viernes, 17 de septiembre de 2010

MUERTE A FREUD. LA INEQUÍVOCA ROTUNDIDAD DE UN PARAGUAS (Servando Gotor)

SGS

- La inequívoca rotundidad de un paraguas, sí. Se siente, la siento. Pero en contadas ocasiones. Sólo en contadas. El puño fuerte y seguro de madera labrada. Las varillas frágiles y quebradizas. La tela sutil, palmípeda y alada. Pero sobre todo la visión total y definitiva; vampiresca si es negro, lepidòptera si femenino. La inequívoca rotundidad de un paraguas, sí señor.
- ¿De qué materia están hechos los sueños, Sire?
- De incertidumbre, waiter. De la incertidumbre generada por la razón dormida. Porque está escrito. Está escrito que el sueño de la razón genera monstruos.
- Pues como no se explique más.
- No hay nada que explicar, waiter. Simplemente estar atento a la percepción. Experimentar.
- Aclárese.
- Aclárate tú. Estate atento cuando te invada el sueño y obtendrás la respuesta.
- Pero Sire, eso es una contradicción. Si el sueño me invade, cómo puedo estar atento.
- Waiter, no seas tan simple. Los simples lo único que hacéis es complicar las cosas. Búscate la vida.
- Cada vez lo entiendo menos.
- ¿Te has fijado alguna vez en que cuando el sueño te invade, en un primer momento, los pensamientos se sueltan y entrecruzan? ¿No te has fijado? Al relajarse la razón, o el consciente o lo que coño sea, se desconectan unos de otros y empiezan a volar aislados. No sé, al menos yo lo he experimentado así y he sacado mis propias conclusiones. Pongamos por caso que te acuestas y estás pensando en que mañana tienes que dar un cocktail en el Cuescos. Tú te acuestas con esa obsesión Al poner la cabeza en la almohada estás viendo el Cuescos con todo preparado, como lo has estado viendo todo el día pensando en el puto cocktail. Como un pensamiento lleva a otro pues, no sé, has podido pensar también en que ese día vendrá una mujer hermosa y que quizá con tu labia y con tu destreza en los cocktails te la puedes ligar. A la mujer te la imaginas a tu gusto, o al gusto del momento, que para eso la imaginación y el deseo son libres. Por ejemplo, rubia, con vestido para la ocasión, negro, ajustado y cortito. Todo va encadenado a través de la lógica; por eso, por ejemplo, te la imaginas vestida así y no con blusa y vaqueros. Y la memoria te va lanzando cosas que a veces nada tienen que ver con tu obsesión, en este caso con el cocktail. Si nos dejamos llevar por el nuevo pensamiento inconexo, si nuestra razón no lo desecha, pasamos a otra historia. Nos hemos distraído. Pero la razón, o la consciencia, manda y llevamos nuestro pensamiento, nuestro deseo, nuestro proyecto por donde queremos llevarlo. Bueno, pues cuando comienzas a dormirte, ese instante breve, brevísimo, en que  todavía no nos hemos dormido pero ya no controlamos, en ese momento ¿no lo has notado waiter?, pasan por la cabeza pensamientos de todo tipo sin conexión alguna. La tía rubia no está en el cuescos, de repente se cruza el recuerdo de tu madre, luego la chaqueta amarillo chevalier del Aliaga, la casa del río, la moto del Pito de la Capadocia, todo suelto por ahí, todo cruzado sin ninguna conexión y sin ningún dominio que deseche y seleccione los pensamientos hacia un proyecto, hacia un propósito concreto. Ese, waiter, ese pienso yo que es el material del que están hechos los sueños.
- Pues ahora que lo dice, Sire, sí, es verdad, es como si alucinaras. Es verdad las cosas andan sueltas por ahí a sus anchas, sin que puedas dominarlas.
- ¿Lo ves?
- Sí, pero hay algo que no casa.
- El qué.
- Sí, hay algo que no casa, Sire. Porque los sueños tienen lógica.
- Je, por ejemplo que vuelas, je. Lógica. No, no es correcto lo que dices. Lo que quieres decir es que los sueños tienen su propia lógica que, unas veces puede coincidir con la de la vigilia y otras no.
- Exacto, Sire.
- También yo tengo mi idea al respecto, waiter. Yo pienso que no, que los sueños no tienen ninguna lógica. Ni propia, ni interna, ni leches. Yo sigo pensando que los sueños en realidad, forjados por ese material inconexo, en definitiva, no son más que eso, ese propio material.
- Pero hay sueños, la mayoría, que son verdaderas historias o, no sé, como un relato: con planteamiento nudo y desenlace. 
- Cierto. Hay sueños-verso, sueños-poema, sueños-relato y sueños-novela. Y, de vez en cuando, y esto es lo mejor que le puede pasar al creador, al científico y al inventor, sueños-ensayo, cierto. Que te descubren o te acercan a una teoría, a un descubrimiento, a algo nuevo, tienes razón.
- ¿Entonces...?
- Te diré lo que pienso. Yo creo que de eso nada. En los sueños ni hay historias, ni ideas, ni nada de nada. Sólo un revoltijo de recuerdos, ideas o imaginaciones. Nada más. Todo imaginación y memoria. Nada más. Lo de Freud, un cuento, waiter, que te lo digo yo.
- Pero entonces cómo se explican los sueños-poema o los sueños-novela que acaba de decir.
- ¿Te lo digo, te digo de verdad lo que pienso?
- Me muero por oírlo, Sire.
- Yo creo que esos, esos sueños aparentemente lógicos, los componemos sin darnos cuenta al despertar.
- Pero qué me dice.
- Lo que oyes. Si al despertar no se te han olvidado los recuerdos aflorados durante el sueño; mejor dicho, si te acuerdas de alguno o algunos, ya despierto, involuntariamente o inconscientemente, tú mismo les das la coherencia que te interesa o que más se ajusta a ellos. Así de rotundo, waiter. No como la inequívoca rotundidad de un paraguas, quizá, pero casi como la más que dudosa idiotez de un sillín de bicicleta ciego... digo yo, más o menos, no sé.
- ¿Y la incertidumbre qué decía al principio, Sire?
- Incertidumbre, waiter, en el sentido de, cómo te diría yo, el desasosiego, la inseguridad que nos produce todo lo que se nos escapa, todo aquello que no controlamos.
- Sire, a veces alucino con las cosas que dice.
- Pues alucina menos, y experimenta más. Atiende más a tus propias experiencias, waiter, y de paso ponme un vermouth con unas cigalitas.


