ganarse la vida. Ello no empece que sus frutos generen un mercado, mercado que por lo demás puede revelarse y rebelarse como el peor enemigo del arte (y eso lo venimos viendo cada vez con mayor frecuencia).

No, la verdadera finalidad del arte es la belleza. Sin más. Lo que no obsta a que el artista, amén de crear pueda vivir de ello, circunstancia que puede ser mejor o peor, según casos y circunstancias. Por ejemplo, resulta nefasta si a esa belleza la empañan espurios intereses llevando al artista a fabricar productos comerciales en lugar de verdaderas creaciones artísticas (“la belleza es verdad” –Keats-). Y ahí sí que nos hemos cargado al artista y, con él, al arte que ulteriormente pudiera depararnos. Ahora bien –al margen de lo que podamos perdernos con la desaparición del artista-, optar por la industria en vez de por el arte no es en sí ni bueno ni malo. Lo negativo es hacernos pasar a un fabricante por un creador y a un producto por una obra de arte.

Pues bien, lo que la SGAE protege con su injusto canon no es el arte sino la industria.

Cosa distinta es que el artista tenga derecho a cobrar por su trabajo. Y cuanto más, mejor. Faltaría. Pero que se lo pague libremente quien quiera y quien pueda, si ello es técnica y jurídicamente posible. Y si no lo es, resulta inadmisible que paguemos todos indiscriminadamente, nos guste o no su arte, lo disfrutemos o no, o se nos recorten libertades a todos sólo por favorecerle a él (la amenaza de supresión de páginas web va por ahí). Bajo ningún concepto. Y al artista o supuesto artista que le parezca mal, que se dedique a otra cosa. Punto. Que en los mejores museos la representación del menesteroso supera al opulento. De modo que no asustarse por los catastrofistas que confunden el fin del arte: las mejores obras de Goya, su verdadera genialidad e inestimable aportación al mundo son sus pinturas negras. Y las hizo para sí mismo, para su famosa quinta. Van Gogh no vendió más que un cuadro en su vida. Balzac anduvo eterna e irremediablemente entrampado. Y la música, en fin, la buena música, que existe desde que el hombre es hombre, ha surgido y subsistido la mayor parte de la historia sin necesidad de mercado ni grabaciones. No, no confundirse. Esa industria discográfica, en los últimos tiempos no sólo ha aportado muy poco al verdadero arte, más bien lo ha perjudicado produciendo y vendiéndonos lo que han querido y cuando han querido, al precio que unilateralmente han impuesto, y a su modo: en “packs” saturados de basura. La SGAE no defiende ni a Mozart ni a Wagner. Ni siquiera a los cantantes de moda. Defiende una industria agonizante que muere matando. Una industria que ha sido muy eficaz con productos y profesionales mediocres y manejables pero que poco o nada ha añadido al arte. Ahora se acabó el ciclo. Y a fin de ciclo, re-ciclaje.

(11/12/09)
(Servando Gotor - El Comarcal del Jiloca, 11/12/09)

DIÁLOGOS CON UNA CHINCHE (Antón Perulero)

Había anochecido y no me apetecía conducir mi coche por aquella carreterilla local poco frecuentada, de modo que inquirí sobre un hotel o fonda en los que pasar la noche. –Ni hotel ni fonda tenemos, pero sí una casa rural, que es muy acogedora. Contestó mi interlocutor, pasando a continuación a ponderar el alojamiento con tanto ardor, que enseguida comprendí que era de su propiedad. Pero no había otra alternativa.
Al poco de acostarme en la cama de tan “acogedora” vivienda comencé a sentir unas picaduras, que me tuvieron gran parte de la noche despierto, rascando y dándome mantazos por todo el cuerpo, en un intento desesperado de librarme de tan molesto compañero de cama.
Cuando al fin, fatigado, me vencía el sueño, en ese estado de semivigilia donde el mundo de la realidad y el de los sueños se tornan ambiguos, escuche una vocecilla de agudo timbre metálico.
-Ya era hora de que dejaras de perseguirme a manotazos. Vamos a llevarnos bien. No busques, no, que no me encontrarás, pero escúchame, ya no voy a incordiarte más por esta noche, ya estoy satisfecha y no necesito más.
-¿Quién eres, una pulga? Bien me has fastidiado y te aseguro que cuando te encuentre te reventaré con mis uñas con gran satisfacción.
-No me insultes llamándome pulga. Esos bichos son unos promiscuos, igual les da un perro, que un gato, cualquier animal, o un humano. Soy una chinche, para que te enteres. Los urbanitas sois unos incultos, no sabéis distinguir entre una vulgar pulga y una elegante chinche. Las chinches somos muy selectivas, solamente chupamos la dulce y delicada sangre humana y cuando no la tenemos, ayunamos y ¡Santas Pascuas!, no como esas zafias pulgas, que les gusta la repugnante sangre de perro, pero si no tienen uno a mano, les da igual cualquier animal o humano que pase por allí.
-¡Que desfachatez! Aun me vienes con monsergas y me contestas con altivez. Te aseguro que te encontraré, aunque te escondas en la más profunda costura del colchón y te aplastaré.
-Pero bueno, ¿a santo de qué viene tanta ira? ¿Qué te he hecho yo? Chuparte un poco de sangre. Eso sí, me he hartado hasta quedar ahíta, he engordado al menos al doble de mi tamaño. Molestarte un poco, también, pero ya te digo que te dejo en paz, al menos, hasta la próxima noche. Es lo mismo que hacen los políticos ¿no? Te molestan una vez para solicitarte tu voto y ya no los vuelves a ver hasta pasados cuatro años, en que se hacen de nuevo presentes para pedírtelo otra vez. Mientras tanto, tú los alimentas exquisitamente, los vistes por los mejores sastres para que tengan la mejor presencia, que de otro modo parecerían lo que son en realidad: unos fantasmones (esto ya lo decía Goya, lo recordarás, se nota que pasé una temporadilla en El Prado), los alojas en los mejores palacios y edificios de que dispone la comunidad, les otorgas honores, guardias de corps, pones a su disposición coches oficiales con chofer, aviones, embarcaciones….
¿Y qué hacen por ti esos elementos en pago de tus atenciones? Te chupan la sangre constantemente, te maltratan, te mienten, te roban, se dirigen a ti como si fueras un imbécil, incapaz de pensar por tu cuenta…. En fin, esos sí que son unas magníficas chinches, de raza especial, superchinches, y además insaciables. Al fin y al cabo, nosotras, las vulgares, una vez que nos hemos alimentado, dejamos en paz a nuestra víctima, no atesoramos, no hemos descubierto, todavía, los bancos de sangre, ni mucho menos que éstos puedan situarse en paraísos fiscales, somos unos bichos muy modestos y rudimentarios.
Al fin me dormí, pero maldiciendo mi pereza, que me había impedido tomar el coche y salir pitando de aquel lugar infernal, cuyo nombre no recuerdo, ni quiero.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

EN LA TRASNOCHADA 2 (María Jesús Mayoral Roche)