Cuescos
Servando Gotor

6 comentarios:

  1. Has tenido alguna experiencia con las drogas Servando?
    Yo las he probado todas (las que se pueden encontrar por estos lares, no exagero y esto que no tiene mayor relevancia y no debería de importarle a nadie que no esté sujeto a convención ni prejuicio, no es más que un dato), y sí, soy un tipo débil.
    Verás, el cuesco, o la cuestión es la siguiente:

    Bajo el efecto de determinados tipos de drogas (habla el sujeto control), la alteración que conduce a la alucinación y/o el delirio, bien podría asemejarse a la descripción que tú has hecho del sueño, que has definido básicamente como "pensamientos de todo tipo sin conexión alguna", es decir sin sentido (me imagino que querías decir, puesto que están conectados de una forma u otra es obvio), siempre tomando como referencia la realidad que percibimos en nuestra vigilia.
    Esto conduciría a abrir un extenso debate me temo, y es precisamente sobre la cuestión que basculan todos los debates que afrontan este tema, cuestión sobre la que tú has pasado por encima, a la hora de definir, qué es real.
    Pues que para la persona que sufre el delirio o la alucinación, ésta es perfectamente vívida, a pesar de no poder compartirla, y goza de una coherencia y lógica incontestables (a pesar de ser propia e interna al suceso o acontecimiento que se está viviendo de forma "ficticia"). Con los sueños sucede lo mismo, y no es necesario estudiar la reacción del cerebro sino tan sólo observar a una persona que sueña, (serías capaz, si pudieras hablar con ella de convencerla de que su experiencia no es real?).
    En fin, no quiero extenderme más, tampoco tengo nada más interesante que añadir, tan sólo quería manifestar la reflexión que me ha sugerido tu texto.
    Un cuesco realmente estimulante, qué duda cabe, espero que tengas tiempo y ánimo para desarrollarlo.