16 de diciembre de 2009


Arrellana-da en el sillón al calor del radiador mis ojos se cierran y repaso el frío el día. He leído la crónica agridulce de mi amiga Azulenca y el último párrafo me hace pensar, recordar. ¡Qué tiempos aquellos en que leíamos Cien Años y Soledad! Era allá a finales de los setenta, era un tiempo de inquietud cultural, de querer leer, de querer comprender las novelas de cierta enjundia, en definitiva, de querer aprender. Y querer aprender es amar la cultura. Y querer comprender es tener interés por lo que trasciende. Ahora, en el presente, es todo lo contrario. Hoy en día sólo triunfa lo intrascendente, lo frívolo hasta llegar a lo zafio.
El éxito editorial del año y la película del verano ha sido la chica, el bidón y la cerilla. No se ha hablado de ningún otro libro, es más, hasta la gente con un cierto nivel cultural ha tragado con la gasolina. Tal vez sea que en las librerías no vendan otra cosa y que no quede más remedio que leer folletines que van contra la cultura y el buen gusto. Por suerte están naciendo pequeñas editoriales que rescatan y editan obras que en otros tiempos merecerían un primer puesto en los escaparates de las librerías. Pero las ventas son las ventas y la cultura no se lleva, no se estila leer a los clásicos. Leer bodrios, en mi opinión, es malgastar el tiempo y el dinero, además de ocupar espacio. La cultura en estos tiempos se escribe con minúscula y es para minorías y la minoría como tal está condenada a agonizar. Las lecturas clásicas sólo pueden no gustar a la gente insensible. Mi madre, una madre de la posguerra, una madre con escasos estudios, no deja de emocionarse cuando le doy a leer a Dikens, a Tolstoi, a Waltari… Toda esta bazofia cultural que nos están sirviendo por metros cúbicos de papel en las grandes librerías está castrando la sensibilidad, la literatura, el pensamiento y hasta el sentido común. Me da pena toda esa gente que lee a la chica del bidón de gasolina. Me hace reír toda esa gente que lee el Codigo da Vinci y encima se lo cree.
¡Qué tiempos aquellos en los que se hablaba de los Buendía y de Úrsula! Qué afán por llegar a entender el mensaje de la magistral novela de García Márquez, qué magnífico empeño aquel ejercicio de lectura y qué farde llevar entre las manos los Cien Años de Soledad. Ahora la cultura se ha quedado en la soledad ciega de Úrsula, ni siquiera eso, porque la vida de Úrsula era una vida vivida. Lo más triste es ver como anega la incultura todo el panorama actual, en todos sus ámbitos, en todas sus formas. Es cierto que lo que merece la pena está escondido, condenado a morir. Me ha gustado que Azulenca recomiende el Palacio de los Condes de Bureta y estoy de acuerdo en que los políticos tiran el dinero financiando la incultura del mal gusto. Pero quizá sea inevitable en estos tiempos de profunda y absoluta decadencia que la inmensa mayoría se deje arrastrar por este fenómeno de la incultura al por mayor, una incultura destinada a los que no ven más allá de sus narices y a todos aquellos que están encantados en dejarse idiotizar. Con estas palabras no quiero ni pretendo ofender a nadie porque eso delataría el interior de una mujer sin compasión, cuando en realidad siento pena por toda esa sociedad ciega que opta por el mal gusto, siento pena por toda esta gente casi analfabeta que sienta cátedra todos los días los autobuses y en los bares, siento pena por todos aquellos que están prisioneros de sus pensamientos, de sus enfermedades mentales. Si toda esta gente supiera que la lectura y el pensamiento han salvado vidas, tal vez, podrían liberarse de sus males. Por suerte, los que estamos en la barricada estamos libres de toda esa vorágine visceral, resistiremos.

el tobogán rojo (Paula Parcial Parcial)


el tobogán rojo

.


Vivo solamente para bajar por el tobogán rojo.

.

Alguna mañana, alguna tarde, rebaso el castigo

y salgo de reconocimiento: siempre en tipo,

ortodoxa, circulada y clásica, fría de cuello

y con los labios pintados de azul.

.

Prefiero respetar el reglamento, numerar el tamaño

y no hacer el teléfono ni tirar las tres cartitas, sí,

con escuela y etiqueta pero en crudo, siempre

haciendo cuerpo y cruz, tomando en corto

y tragándome la sangre sin cambiar de tercio.

.

A mediodía me preparo un plato de lechuga

sin antecedentes y la mastico despacio, oyendo

crujir la fractura del vegetal tierno,

el volumen roto de sus hojas, ya castigadas

con vinagre y sal.

.

Blanca de piel y tal vez de color,

bípeda de piernas e indecisa de corazón,

vivo solamente para bajar por el tobogán rojo,

eso es todo: muy cerca del olvido, con las manos

ásperas y el sujetador nuevo.

.

Eso es todo.

.

Rebeca Parcial

martes, 15 de diciembre de 2009

Imágenes de Mar

Mar Fanlo del Ruste

las palabras nunca pasarán de ser
meros indicadores, etiquetas externas de
los colores (Kandinsky)

CRÓNICA CON PULARDA (Por Azulenca)

Tenemos una pobre mujer indefensa en pie de guerra: Aminetu Haidar. Yo no entiendo nada y me gustaría saber qué es lo que quiere en estos momentos el pueblo saharagüi. Lo cierto es que la activista saharagüi se ha instalado en el aeropuerto de Lanzarote y va camino del mes en huelga de hambre. De ser cierta esta huelga de hambre, yo tengo mis dudas, la salud de la activista habría comenzado un proceso irreversible de deterioro. Pero por lo visto no es la primera vez que esta señora se declara en huelga de hambre, además de saber controlar muy bien los ayunos; pues eso, querría saber yo quién está detrás de esta activista saharagüi. De momento nos ha emplumado a los españoles la causa de sus desgracias. Ahora veremos la capacidad de resolución de Marrontinos -nuestro Ministro de Asuntos Exteriores- con esta patata caliente que le ha devuelto Marruecos; un hombre que ha dado pruebas más que suficientes de su inhabilidad para resolver cualquier tipo de problema. Quizá nos podamos imaginar la respuesta de Moratinos respecto a Aminetu: ni come ni deja. Pero Aminetu no está sola, está coreada por toda esa farándula zapaterista de artistas, -algunos de ellos sin arte pero con parte de subvención-, bufones progresistas que apoyan las causas perdidas. Repito que no entiendo nada de este caso; pero me parece incomprensible que una madre responsable se declare en huelga de hambre o, para ser más precisos, se suicide ayunando por una causa perdida en el desierto. Lo que sí tengo claro es que esta activista no es una pobrecica mujer como nos quieren hacer ver algunos; sino más bien el posible detonante de un serio problema del que pagaríamos sus consecuencias los españoles. Convendría no olvidar, tal y como está hoy en día el islam, que España debería haber obrado con mayor cautela. Porque el Reino Alagüi se lavará las manos en esta asunto. Estoy en la semana de mis dudas. A Obama le han dado un premio por ser pacifista; él en agradecimiento ha decidido rearmarse para cargar más y mejor contra el enemigo afgano. En este caso la escenificación aún ha sido más grandilocuente. Llegó el presidente de USA, recogió el premio, dijo que se rearmaba y sin almorzar con los reyes del país anfitrión salió corriendo. Toma el trofeo y huye.
Tenemos una pularda para Navidad, una pularda rellena llamada Statut. Yo brindaré con cava aragonés el día en que Cataluña se declare estado independiente, me encantaría. Esta independencia total y absoluta nos dejaría de chupar la sangre a los aragoneses, bueno, el agua. Tengo una amiga independentista catalana y hace más de quince años que le prometí mi firma y mi voto si fuese preciso para dar la independencia a Cataluña. No se pueden imaginar la cara que me puso. Otros que no saben lo que quieren, sólo quieren provocar y dividir, o como dicen en mi pueblo: revolver.
No voy al cine, no hay material que merezca la pena. Pero voy a recomendar un lugar, la Casa Palacio de Bureta. Un lugar con historia y encanto que se ha encargado de rescatar el Conde de Bureta sin ayudas. No deja de ser lamentable que nuestros gobernantes y políticos aragoneses tiren el dinero en comilonas, coches oficiales y financien mamarrachadas varias, que lejos de contribuir a la cultura y al entretenimiento, emborronan las calles con esa cultura proletaria de mal gusto que tan popular resulta. Gracias a esta cultura populachera hacen negocietes los amiguetes de los politicastros que se dedican a promover esta nueva cultura que no deja de sorprendernos a los que entendemos otra cosa por cultura. Ver como el Gobierno de Aragón dilapida el dinero en pijadas, cada vez me deja más exhausta. Perdonen la expresión.
A lo que voy. Si quieren visitar un tranquilo rincón con historia cercano a Zaragoza pero lejano del mundanal ruido, reserven cita el Palacio de los Condes de Bureta; una página de la historia aragonesa que ha sido rescatada con ese encanto austero que siempre nos ha caracterizado a los aragoneses. El palacio está restaurado sin ningún tipo de ayuda y desde luego merece la pena verlo y quedarse a comer allí. Para ello es necesario hacer la reserva y con el fin de facilitarles la labor les voy a dar la dirección. Plaza Condesa de Bureta-4, Bureta (Zaragoza). Teléfono 976-868799. E-mail condadodebureta@hotmail.com. Para más información pueden visitar la página web: http://www.condadodebureta.com/

PALABRARISMOS por Javi


lunes, 14 de diciembre de 2009

La gran hermosura (Antonio Envid)

Los embajadores, postrados ante el Emperador, declaman: -Hemos sido comisionados por nuestra lejana República para estudiar e informar de las cosas extraordinarias de vuestro grande Imperio. Atravesando montañas y desiertos, surcando los mares, hasta nosotros llegan noticias de vuestra grandeza…..