    Un abrazo

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  2. Hola, Caín, interesante tu aportación y tu experiencia. Evidentemente no soy especialista en el tema si bien tampoco creo que esto tenga una respuesta científica (seguramente un psiquiatra, y por aquí ronda uno bastante bueno y culto que leyó este texto, aportaría más, pero tampoco le pareció descabellado o, al menos, “muy” descabellado).
    Me ratifico (cuando he de rectificar no me duelen prendas, pero no es el caso), me ratifico, digo, en la expresión “pensamientos de todo tipo sin conexión alguna”. La expresión (si bien podrá decirse de forma más hermosa) refleja la idea que quería expresar. No es lo mismo “pensamientos sin conexión alguna”, que “pensamientos sin sentido”. Yo puedo pensar en una chica hermosa que anda por la calle y en que la un edificio se derrumba. Son dos pensamientos, cada uno con su propio sentido. Ahora bien, sin conexión alguna entre ellos. Pero es que, además, remacho la idea seguidamente cuando digo: “La tía rubia no está en el cuescos, de repente se cruza el recuerdo de tu madre, luego la chaqueta amarillo chevalier del Aliaga, la casa del río, la moto del Pito de la Capadocia, todo suelto por ahí, todo cruzado sin ninguna conexión y sin ningún dominio que deseche y seleccione los pensamientos hacia un proyecto, hacia un propósito concreto…”.
    Esto por un lado. Por otro: cuando hablo de realidad no pretendo hablar de “la” realidad. Empleo una de las formas habituales que sirven para referirnos a la realidad percibida en estado de vigilia, con todas sus limitaciones. No descarto en absoluto el sueño como otra realidad, ni otros muchos estados como los que apuntas. De hecho pienso que a los que nos gusta la literatura vivimos muchas realidades tan intensas o más que la realidad por antonomasia.
    Finalmente, me limito a proponer una hipótesis de cómo yo he creído experimentar personalmente la formación de los sueños. Y de cómo, al despertar, los he interpretado estableciendo, ya despierto, pero seguramente de forma inconsciente unos lazos de conexión (seguramente por el peso de la razón) que en realidad dudo existieran durante el sueño. E, insisto, me baso en alguna experiencia que, creo –porque ha podido ser en realidad ya puro sueño- haber tenido y no siempre, ni siquiera a menudo, sino en escasísimas y puntuales ocasiones.
    Por lo tanto, no pretendo ni mucho menos pontificar sobre el asunto pero sí transmitir una “sensación” (sería quizá más correcto que “experiencia”) muy subjetiva y, además, de dudosa “realidad” (porque, insisto: no estoy seguro de si se trata de una experiencia vivida despierto o dormido ya).
    Me parece en todo caso un asunto muy interesante. Así que si alguno tiene otras ideas, hipótesis, experiencias o sensaciones, bienvenidas sean.
    Un tema que, como éste, me apasiona es el de la primera percepción del ser humano, lo primero que como humanos sentimos en su día. Asunto que traté en la entrada “La primera percepción”: http://servando-mibarricada.blogspot.com/2010/07/la-primera-percepcion-servando-gotor.html
    Precisamente, hoy, estaba leyendo un librito sobre Zhuangzi en el que se tratan modos de desconectar la consciencia o desconectarnos de las percepciones –interesantísimo- y me he acordado de estas dos reflexiones. Por cierto, en ese librito he descubierto a un poeta que –faltaría más- tiene 22 entradas en balconcillos: Henri Michaux que expresa maravillosamente estados hipnóticos o bajo la influencia de drogas (en su día ya leí -también muy interesante- “Las puertas de la percepción” de Huxley que, por cierto, toma el título de William Blake, del que también bebieron los famosos “Doors”).
    Un abrazo y gracias por tu contribución.

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  3. ¡Juá! Yo sí he tenido una, única y definitiva experiencia con las drogas... Digo definitiva, no encuentro palabra mas ajustada, en el sentido de "nunca mais".
    Fué una calada, una sola, a un canuto y ¡de casi me muero! No lo olvidaré en mi vida! Todo se movía, hasta el suelo. No me dió oportunidad de pensamiento alguno.Una calada y ¡NUNCA MAIS!

    La Conchaparis

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  4. ¿Qué comentó ese psiquiatra evasivo sobre la tía rubia y la madre? ¿cayó en la trampa y mencionó el complejo de Edipo? Bueno también puede ser una tía carnal que era rubia, claro, ¡cómo no lo aclaras!.
    Puedo aseguraros que la mejor evasión es dejar volar libremente la imaginación y no se precisa de ninguna otra doga que un estímulo sonoro, visual o tactil o ausencia de cualquier estímulo externo. Se aprende y refuerza con la práctica.
    Por ahí preguntaban por una buena novela, yo os recomiendo una que tiene muchos personajes: "La guía de teléfonos". Abridla por cualquier página, fijaros en un personaje, imaginad su físico, sus preocupaciones, sus miserias.... ¡Ya está!
    La única droga que me esclavizó durante bastante tiempo es el tabaco, hoy recuerdo con odio su tiranía, mi estupidez y el orgullo que sentí cuando me liberé de él.
    La vida es suficiente estímulo, no en vano Shakespeare ya nos advirtió de que estamos hechos de la misma materia que los sueños y también Calderón.
    Muy interesantes tus reflexiones Servando, pero lo que más me gusta es la solidez de tu paraguas.

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  5. Siempre hay que aferrarse a algo sólido para no perderse, y un paraguas me parece excelente, pero un sillin de bicicleta, sin bicicleta, claro, me parece también bueno, también sugiero un pendulo de radiestesista.

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  6. (Je, muy bueno lo del péndulo radiestesista...)
    En cuanto a la necesidad de ciertos "estimulantes", la verdad es que yo tampoco los necesito: soy de una hipersensibilidad bestial.
    Al contrario, casi necesitaría sedantes.
    A mí es que "me pone" todo (bueno, "casi todo").

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