El Gran Visir les interrumpe – Toda nuestra grandeza no es sino el reflejo de la grandeza de nuestro Emperador, en él reside la Gran Hermosura. Él es quien aprehende la belleza, la elabora y la contiene. Nosotros no hacemos sino reflejarla, por eso somos los dueños absolutos de la Gran Belleza.

Tras una reverencia, el alto funcionario continúa –Una amplia red de observadores, inspectores y seleccionadores, pagados por el Estado, cubre todo el Imperio. Su misión es detectar, examinar y seleccionar a los artistas. Solamente los mejores llegarán a la Corte. Diariamente llegan a Palacio cantores de bellas voces, músicos de fino oído y de perfecta ejecución, delicados calígrafos, pintores primorosos, bailarines que parecen flotar en el aire, escultores, ceramistas de precisas manos, tejedores, aurífices y plateros…Tras una minuciosa selección, ingresarán en la nómina de funcionarios del Estado con la misión de crear cosas bellas.

Tras este predicamento se permite a los embajadores incorporarse y continuar con su exposición. –Hemos admirado las extraordinarias obras de arte que adornan las estancias, que hemos recorrido hasta llegar a esta sala, y, al paso nos han seducido deliciosas músicas y delicadas voces. Sin embargo…, se interrumpe el embajador como si sintiese cierto embarazo por lo que va a decir; cobra ánimo y prosigue: Sin embargo nos ha llegado un rumor que nos crea una duda que no tenemos mas remedio que despejar, se dice, vamos…, se rumorea, que si una obra no agrada a su Majestad Imperial, el artista es inmediatamente ejecutado.

El Emperador, que había asistido a la audiencia con aire ausente, se revuelve en su trono y alza la voz: Oh, forasteros! Si no comprendéis esto vuestra embajada es inútil, ningún valor tendrá vuestro informe. ¿Qué importa que un músico interprete una melodía? Es sólo ruido. Solamente cuando es captada por mi oído y escuchada en mi cerebro se transforma en algo bello. Es en mi augusta cabeza donde se manifiesta la belleza. Lo mismo ocurre con la obra del pintor, del poeta, del arquitecto… Son mis ojos, mi tacto, mis sentidos quienes recogen los impulsos y en mi cabeza se transforman en ideas y objetos bellos. Es en nos donde reside La Belleza, que estos impulsos no hacen sino activarla. ¿Qué hacer con un pretendido artista incapaz de generar estas pulsaiones? Es un estorbo, que quita tiempo y espacio a mis nobles sentidos generadores de toda Hermosura que hace grande mi Imperio y felices a mis súbditos.

Los embajadores comprenden que la audiencia ha terminado y ante un pequeño gesto del chambelán se retiran. En su retorno, el chambelán les comenta –También hasta nosotros llegan algunas noticias de vuestro bárbaro mundo, y, a veces, encontramos algún espíritu exquisito. ¿No ha dicho un tal Ronsard, “Es mucho más hermoso cuanto que es inútil”?


A. Envid (agosto 06)

JAVI


soy minera (Rebeca Parcial Parcial)



soy minera

.

Con un arreón de animal obrero hacia los adentros,

he sentido de pronto, como siempre, la aguda necesidad

de bajar a la mina: de ensuciarme de lodo y de carbón,

de respirar el aire escaso y viciado de las últimas galerías,

de rasgarme los muslos contra las aristas de piedra negra,

de oler el aroma a cadáver y a tumba de los pasillos húmedos,

de sentirme muerta y enmohecida bajo tierra,

definitivamente perdida en los túneles interminables.

.

Ay, cada día, cada hora, la misma necesidad visceral de bajar

a la mina, de lamer los líquenes azules que tienen el exacto

sabor de la luna, de revolcarme desnuda en los charcos de lodo,

de aspirar el aire envenenado de grisú, de beber el agua sulfurosa

que gotea y se pudre en la oscuridad: de sentirme debajo,

dentro de la tierra, posiblemente muerta.

.

Ay, siempre conteniendo la urgencia de bajar a los sucios

subterráneos, de sentir la piel herida, el dolor de la roca

contra el vientre, el negro carbón duro en la boca, y la asfixia,

el sabor oxidado del aire, temblando de frío y de miedo

y de placer, tal vez violentamente muerta.



Sí, soy como un pesquero que arrastra una ballena:

bajo de aguas, bamboleándose despacio, con la barba mojada,

bebiéndose la sangre y buscando el bulto, cabeceando a caballazos

y derrotando a la izquierda.

.

Ay, ¿me moriré haciendo aspavientos como una paloma herida,

o tal vez atragantada, o perdiendo sangre a la pata coja?


.

Nada es mío todavía, nada es mío.





Rebeca Parcial Parcial

India (Miguel Herrero)


sábado, 12 de diciembre de 2009

JAVI

Javi

El viaje de San Bandrán (Servando Gotor)


Seguimos en verano. Sí, por favor, otra horchata, ¿cómo?, con pajita, que uno es tradicional. Lo dicho: como estamos en verano me olvido de la crisis. Y lo que me pide el cuerpo en estas fechas es divertirles con un cuento. Pero como abundan tanto (especialmente los chinos, y no digamos con las olimpiadas), me limitaré a contarles mi viaje iniciático de agosto.

Sea:

El mismo ocho del ocho plegué mi barricada. La canícula, los cínicos canes y los apuros y estrecheces cercanos, me hicieron buscar mejores tierras y climas. Cargué la mochila y salí sin rumbo. ¿Hacia dónde? Cuando uno está desorientado, lo mejor es orientarse. Así que hacia oriente. En oriente –decían en la edad media- está el Paraíso y el reino del Preste Juan. Hasta los Reyes Magos eran de allí. Yo –humilde bolsillo, escaso empleo y nulo sueldo- sólo llegué al bar de Paco, a mi derecha si miro al norte: o sea, a oriente. Sí, al bar de Paco, como siempre. Pero esta vez, en lugar de taco-tortilla, me comí una paellita con sangría como un buen turista asiático y, milagro: en la televisión de plasma, un país de ensueño. Unos fuegos artificiales indescriptibles y una chinita hermosísima cantando “Oda a la madre patria” con voz de querubín. Qué cosas estos orientales: ahí nos tenían a Paco y a mí, los dos boquiabiertos, con otros novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y ocho televidentes más. Sí, porque con Paco y conmigo (uno siempre debe citarse el último) sumábamos mil millones.

Mil millones, que se dice pronto. Ya se sabe: hablar de China es hablar de cifras astronómicas. Mil millones. Mil millones de telespectadores engañados como chinos porque luego resultó que los fuegos artificiales eran verdaderamente artificiales, o sea: de coña. Y la guapísima niña que cantaba nos engañó a los mil millones (ya tan jovencica y tan mentirosilla, ¿eh?) moviendo los labios como si fuera ella, Lin Miaoke, quien cantaba, cuando la que verdaderamente lo hacía era la regordeta y desdentada Yang Peiyi. Vaya cuento chino el que nos metió Wang (vicepresidente ejecutivo de los Juegos).

Claro que ahora no es como en los tiempos del Preste Juan o Marco Polo, que decían haber viajado por todo el oriente, contemplado extraordinarias criaturas (hipatias, cinocéfalos, esciápodos y basiliscos) y encontrado las reliquias más sagradas. Y, anda, a ver quién prueba lo contrario. Hacía falta toda una vida para ir hasta allí, volver y desenmascarar al farsante. A veces, no obstante, saltaba la trampa: aparecían tantas reliquias de la cruz de Cristo (lignum crucis) que si las encajabas salían a cientos. Y no digamos las cabezas del Bautista (cabezas de San Juan): se multiplicaban como los panes y los peces. Pero era normal que en la distancia y en el tiempo (porque entonces la distancia sí implicaba tiempo, no como ahora) trataran de vendernos aquellas preciosas guías turísticas: la primera, El viaje de San Bandrán, el clérigo que dijo haber estado por vez primera en el Paraíso Terrenal, luego, los Libros de Maravillas (Mirabilia), como el de Marco Polo. Auténticos “cuentos chinos”, que ya lo decía Gracián: es cosa de cuento todo lo que no es de cuenta.

Pero en estos tiempos en que ni desde China nos engañan, viendo cómo está el patio y la que nos está cayendo, ¿cómo puede este Gobierno, primero sonreír y, segundo, sacar pecho comparando nuestras cifras con las del resto de Europa? Esto ¿qué es?¿El viaje de San Bandrián al bar de la esquina?

Total que he vuelto a la crisis. Y con ella a mi barricada, que aquí hay que plantar cara. Pero antes, anda Paco, anda, otra horchata que me pongo de los nervios. Con pajita sí, que uno, además de tradicional es pelín hortera.

(El Comarcal del Jiloca, 22/08/09)

ojitos míos (Rebeca Parcial Parcial)



Ojitos míos

-
Aquellos ojos míos de 1910

no miraban todavía a la Plaza Tiananmen

no vieron las pedradas de Cisjordania y Gaza

y la densa arena de la tormenta del desierto

no les dejó ver el bombardeo de Bagdad.

Aquellos ojos míos de 1910

no estuvieron en Bosnia-Herzegovina

no estuvieron tampoco en Chiapas ni en Chechenia.

-
¿Dónde andabais, ojitos míos, mientras nuestros

hermanos se iban a residir a los barrios malos

de la ciudad de los muertos, verdes como

aceitunas ácidas, con la mirada blanca y opaca

de los cadáveres ciegos?

-
¿Acaso estabais apreciando los modelitos de

John Galliano y Thierry Mugler, ojitos míos,

ojitos frívolos y despiadados que evitáis mirar

el dolor y la muerte, tan poco agradables

para vuestras dulces y suaves pupilas?

-
Ay, ojitos míos, vuestra reprobable actitud

acabará obligándome a sustituiros por los ojazos

de plástico pintarrajeado de las muñecas de famosa,

cuyas pupilas son, al menos, vírgenes e inocentes.

-

Rebeca Parcial Parcial

jueves, 10 de diciembre de 2009

sin revólver (Paula Parcial)



sin revólver


Sin revolver, sin ideas, sin tabaco,

a las 17h 52m de este martes y

tal vez embarazada, vivo un minuto

detrás de otro minuto: aquí estoy. El alma

o elefante paquidermo parece incómoda debajo

de la mesa camilla donde se acuesta a mis pies

como una perra. A veces tiene hambre

o está en celo: hoy quizá sospeche

que no llevo el revólver.

-
Como mujer me gusta su geometría femenina de

aristas y abismos: olfatea en redondo, sonríe

tensando los glúteos y me desafía con su enorme

pamela color sangre. Pero ya no me conmueven sus

problemas espirituales: si quiere la tela estampada

para el vestido de madrina, tendrá que invitarme al cine

o preguntarme por el rebaño de cabras.

-
Ay, el comercio carnal con mi alma es siempre tenso:

si baja el precio de salida de alguno de sus artículos

es porque necesita placer o penumbra. Se insinúa

con unos langostinos más baratos o con el 25% gratis

en la colonia a granel: así me pide un desahogo sexual,

un descanso suplementario o una sesión de sauna.

-

¡Maldita glotona, maldita lujuriosa, maldita usurera!




Paula Parcial Parcial

martes, 8 de diciembre de 2009

Quinita Fogué: Posos.


Me asomo a la exposición Posos de Quinita Fogué y, con mi profana mirada, lo primero que veo en sus óleos y pigmentos sobre papel es gente. Gente en un entorno urbano bullicioso y agresivo. Unos miran[1] no sabemos el qué o a quién –sin duda a nada o a nadie trascendente- obedientes y como resignados, con las manos atrás. Otros parecen entregarse a aburridos juegos o labores rutinarias[2], algunos incluso nos miran a nosotros[3], al espectador, con curiosidad, como si se asomaran desde la irrealidad del cuadro a nuestra "realidad" con la misma extrañeza que nosotros los miramos a ellos. Y todos, ellos y nosotros reflejados en su asombro, sumidos en el ajetreo y el bullicio de aquella ciudad hormigueante de Baudelaire “llena de sueños, donde el espectro a pleno día atrapa al que pasa” o en esa otra ciudad irreal –seguramente la misma- de T.S. Eliot, “bajo la parda niebla de un mediodía de invierno”.
En estos posos que nos ha dejado Quinita Fogué, en estos posos que la vida le ha ido dejando a ella, el murmullo del silencio daña. Pero es sobre todo el gemido de la soledad el que más duele. Ahora bien, el óleo en el que ese silencio y esa soledad se palpan de manera más explícita (aunque no más intensa) es en el Sin título II (de 2006). Jamás había visto una luna igual. Jamás había visto una noche tan noche ni una soledad tan triste. Y como hay sensaciones imposibles de describir, las que estas pinceladas me suscitan sólo acierto a esbozarlas con unos versos poco conocidos de Faulkner:

Caminó a lo largo de la calle fantasma
e hizo sonar el hueco
pavimento con sus pies.
[4]


La luna es un pájaro
luminoso, en vuelo golpeado contra el cristal
y Pierrot es una falena en
lo oscuro, solo,
una falena cuyas alas, abrasadas por el hielo,
se arrugan
por los bordes como manos sin huesos.
[5]

Curioso. Uno, que siempre se ha acercado a las artes plásticas –como al resto de las artes y al resto de la vida por lo demás, pero especialmente a las artes plásticas- como lo que es, un mero aficionado; uno, que en su forma de asomarse a la vida lo hace más por inducción (el llamado método sintético) que por deducción (el analítico), no por nada sino por sus propias limitaciones cognitivas e intelectivas, yendo por tanto de una “impresión” general de lo que observa al detalle y no a la inversa… uno, con ocasión de realizar esa página web y, en especial, el vídeo sobre Posos de Quinita Fogué, vive la experiencia, ya oída a Santiago Ramón y Cajal[6], de lo importante que es la observación del detalle, recomendando por tanto al científico que dibuje, que dibuje cuanto es objeto de su investigación, porque con el dibujo reparará multitud de detalles que de otro modo se le escaparían. Eso, pero sin dibujar, me ha pasado a mí al hacer la web y el vídeo sobre esta magnífica exposición.

Servando Gotor

__________
[1] Sin título III, 2006
[2] Sin título I y Sin título IV, 2006
[3] Sin título V y Sin título VI, 2006
[4] Interludio. William Faulkner – Obras completas. Aguilar, 2005
[5] El mundo y Pierrot. Nocturno. William Faulkner – Obras completas. Aguilar, 2005
[6] “Reglas y consejos sobre investigación científica. Los tónicos de la voluntad”. Santiago Ramón y Cajal. Colección Austral. Espasa Calpe, Madrid, 1968.

tuve un hijo (rebeca parcial)

-

tuve un hijo

-

tuve un hijo, ahora mismo no recuerdo su nombre,

que bailaba claqué y dormía bocabajo.

Sin motivo aparente, mi memoria lo relaciona

con las páginas amarillas

y con el cambiante color del mar:

es un desastre el corazón, lleno de esquinas

y de aristas y de baúles cerrados.

--

Tuve un hijo antipático y moralista,

negro de ojos y de mirada, torpe de cabeza,

indeciso y feo: pero era mi hijo y yo lo quería.

Murió a los siete años: se pinchó con la espina

de una rosa roja y las cosas se complicaron.

-

Carnavales, deterioro, rincones herméticos:

en el turbio corazón cabe todo, casi todo,

siempre cerca del mar, llorando

-

su agonía, ay, fue larguísima, tremenda, atroz

casi dos meses entre delirios y dolores

pidiendo a gritos morirse, queriendo matarse,

rogándonos que acabáramos con él de una vez

-

en los peores momentos, mi madre, su abuela,

le daba de mamar y le frotaba la espalda,

desabrochando sus dolores y obligándole al placer

-

tuve un hijo, ahora mismo no recuerdo su nombre,

que coleccionaba sellos de andorra

y tenía facilidad para las matemáticas.

-

Sin motivo aparente, mi memoria lo relaciona

de inmediato con las jaulas de mimbre

y las castañas pilongas:

son tantos, son tan pocos los asuntos

que maneja con soltura el corazón

-……………………………………………Rebeca Parcial

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